Wembanyama fue expulsado y Minnesota reacciona para empatar la serie

ByMartín Gutiérrez

May 11, 2026

La noche en el Target Center se terminó de calentar cuando Victor Wembanyama, figura de San Antonio, castigó con un golpe de codo derecho a Naz Reid: el francés llegó con una doble marca áspera, se acomodó y metió el codo contra la zona del cuello del jugador de Minnesota. El impacto encendió a la gente de las tribunas, mientras en el lado de los Spurs crecía el temor de que el episodio pudiera traer consecuencias serias.

Con el correr de los minutos, el foco pasó a otro lugar: la revisión de los árbitros y del Replay Center en Secaucus, Nueva Jersey. Allí analizaron la reacción del centro de San Antonio tras la acción, y el veredicto llegó cuando Wembanyama ya se había calmado. El desenlace fue duro: le aplicaron una falta Flagrant 2, que lo dejó automáticamente fuera del partido con cerca de 32 minutos por jugarse en el Juego 4 de la semifinal de la Conferencia Oeste, el domingo.

La escena se modificó todavía más cuando se comunicó la sanción. En el banco visitante, Harrison Barnes, con aire de veterano, pareció anticiparle a Wembanyama que esa era su noche. El francés saludó con la mano a la mayoría de sus compañeros antes de retirarse rumbo al vestuario.

La sensación general en la cancha era que Minnesota tenía el partido encaminado. Los Timberwolves llegaban con urgencia: necesitaban evitar caer 3-1 en la serie. Y los Spurs, por su lado, ya habían cumplido su objetivo principal de ganar uno de los dos partidos disputados en Minneapolis. Sin embargo, lo que siguió no fue un trámite.

Porque Minnesota no se apagó, y San Antonio tampoco. Los Spurs salieron como heridos en el último cuarto, con garra y agresividad, y llegaron a construir una ventaja de ocho puntos. Pero los Wolves respondieron con un rugido: sostuvieron el nivel, empujaron la reacción con una racha de 12-3 apoyada en Anthony Edwards, y se encargaron de que los momentos clave del final inclinaran la balanza para garantizar al menos dos juegos más en la serie. El primero será el Juego 5 en San Antonio el martes (8 ET, NBC/Peacock).

Los cuatro puntos para entender el 114-109 de Minnesota

  1. La salida temprana de Wembanyama

La acción del codo de Wembanyama sobre Reid cruzó el límite de la liga en materia de flagrancia: no hubo margen para interpretaciones. Al mismo tiempo, su reacción tiene contexto por cómo se vive la serie: juegos intensos, contacto continuo y una presión constante para sacarlo de su zona de confort. En la temporada y también en playoffs, Minnesota —y antes Portland en la primera ronda— buscó empujarlo, golpearlo y forzarlo a sentir dolor, pero también a perder la cabeza.

Wembanyama, con apenas 235 libras estiradas sobre sus 88 pulgadas de altura, todavía necesita sumar masa y fortaleza para defenderse mejor en el choque. Hasta que eso ocurra, los rivales intentarán meterle cuerpo, meterle falta y, sobre todo, entrar a su espacio mental.

El propio entrenador de San Antonio, Mitch Johnson, marcó la idea de “autoprotección” como fundamento: explicó que la cantidad de dureza con la que lo juegan obliga, en algún punto, a cuidarse. Remarcó que no hay quejas por parte del equipo, pero que cuando lo “tiran”, lo empujan hacia el suelo en transición o lo desacomodan en la carrera, el jugador termina protegiéndose por cuenta propia. En el instante previo a que el codo impactara a Reid, Wembanyama había recibido un golpe en la cara por parte de Jaden McDaniels y tenía a McDaniels colgándole de ambos brazos en su intento de contenerlo.

En términos de lectura del momento, la doble marca se sintió como una especie de “tag” descontrolado: dos agresores, cero silbato y un codo que dejó consecuencias. Dylan Harper, guardia de los Spurs, también se expresó en esa línea: señaló que se notaba la frustración y que entendía de dónde venía el enojo.

  1. Mucho Edwards, especialmente en el tramo de reacción

Johnson sostuvo que, aun sin Wembanyama, el resto de San Antonio respondió de manera “fenomenal”. En el tercer cuarto, los Spurs dejaron a Minnesota en 20 puntos, anotaron 28 y encima sacaron provecho de pérdidas: convirtieron nueve unidades a partir de errores del rival. Incluso, cuando el partido se metió cerca del aro, tuvieron superioridad en pintura, 20-9, pese a haber perdido su esquema defensivo de zona en el área cercana al aro.

