ATLANTA: La serie está abierta y las dos franquicias llegan con opciones reales. Entonces, ¿qué termina inclinando la balanza cuando el partido se decide en la última posesión? En el Juego 3, la respuesta fue la misma: Atlanta encontró el plan en los tramos finales y lo ejecutó mejor.
Los Hawks volvieron a controlar las respuestas del cuarto período y, otra vez, cerraron con soluciones para el tramo decisivo. Esta vez, el triunfo se resolvió por una diferencia mínima y con el final clavado a una posesión, en una noche que funcionó como espejo del Juego 2.
El dato que explica parte del contraste: Jalen Brunson y Karl-Anthony Towns estuvieron lejos de ser los “salvadores” principales para los Knicks. En Atlanta, el protagonismo no se apoyó en una sola estrella, sino en la rotación y en jugadores que aparecieron justo cuando el partido se apretó. Además, en el momento más importante aparecieron CJ McCollum y Jonathan Kuminga, dos nombres que —como recuerda la previa— no estaban en el plantel cuando arrancó la temporada.
Atlanta se adelantó temprano, estiró su ventaja a doble dígito durante casi la mitad del juego y después resistió la arremetida neoyorquina para llevarse otra victoria por un punto, casi calcada a la del Juego 2. Con esto, los Knicks quedan 2-1 abajo y el Juego 4 ya tiene día y sede: será en el State Farm Arena el sábado, desde las 6 p. m. ET, con transmisión por Peacock y NBC.
En la ciudad del estado de Georgia hay más tranquilidad, pero en Nueva York aparece la inquietud: Mike Brown sabe que todavía queda mucho por jugar. “Les dije a nuestros jugadores que es una serie de siete juegos por algo”, sostuvo el entrenador. “Van a pasar cosas. Nos dimos la chance aun sin jugar nuestro mejor básquet”.
De un vistazo: lo que dejó el Juego 3
- Atlanta ganó otra vez y volvió a imponer condiciones en el cierre.
- Los Hawks controlaron el final tras una remontada desesperada de Knicks.
- Jonathan Kuminga aportó desde la banca con 21 puntos y un robo clave.
- CJ McCollum definió con un tiro de media distancia tras 23 puntos totales.
- El “plan” táctico de Mike Brown rotó entre Bridges y McBride.
- En la última jugada, Brunson no pudo ejecutar: Towns fue más señuelo y Okungwu + Kuminga cortaron el plan.
1) Kuminga, acelerando el ritmo en playoffs
Jonathan Kuminga tuvo un tramo irregular en Atlanta desde su llegada: un partido le rendía, el siguiente no mostraba el mismo impacto. Pero en playoffs el estándar cambia y lo que vale es lo que aparece en estos cruces. Y en esta serie, hasta ahora, está cumpliendo.
Por segundo juego consecutivo, Atlanta se llevó el triunfo y Kuminga fue parte del motor. Después de su actuación de 19 puntos en el Juego 2, esta vez sumó 11 tantos en los primeros 12 minutos de la primera mitad, con aportes de banca que destrabaron el partido rápido: los Hawks tomaron control y lo sostuvieron hasta perderlo apenas 63 segundos antes del final del cronómetro.
En total, Kuminga cerró con 21 puntos y, además, ejecutó un robo decisivo para terminar de sellar la victoria. En el plano interno también crece su lugar: el DT Quin Snyder lo valora no solo por el aporte ofensivo, sino por la defensa y la competencia. “Hizo cosas que le dieron un empujón al equipo. Lo más grande que hizo es que defendió”, explicó Snyder. “Y hay otro tipo ahí compitiendo”.
En esta altura de la serie, Kuminga no solo encontró rol: también tiene un espacio con peso dentro de la rotación. Y eso, de paso, deja en evidencia que el plan actual no incluye a Zaccharie Risacher, el pick número 1 de 2024, que perdió minutos frente al rendimiento de Kuminga.
2) McCollum, una vez más: cuando hay que empujar, empuja
Cuando el partido quedó en el filo, la pelota fue para CJ McCollum. El libreto se repitió: otro juego en el que termina siendo la diferencia, con un tiro ganador sobre el cierre.
