Los Oklahoma City Thunder llegan a este tramo de playoffs con una superioridad que, por momentos, parece histórica: en los dos primeros juegos de su serie de primera ronda ante Phoenix, sacaron una ventaja de 25 puntos por cada 100 posesiones sobre los Suns. Si se mira el contraste con el rendimiento regular de sus rivales, el equipo de Oklahoma City muestra la mejor ofensiva de la postemporada —por una diferencia muy marcada— y además la tercera mejor defensa hasta el jueves.
Ahora bien, el plan de repetir como campeón tuvo un tropiezo. Jalen Williams sufrió una lesión en el gemelo izquierdo (isquiotibial del lado izquierdo) durante el tercer cuarto del Juego 2, el miércoles por la noche. El base/ala será reevaluado semana a semana y, por cómo evoluciona este tipo de lesiones, todo indica que estará afuera —al menos— por lo que resta de esta serie.
Ese escenario abre una ventana de esperanza para Phoenix, justo cuando la serie cambia de sede y se traslada a la ciudad de los Suns.
De un vistazo: qué mirar en el Juego 3
- Oklahoma City deberá ajustar sin Jalen Williams: Cason Wallace aparece como el reemplazo más probable.
- La pregunta para Phoenix: ¿logrará liberar a Devin Booker para que su producción vuelva a acercarse a la del tramo regular?
- El diferencial de pérdidas en esta serie está en terreno histórico: Phoenix subió mucho sus errores y Oklahoma City los contrarrestó con solvencia.
1) Oklahoma City y el “Williams out”: ¿cuánto cambia el plan?
Con Williams fuera, los Thunder tendrán que sostener el funcionamiento de la rotación ofensiva. En la temporada regular, Williams se perdió 49 partidos, y aun así el equipo registró un balance de 39-10 sin él. Cason Wallace es el candidato más firme para arrancar en su lugar: inició 58 juegos durante el año regular.
De hecho, el quinteto que Wallace ocupó en lugar de Williams fue la unidad de cinco más utilizada por Oklahoma City en la temporada regular. En 167 minutos totales, esa alineación superó a los rivales por 18,6 puntos cada 100 posesiones. En defensa, permitió 102,3 por cada 100, que fue el segundo mejor registro entre 37 formaciones que jugaron al menos 150 minutos.
El problema es que, aun con esa solidez, la ofensiva de Oklahoma City no puede ser idéntica sin Williams. En esta serie, Williams acumuló 41 puntos en 52 minutos, con un 16 de 26 en tiros de campo, y además repartió 10 asistencias con apenas dos pérdidas. Su ausencia no solo le quita un arma desde el bote en el cinco inicial: también afecta el tramo del partido en el que Shai Gilgeous-Alexander descansa y el equipo necesita que otro organice el juego.
En el año regular, la diferencia se nota: cuando Gilgeous-Alexander estuvo en cancha, Oklahoma City marcó 121,5 puntos por cada 100 posesiones; cuando el canadiense no estuvo, el equipo bajó a 110,4. Ese 10,1 de brecha representa el cuarto diferencial más grande en ataque entre 263 jugadores que superaron los 1.000 minutos con un mismo club, y el rendimiento sin él estuvo bastante por debajo del promedio de la liga.
La contracara es que los Thunder son, defensivamente, de los mejores que se hayan visto. Durante la temporada regular permitieron 8,3 puntos menos por cada 100 posesiones que el promedio de la liga, el segundo mejor diferencial en los últimos 30 años para los que existen datos play-by-play.
2) ¿Phoenix puede “desenganchar” a Booker?
Devin Booker promedia 22,5 puntos por partido en la serie, una cifra firme, aunque inferior a su media de temporada regular (26,1). En eficiencia, no se cae: su porcentaje de tiro verdadero en playoffs es 58,5%, igual al que tuvo en el tramo regular.
