Andrew Nembhard, base canadiense de Indiana Pacers, volvió a hablar de su corta carrera y de la intensidad que vivieron en el tramo final de los playoffs de 2025 durante una dinámica tipo Reddit AMA. Guardián de la pelota, con buen pulso para armar juego y una defensa de perímetro muy seria, el jugador respondió una batería de preguntas que mezcló táctica, sensaciones y vida personal.
“No lo pensé: salió del cuerpo” y la presión en los cierres
Ante la consulta sobre qué había planeado en un uno contra uno frente a Shai (en el Juego 1), Nembhard explicó que, más que una estrategia armada, todo se dio cuando su ejecución fue “fluida”. “En momentos así, la única forma de que te salga es cuando estás cómodo, cuando el cuerpo y la mente van juntos”, sostuvo. Y remató, sin vueltas: “No lo imaginé como una jugada pensada; simplemente ocurrió en el instante”.
Después, el tema fue la carga mental en el tramo decisivo. El canadiense dijo que intenta mirar esa presión como una oportunidad estimulante: “Me gusta lo que hago y por eso no lo vivo como ‘presión’ en el sentido clásico. Vengo jugando básquet hace mucho, así que esas escenas para mí son más para disfrutar que para sufrir”.
La cultura de Rick y el liderazgo: calma con foco
Varias preguntas giraron alrededor de cómo se construyó la confianza del equipo en playoffs. Nembhard puso a Rick Carlisle como pieza clave y aseguró que, en la práctica, la forma de encarar esos partidos fue tratar la postemporada “como si fuese un juego normal”. Según explicó, el DT va incorporando rotación cuando corresponde, con reglas claras y un nivel de entendimiento grupal que permite que todos compren el mismo plan.
“Carlisle creó un entorno para que trabajemos juntos y para que crezca la química”, afirmó. Y cerró con una idea central: “Lo más importante que hizo fue construir una cultura dentro del equipo”.
También le preguntaron si esa calma que mostró en partidos de altísima tensión se trasladaba al vestuario o si, por detrás de escena, era un líder más vocal. En esa línea, respondió que el liderazgo con voz es un aspecto que siempre quiso mejorar, y que la temporada reciente fue un buen paso para crecer en ese rubro. Aun así, se definió como alguien generalmente sereno: “Soy calmado en general”, dijo, dejando la puerta abierta a que la comunicación aparece, pero sin perder la tranquilidad del funcionamiento.
Defensa, tendencias y la base para mantenerse cuadrado
Uno de los ejes más fuertes de la charla fue su defensa. Nembhard explicó que lo primero, del lado defensivo, es competir al máximo nivel posible. Luego, agregó, mira tendencias: “Observo lo que suelen hacer, en qué situaciones se meten y cómo reaccionan durante el juego; trato de sentirlo partido a partido”.
En cuanto a su “idea” para no desordenarse, remarcó la importancia de mantenerse cuadrado. Con brazos relativamente más cortos, dijo que su objetivo es quedar por delante del rival y proteger la zona del aro: “Quiero estar en frente y con el cuerpo bien colocado, para cuidar el aro”.
Cuando le pidieron identificar al rival más difícil de marcar durante el recorrido de playoffs, Nembhard no dudó y señaló a James Johnson, especialmente por lo que implicó para él enfrentarlo en el contexto de la propia preparación.
Rutina, acondicionamiento y cómo se entrena el “motor”
La conversación derivó hacia su preparación física. Sobre su rutina de acondicionamiento, reconoció que es un área complicada y que, si bien en verano se entrena fuerte, el verdadero termómetro aparece en los partidos y en las 82 fechas de temporada regular antes de la postemporada. “Ahí es donde tengo minutos reales y puedo probar el tanque”, indicó, marcando que la intensidad de la liga es la que termina de afinar su estado físico.
También le consultaron por tradiciones previas. Respondió que no vive con supersticiones al estilo “siempre hago X antes de entrar”. Sí admitió que tiene una rutina para llegar con el cuerpo listo: “Tengo un mini plan: hago mis tiros y mi calentamiento”. En música, dejó claro que cambia según el día: “Pongo lo que me gusta en ese momento; puede ser R&B, hip-hop, algo más rápido, rap o algo lento. Depende del día”.
