Spurs avanzan a final de Conferencia y marcan su propio ritmo en playoffs

ByMartín Gutiérrez

May 16, 2026

Una imagen poco habitual dominó la noche del viernes en el Target Center: Anthony Edwards, con buzo y pantalones deportivos, cruzó la cancha para saludar al otro lado y felicitar a los San Antonio Spurs por cerrar la serie de semifinales del Oeste 4-2 sobre Minnesota. Y lo hizo cuando todavía quedaban ocho minutos en el reloj, una señal temprana de que la historia ya estaba escrita.

Los números

  • Marcador final (Game 6): Spurs 139, Timberwolves 109.
  • Racha del partido: 128-95 para San Antonio en el 8:01 del último cuarto, con rotaciones ya retiradas por ambos entrenadores.
  • Ventaja total en la serie (dato clave): Minnesota fue superado por 59 puntos sumando Games 5 y 6.
  • Racha de cuartos para Minnesota: no ganó ni un cuarto después de Game 4.
  • Edwards en Game 6: 24 puntos con 26 intentos.
  • Liderazgo en Game 6: Stephon Castle anotó 32 puntos y fue el motor del inicio (14 en el primer cuarto).

Spurs, de principio a fin: 4-2 en semifinales

La derrota no fue solo un tropiezo: los Spurs le repitieron el guion a los Timberwolves por segundo partido consecutivo. En esta serie del Oeste, la superioridad de San Antonio fue de esas que se ven desde la primera mitad: el triunfo llegó “wire-to-wire”, con un 139-109 que, además, se agrandó con claridad cuando el juego ya estaba roto. A esa altura, con el tanteador ya inclinado 128-95 en el 8:01 del último cuarto, ambos técnicos decidieron sacar a sus jugadores de rotación y Edwards terminó caminando hasta el banco visitante para reconocer la victoria.

El gesto temprano de “bandera blanca” sorprendió, claro, porque Edwards no suele rendirse de esa manera. Pero la realidad es que Minnesota estaba completamente consumido en ese tramo final. El dato que lo resume es contundente: en los dos juegos finales de la serie (Games 5 y 6) los Timberwolves fueron superados por 59 puntos. Y como si fuera poco, ni siquiera pudieron ganar un cuarto luego de su victoria en Game 4: el “modo playoffs” se les terminó antes de tiempo.

Cuatro claves del 4-2: estreno a horario, ajustes que no alcanzaron y un golpe para Minnesota

1) San Antonio llega “a tiempo”

La eliminación deja una lectura doble: por un lado, está lo que hicieron los Spurs; por otro, lo que no pudo sostener Minnesota. En San Antonio, el salto se dio antes de lo esperado. Del salto de 22 victorias en 2023-24 a 34 en la temporada siguiente, el club entendía que “algo” en la franja de las 40 unidades podía empujarlos por encima del 50% y acelerar su desarrollo. Esa meta se terminó cumpliendo: ganaron 62 partidos y únicamente los campeones defensores de Oklahoma City superaron esa cifra. Con ese rendimiento, se quedaron con el puesto del Oeste.

El equipo, además, tiene un núcleo bien joven: jugadores de 25 años o menos, con Victor Wembanyama como figura central y nombres como Stephon Castle, Dylan Harper, Devin Vassell y Julian Champagnie. En apenas 11 partidos de playoffs, esa camada ya mostró crecimiento real.

El entrenador Mitch Johnson lo expresó con una idea simple: “¿Adelantados? Entiendo que las expectativas de octubre no necesariamente estaban alineadas con dónde estamos hoy. Por consenso diría que estamos por delante de ese cronograma. Pero no hablamos de qué íbamos a ser o qué íbamos a hacer; solo sabíamos que teníamos potencial y que íbamos a intentar ser el mejor equipo posible. Ese grupo en el vestuario se dio al equipo y entre ellos. Se disfruta cuando ves a un plantel haciendo eso”.

La comparación histórica también pesa: la última vez que los Spurs llegaron a Finales de Conferencia fue en 2017; muchos de los protagonistas de hoy eran chicos en la escuela. Incluso Johnson tenía 30 años. En este camino, primero dominaron a Portland en la primera ronda y luego se encargaron de un rival que venía de dos temporadas alcanzando la final de conferencia: Minnesota. Ahora, el desafío es Oklahoma City, con la particularidad de que en esta temporada tempranamente “precocísima” los Spurs ganaron 5 de 6 juegos contra los Thunder.

Con Wembanyama en escena, ese “estirón” de crecimiento no debería sorprender: la evolución del equipo está atada a su techo físico y a cómo el resto aprendió a jugar alrededor de él.

2) Minnesota se quedó sin respuestas

Hay una idea bastante instalada en el básquet de playoffs: cuanto más larga es una serie, más el resultado empieza a depender de la ejecución y menos de los ajustes de último momento, de esos recursos que quedan guardados. Y, en esta eliminatoria, ese guion se mantuvo bastante.

San Antonio quebró la igualdad 2-2 al ganar Game 5 por 29 puntos, con un arranque explosivo de Wembanyama marcando la diferencia desde temprano. Luego, en Game 6, el desarrollo siguió la misma línea: victoria de los Spurs por 30. Allí, más que cualquier ajuste tardío, el punto de inflexión fue la energía inicial: Castle anotó 14 de sus 32 en el primer cuarto.

La explicación del rival fue clara: el entrenador Chris Finch decidió cargar sobre Wembanyama, aceptando un riesgo. El resultado fue el que temían… aunque no lo planearan. Castle se calentó temprano y eso terminó siendo una puerta demasiado abierta para Minnesota.

