La previa del Draft Lottery gira, ante todo, alrededor de los jugadores. ¿A dónde van a parar AJ Dybantsa, Darryn Peterson, Cameron Boozer y Caleb Wilson? Al menos en parte, esa incógnita ya se encarriló: todavía no sabemos quién elige a quién, pero sí en qué posiciones quedaría cada uno. En el escenario más probable, los cuatro terminarían yendo a Washington, Utah, Memphis y Chicago. Con eso definido, el foco pasa a ser qué harán el resto de los equipos con sus piezas—y cómo se moverá el mercado en cadena.
La lotería, en la práctica, pone la mesa para todo el verano. ¿Qué harán los equipos que ya aseguraron estrellas jóvenes con sus veteranos? ¿Y qué pasa con los que quedaron afuera en la noche del domingo? En este contexto, cualquier cambio en el Top 5 o en los puestos cercanos al cierre del sorteo puede reordenar prioridades, urgencias y hasta la estrategia de agencia libre.
De un vistazo: las preguntas que deja el Draft Lottery
- Posibles destinos para AJ Dybantsa, Darryn Peterson, Cameron Boozer y Caleb Wilson: Washington, Utah, Memphis y Chicago.
- El impacto del No. 1 para Washington y la chance de un movimiento de Anthony Davis.
- Cómo administrar Utah su “sobreoferta” de talento (George, Bailey y Markkanen, además del nuevo pick).
- Qué significa el pick del No. 5 para Kawhi Leonard en Clippers.
- Si Indiana buscará un golpe “win-now” tras quedarse sin el pick de top cuatro.
- Si Brooklyn deberá acelerar el armado para competir ya, pese a su situación de picks.
Antes de entrar en el resto de la danza de traspasos, aparece una historia que se volvió casi un chiste: Anthony Davis se habría convertido en el “amuleto” de la suerte de la NBA.
La idea es simple: en temporadas en las que Davis es traspasado o intenta que lo traspasen, su equipo termina ganando la lotería del draft. No alcanza para convencer a nadie de absorber los dos años restantes de su contrato máximo, pero sí instala una pregunta grande: Davis no parece especialmente entusiasmado con Washington. Aun así, hay un dato que pesa: todavía no jugó un partido con la franquicia.
Anthony Davis y el dilema de Washington
El periodista Chris Haynes planteó que existe una buena chance de que Davis sea movido. Y en Washington, sus apariciones tampoco dejaron señales de una sintonía plena. En su entrevista de salida, cuando le preguntaron por su futuro, respondió con un “sí, estoy bajo contrato”, y remató entre risas con “amo mi dinero”. En comentarios públicos, además, suele referirse a los Wizards como “ellos” en lugar de “nosotros”.
Davis tiene 33 años. Su objetivo, en el corto plazo, es volver a pelear un título. También aparece la ventana de extensión contractual, que presumiblemente le interesa firmar—y por ahora no hubo reportes claros de que Washington tenga planes de otorgársela. Entonces, ¿ese No. 1 hace más probable un trade por Davis?
La respuesta depende, en parte, de a quién tomen. Ni Dybantsa ni Peterson se superponen tanto con la posición de Davis. Cameron Boozer podría tener más coincidencia—si, como se presume, Boozer y Alex Sarr fueran el arranque del frente en Washington—, pero por el momento suena a que no sería el camino más probable para el No. 1.
Ahora bien, el propio hecho de quedarse con el primer pick le ajusta un poco las finanzas a Washington. Hay una diferencia cercana a los 6 millones de dólares entre el piso salarial que tendrían si quedaban en el No. 5 y el salto a una posición mejor. Además, la presión por “ganar ya” baja: el prospecto abre un futuro más luminoso. En cierto sentido, Davis operaba como cobertura ante el peor escenario posible de lotería: si Washington caía, tener a Davis y a Trae Young podía volver al equipo competitivo para la próxima temporada. Con la selección asegurada, Washington podría encarar un movimiento si aparece una oferta sólida, sabiendo que su futuro ya está encaminado.
