La serie entre Cleveland y Toronto está empatada en el desarrollo y, con ese “empate” también se apagó el impulso: ahora mismo es difícil anticipar qué equipo logra avanzar hacia las semifinales de la Conferencia Este. En ese contexto, a los Cavaliers les puede estar dando vueltas el estómago: construyeron una ventaja de 2-0 con una autoridad que parecía innegociable… pero luego se desinflaron en Toronto y terminaron cediendo el control del cruce. Los Raptors no solo emparejaron, sino que mostraron capacidad real de reacción.
La situación es particularmente delicada para Cleveland porque, además de lo ajustado del momento, conserva la ventaja de jugar en casa. Esa variable podría ser determinante desde el Juego 5, este miércoles, con horario de 7:30 p.m. ET y transmisión por ESPN. Mucho pesará en lo que hagan Donovan Mitchell y James Harden: en los dos primeros partidos se entendieron de manera brillante, pero en las dos derrotas de Cleveland se vieron, en distintos pasajes, como rehenes de sus propios errores y de tiros que no entraron cuando más se los necesitaba.
Del lado de Toronto, la lectura es clara: el equipo supo recibir el golpe y sobrevivir, y después responder con intensidad. Además, todavía no aparece, con regularidad, el “mejor” Brandon Ingram: si el alero empieza a conectar, el escenario podría cambiar de golpe y dejar a los Raptors con la posibilidad de cerrar la serie.
Qué mirar en el Juego 5 en Cleveland
1. ¿La estrategia de Toronto alcanza?
Si los Raptors lograron sostenerse tras los dos primeros juegos —dominados por Cleveland— fue, en parte, porque ajustaron la mira sobre Mitchell y Harden. En Toronto, el plan pasó por ponerles atención extra y, de paso, invitar a que los compañeros de los Cavaliers asumieran esos roles grandes. Hasta ahora, esa apuesta no terminó de rendir con la misma consistencia.
El desafío para Cleveland es que Mitchell y Harden generan mucho por su dominancia con el balón: cuando ellos se ocupan de crear, el resto suele recibir ventajas. Pero cuando el partido obliga a que Evan Mobley, Jarrett Allen y el resto de la rotación tengan que defender y producir “por su cuenta”, el rendimiento ofensivo puede volverse errático en momentos.
En ese punto aparece Mobley como el tercer eje más obvio. Venía con mejora sostenida en ambos costados desde su temporada de novato, aunque esta temporada tuvo un tramo plano. Ese bache se trasladó a la serie: hasta ahora, Mobley solo contó con un partido claramente determinante. De todos modos, contra Toronto promedia 16.3 puntos y 7.5 rebotes por juego.
Toronto deberá estar atento a la respuesta de Harden y/o Mitchell, especialmente jugando en casa. Harden, por ejemplo, intentará cuidar mejor la posesión: está promediando seis pérdidas por partido. Y también conviene que los Raptors miren el “nivel de al lado” en Cleveland: Max Strus y Jaylon Tyson podrían tener su mejor versión de la serie y empujar a los Cavaliers un paso más cerca de cerrar el cruce.
2. Por qué el triple puede ser “la diferencia”
Los dos equipos llegan desde un Juego 4 en el que la prioridad fue otra: tanto los puntos como la eficiencia quedaron en segundo plano. Eso suele traducirse en una oportunidad real de rebote en el tiro y, por lo tanto, en el rebote emocional del partido. En otras palabras, Cavaliers y Raptors podrían estar listos para un “cambio de ritmo” ofensivo en el Juego 5.
Y, en este tipo de series, el largo alcance puede terminar inclinando la balanza.
Para los Cavaliers, el dato es que en la serie están en 34%: Strus, Harden y Sam Merrill necesitan tomar el mando desde la línea de tres. Son los más eficientes del grupo, y en el caso de Strus y Merrill, tal vez haya llegado el momento de aumentar la frecuencia de intentos. Como dupla, toman apenas un poco más de lo combinado que intenta Mitchell en un partido, mientras que la eficiencia de Mitchell tiene altibajos a lo largo de la serie.
Toronto, en cambio, no suele basar su plan en el triple como arma principal, en parte porque no es su fortaleza, más aún con Immanuel Quickley afuera de la serie por lesión. Grady Dick era el especialista designado, pero su rendimiento bajó y ni siquiera aparece ya en la rotación. Excepto RJ Barrett, los principales anotadores de Toronto no son tiradores de volumen desde el perímetro.
Si los Raptors logran meter triples, sería un plus que desacomoda la defensa de Cleveland y la obliga a correr más cerca del perímetro. Si los triples salen del lado de los Cavaliers, el efecto podría ser inverso: dificultar que Toronto encuentre la manera de ganar el partido.
3. Shead y Murray-Boyles: cómo se ganan minutos
Una de las señales más llamativas en la serie para Toronto es que dos jugadores seleccionados en los últimos dos drafts aparecen con impacto en distintos pasajes. Se trata de Jamal Shead y Collin Murray-Boyles, que están pidiendo la pelota, ganando protagonismo y, sobre todo, obteniendo tiempo real en cancha.
¿Cuántos bases o guardias que rondan los seis puntos y que no controlan el balón todo el tiempo pueden conseguir 30 minutos por noche en playoffs? En el caso de Shead, la respuesta está en su defensa intensa, el trabajo incansable y la ausencia de miedo ante el momento. Harden y Mitchell ya saben que Shead estará encima de ellos constantemente.
Con Murray-Boyles ocurre algo distinto, pero igual de valioso: es el mejor jugador de la “zona pintada” en la serie, aportando energía de clase obrera, con un efecto que incluso se ubica por encima del de Mobley y Allen, dos futbolistas de mayor experiencia y trayectoria. Murray-Boyles va a buscar los rebotes ofensivos y ofrece una habilidad que en la NBA se volvió menos frecuente en la última década: disputar segundas oportunidades en ataque. Esas posesiones extra están dándole a Toronto oportunidades adicionales para anotar.
La frase que dejó el DT
“Él cambia los partidos”, resumió Barnes sobre el impacto de Murray-Boyles en el desarrollo de esta serie.