Castle, que el año pasado fue el Novato del Año, había mostrado margen de mejora. Una de sus debilidades era el tiro exterior, pero frente a Minnesota eso pareció convertirse en fortaleza. El viernes metió sus primeros cuatro triples, terminó con 5 de 7 desde el perímetro y cerró con 11 de 16 en tiros de campo. Además, sumó 11 rebotes y seis asistencias.

Finch, en diálogo con su lectura táctica, señaló que cambiaron emparejamientos y buscaron frenar el arranque del rival, pero esa decisión le terminó dando a Castle el espacio para tomar ritmo. Y aun así, reconoció que no era parte del plan: sabían que iban a ceder miradas limpias para él.

3) Un “verano temprano” para Edwards

Para Minnesota, el calendario se corta antes. Edwards ya había construido seis temporadas en la liga y cinco apariciones en playoffs, un recorrido que no es menor dentro del club. Solo Kevin Garnett consiguió algo más: ocho apariciones consecutivas luego de su año de debut.

Pero esta vez, la salida llega una ronda antes que en 2024 o 2025, un retroceso claro respecto de lo que él y el plantel quieren construir. En Game 6, Edwards fue el “faro” ofensivo con 24 puntos, aunque debió tomar 26 tiros para conseguirlo. En la serie, buena parte del tiempo fue el foco de los dobles equipos de San Antonio. Y también jugó con las rodillas lejos de estar al 100%, aunque no lo denunció públicamente como excusa.

Aun con ese contexto, el dato duro es que su participación en la campaña quedó en 61 partidos, un número que representó un mínimo de carrera, quedando por debajo del mínimo de la liga para entrar en la discusión All-NBA o para aspirar a premios.

Edwards cumplirá 25 años en agosto. A esa edad, con el currículum que ya tiene, sigue siendo “ridículamente joven”, pero el punto de inflexión se nota: ya está en una etapa donde quiere tomarse con más seriedad la fuerza y el acondicionamiento del verano. Primero, para mantenerse sano. Segundo, para sumar una ventaja competitiva que su talento no le garantiza por sí solo.

Incluso se vio en los minutos posteriores a la paliza del viernes: pareció entender que la pista larga hacia los playoffs puede definir o romper las ambiciones de primavera de cualquier equipo.

Los Timberwolves cerraron con 49-33, igual que el año anterior, y todavía lejos del 56-26 de hacía dos temporadas. Minnesota, al igual que Orlando en el Este, se movió por debajo de su potencial durante buena parte de los primeros 82 juegos y actuó como si pudiera “cambiar el chip” cuando llegara el momento de la postemporada. No funcionó. Y eso, en playoffs, rara vez se perdona.

En su balance, Edwards fue directo: “Tenemos que escuchar a los entrenadores. Nos costó procesar cosas e ir a la cancha y hacerlas. Probamos hacer cosas por nuestra cuenta. Creo que ese es nuestro problema. En la temporada regular se supone que tenés que construir hábitos de campeonato”.

La dirigencia de Minnesota, además, tendrá trabajo en el armado y en los huecos que aparecieron o se profundizaron en las últimas semanas: la salida de piezas como Rudy Gobert, Julius Randle, Mike Conley y Donte DiVincenzo (ruptura de Aquiles) dejó marcas y exige respuesta. Pero que Edwards pueda crecer, y que “Ant Man” ayude también a madurar al equipo con una nueva dosis de oficio, sigue siendo la prioridad número uno del club.

4) Una “Final” antes de la Final

Con respeto por Knicks y por el rival que salga del otro lado (ya sea Cavaliers o Pistons), muchos hinchas verán al ganador de la Final del Oeste como un candidato directo al título, más allá de con quién choque después. La razón es simple: los dos finalistas de conferencia de este tramo ya mostraron demasiada solidez durante el año.

Thunder y Spurs fueron los dos equipos con mejor récord en la temporada regular y se mantuvieron juntos en la cima de las posiciones durante todo el curso. Además, dos de los tres finalistas al MVP estarán en el duelo que arranca el lunes. Ahí, Shai Gilgeous-Alexander llevará su juego de media distancia —tramposo y difícil de defender— al terreno que le impone la envergadura de Wembanyama, con esa “longitud de brazo” que condiciona tiros cerca del aro y hasta líneas de pase.

Ambos equipos tienen profundidad para alternar combinaciones y estilos. Oklahoma City acumula más experiencia, pero San Antonio tiene la ventaja joven: no necesariamente sabe todo lo que no sabe… y esa ignorancia puede ser una ventaja cuando el rival espera reacciones más conservadoras. Los Thunder creen que lo ideal es mejorar y que no sea “una vez en seis” frente a San Antonio en esta serie, pero también miraron al próximo rival y entienden que el acero de las primeras rondas ya afiló a los Spurs.

Johnson remarcó el punto emocional y táctico: “Tenemos algunos tipos que son tan talentosos que, en ciertos momentos, se adueñan del partido. El talento aparece y ellos pueden divertirse. Como entrenador, es muy gratificante mirar cuando tienen el enfoque correcto y juegan con los fundamentos necesarios a este nivel para ejecutar. Con el enfoque, el talento los puede llevar a otro escalón”.

Wembanyama lo resumió con una frase casi de asombro: “Las palabras ‘finales de conferencia’ ahora mismo parecen irreales”.

Los Spurs avanzan y ya tienen cita en la Final del Oeste: el arranque será en Oklahoma City el lunes (8:30 ET), con transmisión por NBC/Peacock.

By Martín Gutiérrez

Martín es periodista deportivo especializado en baloncesto argentino y ligas internacionales. Lleva más de 8 años cubriendo la Liga Nacional, Euroliga y NBA, analizando estadísticas, tácticas y rendimiento de jugadores.