La magia (y el vértigo) de una serie de Finales de Conferencia Oeste entre Oklahoma City Thunder y San Antonio Spurs está en lo impredecible: cada partido cambia el guion. Cuando parece que uno encontró la fórmula para sacar ventaja —ajustó, entendió al rival y dio el paso hacia el cierre— el otro responde, reescribe la narrativa y vuelve a mover la serie.
Así fue el ida y vuelta: de “¿Cómo puede el Thunder frenar a Victor Wembanyama?” a “Las lesiones son demasiado para que los Spurs sobrevivan”, pasando por “La profundidad de Oklahoma City está superando a San Antonio” y luego el nuevo disparo de realidad: “¿El Thunder tendrá suficiente ofensiva con dos piezas afectadas?”. Y otra vez el foco completo vuelve a Wembanyama: “Wembanyama está en modo misión”. Con dos equipos que ganaron 60 o más partidos en temporada regular, la serie merecía estos giros.
El entrenador de Oklahoma City, Mark Daigneault, viene repitiendo durante todo el tramo de playoffs una idea que se volvió mantra: ir partido a partido, no conformarse con lo hecho. Y lo volvió a remarcar el domingo, luego de que los Spurs igualaran la serie 2-2 con una victoria 103-82 en el Juego 4.
Daigneault: “Cero por cero; lo de antes no suma”
Daigneault explicó que la clave es “llegar a cero” cada noche. Remarcó que el equipo jugó bien el juego anterior, logró esos dos triunfos y que, aun así, nada de eso arrastra. Su mensaje para el Juego 5 es claro: “Es una pizarra en blanco. Tenemos la misma oportunidad que ellos para ganar ese partido”.
Con el 2-2 en el marcador, la pregunta que domina el Oeste es simple y pesada: ¿quién toma ventaja de 3-2 y quién intenta cerrar en el Juego 6?
Tres cosas para mirar en el Juego 5 (martes, 8 ET, NBC/Peacock)
1) ¿Qué versión de Wembanyama y de Chet Holmgren vamos a ver?
En la serie, Wembanyama ya dejó una muestra inicial descomunal. En el arranque del enfrentamiento produjo un partido para la historia, después bajó su producción en los siguientes dos juegos y volvió a encender la mecha en el Juego 4 con una actuación de 33 puntos, ocho rebotes, cinco asistencias, tres bloqueos y dos robos.
Obviamente, repetir exactamente el nivel del Juego 1 sería injusto. Pero lo que hizo en el Juego 4 es algo que puede repetirse: si se acerca a esos números, los Spurs parten con ventaja para llevarse el partido. No hay garantía, pero sí una chance real.
Del lado del Thunder, hay que reconocer el plan: en los Juegos 2 y 3 lograron frenar el impacto de Wembanyama. El objetivo general sigue siendo limitar sus toques cerca del aro, donde el francés de 2,13 (7 pies y 4 pulgadas) suele ser muy difícil de detener.
Para Chet Holmgren, la serie tiene una doble exigencia. Defensivamente, si no está cuidando a Wembanyama o a Luke Kornet —otro pívot de 7 pies—, tiene que perseguir a un jugador más pequeño por la línea perimetral. Y en ataque, Holmgren debe lidiar con la defensa de Wembanyama: no es solo un duelo físico, también es un rompecabezas de espacios.
En cuanto a su producción, en las dos derrotas del Thunder en la conferencia final está tirando con 33.3% de efectividad, mientras que en las dos victorias sube a 58.8%. Oklahoma City no necesita que Holmgren haga un 20-10 de forma permanente, pero sí necesita eficiencia: cuanto más claro el ataque, mejor le rinde el rol.
Daigneault también se refirió al contexto ofensivo del Juego 4 y cómo eso impactó el caso individual de Holmgren. Sostuvo que, si bien buscaron pasarlo en distintos momentos, el enfoque global en ofensiva no terminó beneficiando a nadie: “Pensé que el abordaje ofensivo de conjunto no le servía a nadie… era más un tema de cinco jugadores, de manera integral”.
