Con la lotería del Draft NBA 2026 ya definida, se acomodó el orden de selección y empieza el trabajo fino: quién puede ser “el proyecto” correcto para cada franquicia y quién, en cambio, llega como una pieza capaz de cambiar el rumbo desde el arranque. A continuación, una reconstrucción completa de cómo podría desarrollarse el Draft 2026 con elecciones del 1 al 60, incluyendo la segunda ronda.
Primera ronda (1-30): el plan de cada franquicia
1) Washington Wizards — AJ Dybantsa (6-9, BYU)
Washington por fin aterriza a un jugador llamado a ser estrella. Dybantsa puede convertirse en uno de los creadores de tiro más difíciles de frenar: con 6 pies 9, combina herramientas atléticas para doblar, cambiar de ritmo y explotar apenas recibe la pelota. En BYU, lideró la NCAA con 25.5 puntos por partido y rompió el registro de novato de 48 años de Danny Ainge, con una actuación de 43 unidades en un partido en el que hizo estragos. Su perfil incluye acceso constante al aro, juego de media distancia “cocido” y una capacidad alta para provocar faltas. Además, asoma como “point forward”, es decir, un ala-pívot/ala que puede organizar.
La presión, al menos al principio, podría ser menor por el contexto de Wizards: compartiría plantel con el base veterano Trae Young y —si no hay un pedido de salida— con el Anthony Davis de perfil All-Star. Aun así, el techo del Draft dependerá de dos cosas: que pueda consolidarse como tirador confiable desde el triple y que eleve su impacto defensivo para aprovechar del todo su físico. Dybantsa, además, llega con una base ofensiva tan sólida que incluso si el triple tarda, Washington tendría una figura alrededor de la cual armar.
2) Utah Jazz — Darryn Peterson (6-6, Kansas)
Utah vuelve a sonreír en la lotería después de años sin avanzar en sorteos. Aunque en la franquicia siempre aparece la tentación de intentar subir para quedarse con Dybantsa, el escenario más probable es que Peterson sea el elegido: un anotador de movimientos fluidos, con control corporal y tamaño posicional que le dan ingredientes para transformarse en figura de NBA. En la etapa de secundaria mostró capacidad de lectura y creación para entrar en espacios, fabricar anotaciones propias y también generar para compañeros, además de un repertorio de lanzamiento que remite a jugadores de élite.
En Kansas, creció en un rol sin pelota: castigó con saltos desde el movimiento y demostró que puede ajustar su producción a lo que pida el plantel. Incluso cuando no anota, genera impacto defensivo sin necesidad de protagonismo: crea caos en el juego sin balón y, con una envergadura de 6 pies 11, puede cambiar pantallas. El dato que mete ruido no es su básquet: es el cuerpo y la disponibilidad. Se perdió 11 de 35 juegos por calambres y, según su versión, eso se habría vinculado con tomar creatina. Ese combo —estallido/burst, disponibilidad y qué pasa “por dentro”— puede definir cómo lo miran en oficinas y, en última instancia, si Utah decide seleccionarlo tan arriba.
Con todo, el contexto es atractivo: tendría respaldo en el frente con Lauri Markkanen y Jaren Jackson Jr., y alrededor piezas jóvenes como Ace Bailey, Cody Williams, Brice Sensabaugh y Keyonte George. Si además Walker Kessler renueva y se mantiene sano, el peso de “salvador” recae menos en Peterson. Y, como le ocurrió a Bailey el año anterior, podría entrar a la rotación con una transición más amable.
3) Memphis Grizzlies — Cameron Boozer (6-9, Duke)
Memphis vivió un año durísimo: Ja Morant no pudo sostenerse en cancha, ya sea por lesiones o por decisiones personales; luego llegaron contratiempos con Zach Edey y, más tarde, con Desmond Bane y Jaren Jackson Jr. fuera de escena. En ese panorama, Boozer aparece como el salto de “reconstrucción” hacia “reinicio”. Con 6 pies 9 y 250 libras, es el jugador más completo del grupo: ataca desde poste con pies y potencia, convierte 40% de sus triples con volumen alto y tiene manejo suficiente como para correr ofensiva como “point forward”. Sus modos cambian según lo que le dé el rival, y esa adaptabilidad llevó a una temporada de 35 victorias en Duke y el premio Naismith Player of the Year.
La preocupación pasa por la atletización vertical: al perderse parte de la base que le permite dominar por potencia frente a defensores más chicos, su producción podría comprimirse con la extensión defensiva de la NBA. Además, en defensa es un “tweener” moderno: puede faltar explosividad para proteger el aro de forma constante y le falta velocidad lateral para cambiar con garantías sobre bases y escoltas. Aun así, su mejor versión defensiva llega acompañado por un centro real; y en Memphis tendría a Edey como socio natural. Con Cedric Coward, Jaylen Wells y el resto del recambio, sumado a lo que pueda caer por Morant (que sigue como candidato a intercambio este verano), Grizzlies arma un núcleo joven de los más prometedores de la liga. Con el linaje de Carlos Boozer, dos veces All-Star, la apuesta es clara: habilidad, adaptabilidad y historial ganador en cada escalón pueden traducirse en estrellato.
4) Chicago Bulls — Caleb Wilson (6-10, North Carolina)
Chicago dejó atrás un núcleo veterano en la fecha límite de febrero: eligió moverse hacia la juventud y, de paso, un tank de esos que se ven venir pero que igual cuesta. Pero el rumbo no siempre fue claro: el plantel terminó con demasiados bases y solo un par de nombres parecían “keepers” a largo plazo, Josh Giddey y Matas Buzelis. En ese punto, Wilson marca dirección.
