Con el MVP de Shai Gilgeous-Alexander todavía fresco en la previa de la Final de Conferencia Oeste, el foco se encendió en otro lado: Victor Wembanyama no iba a quedarse como espectador. Y en el Juego 1 hizo todo lo contrario a “mirar desde afuera”.
Los números
- Marcador: el partido se definió en
. - Victor Wembanyama: 41 puntos y 24 rebotes.
- Wembanyama en tiros: 14 de 25 desde el piso y 12 de 13 en tiros libres.
- Dato histórico (postemporada): con 41-24 fue el jugador más joven en la historia de los playoffs en alcanzar esas marcas.
- Rendimiento de Chet Holmgren en el Juego 1: 7 intentos totales, con 2 aciertos (en 41 minutos), además de un -7 en el plus/minus.
Wembanyama, actuación generacional y respuesta al MVP
Antes del inicio del Juego 1 de la Final de Conferencia Oeste (lunes), Shai Gilgeous-Alexander había aceptado su segundo MVP consecutivo. Victor Wembanyama, desde afuera, lo “vio” de cerca… y lo tomó como un desafío personal. La reacción fue inmediata: el francés no solo compitió, sino que se adueñó del partido.
Wembanyama dominó el trámite con una línea imposible de ignorar: 41 puntos y 24 rebotes. El encuentro, además, se fue a doble prórroga. Y aun con ese extra, la producción del jugador de San Antonio no perdió valor: fue un rendimiento hiper eficiente, con 14 de 25 en cancha y una brutal efectividad desde la línea, 12 de 13.
Durante gran parte del juego, su “dieta de tiros” lo llevó a castigarlo desde la pintura contra Oklahoma City. Pero cuando apareció el tiempo extra, el control siguió: incluso se metió con tranquilidad en un triple desde la zona del logo para igualar el marcador. Sí, como si no alcanzara con lo anterior.
Thunder y el intento de frenarlo: nada funcionó
Fue una actuación que puede quedar como el momento en el que Wembanyama terminó de tomar el mando simbólico de la liga. Oklahoma City probó todo lo que tenía para hacerle frente: Isaiah Hartenstein, Jalen Williams, Lu Dort, e incluso Alex Caruso se sumó al plan para intentar frenarlo, en un movimiento que recordó a la estrategia que Mark Daigneault ya había probado el año pasado con Caruso para incomodar a Nikola Jokić.
Sin embargo, nada alcanzó. Y dentro de todos los cruces que no salieron, hubo uno que se destacó: el duelo contra Chet Holmgren. Wembanyama no solo lastimó al equipo completo, sino que pareció disfrutar especialmente el hecho de “marcar” a Holmgren. La rivalidad, aunque no estuviera en la superficie, se notó en detalles: durante transmisiones de la temporada regular, se llegó a ver un montaje dentro del juego con Wembanyama celebrando con palmadas cada vez que Holmgren fallaba un tiro libre en sus enfrentamientos.
El contraste terminó de quedar sellado más tarde: Wembanyama fue a por el aro, terminó de hundirlo con un clavado y cerró el partido en el tramo final de la segunda prórroga.
Holmgren ya no le gana a Wembanyama: y eso complica a OKC
Hubo una época en la que a estos dos se los presentaba como rivales, con Holmgren llegando a sacar ventaja en el Mundial Sub-19. Pero esa historia quedó atrás. En estos días, Wembanyama se terminó separando de su rival de Oklahoma City.
Holmgren fue segundo detrás de Wembanyama hace tres temporadas en la carrera por el
Si Wembanyama supera el umbral de 65 partidos, aparece como favorito para ganar el MVP la próxima temporada, con una ventaja que, a futuro, también parece garantizarle una presencia dominante en la conversación por el DPOY. Mientras tanto, Holmgren quedaría como la segunda o tercera opción dentro de su propio equipo, según la noche… o incluso peor si el calendario lo empareja con los Spurs.
Para Oklahoma City, esto no es una buena noticia de cara a sostener el título. Los Thunder vienen con un dato que pesa: perdieron cinco de sus seis juegos contra San Antonio. En la fase regular, esa información podía relativizarse por el contexto. Pero el Juego 1 reforzó algo más profundo: más allá de la lectura superficial, el rival está encontrando maneras reales de desarmar a OKC.
En su casa, los Thunder solo habían perdido ocho partidos entre temporada regular y playoffs. Pero tres de esas derrotas llegaron a manos de los Spurs. Y repetir una Final —y más todavía ganarla— exige que aparezca algo que hasta ahora parecía “imposible” en el código de San Antonio. Ese desafío incluye, por supuesto, a Holmgren.
Holmgren, noche dura: poco volumen, mal plus/minus y “empuje” incluido
La historia reciente sugiere que no iba a ser fácil. En cuatro juegos de temporada regular contra San Antonio, Holmgren promedió 10.5 puntos con 38.7% de efectividad en tiros, por debajo de sus números de carrera. Y en el Juego 1 fue todavía peor.
El plus/minus de un partido suele malinterpretarse, pero en su caso el -7 en 41 minutos no solo funcionó como un recorte del partido: también fue, en parte, “benigno”. Holmgren tomó siete tiros durante toda la noche y convirtió
Además de quedar dominado por Wembanyama, recibió una muestra física: también fue empujado por Dylan Harper, que es más chico en tamaño. Esa escena dejó en evidencia que no solo era cuestión de defensa, sino de control del espacio.
El banco lo mostró: frustración, un bloqueo clave y críticas inevitables
En el desarrollo, parecía casi inevitable que Holmgren ya supiera que no estaba teniendo impacto ni encontraba herramientas para cambiar el guion. En varias tomas, la transmisión lo captó refunfuñando y concentrado en el banco, con bronca. Su mejor (¿única?) jugada llegó tarde en el tiempo regular: logró bloquear a Wembanyama para forzar la prórroga.
Ese momento merece crédito, pero al final fue poco y llegó tarde: no modificó el resultado que terminó imponiéndose. Las redes sociales explotaron con chistes por su actuación floja. Incluso Boogie Cousins, ex gran figura en la NBA, lo señaló con una frase del tipo “guardó la cola”, acusándolo de esconderse en un partido enorme.
La crítica puede sonar dura, pero el contexto explica por qué agarró fuerza: cuando no aparecés en un juego grande, y encima el rival que te “mide” hoy está en un nivel histórico, los comentarios se vuelven inevitables.
Reacción de Dort: apoyo a Holmgren y confianza en el rebote
Después del Juego 1, Lu Dort —que tampoco había tenido su mejor versión en el estreno de la serie— fue consultado por el dominio de Wembanyama sobre Holmgren. Como buen compañero, intentó cubrirlo: Dort habló de lo que el equipo sabe que Holmgren puede hacer, lo definió como competidor y remarcó que esperan que sea mejor a partir de ahora.
Incluso sonó convencido: afirmó que “todos saben” que Holmgren va a reaccionar y volver a levantar su nivel. Por lo menos, a nivel de vestuario, la confianza sigue intacta… aunque el desafío que viene, esta vez, ya tiene nombre y apellido: cuando Wembanyama aparece con esa intensidad, no alcanza con buenas palabras.