Utah: talento acumulado y el manejo del “surplus”
Si salimos del eje Thunder/Spurs, pocos equipos parecen haber juntado tanto talento y activos como los Jazz. En su plantel ya vienen en ascenso Keyonte George y Ace Bailey. Además, cuentan con dos All-Stars veteranos en Lauri Markkanen y Jaren Jackson Jr. En la pintura también tienen un activo defensivo claro: Walker Kessler, que retorna desde la agencia libre. Y todavía hay upside de draft por los intercambios: Cleveland y Minnesota aparecen como fuentes futuras a través de las operaciones de Donovan Mitchell y Rudy Gobert.
En el sistema “aplanado” de lotería que se viene, cualquier pick o swap que entre tiene valor. Ahí aparece el nuevo capítulo: Utah incorpora el No. 2. El nombre que aparece con más fuerza por ahora es Darryn Peterson, base/guard de Kansas.
El problema—o, mejor dicho, el desafío—es el solapamiento: Utah ya tiene una base ofensiva y de tiro. ¿Cuánto se cruza Peterson con George, Bailey y Markkanen? George tiene elegibilidad para extensión este verano. Markkanen, por su parte, está dentro de rumores de intercambio desde hace tiempo y, aun así, sobrevivió a la reconstrucción de Utah. Danny Ainge, además, se caracteriza por tener poca carga sentimental cuando se trata de conformar planteles: si llega una oferta lo suficientemente grande, podría evaluar casi cualquier cosa.
Un acuerdo por Markkanen sólo tendría sentido si Utah termina quedándose con uno de los forwards del draft. Eso generaría un “exceso” real en la rotación de la dupla ofensiva del frente. Por eso, no habría apuro con George: si el plan es que George y Peterson sean el backcourt del futuro, primero conviene ver cómo se entienden juntos antes de tomar decisiones apuradas.
En ese marco, George debería conservar valor de intercambio si firma una extensión por menos del máximo, siempre que Utah lo pueda retener en esos términos.
Como suele pasar, aparecerían rumores de “trade-up”. Dybantsa jugó en BYU, donde el mayor impulsor es Ryan Smith, dueño de Utah. Eso abre la puerta a que Washington considere o no la operación—y el tiempo dirá. Los trades dentro de la parte alta del draft son raros; el último que se vio con claridad fue el intercambio entre Philadelphia y Boston por Markelle Fultz y Jayson Tatum. Pero tratándose de una clase con tantos candidatos top, tiene sentido que Washington prefiera a alguien distinto a Dybantsa.
También podrían existir rumores de “trade-down” si Memphis quiere a Peterson. Y hay otro guiño: Carlos Boozer, padre de Cameron, fue All-Star para Utah y hoy trabaja en la oficina deportiva de la franquicia.
En definitiva, el lugar de Utah es envidiable. El equipo puede construir el tipo de plantel que quiera desde acá: después de cuatro años de tanking, llega el momento de dar un paso hacia la competencia real.
Clippers y el No. 5: ¿y si llega el cambio de era?
Los Clippers, en la lotería, aparecen como uno de los candidatos más lógicos para mover piezas. Tienen el No. 5 en un draft con cuatro prospectos de primer nivel y, después, un grupo amplio de bases/point guards. Su único gran activo a largo plazo, hoy, es Darius Garland. Es un base pequeño, y no encaja defensivamente con perfiles como Darius Acuff. Puede que un guard más grande tenga más sentido, pero el punto es que, aun así, la necesidad real de los Clippers va por otro lado.
Además, hay una restricción importante: no controlan su pick de primera ronda hasta 2030. Por eso, el escenario se vuelve ideal para un trade-down. Si Nets, Kings o Hawks tienen una preferencia fuerte por alguno de los guards de la clase y están dispuestos a pagar para subir, a los Clippers les conviene esa salida. Y si el plan es acelerar—saltando hasta el No. 4 para buscar a Wilson, que tendría más sentido al lado de Garland—también podrían intentar ese movimiento. La lógica: antes de buscar mejorar el futuro, los Clippers pueden aumentar su propio “pool” de activos.
En el camino, hay una pista de dirección: los Clippers negociaron a James Harden y a Ivica Zubac en la fecha límite. Eso sugirió un proceso de retool. Si es así, ya no tendría sentido conservar a Kawhi Leonard como pieza central. Se sabe que equipos como Golden State intentaron por Leonard en la fecha límite; otros lo harían en las semanas siguientes. Y con un pick top en puerta, la urgencia por “ganar ahora” deja de ser tan determinante: pueden usar a Leonard para potenciar su futuro de golpe. De hecho, hay chances de que algún pick tardío en la lotería—por ejemplo el No. 11 de Golden State o el No. 13 de Miami—termine en Los Ángeles en un acuerdo por Leonard antes del draft.