Wilson es el atleta más dotado del lote: 6 pies 10 con piernas elásticas, capaz de terminar con contacto y de perseguir tiros dentro de su zona. Cuando vuela sobre el aro y cae encima de la defensa, parece un candidato a “piedra angular” de franquicia para la pintura. Ese es exactamente el tipo de jugador que Chicago necesita. El problema es el tiro: en ninguna categoría mostró consistencia con lanzamientos de media distancia o de salto. Si logra resolver eso, sería una ganancia extra; incluso sin eso, su proyección como estrella sigue abierta.
5) LA Clippers (vía Indiana) — Keaton Wagler (6-6, Illinois)
Felicitaciones para los Clippers: el intercambio que involucró a Ivica Zubac rindió al dejarles el quinto pick. Aunque después de ese movimiento sumaron a Darius Garland como base más joven, Wagler encaja mejor en este lugar por perfil. Con 6 pies 6, puede jugar con o sin pelota y ya lo demostró en la universidad. En Illinois se convirtió en el director de una ofensiva de alto voltaje: inteligencia para asistir y anotación con recursos creativos.
Luego explotó en Purdue con un 46 anotaciones ante un rival top del país: récord personal y marca inédita para un novato en la Big Ten. El momentum siguió y lo llevó a una aparición inesperada en la Final Four. Al lado de Garland, tendría menos presión inmediata de “ser el tipo que lo resuelve todo” y eso puede favorecer su desarrollo. Para ser estrella, Wagler necesita superar una falta de atletismo “tradicional”: como freshman no tuvo ni un solo mate. Pero el mejor escenario es que su lectura de juego compense y siga empujándolo hacia arriba.
6) Brooklyn Nets — Kingston Flemings (6-4, Houston)
Para Brooklyn, caer tan abajo duele. En el Draft anterior tomaron cuatro jugadores “tipo guard” y, en ese grupo, Egor Dёmin sería el único que asoma como verdadero keeper. Eso no necesariamente frena a la hora de buscar un guard más prometedor. Flemings tiene toque quirúrgico de media distancia, primer paso explosivo y visión de base real para organizar la ofensiva. El problema es el tamaño y el ajuste al entorno: pesa 190 libras, vive de media distancia en una liga de triples y vio caer fuerte su eficiencia cuando la competencia se endureció al final del año.
La gran pregunta es si su paquete ofensivo escala a la longitud y el espaciamiento de la NBA, o si los scouts lo terminan de decodificar como le pasó a otras defensas de cierre de temporada: cuando te conocen, te ajustan.
7) Sacramento Kings — Darius Acuff (6-3, Arkansas)
Los hinchas de Sacramento pueden estar molestos por no avanzar en la tabla, pero en este rango hay varios guards que podrían dirigir el juego durante una década. El más eléctrico es Acuff: anotador escurridizo, con instinto para sacar canastas desde cualquier sector gracias a un lanzamiento con disparador rápido, manejo que se siente resbaladizo y una lectura para manipular defensas. También tiene instinto para los cierres: sabe ubicarse donde se define.
No es el guard más grande ni el más explosivo, pero lee el partido como si llevara años en la liga. El riesgo que persigue a cualquier escolta chico es si esa brillantez resiste el contacto, la extensión y la velocidad de defensores más largos. Sacramento tendría que sumar alas y forwards grandes, y además un centro con capacidad de proteger el aro para darle base a Acuff. Por ahora, la recomendación es clara: disfrutar el show de Acuff.
8) Atlanta Hawks (vía New Orleans) — Aday Mara (7-3, Michigan)
Hawks suma este pick gracias a las probabilidades combinadas con Pelicans y Bucks: tuvieron la sexta mejor chance de subir al top 4, pero no se dio. Igual, el movimiento previo fue inteligente: el intercambio de este pick swap, comprado el año anterior para bajar 10 posiciones, ahora paga con una selección de lotería.
Atlanta necesita un centro real y el mejor de la clase para ese rol es Mara. Llegó a la universidad de UCLA como center proyectado para lotería desde España, cayó en los tableros tras dos campañas discretas, y luego al transferirse a Michigan se convirtió en uno de los “5” más completos del país. En el camino, ganó el campeonato nacional. Lee el piso como un base, finaliza con ambas manos y bloquea con timing de élite.
El costo: no tira desde fuera, convierte menos del 60% en libres y el rival va a castigarlo desde el perímetro. Con todo, Hawks construye un equipo con tamaño, largo y versatilidad, y Mara sería el tipo de pieza donde podría explotar su potencial.
9) Dallas Mavericks — Mikel Brown (6-5, Louisville)
Dallas no tuvo suerte en lotería otra vez, pero aun así podría encontrar al acompañante perfecto para Cooper Flagg: un base escolta con lectura de juego para correr la cancha como “partner” real. Cuando Brown entra en ritmo, tiene un pull-up inviable, termina con ambas manos y lanza pases con lecturas rápidas antes de que la defensa pueda reaccionar. En febrero firmó un estallido de 45 puntos después de una lesión que lo persiguió durante su etapa de freshman y que después lo dejó fuera del resto del año.
Esas ausencias ensucian la evaluación y dejan dudas sobre consistencia que quizá solo se aclaren cuando esté totalmente sano. Si no se hubiera perdido ese tiempo, quizás ni llegaba en esta altura. Y si cae en Dallas, el escenario parece ideal: Kyrie Irving podría funcionar como mentor y Brown crecería junto a un candidato a MVP que asoma como Flagg.
10) Milwaukee Bucks — Nate Ament (6-10, Tennessee)
Milwaukee debería apostar por una pieza que acelere la nueva etapa, con o sin Giannis Antetokounmpo en el plan. No abundan los jugadores que manejen el balón, disparen saliendo del bote y se paren en 6 pies 10. Ese soporte físico lo mantuvo en la conversación de lotería incluso tras un inicio complicado en su año de freshman, cuando le costó anotar con eficiencia y, sobre todo, impactar en defensa.
