San Antonio Spurs recuperaron el empate en la Final de Conferencia del Oeste 2-2 el domingo, y la pregunta que quedó flotando de cara al cierre es clara: ¿qué aprendieron sobre sí mismos en su primera gran serie de playoffs con un plantel comandado por el pívot/alero Victor Wembanyama, de 7 pies y 4 pulgadas?
Devin Vassell respondió con una idea repetida, casi como mantra. “Esa experiencia no importa. La experiencia no importa. Estamos acá. Ya tuvimos toda la experiencia que necesitábamos durante la temporada regular, y vamos a seguir demostrando que están equivocados”.
Ese mensaje se pondrá a prueba en el Juego 6, donde San Antonio encara la eliminación si no logra sobrevivir ante Oklahoma City Thunder.
El escenario se volvió más exigente tras el 127-114 de Oklahoma City en el Juego 5 del martes. “Hay que encontrar la manera de volver para el Juego 7”, dijo Stephon Castle. “Siento que cuando estamos al límite durante todo el año hemos sido muy buenos. Por eso me da ilusión ver cómo respondemos”.
De un vistazo: tres claves del Juego 6 (jueves, San Antonio)
- Mitch Johnson dejó claro que Wembanyama “va a tener que anotar más de 20 puntos seguro”.
- San Antonio busca complicarle a Shai Gilgeous-Alexander revisando su porcentaje de tiro y sus pérdidas.
- Oklahoma City quiere apoyarse en su experiencia colectiva en playoffs para manejar el momento mental.
El Juego 6 se jugará en San Antonio (8:30 ET) con transmisión por NBC/Peacock.
1) Wembanyama, el foco: más que 20 puntos
El entrenador Mitch Johnson lo planteó directo: para que los Spurs tengan chances, Victor Wembanyama necesita producción por encima de los 20 puntos. En el contexto de la serie, el propio registro del francés/estadounidense fue el disparador del debate: sumó 20 unidades, su menor marca de la serie, y tiró apenas 15 veces.
Además, el patrón de intentos fue bajo desde temprano: solo dos lanzamientos en el primer cuarto y seis en la primera mitad, un detalle que muestra cómo Oklahoma City lo contuvo sin regalarle ritmo.
Hay otro dato que pesa: por tercera vez en 15 partidos de playoffs, y por primera vez en la Final de Conferencia, San Antonio fue superado en el marcador en los minutos en los que Wembanyama estuvo en cancha.
Tras la derrota, Wembanyama no habló con la prensa. El jugador fue advertido, pero no recibió multa de la NBA por incumplir el protocolo de acceso mediático.
Stephon Castle explicó el desafío defensivo que enfrenta el equipo rival: “Mandan muchísimos cuerpos hacia él, y a veces es difícil. Él solo quiere tomar la decisión correcta y ganar. Es nuestro mejor jugador, así que necesitamos que sea agresivo. Cuando él se pone agresivo, se abren tiros para los demás”.
El control de Thunder sobre el aro también se reflejó en la pintura: Wembanyama registró ocho puntos en el área, también su marca más baja de la serie, porque los de Oklahoma City le quitaron protagonismo cerca del cesto.
Isaiah Hartenstein fue quien más tiempo defendió al de San Antonio, y el dato de eficiencia lo resume: cuando Hartenstein lo marcó, Wembanyama quedó 1 de 9 en tiros de campo, de acuerdo con el seguimiento estadístico de la liga.
En los dos triunfos de San Antonio, Wembanyama promedió 37 puntos, 16 rebotes, 4.0 asistencias, 3.0 bloqueos y 1.5 robos, con porcentajes de 53.2% en tiros de cancha, 44.4% en triples y 90.9% desde la línea de libres.
En cambio, en las tres derrotas, sus promedios bajaron a 22.3 puntos, 9.0 rebotes, 3.3 asistencias, 3.0 bloqueos y 1.3 robos, con efectividad de 43.5%/29.4% en triples/91.7% en libres.
En resumen: el tipo de Wembanyama que San Antonio necesita es el de los partidos en los que pudo dominar con volumen y eficiencia.