En otra pregunta sobre rituales tipo superstición, volvió sobre lo mismo: antes se agarraba a detalles como qué pie ponía primero en la zapatilla, y si un partido le salía bien, quería repetir la “secuencia”. Pero confesó que después se le mezclaba todo: “Si lo intento repetir y me olvido de qué hice, no es un buen lugar para estar”. Por eso, dijo que recortó esas manías.
Modelos, influencias y el rol de la defensa en su identidad
Le preguntaron en qué momento decidió que la defensa iba a ser un foco. Nembhard contó que, de chico, solían ponerlo sobre el mejor jugador del rival. “Ahí me nació el amor por competir del lado defensivo”, afirmó. Y explicó que, al llegar a la liga, se encontró con un contexto de base y toma de decisiones donde él tenía que encontrar su lugar: “Yo era base. Cuando entré estaban Tyrese y TJ, así que quise entender dónde encajaba”.
En ese marco, aseguró que la defensa era un área que el equipo necesitaba y que él quiso competir para ganarse un lugar: “Quería tener un rol y la defensa era el camino”.
Sobre a quién miró más para armar su juego, remarcó que siempre tomó “pedacitos” de distintos jugadores. En la juventud mencionó a Chris Paul como gran fan, y también a James Harden por partes de su repertorio. Aclaró que no son los únicos, pero fueron los que le vinieron primero a la cabeza.
Herro, Ivica Zubac y cómo leer pantallas
En un repaso por su primer año, le recordaron una escena defensiva ante Miami: cuando tuvo a Herro en la última jugada del partido. Nembhard no se quedó en el comentario, sino que lo aprovechó para hablar sobre qué lo motivó a ser un defensor. Volvió a la idea: cuando llegás a la liga, querés encajar y te ganás espacio haciendo bien lo que te piden, y él vio que podía aportar fuerte en defensa.
Luego llegó una pregunta específica: qué le entusiasma de jugar con Ivica Zubac. Ahí destacó la “gravedad” que genera en ataque y la atención que obliga a los defensores en el costado donde él aparece. “Va a poder poner muchas pantallas y darnos espacio”, afirmó. También remarcó que, cuando Zubac atrapa en la pintura, especialmente en uno contra uno, se vuelve una amenaza dominante: “Me ilusiona jugar con él”.
Y dentro de la misma línea táctica, le consultaron qué le enseñaría a un prospecto sobre cómo navegar pantallas. Nembhard explicó su prioridad: ponerse en el cuerpo temprano y apretar la defensa cerca del jugador ofensivo antes de que ocurra la pantalla. Su objetivo es atravesar la jugada sin depender demasiado de la ayuda: “Lo más importante es llegar físico, pelear el screen y tenerlo temprano en el cuerpo. Que se le haga difícil usar la pantalla para ganar espacio”.
Finales 2025, Canadá y el orgullo familiar
Varias preguntas se amarraron a la experiencia de llegar a las Finales. Desde la raíz canadiense, Nembhard describió el momento como surreal, sobre todo por ver a tantos canadienses en el mismo partido: mencionó que le tocó jugar contra varios de ellos o crecer viendo a muchos, y que ahora verlos todos llegar al mismo lugar fue impactante. Sobre el Juego 7 de Finales, lo definió como algo que no mucha gente puede decir que vivió: “Es lo que sueña cualquier jugador de básquet y lo que te hace brillar en presión”.
También le preguntaron por la cantidad de canadienses que hubo en la serie (SGA, Dort, él y Benn) y cómo ve el futuro del básquet canadiense para próximos Mundiales y los Juegos Olímpicos. Nembhard celebró la evolución: cuando él arrancó, había pocos canadienses en la NBA, y hoy estimó que rondan aproximadamente los veinte. “Es emocionante para todo el país”, remarcó, y agregó que el desafío es que ese crecimiento sea valioso de cara a los torneos internacionales y que el equipo pueda pelear por medallas.
En lo personal, le consultaron por su hermano entrando a la NBA y respondió que fue uno de los momentos más grandes para él y para toda la familia. “Estamos súper contentos de verlo poner trabajo durante años y llegar a este punto”, dijo. Y se mostró orgulloso: “Es lindo ver que mi hermano se suma a mis pasos en la liga”.