Pero en la segunda mitad del ciclo en Tennessee cambió: los tiros empezaron a caer. En una ventana de seis partidos, promedió 23.8 puntos entre enero y febrero, recordando por qué era un top recluta nacional. Luego se le cruzó una lesión de tobillo que le cortó el momentum rumbo a marzo y tuvo un torneo muy flojo. Aun así, el GM Jon Horst no suele tener miedo a los riesgos: si Ament sale bien, puede ser una decisión brillante.
11) Golden State Warriors — Karim López (6-8, New Zealand Breakers)
El año fue áspero para Golden State: perdieron a Jimmy Butler por una rotura de ACL, y a Moses Moody por una lesión en el tendón rotuliano. Además, Steph Curry se perdió 27 partidos por problemas de rodilla y la franquicia terminó desenganchándose de Jonathan Kuminga. Golden State buscó desesperadamente una estrella joven para extender el “window” de campeonato de Curry y cubrir el salto hacia la próxima era.
Pero arrancar desde un pick sin suerte en lotería vuelve más difícil ese objetivo. Igual, puede aparecer un “hit” de prospecto. López es el mejor jugador de básquet que México habría producido hasta ahora: dejó Hermosillo con 14 años para jugar profesional en Barcelona; con 17 se mudó a Auckland, Nueva Zelanda, donde brilló dos temporadas en el programa NBL Next Stars. Tiene herramientas físicas, actitud aguerrida y capacidad defensiva para cubrir posiciones. También maneja el balón y asoma un tiro en desarrollo.
El matiz: por ahora es más “todoterreno” que especialista dominante. Su tiro viene caliente o frío, y no muestra el burst necesario para volar y pasar defensas con el primer paso. Aun así, no todos llegan a la NBA con la mira puesta en ser megaestrellas: López puede elevar a un compañero estrella como parte clave de un equipo ganador, y los Warriors también podrían buscar ganar ahora tras la renovación de Steve Kerr por dos años. A veces los jugadores con piso alto terminan sorprendiendo con techos mayores.
12) Oklahoma City Thunder (vía Clippers) — Yaxel Lendeborg (6-9, Michigan)
En la lotería, Oklahoma City respiró cuando no subió. Pero con este pick que viene de Clippers por el movimiento de Paul George, igual puede sumar una pieza capaz de convertirse en estrella o, al menos, en contribuidor clave. Thunder necesita un ala-pívot/wing de gran tamaño: 6 pies 9, envergadura de 7 pies 4 y 240 libras. Lendeborg llena planillas, puede jugar varios roles y tiene un manejo real.
Entraría a la NBA con 24 años, pero su historia es valiosa: malas notas lo dejaron afuera del varsity en high school, se fue a JUCO, luego UAB, y después entró al Draft. Pasó por el combine, retiró su nombre y volvió a Michigan para una última temporada, donde ganó el campeonato nacional. Cada vez que se endureció el nivel de competencia, mejoró. La narrativa es enorme, pero si eso deriva en estrellato NBA aún es debatible.
13) Miami Heat — Dailyn Swain (6-8, Texas)
Miami ya tuvo aciertos de lotería tardíos con Bam Adebayo y Tyler Herro. Ahora busca otra oportunidad. Una vía es pegar un salto grande: Swain jugó dos temporadas competentes en Xavier, se transfirió a Texas y terminó convirtiéndose en el anotador de aislamiento más eficiente del país. Es insistente entrando al aro, creativo como finalizador y activo defensivamente como wing con potencial para cambiar. El problema es que vive en el aro porque su tiro de salto es, directamente, malo: mecánica rígida, porcentajes pobres y una reticencia histórica a intentarlo incluso desde high school.
Hasta que ese tiro sea amenaza creíble, los defensores van a llenar la zona y obligarlo a vencerlos desde afuera. Miami, sin embargo, ya demostró capacidad para mejorar tiros en su plantel. Swain podría ser un robo.
14) Charlotte Hornets — Brayden Burries (6-4, Arizona)
Con LaMelo Ball y Coby White en el equipo, Charlotte debería sumar un guard que aporte “colmillo” defensivo. Burries llegó a Arizona como recluta top-10, arrancó lento y explotó cuando inició la conferencia: ayudó a llevar al equipo a la Final Four. Es un anotador físico y versátil capaz de castigarte desde tres niveles, toma rebotes como un forward y compite con intensidad defensiva.
El matiz es que crea de forma metódica más que explosiva. Además, su historial de tiro antes de Arizona genera dudas en cuanto a si la eficiencia es real o un pico. En Charlotte, esas dudas ofensivas pesarían un poco menos por la presencia de LaMelo, Kon Knueppel y Brandon Miller.
15) Chicago Bulls (vía Portland) — Labaron Philon (6-4, Alabama)
Después de elegir Wilson en la lotería, Chicago buscaría su base del futuro, no un “relleno” que no resolvió lo que terminó la temporada. Philon es un base con movimientos cortos, orientado a anotar, que como sophomore se metió entre los mejores jugadores de su rol en el básquet universitario. Duplicó su producción con flotadores de toque, un manejo engañoso y lectura para correr ofensiva. También empezó a reparar el problema del tiro que antes empañaba su proyección.
El costado defensivo: es un atleta por debajo del aro y figura con menos de 180 libras. Esa contextura liviana es lo que separa su techo de la estrellidad.
16) Memphis Grizzlies (vía Orlando) — Allen Graves (6-9, Santa Clara)
Memphis tiene una oficina con mentalidad de “analytics”, y Graves es muy valorado por tableros que miran números. Además, pasa el ojo: fue base antes de un estirón tardío, y las habilidades de piso se trasladaron cuando creció hasta 6 pies 9. Salió desde el banco en Santa Clara como redshirt freshman y terminó siendo uno de los productores más eficientes del básquet colegial.
