Los Oklahoma City Thunder volvieron a estirar la ventaja en la primera ronda de playoffs de la NBA frente a Phoenix Suns. Con un juego de mucha seriedad en el cierre y control del ritmo, el equipo del “joven núcleo” se impuso 120-107 en el Juego 2 de la serie, para colocarse 10-0 en playoffs de primera ronda con el paso de los partidos. El dato no es menor: en estos primeros cinco días, el conjunto de Oklahoma City se mostró como el más dominante del arranque de la postemporada.
Los números
- Marcador: Oklahoma City Thunder 120, Phoenix Suns 107 (Juego 2).
- Récord del Thunder en 1ra ronda: 10-0 en playoffs de primera ronda.
- Líder en puntos (OKC): Shai Gilgeous-Alexander con 37 unidades.
- Líder en asistencias (OKC): Gilgeous-Alexander con 9 asistencias.
- Otros aportes clave: Chet Holmgren con 19 puntos, 8 rebotes y 4 bloqueos; Jalen Williams con 19 puntos (7 de 11 en tiros de campo) antes de abandonar el partido.
- Rendimiento colectivo: Promedian 18,9 puntos de diferencia en esas 10 victorias de primera ronda.
Shai firma otro partido grande y OKC vuelve a administrar
El Juego 2 dejó otra marca personal para Shai Gilgeous-Alexander: llegó a su partido de playoffs con al menos 30 puntos por 23.ª vez en su carrera. Esta vez, cerró con 37 tantos y nueve asistencias. Además, el Thunder encontró respuestas desde el perímetro y, sobre todo, desde la ejecución en el medio juego.
Chet Holmgren sumó 19 puntos, capturó ocho rebotes y firmó cuatro bloqueos, ratificando su impacto en defensa. Jalen Williams también lució con claridad: anotó 19 puntos con 7 aciertos en 11 intentos. Sin embargo, el partido tuvo un golpe a mitad del tercer cuarto que cambió el mapa del encuentro para Oklahoma City.
El Thunder llegó a la victoria con una idea central: cuando el rival está por debajo en el match-up, el equipo que juega mejor no se limita a sobrevivir los finales cerrados; se encarga de “hacer el trabajo”. Y eso, en este arranque de playoffs, lo convirtió en el protagonista del tramo inicial.
1) Williams vuelve a lesionarse: el detalle del tercer cuarto
El desarrollo más relevante del Juego 2, más allá del marcador, ocurrió en el tercer cuarto. Con Oklahoma City arriba por 15 a mitad de ese periodo, Gilgeous-Alexander lanzó un pase adelantado buscando a Williams, que corría la transición.
Devin Booker alcanzó a contestar la bandeja de Williams desde su costado izquierdo. Mientras Phoenix salía a buscar el rebote, Williams tomó su muslo izquierdo justo debajo del aro, como señal de que el problema era serio. Williams permaneció en cancha todavía para dos posesiones más, pero se retiró luego de cometer una falta con 5:53 por jugar en el tercer cuarto.
Mark Daigneault, entrenador del Thunder, no ofreció un pronóstico al finalizar el partido: se limitó a señalar que el equipo “le va a dar una mirada” en los próximos días. En el contexto de la temporada, el antecedente preocupa: Williams se perdió 49 partidos durante el año. Primero se recuperó de una cirugía por una lesión de muñeca sufrida en la pretemporada y luego arrastró un problema de muslo derecho. Ya contando lo que lleva en esta serie, tras volver de una ausencia de seis semanas, apenas jugó nueve partidos.
La parte positiva para Oklahoma City es que, incluso con ese contexto, el alero/escala ofensiva venía con un arranque fuerte en postemporada: en los dos juegos del arrastre, acumuló 41 puntos con 16 de 26 en lanzamientos. Aun así, ahora vuelve a estar en riesgo para la etapa más importante del año.
Claro que el Thunder puede ganar sin Williams: en los 49 partidos que se perdió, el equipo registró 39-10. Pero la lectura del partido es otra: si Williams no está como segunda opción —y como sostén de la ofensiva cuando Gilgeous-Alexander no está en cancha—, el techo del ataque baja.
Como si fuera poco, también se observó que Gilgeous-Alexander pareció resentirse de la mano izquierda al principio del primer cuarto, aunque siguió jugando.
2) Defensa que abre la cancha: el Thunder trae la ofensiva también
La fortaleza más sólida del Thunder sigue siendo defensiva. El equipo permite 8,3 puntos menos cada 100 posesiones que el promedio de la liga, un diferencial que lo deja como el segundo mejor de los 30 años para los que existen datos de play-by-play. La ofensiva, por su parte, figura como séptima en la tabla, pero no fue tan buena como la temporada pasada: una de las razones es que Williams se perdió esos 49 partidos y, cuando estuvo, no tuvo siempre su mejor versión.
Con Phoenix presentando una defensa dentro del top 10, incluso se podía anticipar una serie incómoda. Pero no ocurrió. En los dos juegos, Oklahoma City anotó 124,5 puntos por cada 100 posesiones: 11,6 más de lo que los Suns permitieron en la temporada regular.
