Victor Wembanyama fue confirmado como el Jugador Defensivo del Año de la NBA 2025-26, un premio que esta vez fue unánime: recibió los 100 votos de primer lugar. La marca lo deja como el primer jugador en ganar el DPOY de manera total, con Chet Holmgren de Oklahoma City y Ausar Thompson de Detroit completando el podio. En su tercera temporada, a los 22 años, el pívot de San Antonio además dominó rubros clave: terminó con 197 tapones, 66 robos, 168 desviaciones y 597 lanzamientos contestados.
Unánime y con números de “efecto”: lo que explica el DPOY 2025-26 y por qué importa
La NBA anunció el lunes el galardón, y Wembanyama hizo historia al convertirse en el primer futbolista de la liga que se lleva el premio de Defensivo del Año con votación perfecta: todos los votos posibles fueron para él. Holmgren (OKC) quedó segundo y Thompson (Detroit) tercero, completando una definición que no dejó margen para la comparación.
El dato central es la combinación de volumen e impacto. Wembanyama no sólo lideró la liga en tapones con 197: la diferencia respecto del segundo lugar fue de 44 unidades. En el mismo renglón, Jay Huff apareció en la segunda colocación con una brecha clara, mientras que Evan Mobley figura en el noveno escalón con 40 tapones menos que el líder. A esto se sumó una producción defensiva amplia: 66 robos, 168 desviaciones y 597 tiros contestados a lo largo de la temporada.
- Tapones: 197 (44 más que el 2°).
- Robos: 66.
- Desviaciones: 168.
- Tiros contestados: 597.
También es relevante cómo “gasta” su defensa el sistema de ataque rival. El propio premio se entiende mejor si se miran los intentos que no llegan. Aunque Wembanyama cerró la campaña con el 12° mayor registro de tiros alterados/contestados por cantidad total de chances, su impacto cualitativo es enorme: en la práctica, cuando juega San Antonio, los rivales cambian su toma de decisiones cerca del aro por temor a desafiarlo en el perímetro de la canasta. De hecho, sólo Oklahoma City permitió menos intentos dentro de los seis pies del aro que los Spurs.
Ese “efecto Wembanyama” se refleja en el rendimiento colectivo: cuando él estuvo en cancha, los rivales de San Antonio convirtieron apenas 103,6 puntos cada 100 posesiones. Para ponerlo en contexto, el Thunder, como equipo, permitió 106,5 puntos por cada 100 posesiones. Además, desde la campaña 2019-20 de Milwaukee con Giannis y compañía, ningún equipo había registrado un rating defensivo completo de temporada regular tan bajo como el de San Antonio con Wembanyama en la cancha.
Antecedentes: casi lo logra antes, falló por elegibilidad y ahora rompe el techo
Wembanyama no llegó de golpe a este nivel de reconocimiento. En 2023-24, como novato, quedó cerca: se llevó 19 votos de primer lugar y terminó segundo en la votación. En esa edición, perdió contra Rudy Gobert, su compañero de la selección francesa. El premio de defensa, entonces, ya lo mostraba como un candidato serio, pero no todavía como una certeza.
El año pasado la historia fue distinta: durante gran parte de la temporada era el favorito fuerte en casas de apuestas, pero no pudo alcanzar el requisito mínimo de elegibilidad de 65 partidos, por lo que no figuró en la disputa del trofeo. Esta temporada, en cambio, sí pudo llegar al corte: apareció en 64 juegos de temporada regular y, además, sumó crédito por jugar el partido por el título de la NBA Cup con San Antonio.
El punto de quiebre es que, una vez que cumplió el mínimo de partidos, no sólo se metió en la conversación: se la llevó de forma dominante. En términos históricos, hay un contraste que agranda el mérito. El Defensivo del Año no había sido votado de manera unánime antes: la referencia más cercana era Ben Wallace en 2001-02, cuando capturó 116 de 120 votos de primer lugar. En una temporada donde Wembanyama también fue el jugador más joven en ganar el premio, ahora además se transformó en el primero en conseguir todos los votos de primer lugar. Para los defensores que busquen destronarlo en años venideros, la vara quedó peligrosamente alta.
San Antonio, legado del club y lo que viene en el calendario: el DPOY como “ciclo”
El galardón también tiene lectura para la franquicia. Es el cuarto Spurs en ganar el premio de Defensivo del Año. Kawhi Leonard lo consiguió dos veces seguidas en la década del 2010, específicamente en las temporadas 2014-15 y 2015-16. David Robinson lo ganó en 1992 y, antes que él, Alvin Robertson se llevó el trofeo en 1986. Para Wembanyama, el dato adicional es que se trata del primer gran premio individual de este tipo para un sucesor de superestrellas de San Antonio que Tim Duncan nunca alcanzó con esa distinción.
Duncan es la referencia histórica del club, y el texto plantea que, si los primeros tres años de Wembanyama sirven como guía, existe la posibilidad de igualar e incluso superar el estándar de la franquicia con una continuidad en su trayectoria. La idea que se desprende es clara: defensivamente, Wembanyama tiene recursos que no se habían visto antes a ese nivel dentro de la liga.
En cuanto al futuro, el argumento es de consistencia: siempre que alcance los 65 partidos, aparece como un candidato “casi asegurado” cada año en el horizonte cercano. El premio se presenta como el más “dinástico” entre los trofeos individuales de la NBA, con antecedentes de jugadores que repitieron: hay tres defensores con cuatro veces ganadas (Rudy Gobert, Ben Wallace y Dikembe Mutombo), un ganador con tres (Dwight Howard) y cuatro más con dos (Leonard, Alonzo Mourning, Hakeem Olajuwon y Mark Eaton). En esa lógica, si Wembanyama mantiene la salud necesaria y repite el rendimiento, también se anticipa que podría terminar redefiniendo récords de repetición.
Finalmente, el texto deja una proyección ambiciosa: si su mejor versión llega alrededor de su “pico” natural, existe la chance de que sea considerado no sólo el mejor defensor de la NBA a los 22, sino también el mejor de la historia del deporte. Por ahora, el presente ya está escrito con números: 197 tapones, 66 robos, 168 desviaciones y 597 lanzamientos contestados, más un impacto medible en el rendimiento rival de 103,6 puntos por cada 100 posesiones cuando él está en cancha.