En el portal de transferencias, es el jugador mejor rankeado que queda. Podría volver a la universidad, aunque no sería una sorpresa: salía del banco, no es un atleta sobresaliente y tuvo dificultades contra el nivel top que enfrentó. Aun así, puede caer seleccionado tan alto. La lógica de Memphis es clara: buscar un base en esa altura tiene sentido. Pero quizá el recuerdo de Morant también llevó a evitar repetir el problema de un guard pequeño. Ahora toca construir un equipo grande y largo.
17) Oklahoma City Thunder (vía Philadelphia) — Morez Johnson (6-9, Michigan)
Otro pick para Thunder: siempre aparecen. Con un plantel profundo y talentoso, tarde o temprano habrá recambio. En los próximos dos años, ocho jugadores entran a agencia libre, pero las prioridades no cambian: para acompañar a Shai Gilgeous-Alexander hacen falta piezas que sean clave para jugar básquet de campeonato. Ese es Morez Johnson.
Se transfirió de Illinois a Michigan y fue parte del “pegamento” de los campeones nacionales como un “wrecking ball” de 250 libras, con manos sorprendentemente suaves y un coeficiente defensivo para cubrir del 1 al 5 en esquemas con cambios constantes. No es tan grande como para ser un centro verdadero y todavía no tiene demostración total de tiro para garantizar espaciamiento. Pero incluso sin jumper, Johnson tiene futuro largo.
18) Charlotte Hornets (vía Orlando) — Chris Cenac (6-11, Houston)
Para Charlotte, dos picks top-20 son un regalo: pueden reforzar el roster alrededor del núcleo. Cenac cumple en papel: atleta excelente que se mueve como wing, tiene largo para alterar tiros y puede tirar desde la periferia. En Houston le dieron un rol de titular con aspiraciones de campeonato nacional y le dieron minutos pesados. Pero el equipo no llegó lejos, en parte porque Cenac se complicó con faltas, no anotó con eficiencia y además fue demasiado insistente con jugar desde afuera a pesar de que su cuerpo es el de un “bruiser”.
Llegó a la universidad con expectativas de lotería y todavía podría convertirse en ese jugador. Esa es la oportunidad que ve Charlotte: tomar un salto con un jugador que, si hubiese decidido quedarse un año más en la escuela, podría haberse ido top cinco.
19) Toronto Raptors — Hannes Steinbach (6-11, Washington)
Tras perder el Juego 7 ante Cleveland, Toronto necesita dos cosas: un base armador y un centro. Acá llega el centro. Steinbach jugó profesionalmente en Alemania antes de ir a Washington y entraría a la NBA con habilidades ya hechas para atacar interiormente y para capturar rebotes. Tiene manos grandes para agarrar todo lo posible bajo el aro y finalizar con efectividad cerca. También mostró destellos de toque en triples: si eso se vuelve real, cambiaría el tipo de jugador.
El freno: es un “tweener” moderno, no un 7 pies puro. Hay duelos específicos donde lo castigan en espacio. Toronto necesitará el centro correcto para el contexto correcto.
20) San Antonio Spurs (vía Atlanta) — Amari Allen (6-7, Alabama)
Allen aterrizó en Alabama como tercera opción ofensiva: puede ser una señal de techo limitado o, al revés, un adelanto de cómo va a prosperar en NBA. Para los Spurs, es una señal positiva: ya tienen al megastar Victor Wembanyama y varios manejadores en De’Aaron Fox, Stephon Castle y Dylan Harper. Esos jugadores necesitan soportes de 6 pies 7 como Allen, que hace de todo sin necesitar toques constantes, rebotea como grande y muestra versatilidad defensiva.
21) Detroit Pistons (vía Minnesota) — Cameron Carr (6-5, Baylor)
Detroit llega arriba 2-1 en las semifinales del Este, pero hay una ausencia clara: un creador secundario al lado de Cade Cunningham. Tobias Harris está viviendo playoffs de su vida, aunque tiene 33 años. Pistons necesita una respuesta de largo plazo después del tropiezo de Jaden Ivey. Quizá sea Carr: lideró a Baylor en puntos, disparó cerca de 40% desde el triple con volumen alto y se vio como un jugador tipo “3 y D” con capacidades en el bote que crecen.
Con genes NBA en la sangre (es hijo del ex jugador Chris Carr), tiene herramientas para hacerse lugar. Pero con 175 libras y no tantos partidos acumulados todavía, el salto a la dureza física de la NBA va a ser su primera gran prueba.
22) Philadelphia 76ers (vía Houston) — Henri Veesaar (North Carolina)
Philadelphia hizo una remontada épica de 3-1 en primera ronda, pero ahora pierde 3-0 ante Knicks. La temporada está casi terminada, y a los 76ers les cuesta imaginarse atravesando playoffs sin que Joel Embiid se pierda partidos. Por eso, la prioridad es encontrar mejores grandes antes que depender de Andre Drummond para tirar triples desde esquina.
Veesaar es un pívot ágil con toque real, visión de pase y perfil de poste con lectura para poner pantallas y capturar lobs. También aporta protección en aro y es un defensor de ayuda muy comprometido. En sus tres temporadas en la universidad, escaló fuerte en producción cada año. El peso es 225 libras, así que su estructura alargada puede ser empujada por fuerza. También todavía no define por completo su habilidad “firma” como piedra angular. Pero Philadelphia puede aprovecharlo: podría anclar unidades de banca cuando Embiid esté sano y crecer en rol cuando no esté. Sería pieza clave junto a Tyrese Maxey y VJ Edgecombe durante años.