Ese diferencial es el más grande entre los 16 equipos que jugaron playoffs en este tramo, por lo que el Thunder aparece como el #1 en ataque en la postemporada: tanto por eficiencia “pura” como comparado contra los números regulares de sus rivales.
El funcionamiento ofensivo nace de la defensa. Oklahoma City forzó 14 pérdidas de balón en situaciones de juego vivo contra Phoenix en el Juego 2. El detalle es que, aun con esas recuperaciones, el Thunder no convirtió todo en puntos rápidos: anotó 13 unidades en transición, 16 menos que en el Juego 1 y 9 menos que su promedio en temporada regular.
La eficiencia entonces se explica por la ejecución de medio campo, con Gilgeous-Alexander como eje. En el Juego 1, había terminado con un 0 de 8 desde fuera de la pintura. En el Juego 2 mejoró: fue 4 de 9 desde el mediocampo y 2 de 5 desde la línea de tres. No fue su mejor noche en términos de producción, pero igual fue el jugador más determinante en la cancha.
Se lo vio trabajar en situaciones de aislamiento, también recibiendo desde el poste, y atacando a los grandes de Phoenix en el pick and roll. Incluso cuando los Suns intentaron “armar un muro” para frenar su avance, Gilgeous-Alexander lo rompió y siguió encontrando rutas hacia el tiro.
El mensaje general es claro: si la defensa del Thunder —la mejor del circuito por un margen amplio— ya es difícil de discutir, y encima el ataque también se ubica arriba, la serie se vuelve cuesta arriba para cualquiera.
3) Green y Brooks: los Suns no se caen del todo
Aunque Phoenix perdió por cifras de doble dígito, el Juego 2 mostró una versión más competitiva que en el Juego 1. La gran diferencia entre ambos partidos estuvo en la producción de los Suns en su propio lado de la cancha.
En el panorama general, 107 puntos en 99 posesiones no es un total brillante. Pero sí es una mejora fuerte respecto de los 84 puntos en 93 que Phoenix había anotado tres días antes. Y podría haber sido incluso más: el equipo entregó la pelota 22 veces, lo que le quitó margen de error.
La defensa del Thunder es tan buena que, aun así, a veces puede ser superada por talento. Jalen Green fue el que mantuvo la cercanía: anotó 14 de sus 21 puntos en el primer tiempo, con velocidad y explosión que complican a cualquier defensor sostener el ritmo.
Isaiah Hartenstein no pudo contenerlo en un pick and roll, y además Green atacó a Chet Holmgren para finalizar cerca de uno de los mejores protectores de aro de la liga.
En el segundo tiempo Green bajó el ritmo, y el Thunder se fue arriba por 26 al inicio del cuarto cuarto. Sin embargo, Dillon Brooks se encargó de que los titulares de Oklahoma City no bajaran la intensidad: alimentó una racha de 20-4 de Phoenix que volvió a meter tensión en el tramo final.
En paralelo, el Thunder logró mantener a Booker relativamente controlado: sumó 45 puntos totales en los dos juegos, con varios defensores sólidos encima y obligándolo a jugar “en crowd”. Pero el resto de los anotadores de Phoenix tuvo sus momentos en el Juego 2, evitando que la historia se definiera antes.
4) Protección de aro: la marca registrada del Thunder
Cuando se habla de la defensa del Thunder, suelen aparecer primero los bases y guardias por su intensidad y su trabajo “con manos”. Pero el componente más importante del nivel histórico del equipo está en la protección del aro.
En la tarea de impedir tiros en la pintura y en especial en el área restringida, Oklahoma City está en una categoría aparte. Lideró la liga —por margen— en porcentaje de campo permitido en la zona restringida: 60,7%. Al mismo tiempo, fue segundo en el porcentaje más bajo de intentos rivales que llegan justamente allí: apenas 24% de los tiros del rival provienen de esa zona.
El miércoles, Holmgren mostró por qué fue el segundo en la votación del Kia NBA Defensive Player of the Year. Bloqueó cuatro tiros y además alteró otros. El momento más destacado llegó a mitad del tercer cuarto: evitó que Brooks tuviera una bandeja limpia en transición y, después, bloqueó el intento de “segundo tiro” de Booker tras el rechazo.
También se vio cómo Holmgren ahogó a Brooks temprano en el cuarto inicial cuando intentó ganarle el uno contra uno.
Hartenstein aportó un bloqueo, aunque su trabajo no se quedó solo en el número: también tuvo par de tapones/contenciones relevantes en el aro. Sumando los dos juegos, el marcador en el área restringida es Thunder 70, Suns 38. Phoenix, además, encestó 19 de 39 (49%) en el aro.
La conclusión es que la ofensiva de Phoenix fue mejor en el Juego 2 que en el Juego 1, pero aun así no alcanzó para vencer a los campeones en la serie. Para el Juego 3, el sábado, Phoenix deberá dar un paso adicional para acercarse en el marcador y, sobre todo, mejorar la conversión en zonas de alto valor. El partido está programado para las 3:30 p.m. ET, con transmisión por NBC/Peacock.