Para sostener el plan, Luke Kornet apareció como un “Wemby Lite” para repartir trabajo en ambos extremos y amortiguar la ausencia del francés. El escenario estaba 94-86 con 8:49 por jugarse en el cuarto cuando Minnesota pidió tiempo muerto… y le pidió a Edwards.

Anthony Edwards fue el motor en el tramo decisivo: anotó 10 puntos dentro de la racha de 12-3 y terminó sumando 16 en el cuarto. Chris Finch, entrenador de Minnesota, además buscó que otros jugadores “trajeran la pelota” para escapar a las dobles marcas que se arrojaban sobre Edwards. Aun con eso, el escolta registró 40 minutos por segundo partido consecutivo. Con un detalle: salvo por un poco de explosión que en algunos momentos transformó volcadas seguras en bandejas, parece estar listo para hacer lo que queda de la serie.

  1. No todo fue Edwards: el complemento también apareció

Si el locutor del estadio hubiera adelantado que Edwards sumaría apenas dos puntos más después de poner a San Antonio arriba 101-100 con 3:22 por jugarse, el Target Center habría sentido intranquilidad. Pero sus compañeros se reactivaron a tiempo, y el cierre lo terminó ganando el equipo, más allá de la estrella.

Reid volvió a la cancha tras una mala torcedura de tobillo y una caída minutos antes. Desde ahí, conectó con Rudy Gobert con un pase picante hacia el interior para una jugada de tres puntos. Edwards también aportó con un ataque al aro. Después llegó Gobert con otra volcada, castigando cuando Kornet tuvo que salir a ayudar sobre Julius Randle.

A partir de ese punto, Ayo Dosunmu se metió en el corazón de la defensa de San Antonio sin Wembanyama y sumó un and-1 que estiró el partido a 110-103. Luego, Reid se metió en acción con un rebote ofensivo. Y cuando faltaba poco, Dosunmu salvó una posesión crucial: saltó para interceptar un pase largo de lateral, tocó la pelota con la pierna cuando sus manos no alcanzaron y selló la sentencia.

Finch lo dejó claro en su lectura: hay que hacer las jugadas chicas, las “sucias”, las que no se ven pero que cambian el partido.

  1. ¿El desafío desperdiciado de San Antonio?

Johnson pareció guardar su último desafío para algún error más grave en los últimos minutos, pero la decisión no llegó a concretarse. Incluso hubo una chance de que el asistente encargado de votar si se usaba o no el desafío interpretara la jugada de forma distinta. O, más simple todavía: que Edwards fue a la línea y consiguió su primer tiro libre antes de que se activara el “green light” del desafío.

De todos modos, el banco de San Antonio pudo haber visto una oportunidad para frenar el regreso local. Con 5:51 por jugarse y San Antonio 97-93, Edwards entró al ataque y fue interrumpido por el defensor Julian Champagnie. La repetición de NBC pareció mostrar que Champagnie tocó el balón en el aire y que también hubo contacto con la mano de Edwards.

El árbitro Brent Barnaky advirtió la parte del contacto con el balón, pero al silbar la falta sobre Champagnie pareció no ver el otro tramo de la acción. Igual, Edwards convirtió ambos tiros libres y mantuvo la presión sobre los Spurs. Aun así, Johnson nunca usó ese desafío: lo dejó morir en su bolsillo al final.

El cierre de la serie: Minnesota pisa fuerte

Más allá del debate sobre la última jugada y de la salida de Wembanyama por Flagrant 2, el Juego 4 terminó con Minnesota imponiéndose 114-109. Con esa victoria, los Timberwolves evitaron un 3-1 y aseguraron que la serie continúe. El próximo capítulo será en San Antonio el martes, cuando arranque el Juego 5 y el duelo vuelva a encenderse con la misma intensidad de siempre.

By Martín Gutiérrez

Martín es periodista deportivo especializado en baloncesto argentino y ligas internacionales. Lleva más de 8 años cubriendo la Liga Nacional, Euroliga y NBA, analizando estadísticas, tácticas y rendimiento de jugadores.