Este cambio también abre un terreno nuevo para la oficina: casi no existen referencias recientes sobre cómo encararán un pick top-5. De los jugadores que fueron seleccionados por los Clippers en la lotería y que efectivamente debutaron con la franquicia, hay apenas dos casos activos: Eric Gordon y Shai Gilgeous-Alexander. Todo lo demás sería terreno inexplorado, así que el abanico de posibilidades es amplio.
Un trade por Leonard parecía probable antes de la lotería. Con el pick top-5 confirmado, la expectativa lógica es que los Clippers se vuelquen al proyecto de juventud y acumulación de activos.
Indiana: el “win-now” y el efecto colateral de Zubac
En paralelo, se habló mucho del “error” que habría cometido Indiana al entregar un pick top-5 junto con otros recursos para quedarse con Ivica Zubac. No necesariamente es una lectura compartida: los cuatro prospectos de la parte alta se ven tan prometedores que cualquier equipo posicionado para elegirlos debería hacerlo y luego resolver el resto. El problema sería en el escalón siguiente de la tabla, donde hay más incertidumbre.
Los Pacers intentan ganar el campeonato ahora mismo. Además, ya están cargados en la posición de guard. Por eso, el planteo es claro: ¿qué habrían ganado realmente tomando a un guard adolescente—uno que Rick Carlisle probablemente no habría confiado como parte de un empuje por el título? Indiana tomó un riesgo calculado para cubrir su principal necesidad. Ese riesgo no terminó saliendo… pero la necesidad, en cierto modo, sigue resuelta.
Y Carlisle lo remarcó recientemente. Explicó que no tener el pick libera a Indiana para moverse con más agresividad en el mercado de intercambios. En sus palabras, si no ocurre el salto al top cuatro, existe una contingencia para construir igual. Lo enmarcó como un escenario de “ganar-ganar”: ya tienen a Zubac, que será una pieza valiosa, y si no se quedaban con uno de los cuatro primeros, habrían cumplido una parte importante de lo que le deben a los Clippers. Además, tendrían un centro y la posibilidad de ir por otros veteranos.
Si Indiana hubiera conservado el pick, se vería obligado a cargar otro nivel de salario en sus cuentas. Y el pick de 2031 habría terminado yendo a Clippers. Con el cambio ya ocurrido, ese pick de 2031 pasa a funcionar como “dinero encontrado” para Indiana como activo de intercambio, y las cuentas quedan más limpias si quieren buscar un upgrade adicional.
En este momento, se ubican cerca del impuesto de lujo, y el plan probable será priorizar mantenerse por debajo. Eso es posible: gran parte del final del roster está en contratos no garantizados. No sería raro que Indiana arme paquetes con piezas como Jarace Walker y Ben Sheppard para sumar otra pieza “win-now”. Si además se animan a poner salarios más altos—por ejemplo los de Obi Toppin o T.J. McConnell—se abren alternativas más audaces.
Claro, Indiana habría preferido quedarse con el pick. Un top cuatro puede ser el arranque de una “columna” de franquicia. Pero la idea de que Indiana “la rompió” entregando el pick se entiende como exagerada: los Pacers estuvieron en el Juego 7 de las Finales el año anterior. Volver a ese lugar es el objetivo, y el equipo mantiene condiciones para intentarlo.
Nets: la necesidad de competir y el laberinto de picks
Para Indiana, un pick top cuatro sería un lujo. Para los Nets, en cambio, probablemente era una obligación. Brooklyn tomó la decisión de recuperar el control de sus picks de 2025 y 2026, pero ahora la jugada se ve casi catastrófica. A cambio de quedarse con el control de dos selecciones, entregó el pick 10 de 2025, el pick sin protección de Phoenix en 2027 y también los dos picks con mejor perfil entre Suns, Mavericks y Rockets dentro del ecosistema de lotería aplanada en 2029.
El intercambio, en números: Brooklyn recibió el No. 8 en 2025 y el No. 6 en 2026. Sin embargo, el costo fue alto y el beneficio, bajo: los picks que llegaron a Brooklyn se movieron hacia abajo en conjunto por cinco lugares.