En otra pregunta, lo conectaron con el draft. Nembhard explicó que el proceso es duro, con viajes por muchas ciudades en poco tiempo y tratando de dar lo mejor. Le dio un consejo simple: “Que muestre que le importa, que compita fuerte y que deje que las cosas caigan donde tienen que caer”. Aun así, dejó claro que el mayor mérito fue el de su hermano: “Más que consejo, fue que lo haga él mismo”.
Momentos, gustos y metas: del “bounce” a los objetivos finales
Cuando le pidieron elegir su experiencia favorita del recorrido de playoffs 2025, Nembhard eligió una jugada: el tiro de Haliburton que pegó, “botó” y volvió a entrar en el Garden. Dijo que fue un recuerdo para atesorar, y contó la sensación del instante: al ver el carril claro, pensó que la pelota entraba; incluso cuando salió, creía que era juego terminado, aunque aclaró que el pie estaba sobre la línea. “Me pareció bueno cuando la pelota salió de sus manos”, concluyó.
También le preguntaron por sus jugadores favoritos para mirar, y ahí respondió con una simpleza emotiva: su hermano, Ryan.
En una comparación sobre qué se disfruta más—anotar y prender a la hinchada local o anotar y silenciar la grada rival—eligió la segunda opción. “Me gusta más callar al otro público un poco”, dijo, y remató con una breve mística de hinchada: “Go Pacers”.
Sobre a qué aspira antes de retirarse, evitó poner una lista larga. Dijo que ganar un campeonato es una meta y, en realidad, la única que tiene clara. Para el resto, prefiere no obsesionarse con objetivos individuales: “Quiero ganar y disfrutar el camino”.
En el mismo sentido, le preguntaron cuándo empezó a pensar “quizá llego a la NBA”. No dio una edad concreta, pero sí reafirmó su respuesta: la prioridad máxima es el título, y lo demás lo ve como consecuencia.
Consultado por su mejor recuerdo con Canadá, eligió las categorías U16 y U17, cuando crecían con amistades de la misma edad, jugando por diversión, viajando y conociendo mundos. “Esos momentos son los que más recuerdo”, sostuvo.
Salud mental, calzado y el techo de Indiana
Para manejar su vida fuera de la cancha, Nembhard dijo que intenta sostener una rutina de mañanas tranquila: despertar, tomarse el tiempo y entrar de a poco en el día. Y señaló que en los últimos meses incorporó un hobby que se volvió tendencia entre jugadores: golf. “Acabo de empezar, pero creo que voy a engancharme”, aseguró.
También hablaron de calzado. Nembhard indicó que usa entre siete y diez pares por temporada, rotándolos cada cinco o seis partidos. Y como favorito de todos los tiempos eligió Jordan 4s, porque creció con los Jordans como parte de su vida.
Finalmente, le preguntaron por el techo de Indiana para la próxima temporada y qué le entusiasma del plantel si Haliburton está sano. Nembhard fue directo: el techo es ganar un campeonato. Argumentó que el equipo tiene experiencia en playoffs, que construyeron química en los últimos tres o cuatro años, y que Haliburton es el “motor” del funcionamiento. “Con él vuelve la energía y además es un jugador muy bueno”, explicó. Y sumó a Zubac: con ambos, dijo, habrá un proceso de ajuste, pero el techo lo ve claramente en el nivel más alto: “un título de la NBA”.
Experiencias, curiosidades y el “qué se siente” de la Final 7
En una pregunta abierta sobre su experiencia preferida dentro y fuera de la cancha, eligió su año de rookie como lo mejor en la cancha: la posibilidad de medirse con jugadores a los que había mirado toda la vida y que, además, le tocara la tarea de defenderlos. “Fue competitivo, desafiante, y me encantó”, dijo. Afuera, mencionó algo simple: los hoteles donde se alojan suelen ser muy buenos.
Por último, le consultaron por su ciudad y su estadio favorito. Eligió Toronto, por jugar delante de su gente y volver a casa: “Siempre hay mucho cariño desde la tribuna”, resumió.