23) Atlanta Hawks (vía Cleveland) — Meleek Thomas (6-5, Arkansas)
Después de seleccionar Mara, Hawks busca el sucesor de CJ McCollum. Thomas tiene confianza de “salir a mandar”: así lo describió el entrenador de Arkansas, John Calipari. Esa mentalidad se ve en cancha: nunca duda para tirar, entra directo en el rol cuando Darius Acuff estuvo fuera en Missouri para cerrar la temporada regular y empujó a Arkansas hasta el partido por el título de la SEC, con 29 puntos ante Ole Miss.
Thomas es tirador de NBA con rango profundo, liberación rápida y energía creativa para generar con bote. Pero no llega con frecuencia al aro: su selección de tiros se inclina hacia el “hero-ball”, y existen dudas sobre cómo tolerará la dureza física de la NBA. Aun así, en un sistema con reparto de pelota, puede crecer.
24) New York Knicks — Luigi Suigo (7-3, Mega)
Knicks tiene ventaja de 3-0 y se perfila hacia las Finales del Este. Con Mitchell Robinson entrando a agencia libre este verano, tiene sentido buscar reemplazo. Suigo ya expresó que quiere ser “el Wemby italiano”, y con 7 pies 3, manos para pasar y toque para tirar, se entiende por qué un adolescente lo dice en voz alta. No tiene el manejo ni la creación individual para ser el mejor jugador de un equipo, pero su valor como pasador, tirador y amenaza de lob suma de forma limpia sobre sus funciones de poste base: pantalla, finalización y protección del aro.
Convirtiéndose en el “Marc Gasol italiano” sería un objetivo más realista… y aun así un resultado excelente.
25) Los Angeles Lakers — Jayden Quaintance (6-10, Kentucky)
Lakers viene abajo en la serie, con el marcador 3-0 frente a Thunder y con Luka Dončić aún fuera. En ese contexto, el Draft se vuelve un salvavidas: el problema es que Deandre Ayton no parece confiable como ancla de este roster. Tras ceder dos rebotes ofensivos en una sola jugada contra Thunder, el entrenador JJ Redick lo dejó en el banco con una frase contundente: “No puedo jugarlo”.
Quizá el arreglo no esté en la clase de ese año, pero Quaintance sería una buena apuesta. Lo van a seleccionar casi por completo según lo que mostró antes de que su rodilla explotara: como freshman en Arizona State, bloqueaba todo, enseñaba instintos defensivos y movilidad que no se espera para su tamaño, y con 17 años ya lo hacía. Lakers imagina eso si lo toma. Después llegó el ACL, menisco, fractura de rodilla, el traspaso a Kentucky, inflamación persistente y un cierre de campaña de su segundo año. Ahora, los equipos deben decidir con la mirada de 28 partidos con buena defensa y una ofensiva más visible como “problema estético”.
26) Denver Nuggets — Bennett Stirtz (6-4, Iowa)
Nuggets necesita variedad en media cancha además de la iniciativa constante de Nikola Jokić. Stirtz puede ayudar. Siente el juego con un ritmo diferente, pero igual hace que los scouts frunzan el ceño porque no “parece” atlético en la forma tradicional. La cuestión no es si puede jugar: tras transferirse de Drake a Iowa, siguió cocinando con asistencias de precisión, amagues y toque para tirar saliendo del bote desde rango NBA. Si se adapta a velocidad y contacto, podría brillar tanto como organizador como conector desde la esquina o el lado débil.
27) Boston Celtics — Tounde Yessoufou (6-5, Baylor)
Yessoufou entró a Baylor con proyección de lotería: atletismo “raro”, motor incansable y físico que ilusiona. Pero cuando los rivales de nivel alto le quitaron las entradas, su repertorio quedó corto. Su tiro sigue inestable y necesita defender al nivel que su físico promete. Celtics podría necesitar paciencia… o no, dependiendo de la velocidad con la que la franquicia sigue desarrollando jóvenes. En cualquier caso, es difícil imaginar un upside más alto que el de Yessoufou en este pick, por lo que tiene sentido para Boston.
28) Minnesota Timberwolves (vía Detroit) — Christian Anderson (6-3, Texas Tech)
El valor de Mike Conley sigue siendo evidente en estos playoffs, pero Conley tiene 38 años. Ayo Dosunmu y Bones Hyland también están cerca de ser agentes libres. Minnesota puede necesitar un guard. Anderson entró a Texas Tech como recluta 101 y se abrió camino hasta la conversación de primera ronda por su creación dinámica en pick and roll y su tiro confiable desde perímetro.
Crea tiros más sencillos para sus compañeros, pero por su estatura no mostró acceso constante al aro. Además, cualquier guard chico suele ser objetivo defensivo: por eso hay presión sobre que el tiro se traduzca. El salto al siguiente nivel es el test.
29) Cleveland Cavaliers (vía San Antonio) — Koa Peat (6-8, Arizona)
El sábado, James Harden salvó a Cavaliers y dejó la serie 2-1 ante Pistons. Cleveland todavía le falta el tipo de “aguante” que tiene Detroit. Peat viene de una familia cargada de oficio ofensivo de “línea” —casi gracioso que termine en básquet— y se nota en su forma de jugar: fuerte, físico, insistente; le cuesta encontrar una parada real para ir a donde quiere. Abrió la temporada con un juego de 30 puntos ante el campeón defensor Florida y después fue de los mejores de Arizona durante todo el año rumbo a la Final Four.
Peat podría terminar como centro de small ball junto a Evan Mobley. Y si aprende a castigar con triples en spot up, puede jugar con cualquiera.