Y hay un punto extra: ese trade no le devolvió a los Nets el control del pick de 2027 en la operación con Houston; Rockets sigue teniéndolo. Además, se espera que la clase de 2028 no sea especialmente fuerte y, sumado a los cambios por reforma de lotería, Brooklyn ya no tendría un camino “limpio” para construirse desde el draft. Incluso los jugadores que podrían estar disponibles cerca del No. 6—principalmente guards—son dudas como encaje en un roster que incorporó cinco rookies el último verano y que todavía necesita que el balón circule para ellos.
En pocas palabras: la esperanza de una reconstrucción “orgánica” podría haberse apagado. Pero los Nets siguen jugando en Nueva York, mantienen una perspectiva de espacio salarial máximo para este verano y, sobre todo, conservan muchos picks para intercambiar en el futuro. Brooklyn controla los picks de New York para 2027, 2028, 2029 y 2031; también tiene el de Denver en 2032; y el peor de Houston, Dallas y Phoenix en 2029, además de todos sus picks propios.
En el pasado, Sean Marks armó un contendiente con otra fórmula: agencia libre y trades, juntando a James Harden, Kevin Durant y Kyrie Irving. La pregunta que queda es si tendrá que repetir el nivel de agresividad ahora que el tanking dejó de ser una vía clara. Y surge otro interrogante: ¿a quién apuntaría? Donovan Mitchell intentó llegar a Nueva York en 2022. ¿Consideraría Brooklyn como alternativa razonable si se vuelve agente libre en 2027? También existen rumores persistentes sobre Giannis Antetokounmpo: ¿estaría dispuesto a sumarse a un equipo de Nets que, al menos por ahora, no tendría un co-líder con él en el plantel?
Lo cierto es que Nets no estaba en la lista de “posibles destinos” para Durant y Kyrie Irving… hasta que pasó. Y esa parece ser la lógica que podría imponerse: alguien siempre quiere ir a Nueva York. Ese interés sería el punto de partida para el verdadero proceso de reconstrucción de Brooklyn.
1. Will the Wizards trade Anthony Davis?
La lotería empuja a Washington a mirar el futuro con más tranquilidad, pero la figura de Davis sigue siendo una incógnita por su deseo de competir y por las señales públicas de distancia con la idea de estar en el proyecto con Wizards. Con la selección No. 1 ya asegurada, la franquicia podría aceptar una oferta si aparece, sabiendo que su camino de desarrollo no depende exclusivamente de ese movimiento.
2. How do the Jazz manage their sudden surplus?
Utah queda con una combinación difícil de administrar: talento joven en George y Bailey, veteranos de alto nivel como Markkanen y Jaren Jackson Jr., y un pilar defensivo en Kessler. El ingreso del No. 2—probablemente Peterson—obliga a ordenar el backcourt y decidir si hay margen para reacomodar piezas, especialmente si aparece una oportunidad real con Markkanen.
3. What does the No. 5 pick mean for Kawhi Leonard?
Para Clippers, el No. 5 es una señal de que el plan puede girar hacia juventud y acumulación. Con el equipo ya moviéndose hacia un retool (Harden y Zubac salieron en la fecha límite), conservar a Kawhi Leonard pierde sentido competitivo y, sobre todo, estratégico. En ese marco, aparecen chances de que un pick de la parte baja de la lotería llegue a Los Ángeles vía trade.
4. Are the Pacers about to make a win-now splash?
Indiana se quedó sin el salto a top cuatro por el camino que eligió con Zubac, pero Carlisle dejó una puerta abierta: la ausencia del pick les da flexibilidad para buscar upgrades en el mercado. Con cuentas más limpias y margen para priorizar debajo del impuesto de lujo, el plan podría ser armar paquetes con jugadores como Walker o Sheppard y sumar otra pieza para pelear ya.
5. Are theNetsabout to make a win-now splash?
Para Brooklyn, la situación de picks y el costo de recuperar control de 2025 y 2026 complican la construcción desde el draft. Con 2028 esperado flojo y la reforma de lotería acercándose, el camino orgánico se vuelve dudoso. A la vez, Nets todavía conserva un arsenal de picks negociables y espacio salarial máximo, lo que abre la puerta a que Marks vuelva a moverse fuerte para sumar una pieza que cambie el techo competitivo.