Visitantes marcan el arranque: golpes en serie 1-1 y 76ers dan el batacazo

ByMartín Gutiérrez

Apr 22, 2026

Tras un arranque de fin de semana de playoffs bastante irregular, con siete de ocho equipos locales ganando sus respectivos Juegos 1, la primera ronda de las Finales de Conferencia de la temporada 2026 empieza a mostrar dientes. Este lunes, ambos conjuntos visitantes dieron el golpe en condición de visitante: un triunfo para empatar la serie 1-1 en el arranque, y el otro para igualar también a un juego por lado.

El martes, Philadelphia 76ers se sumó a la fiesta al igualar su serie frente a Boston Celtics, haciendo que el regreso de Joel Embiid antes de que termine la primera ronda sea, aunque todavía improbable, al menos una posibilidad real. En paralelo, el otro gran giro de la jornada lo protagonizó Portland Trail Blazers y San Antonio Spurs: Victor Wembanyama dejó el Juego 2 con una conmoción cerebral después de una caída fuerte en el segundo cuarto.

Con dos partidos de tres disputados, estos fueron los ganadores y perdedores del martes.

Philadelphia y la sombra de Embiid: Maxey y Edgecombe empatan la serie

La historia de lesiones de Joel Embiid planea sobre todo lo que ocurre en Philadelphia. Hay momentos en los que parece una especie de maleficio: apendicitis, por ejemplo, ¿justo para la misma figura que había llegado a anotar 50 en un juego de playoffs con Bell, Palsy? En ese instante, la sensación fue que otra vez la temporada prometedora se deshilachaba por motivos médicos inevitables.

Igualmente, los 76ers todavía tienen camino por delante. Lo concreto es que empataron la serie apoyándose en sus dos incorporaciones de franquicia. Tyrese Maxey y VJ Edgecombe combinaron 59 puntos, 14 rebotes y 11 asistencias en el triunfo sorpresa 111-97 del Juego 2 en Boston. Edgecombe, además, dejó una marca histórica en su presentación en playoffs: superó a Magic Johnson como el jugador más joven en alcanzar al menos 30 puntos y 10 rebotes en la postemporada.

El segundo cuarto fue clave: Edgecombe aportó 16 unidades en ese tramo para que Philadelphia recuperara el control después de que Boston estuvo muy cerca de escaparse en el inicio. Pero el cierre le perteneció a Maxey. Los Celtics llegaron a acercarse a dos, aunque dos triples de “pull-up” de Maxey le devolvieron a los 76ers una ventaja que ya no soltarían.

Más allá del golpe anímico, el valor del triunfo es múltiple: Philadelphia le robó el factor cancha a Boston y dejó la serie igualada. También le compró a Embiid algunos días extra que podrían ser determinantes para evaluar su regreso. Y, en una lectura más amplia, la noche sirve como recordatorio de que la mala suerte de Embiid no tiene por qué condenar a la franquicia por completo. Los 76ers cuentan con una de las estrellas rookies más brillantes de la liga y Maxey tiene destino de selección para un equipo All-NBA. Juntos, ya alcanzan para construir una base competitiva incluso ante campeones consolidados como Boston. Claro que para tocar su techo van a necesitar salud y ayuda en la rotación, pero la posición actual de Philadelphia es sorprendentemente auspiciosa para un equipo que parecía marcado por un “jinx” divino.

El ajuste tardío de Mazzulla y el plan defensivo de Boston: el punto de quiebre

Si hay una debilidad recurrente en Joe Mazzulla como entrenador, es la lentitud con la que realiza cambios durante el juego. En playoffs, las derrotas de Boston a veces se sienten parecidas: mucha conducción, muchos triples que no entran, y una decisión táctica dudosa que el rival insiste en aprovechar hasta que, de golpe, se le escapa un partido que parecía ganable a los Celtics. Esa fue, en gran parte, la lógica del Juego 2: Boston no estuvo al nivel de su patrón de tiro y, con ese escenario, probablemente hubiera ganado. Y si Philadelphia hubiese tirado “como suele”, el resultado seguramente habría sido inverso.

La primera parte puede atribuirse a la varianza. La segunda, en cambio, tuvo un componente más claro: Boston no ayudó con su esquema defensivo “plano”. Los Celtics pasaron gran parte del partido dejando a sus internos —Neemias Queta y Nikola Vučević— caer hacia la pintura en situaciones de pick and roll. Esa elección terminó dejando a los defensores perimetrales sin respuestas para disputar con firmeza los triples de tiro corto tras detención (“pull-up”) que generaba Philadelphia.

El compromiso de cortar el acceso a la zona pintada fue, en términos estadísticos, exitoso. Philadelphia convirtió 32 puntos en la pintura en el Juego 2, por debajo de los 45 del Juego 1 y del promedio de 50,2 que tenían durante la temporada regular. Pero el costo fue alto: los tiros que recibió el equipo de Filadelfia fueron, en muchos casos, los más cómodos que vieron en toda la campaña, especialmente para Edgecombe. La dupla de bases y escoltas de Philadelphia combinó 11 de 22 desde el triple, y como equipo clavaron el 49% de sus triples.