30) Dallas Mavericks (vía Oklahoma City) — Isaiah Evans (6-6, Duke)
Tras elegir Brown, Dallas todavía necesita más tiradores alrededor de Flagg. Evans es de esos tiradores que las defensas sienten “contenidos”: lo vigilan como si estuviera encerrado, pero usa una pantalla, recibe corriendo a toda velocidad, se despega del aro y termina elevándose para tirar un triple perfecto. Es un tirador real con dominio off-ball: puede prosperar incluso sin que la ofensiva lo busque para crear por cuenta propia. Además, desarrolla manejo, lo cual podría abrir mejores oportunidades de creación.
Segunda ronda (31-60): más proyectos y roles
31) New York Knicks — Alex Karaban (UConn)
Con un centro en la primera ronda (Suigo), Knicks puede buscar más jugadores de rol que sostengan a sus estrellas. Karaban castiga cuando las defensas aflojan: se reposiciona para el triple, corta cuando nadie mira y ejecuta con eficiencia. Defensivamente también tiene esfuerzo alto y coeficiente de lectura, lo que le ayuda a compensar una atletización promedio. Pero el reloj juega: tendrá 24 como rookie y no mostró tanto upside. No suele crear con bote por mecánica “rarita”. Si su rol como pasador/anotador no traduce rápido, tendrá un margen de error más estrecho.
32) Memphis Grizzlies — Ebuka Okorie (Stanford)
Okorie es el mejor guard en manejo y dirección del aro del lote: mide 6-2, es un “jitterbug” que manipula defensores con control ajustado, cambios repentinos de velocidad y un sentido avanzado del juego. No es un atleta por encima del aro y antes fue un chico de New Hampshire que estaba fuera del top 100, comprometido con Harvard. Luego Stanford lo encontró, cambió de decisión y terminó encabezando el ACC en puntos con ocho partidos de 30+, además de una costumbre de convertir en momentos de cierre.
33) Brooklyn Nets — Sergio De Larrea (Valencia)
De Larrea es un guard alto con manejo y sentido, además de un lanzamiento que cae. Se mueve dentro de la estructura del equipo y puede aportar. Su carrera tuvo un golpe: sufrió un hombro dislocado que terminó su temporada 2024-25 y lo sacó de tableros de Draft. Pero volvió con un rol más grande y mejor producción en un gran equipo de la Euroliga. Con tamaño, inteligencia y versatilidad defensiva, podría encontrar un rol en NBA si su repertorio internacional traduce al formato de acá.
34) Sacramento Kings — Tarris Reed (UConn)
Reed es un centro clásico. Su mejor versión nació en el escenario más grande de UConn, camino al partido por el título nacional. Hace el trabajo sucio dentro de la pintura: finaliza, rebotea, tapa. Pero fuera del rol de poste y de pantalla/pase, no se siente tan cómodo en perímetro ni como defensor en espacio. Eso mete dudas de upside, sobre todo porque entraría con 23 años.
35) San Antonio Spurs — Billy Richmond (Arkansas)
Algunas de sus mates en partido parecen merecer el concurso. Es un atleta explosivo que se siente cómodo cerca del aro y mantiene ritmo de trabajo constante como defensor multi-posicional: incluso integró el SEC All-Defensive Team como sophomore. Pero para sostener una carrera larga en NBA, necesita resolver su jumper. Si lo logra, podría meterse en lotería. Richmond está probando el proceso previo al Draft, así que existe chance de que vuelva a Arkansas.
36) LA Clippers — Flory Bidunga (Kansas)
Bidunga es un arma vertical de 6-9, con piernas elásticas, manos suaves y instintos defensivos para anclar la pintura. Tiene algo de capacidad para cambiar en defensa, lo que lo vuelve especialmente valioso. El problema: le falta tamaño para ser un centro puro y también carece de habilidad de perímetro para atacar. Con origen en Kinshasa (Congo) y mudanza a Estados Unidos cuando era adolescente, todavía está aprendiendo los matices del básquet de alto nivel: por eso el potencial a largo plazo podría estar sin explotar.
37) Oklahoma City Thunder — Tyler Tanner (Vanderbilt)
Tanner entró a Vanderbilt como recluta de tres estrellas, no apareció en tableros como freshman y explotó como sophomore. Se volvió un jugador que obliga a preguntarse por qué nadie lo frena: mide apenas un poco más de 6 pies, pero llega a donde quiere, lee antes de que la defensa gire y en la vuelta roba la pelota. La estatura sí es un punto sensible, porque NBA suele fallar con guards tan bajos en playoffs. La esperanza es que Tanner sea excepción: juega “más grande” que su cuerpo.
38) Chicago Bulls — Joshua Jefferson (Iowa State)
Jefferson llega como un perfil de piso, no de techo. Con 22 años, senior con cuatro temporadas donde fue mejorando de forma constante hasta convertirse en un forward estable, con lectura alta. Puede pasar desde poste, hacer jugadas conectivas y defender múltiples posiciones. Le falta confirmar que su progresión de tiro es real: hoy el material no alcanza para estar seguro.
39) Houston Rockets — Malachi Moreno (Kentucky)
Moreno está probando el Draft y podría volver a la universidad, pero igual genera interés por su “frame” NBA a los 19 años: 7 pies y 250 libras. Hace lo básico de base: finaliza por arriba del aro, rebotea con dureza y protege el aro. Además agrega una capa como pasador: lectura avanzada y capacidad para manipular defensas. Necesita mejorar el toque como finalizador y como tirador, pero está en un lugar razonable para su edad con habilidades traducibles. Los Rockets necesitan profundidad de grandes porque cada vez es más claro que Steven Adams no puede sostenerse sano.
40) Boston Celtics — Ryan Conwell (Louisville)
Conwell pasó por South Florida, Indiana State, Xavier y terminó en Louisville, creciendo en cada escala. Al final de su último año, fue el máximo anotador de Cardinals con 18.8 puntos por partido. Es un wing zurdo de 6-4, compacto, de hombros anchos, sin un primer paso real y con apenas un mate en cuatro años. Pero tiene tiro confiable de rango profundo y, además, se mete al aro como “matón”: absorbe contacto como un fullback. Celtics pudo sentir la falta de Anfernee Simons en playoffs, y por eso la lógica del pick va por wing en la segunda ronda. Aun así, sigue faltando un centro y este mock no lo trae.