Quedaban 12,3 segundos cuando llegó la jugada final en el último ataque de los Hawks. McCollum ejecutó su especialidad desde media distancia: primero sacudió la marca con unos dribles cortos y después se fue al paso atrás (step-back) para liberar el lanzamiento. El resultado fue el tiro que definió el partido.
Que Atlanta haya ido a McCollum (23 puntos) y no haya dependido del All-Star Jalen Johnson habla del nivel de confianza que el equipo le tiene al veterano de 34 años. Desde que llegó vía el trade desde los Washington Wizards, que estaban destinados a pelear por una buena posición en el draft, McCollum elevó su juego y, sobre todo, su incidencia en momentos clave.
El arranque del Juego 3 fue caliente: anotó 16 puntos antes del descanso. Después tuvo tramos más moderados, pero aceptó el desafío del tramo final con el tipo de resolución que se exige en playoffs. Justo antes del ganador, McCollum tuvo una bandeja que Karl-Anthony Towns le bloqueó; esa acción derivó en una falta sobre McCollum que terminó en una jugada de tres puntos para Brunson, cuando el base puso a los Knicks arriba en el intercambio tras el foul.
Ahí se ve lo frágiles que son estos partidos: McCollum pasó de estar cerca de ser el “culpable” a convertirse en héroe en cuestión de segundos.
3) El dilema Bridges o McBride
Mike Brown ya venía con señales claras y decidió cambiar el plan cuando los Knicks necesitaban chispa. Con el marcador adverso por doble dígito, sacó a Mikal Bridges a los dos minutos del segundo tiempo y, en gran parte, apostó por una alineación más chica, con el guard Miles McBride como eje.
La decisión no era sencilla: Bridges venía cumpliendo un rol defensivo notable, especialmente contra Nickeil Alexander-Walker, finalista del premio al Jugador Más Mejorado de la temporada. Pero el problema es que Alexander-Walker venía con dificultades para convertir en esta serie: el jueves falló sus primeros seis tiros.
Aun así, Bridges también estaba apagado del lado ofensivo en ese momento: en el tramo de cuatro cuartos que abarcó los dos últimos juegos, no registró conversiones de campo y acumuló tres pérdidas. En contraste, McBride sí clavó tiros importantes hacia el final el jueves.
La alineación que salió con McBride (15 puntos y cinco triples) y sin Bridges fue el quinteto más productivo de los Knicks durante toda la noche. Y no es casualidad: ayudó a cambiar la energía del partido y a empujar la segunda mitad con más ritmo.
Pero hay un tema mayor detrás: los Knicks cedieron cinco selecciones de primera ronda dos veranos atrás para traer a Bridges desde los Brooklyn Nets. En ese movimiento, el club entendió que faltaba “la pieza” para un equipo que no consigue un título desde 1973.
Ahora la pregunta es qué hará Brown en el Juego 4. Podría mantener el inicio con Bridges, aunque todo indica que podría recortar minutos si los tiros siguen sin entrar.
4) ¿Brunson o Towns para la última jugada? Ni uno ni el otro
El cierre de los Knicks fue caro: fallaron en lanzar una opción en los segundos finales, cuando solo estaban abajo por un punto. En esa situación, el equipo tiene alternativas claras: buscar un tiro de media distancia, atacar el aro con la esperanza de una falta o incluso forzar un triple. Y, por si faltaba algo, cuentan con dos jugadores capaces de cargar con el peso del “héroe”.
El escenario estaba diseñado, principalmente, para Jalen Brunson. Y Atlanta lo leyó de inmediato: se notó que Karl-Anthony Towns no iba a recibir contacto en la última jugada.
Los Knicks habían decidido durante todo el juego aumentar la participación de Towns, porque el ala-pívot tiene ventaja para castigar a un equipo de Hawks más chico. Towns terminó con 21 puntos, pero en el instante decisivo se movió más como señuelo que como solución real.
La ejecución final fue Brunson, pero lo envolvió Onyeka Okungwu al instante. Luego Kuminga llegó como apoyo y, con su intervención, tocó el balón para cortar el plan. El tiempo corrió y los segundos se fueron, dejando a Atlanta escaparse con la victoria.
En conferencia, Snyder describió el plan: los Hawks “marcaron en equipo” a Brunson durante todo el partido con Alexander-Walker y Dyson Daniels, porque “defenderlo demanda eso”.