El detalle aparece en la utilización. En los dos primeros juegos, su tasa de uso bajó de 30,7% (temporada regular) a 25,7%. Esa merma, además, no parece responder tanto a la intención de Booker como a lo que propone Oklahoma City: presión y ocupación constante.
Basta con observar una acción temprana del Juego 2: Lu Dort se mantiene pegado a Booker incluso cuando el balón está del otro lado de la cancha, y aunque exista la tentación de ayudar. En otras palabras, los Thunder están dispuestos a “pagar” en rotación para que Booker no reciba con comodidad.
Con Booker como el más eficiente entre los tres anotadores principales de Phoenix, Oklahoma City parece razonable al preferir que Dillon Brooks y Jalen Green tomen más tiros. Ambos tuvieron una gran parte del Juego 2 el miércoles, pero en la serie combinados acumulan un 47,9% en tiro verdadero.
Phoenix podría aprovechar la atención sobre Booker para generar buenas opciones del lado contrario. Aunque, al mismo tiempo, los Suns también necesitan que Booker tenga tiros de calidad para no quedar encorsetado por el planteo defensivo.
Los datos de seguimiento muestran que, en la temporada regular, Booker estuvo cerca del final de la liga en calidad de lanzamiento, y esa tendencia se profundizó en esta serie. Incluso cuando parece haber espacio para levantar desde media distancia, su defensor contesta el tiro desde atrás. En ocasiones, Booker corta por la espalda (door) contra un “top-lock” y aun así aparece un segundo rival para llegar a la ayuda.
Ubicar a Booker del lado débil no resuelve si el marcador se mantiene pegado. La clave podría estar en pantallas abiertas (flare screens) que le den una separación real en un espacio donde haya menos defensores con la mirada fija en él.
En definitiva, los mejores tiros de Booker llegaron en transición o después de un rebote ofensivo. Para Phoenix, ganar la “batalla de la posesión”: forzar pérdidas, correr la cancha y agarrar segundos tiros, es fundamental.
3) El diferencial de pérdidas: una marca que asusta
Phoenix llega con una mejora clara en segundas oportunidades: ocupa el tercer lugar en porcentaje de rebote ofensivo en playoffs (36,5%), y Oso Ighodaro aparece cuarto entre los jugadores con 15,9%. Esa producción de rebotes les da muchas chances extra.
Pero el liderazgo en esta faceta no es de los Suns: Isaiah Hartenstein encabeza el rubro de rebotes ofensivos en playoffs con 22,2%. Aun así, Oklahoma City también está alto: figura cuarta en porcentaje de rebote ofensivo, apenas detrás de Phoenix.
Donde sí se marca una diferencia grande es en el control del balón. El diferencial de pérdidas está del lado de los campeones de manera contundente.
De hecho, el diferencial de pérdidas es de 11,5 por partido. De mantenerse ese nivel, sería el mayor en cualquier serie de playoffs al menos de los últimos 30 años, superando el 8,8 por juego que registraron los Thunder en el “barrer” a Memphis Grizzlies en la primera ronda del año pasado.
En términos de ritmo, Phoenix aumentó mucho su tasa de pérdidas y también bajó el nivel de pérdidas forzadas por el rival con respecto a la temporada regular.
Gráfico: pérdidas propias y del rival (cada 100 posesiones)
Temporada regular: pérdidas propias 14,7 (rango 19) y pérdidas del rival 16,5 (rango 3).
Playoffs: pérdidas propias 21,4 (rango 16) y pérdidas del rival 9,4 (rango 16).
Diferencia: 6,7 y -7,1.
Siempre se habla de cómo Oklahoma City genera pérdidas por su defensa, pero no hay que pasar por alto lo contrario: la capacidad ofensiva del campeón para evitar errores. De hecho, fue la segunda temporada consecutiva con la menor tasa de pérdidas de toda la liga, y en esta serie se mostraron incluso más consistentes todavía, pese a que forzar pérdidas es el punto fuerte de este rival.