41) Miami Heat — Milan Momcilovic (Iowa State)
Momcilovic armó una de las temporadas más eficientes desde el triple en la universidad: convirtió cerca de la mitad de sus triples con más de 7 intentos por partido. También mostró toque suave atacando el cierre defensivo y disciplina para no salirse del carril: mueve la pelota y no intenta hacerlo todo. El problema real es que no es un creador de tiro, no rebotea tanto como se esperaría por su tamaño y será, como mucho, un defensor promedio. La ventaja elite: tiene la habilidad que hoy más importa. Miami la necesita después de ubicarse en la mitad de la tabla en intentos y porcentaje de triple en los últimos cuatro años.
42) San Antonio Spurs — Matt Able (NC State)
Able tiene estructura sólida de 6-6 para wing, con jumper suave y buena lectura para pasar. Si bien fue irregular saliendo desde el banco en NC State, se ve como un jugador de rol que puede crecer hacia algo más en San Antonio por la mezcla de habilidades. Si no se queda en el Draft, está comprometido con Carolina.
43) Brooklyn Nets — Zuby Ejiofor (St. John’s)
Ejiofor tiene historia que algunos hinchas de Nets —y también de St. John’s— conocen. Luego de su año de freshman en Kansas, Bill Self le dijo que no estaba para jugar minutos importantes en ningún equipo de Big 12. Tres años más tarde se transformó en el Jugador del Año de Big East (por unanimidad), también fue Defensivo del Año, MVP del torneo y Scholar-Athlete del Año. De hecho, fue el primer jugador en la historia de la liga en barrer esas cuatro distinciones en una misma temporada. Además, St. John’s eliminó a su club anterior en Round of 32 y lo llevó a su primer Sweet 16 en 25 años.
Ejiofor ganó por bases: motor, largo y versatilidad defensiva. La duda es que mide menos para ser centro y su lanzamiento todavía está en construcción. Pero ya tiene nivel para merecer una chance de arreglarlo en la NBA.
44) San Antonio Spurs — Rueben Chinyelu (Florida)
Chinyelu empezó a jugar de joven en Nigeria, se abrió camino por la ruta NBA Academy Africa en Senegal, pasó por un año en Washington State y después se transfirió a Florida para volverse la fuerza detrás del equipo campeón nacional. Como junior, barrió premios principales defensivos. El rol proyectado es claro: rebote, anclar la pintura, rematar lobs y marcar el tono. Spurs no necesariamente necesita otro centro con Luke Kornet atrás de Wembanyama, pero Chinyelu aporta “otra receta” para la rotación.
45) Sacramento Kings — Andrej Stojaković (Illinois)
Stojaković es hijo de Peja Stojaković, tres veces All-Star y campeón de 2011. Tiene ADN de jugador pro con pie ágil y lectura de partido. Pero a diferencia de su padre —que tuvo sus mejores años en Sacramento—, él tiene un tiro más “trancado” que requiere tiempo para adaptarse y brillar en el nivel siguiente.
46) Orlando Magic — Braden Smith (Purdue)
Smith dejó Purdue como líder histórico de asistencias en NCAA, rompiendo un récord de 33 años. Probablemente sea el jugador con más coeficiente de IQ del Draft y podría orquestar ofensas a nivel universitario, además de sumar puntos saliendo del bote. Eso es exactamente lo que Magic necesitaba y lo que buscaban de Tyus Jones. El obstáculo es el mismo de todo guard de 6 pies: no es un atleta diferencial y los guards más grandes lo van a cazar apenas pise cancha NBA. Por eso se proyecta en segunda ronda, aunque con la longitud de Magic, los miedos podrían reducirse.
47) Phoenix Suns — Aiden Tobiason (Syracuse)
Tobiason es wing de 6 pies 6 con envergadura de 7 pies 2. Finaliza por arriba del aro, suma robos por su largo y tiene toque para catch-and-shoot y lectura para proyectarse como ala “3 y D”. Su gran año de sophomore también trajo caída de eficiencia: después de un rol limitado como freshman, se vio un bajón en producción. Está probando el mercado mientras se transfiere a Syracuse, así que podría decidir quedarse un año más para construir con el feedback de los equipos. Si se queda, además encaja con la personalidad de un Suns aguerrido.
48) Dallas Mavericks — Milos Uzan (Houston)
Para Dallas, el pegamento conectivo importa cuando arma el roster alrededor de Flagg. Uzan es un combo guard de IQ alta que une equipos con lectura, pasadas y esfuerzo defensivo. Esas habilidades traductibles lo convirtieron en un fijo en las rotaciones de Houston en temporadas consecutivas de 30 victorias. El problema latente: qué ofrece como creador principal y como tirador. Uzan pudo aclararlo con una gran temporada senior, pero no dio el salto que esperaban los scouts.
49) Denver Nuggets — Richie Saunders (BYU)
Saunders es un wing “de ida y vuelta”, de dos lados, con energía casi descontrolada: busca robos en defensa y tiros en ataque. El equipo que lo elija sabe qué recibe: tiro con disparador rápido, toque suave en flotadores y lectura para mover la pelota. Eso lo vuelve interesante como compañero de juego para Jokic en situaciones de dos contra dos. Pero no hay garantías: entra con 25 años tras romperse el ACL en febrero y cerrar su carrera de cuatro años en BYU. Será un test de recuperación y continuidad.