El dilema para Mazzulla es evidente, porque el plantel no siempre permite el mismo tipo de coberturas. Con Al Horford jugando de centro en temporadas anteriores, Boston tenía la flexibilidad para defender casi cualquier variante de pick and roll. Cuando Boston recién ajustó hacia coberturas más agresivas en el tramo final, Maxey no encontró demasiados problemas para atacar ese cambio. En la postemporada, la defensa de Vučević es una cuestión que viene arrastrándose durante buena parte de su carrera. A eso se suma una ausencia que se notó en el perímetro: Jrue Holiday no estuvo disponible en esa función esta temporada. Resultado: Boston no tiene la misma versatilidad defensiva que solía exhibir.

Mazzulla todavía dispone de herramientas para reacomodar el plan, pero tendrá que mezclar más cosas a medida que avance la serie.

Scoot Henderson despierta: el “version” que Portland necesitaba

Durante un buen tiempo, la etiqueta de “bust” no se había pegado del todo al nombre de Scoot Henderson tras sus dos primeras temporadas en la NBA, aunque el murmuro existía. Portland tenía una oportunidad de darle un empujón enorme desde el vestuario: las incorporaciones de Jrue Holiday y Damian Lillard podían ayudarlo a crecer en lo cotidiano y también en la confianza. Pero sumar a dos posibles miembros del Salón de la Fama a la misma posición no es, precisamente, un mensaje directo de “te estamos esperando para liderar ya”. Shaedon Sharpe recibió una extensión grande el último verano. Deni Avdija terminó convirtiéndose en All-Star esta campaña, mientras Henderson lidiaba con lesiones. En los últimos meses, no quedaba claro cuál sería su lugar real a largo plazo dentro del armado de Portland.

Ahora, la respuesta empieza a aparecer. En dos actuaciones fuertes ante Spurs, Henderson está construyendo su candidatura como jugador base para el futuro en Portland. En el triunfo del martes 106-103, lideró a todos con 31 puntos: 11 de 17 en tiros de campo y 5 de 9 desde el triple.

Lo más determinante es el apartado de la puntería. Su proyección histórica siempre estuvo atada a poder combinar su atletismo por encima del promedio con un tiro exterior consistente. Ese componente, por fin, está apareciendo de manera sostenida. En el Juego 2 anotó cinco triples, igualando el mejor registro de su temporada. Además, superó el 40% en sus triples en los últimos 20 partidos de temporada regular. Si sostiene esa línea, será mucho más difícil sacarlo de la zona de ataque. Y a la vez, su evolución gradual como finalizador lo vuelve todavía más peligroso cada vez que llega al área.

Es la versión de Henderson que se esperaba desde hace tres años. Llegó a la exigencia sin miedo. Y más allá de si esa agresividad alcanza para dar el golpe en la serie, el mensaje es positivo para el futuro de él y para Portland.

El susto de Wembanyama: conmoción y una serie que cambia de eje

Los Spurs tenían su propio show incluso antes de entrar en cancha: uniformes con estética de fiesta y remeras para la hinchada en el Juego 1. Pero toda la noche se pareció a una celebración. El debut en playoffs de Victor Wembanyama con 35 puntos casi terminó opacando lo demás. Parecía un momento histórico de la NBA: la “cara” futura de la liga lista para arrancar su ascenso definitivo hacia la cima. Portland compitió, pero la victoria de San Antonio nunca terminó de ponerse en duda… y la mente, inevitablemente, se fue hacia lo que “se suponía” que vendría después.

Pero ya se sabe lo que pasa cuando uno asume. Una conmoción cerebral de Wembanyama en el segundo cuarto lo cambió todo. La serie quedó igualada 1-1 y ahora el francés deberá atravesar el protocolo correspondiente antes de volver a jugar. Eso, en la práctica, sugiere que se perderá tiempo, y los próximos dos partidos de la serie se jugarán en Portland. San Antonio ha demostrado que puede ganar sin Wembanyama en cancha: en temporada regular fue 12-6 sin él, incluyendo gran parte de su sorprendente recorrido en la NBA Cup.

Igual, una lesión en la cabeza no es un golpe simple ni una torcedura menor: es un asunto médico serio que los Spurs van a manejar con cautela máxima. No hay forma de anticipar cuánto podría dejar secuelas o cuánto podría tardar el proceso. Y aun si San Antonio logra pasar el escollo en Portland, Denver asoma como un rival mucho más duro para la siguiente ronda. A eso hay que sumar el inconveniente que sufrió la mano de Harrison Barnes en el cuarto final: de pronto, los Spurs tienen varias cuestiones médicas encima en un primer cruce que se volvió mucho más frágil de lo que parecía.

Ganadores y perdedores del martes

  • Ganador: la dupla Tyrese Maxey – VJ Edgecombe
  • Perdedor: Joe Mazzulla
  • Ganador: Scoot Henderson
  • Perdedor: San Antonio Spurs

By Martín Gutiérrez

Martín es periodista deportivo especializado en baloncesto argentino y ligas internacionales. Lleva más de 8 años cubriendo la Liga Nacional, Euroliga y NBA, analizando estadísticas, tácticas y rendimiento de jugadores.