2) Defensa de élite para cortar el ruido alrededor de las estrellas
Durante la temporada regular, el Thunder terminó con la defensa número 1 y los Spurs con la número 3. En playoffs, esa lógica se amplifica: las dos franquicias se juegan fuerte en el rubro defensivo.
Wembanyama ganó su primer premio Kia Defensive Player of the Year y además fue elegido de manera unánime para el Primer Equipo Defensivo. Su compañero Stephon Castle se quedó a un paso de entrar al Segundo Equipo Defensivo.
En el Thunder, Holmgren fue parte del Primer Equipo Defensivo y Cason Wallace integró el Segundo Equipo.
En esta serie, a ambos equipos les cuesta “entrar en juego” a nivel ofensivo: se presionan, fuerzan errores y buscan que las figuras no puedan dictar el partido con comodidad. Para Oklahoma City, eso significa bajar la intensidad en el aro y controlar a Wembanyama en la zona de finalización. Para San Antonio, la misión es intentar que alguien que no sea Shai Gilgeous-Alexander tenga que cargar con el armado del partido.
Cuando Castle defendió a Gilgeous-Alexander, lo limitó a seis puntos con un 2 de 6 en tiros.
La valoración de Devin Vassell sobre Castle fue categórica. El escolta de los Spurs lo definió como “el mejor defensor de perímetro de la liga” y agregó que se marca ese estándar todo el tiempo: es físico, se mueve con los pies rápido, tiene manos veloces y molesta durante el partido. Vassell lo resumió en una idea: “No querés recibirte todo el partido… Steph te pega, te pega, te pega”.
En el Juego 4, el Thunder cometió 20 pérdidas de balón, acertó 33% en tiros de campo y se fue apenas 6 de 33 desde el triple.
Daigneault, consultado sobre lo que ocurrió, pidió analizarlo con frialdad para corregir. Remarcó que parte de las pérdidas y del porcentaje de tiro fue consecuencia de cómo jugaron ellos y también de cómo defendieron los Spurs. Y fue contundente con el mensaje para el Juego 5: “No sería justo no darles crédito… pero a la vez necesitamos hacerlo mucho mejor en el Juego 5 si queremos competir”. En su lectura, no fue “la noche” para Oklahoma City, aunque todavía hay margen de mejora.
3) La salud sigue moviendo fichas en la serie
En el arranque de las Finales de Conferencia Oeste, San Antonio tuvo que ajustar su profundidad por lesiones. Ahora el problema se invirtió: a Oklahoma City le está pesando la parte física en la rotación.
El ala Jalen Williams, con una distensión en el isquiotibial izquierdo, se perdió dos partidos ante Phoenix Suns, luego se perdió los cuatro juegos contra Los Angeles Lakers y regresó recién para la serie ante los Spurs. Pero al volver, volvió a resentirse el mismo problema, por lo que tuvo que ausentarse gran parte del Juego 2 y todos los Juegos 3 y 4.
Williams es duda hasta el momento del salto inicial del martes. Si juega, le daría al Thunder una opción ofensiva extra: tanto para anotar como para asistir, además de sumar presencia física tanto en ataque como en defensa. En playoffs, el Thunder extraña sus números: 17.8 puntos, 4.0 rebotes, 3.3 asistencias y 1.3 robos por partido.
Ajay Mitchell ocupó el inicio en lugar de Williams. Sin embargo, en el Juego 3 sufrió una distensión en el gemelo derecho y no jugó el Juego 4. Mitchell, que promedia 15.1 puntos y 4.3 asistencias en playoffs, quedó descartado para el Juego 5 de acuerdo con el parte oficial de lesiones de la NBA.
Daigneault se refirió al impacto del contexto y pidió mejorar: “El grupo que tuvimos puede jugar mucho mejor que lo que mostramos en el Juego 4”.
Más allá de la profundidad que tenga Oklahoma City, perder a dos anotadores de doble dígito y jugadores capaces de iniciar ofensiva tiene un efecto en cadena: se reacomoda la rotación, cambian los roles y el resto de los jugadores tiene que sostener más carga de la que le tocaba.