50) Toronto Raptors — Ugonna Onyenso (Virginia)
Onyenso saltó de Kentucky a Kansas State y terminó encontrando hogar en Virginia, donde se convirtió en uno de los bloqueadores más temidos del básquet universitario. En el ACC Tournament hizo 21 tapones en tres partidos, incluyendo 9 contra Cam Boozer en la final. Pero en el perímetro se mueve con pesadez al defender y todavía está construyendo su ofensiva. Raptors necesita tamaño: eso se vio en la derrota de primera ronda ante Cleveland. Quizá Onyenso llene ese hueco.
51) Washington Wizards — Keyshawn Hall (Auburn)
Hall pasó por UNLV, George Mason, UCF y Auburn, y en cada lugar siguió anotando como wing zurdo de 6-7 y 225 libras con triples y dominio interno para pelear contra defensores más chicos. El talón de Aquiles siempre fue la defensa: fue irregular, y su toma de decisiones dejó mucho que desear. Tras ir y venir por cuatro programas sin que esos defectos se corrigieran, en NBA tendrá que resolverlos. El talento, sin embargo, justifica apostar.
52) LA Clippers — Otega Oweh (Kentucky)
Oweh es wing de 6-5 con estructura fuerte. En la universidad fue de los mejores deslizándose hacia el aro y tuvo un partido enorme con 35/8/7 ante Santa Clara en la primera ronda de March Madness, incluyendo un tiro al final que forzó la prórroga. En NBA, el inconveniente es que no proyecta como creador principal por un manejo y un jumper todavía inestables. Es probable que tenga que adaptarse a un rol. La buena noticia: tiene un repertorio enorme para eso como cortador, pasador conectivo y defensor versátil.
53) Houston Rockets — Baba Miller (Cincinnati)
Miller es un atleta fluido: creció jugando como guard antes de un estirón tardío, y mantuvo habilidades de perímetro por cómo maneja en transición y por los movimientos avanzados que ejecuta. Defensivamente también es convincente: puede cambiar y proteger posiciones. El gran problema, y la razón principal de por qué estuvo cuatro años en la universidad, es que todavía no puede tirar.
54) Golden State Warriors — Tyler Bilodeau (UCLA)
Bilodeau fue uno de los stretch 4 más eficientes en la universidad. Con un cuerpo de 6-9, podría aportar valor por tamaño y espaciamiento. Pero no hay que confundirlo con Tyler, The Creator: no suele tirar desde el bote ni servir como generador para compañeros. Defensivamente también tiene dificultades, y ese es el interrogante central para encajar en una NBA moderna.
55) New York Knicks — Tyler Nickel (Vanderbilt)
Nickel es un tirador que prende fuego: Vanderbilt lo usó en distintas acciones y aun así mantuvo éxito. Las dudas son las típicas del especialista: ¿tiene suficiente más allá del tiro? ¿Sobrevive defensivamente? Aun así, quien dispara como Nickel y mide 6-7 tiene chances de ganarse lugar en NBA.
56) Chicago Bulls — Darrion Williams (NC State)
Williams es un wing de hombros anchos y versatilidad para manejar como base o para trabajar duro como power forward. La falta de atletismo en el “tope” lo pone en la bolsa de rol, pero trae cualidades que ganan. Durante una racha en la que no le salía anotar, su DT, Will Wade, lo defendió con una frase directa: “¿Qué tenía? Seis rebotes, cuatro asistencias, cero pérdidas. Todo el mundo que se calle. Es un jugador buenísimo y el tiro va a entrar”.
57) Atlanta Hawks — Trevon Brazile (Arkansas)
Brazile venía proyectado para primera ronda antes de romperse el ACL nueve partidos dentro de su segundo año en Arkansas. Los siguientes dos años fueron de reconstrucción del explosivo que lo había puesto como prospecto. Recién como senior de quinto año armó su versión: ancló la defensa de Arkansas y tuvo su mejor campaña. Su largo, el salto vertical explosivo, su capacidad para cambiar y su jumper de perímetro le dan potencial para una carrera larga. Pero ya tiene 23 años y por ahora proyecta como jugador de rol.
58) New Orleans Pelicans — Izaiyah Nelson (South Florida)
Nelson es un atleta de 6-10 con envergadura de 7-3. Come lobs, rebotea en tráfico y desordena el partido en defensa. Marca el tono apenas pisa cancha. Tras tres años en Arkansas State, siguió a su entrenador hasta USF y firmó una de las temporadas más decoradas del básquet mid-major reciente: se convirtió en el primer jugador de la historia de la American Conference en ganar Jugador del Año, Defensivo del Año y Novato del Año. Aunque le falta creación y tiro, en el Portsmouth Invitational hizo jugadas brutales y después logró invitación al Draft Combine NBA. Eso le abre la puerta a caer en segunda ronda.
59) Minnesota Timberwolves — Felix Okpara (Tennessee)
Okpara entiende su rol: proteger la pintura, correr la cancha, finalizar lobs, poner pantallas y no intentar ser más que eso. Pasó dos años en Ohio State, se transfirió a Tennessee y ayudó a llevar a los Vols al Elite Eight como columna defensiva. En el Round of 32 metió 4 tapones con defensa clave en el tramo final, y luego armó un doble-doble de 12 y 10 en el Sweet 16.
60) Washington Wizards — Tobi Lawal (Virginia Tech)
Lawal nació en Londres y es un forward con atletismo elite, pero no empezó a jugar básquet hasta los 16, y eso se nota en habilidades todavía subdesarrolladas. Está ajustando su tiro de salto y no hace demasiado fuera del bote. Aun así, con saltos aptos para NBA y una estructura firme, tiene herramientas para ser un defensor versátil listo para el nivel y para aportar como jugador de rol en ataque.
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La cobertura se basa en una proyección de Draft que imagina cómo podría moverse el mercado con el orden ya definido, desde la primera ronda hasta la selección 60.