2) Gilgeous-Alexander: arrancar por el tiro y las pérdidas
Para San Antonio, complicar a Shai Gilgeous-Alexander es una tarea que se puede leer con dos números: el porcentaje de tiro y la cantidad de pérdidas. La idea es clara: si el base de Thunder no encuentra comodidad en ataque y además comete errores, las defensas de los Spurs ganan terreno.
En temporada regular, Gilgeous-Alexander conectó 55.3% de campo y cometió apenas 2.2 pérdidas por partido. Incluso dejó marcas históricas: fue el primer base en promediar al menos 30 puntos y tirar 55% o más desde el campo, y se convirtió en el segundo jugador de la historia (Michael Jordan es el otro) en anotar 30 o más por partido y bajar de 2.5 pérdidas por partido durante tres temporadas seguidas.
¿Y la serie contra la defensa de San Antonio, una de las más agresivas y con “manos” activas? El rendimiento cayó: 38.3% de tiro de campo y 3.4 pérdidas por partido.
Castle ocupa un rol clave por sus condiciones físicas y su lectura defensiva. En el Juego 5 fue quien más tiempo lo defendió, y eso tuvo un impacto: le forzó tres de las seis pérdidas que tuvo Gilgeous-Alexander.
Con todo, la profundidad de Oklahoma City permitió amortiguar problemas tempranos y sostener el plan ofensivo aunque el base no arrancara cómodo.
Un matiz importante: tres de las cinco faltas de Castle llegaron mientras defendía a Gilgeous-Alexander. Aun así, el base igual se las arregló para producir: convirtió 16 de sus 32 puntos máximos en el juego desde la línea de libres.
Y más allá de los números del partido, el valor estuvo en la capacidad de sostenerse pese a las dificultades. El técnico Mark Daigneault lo resumió con una lectura de carácter: “Una de las cosas sobre él es que es tan consistente. Su temperamento es el mismo todo el tiempo. Su forma de encarar el juego también es la misma. Su juego de piso es igual siempre. Obviamente estuvo desordenado al principio, pero no sentí que fuera por la forma de encarar. Eso es una superpotencia. Y creo que le da muchísima confianza al equipo cuando atravesamos estas situaciones a lo largo del año y también a través de los años”.
3) Thunder: experiencia compartida para manejar el momento
Si los Spurs repiten “la experiencia no importa”, Oklahoma City quiere poner el acento en la experiencia colectiva para atravesar el estrés de las series: tanto en las victorias como en las derrotas.
En semifinales de Conferencia de 2024, Thunder perdió contra Dallas Mavericks en seis partidos. Ya la temporada pasada, en cambio, ganó dos Juegos 7, dejando atrás a Denver Nuggets en semifinales y a Indiana Pacers en las Finales de la NBA.
Isaiah Hartenstein explicó qué se llevan estos grupos de esas experiencias: “La parte mental. No salir demasiado alto, no caer demasiado bajo, y entrar sabiendo que tenés que tener cierto sentido de urgencia”.
Y agregó el componente emocional: “Creo que nuestro grupo hace un gran trabajo de no ponerse demasiado emocional. Cuando entrás a un partido de playoffs con emociones demasiado altas o demasiado bajas, es ahí cuando no te sirve para vos mismo”.
En los playoffs de 2024, 2025 y 2026, Oklahoma City jugó nueve partidos en los que podía cerrar la serie y terminó ganando siete de esos cruces. Además, en ese tramo, nunca perdió una serie cuando había sido el primer equipo en llegar a tres victorias.
Daigneault puso el foco en la continuidad como factor: “Es un factor enorme para nosotros, la continuidad que tenemos. Este núcleo se mantiene junto desde hace mucho. Y también hicieron un trabajo increíble integrando rápido a los chicos que sumamos al club… Pero lo venimos haciendo todo el año en términos de resolver problemas como equipo y competir juntos, sin poner excusas, viendo la adversidad como un desafío”.
* * *
Jeff Zillgitt cubre la NBA desde 2008. (Se trataba de una mención final de la fuente original.)