La segunda ronda ya llegó a los playoffs de la NBA 2026. Quedaron ocho equipos tras una primera instancia con condimentos: remontadas de 3-1 en más de una serie, algunas sorpresas y varias lesiones que cambiaron el panorama. En el Este, la atención se divide entre Knicks y 76ers, y Pistons frente a Cavaliers; mientras que en el Oeste se cruzan Spurs con Timberwolves y Thunder contra Lakers.
La acción de la segunda fase arranca el lunes por la noche, y la pregunta es la misma para todos: ¿quién termina metiéndose en la final de conferencia? A continuación, las predicciones de distintos especialistas, con miradas bien distintas sobre cómo puede desarrollarse cada duelo.
Este (1): Knicks vs. 76ers — De un vistazo
- Botkin: 76ers en 7.
- Gonzalez: Knicks en 7.
- Herbert: 76ers en 6.
- Maloney: Knicks en 6.
- Quinn: Knicks en 7.
- Salerno: Knicks en 6.
- Wimbish: 76ers en 7.
Para Botkin, el gran cruce de la segunda ronda se define por talento: se inclina por Filadelfia en siete. Su lectura arranca con una condición clave: que Joel Embiid esté lo suficientemente sano como para sostener el nivel durante toda la serie. Entiende que es una apuesta arriesgada, pero afirma que lo “divertido” del playoff es animarse.
El argumento de Botkin se apoya en el duelo de creadores: Jalen Brunson no debería tener a dónde “esconderse” ante el empuje defensivo y el ritmo de Tyrese Maxey, VJ Edgecombe y Paul George, que irían tras él de manera insistente. Además, asegura que Maxey está hecho para este tipo de series y que puede terminar “dominando” el Garden.
Gonzalez, en cambio, se inclina por Nueva York en siete, con una idea de fondo: durante la temporada regular, los Knicks fueron superiores en ambos extremos de la cancha. Pero plantea el contrafactual: ¿qué pasaría si Embiid hubiera estado más sano y si Paul George no hubiera cumplido una suspensión de 25 partidos? En ese escenario, especula con qué ubicación podrían haber conseguido los Sixers con un plantel completo liderado por ese combo que cambia el ritmo en la backcourt.
También marca el componente de choque cultural y fanático: anticipa un duelo entretenido entre dos equipos y dos comunidades que no se guardan cariño, rematando con que el cruce puede ser duro y parejo.
Herbert lo ve como una moneda al aire, aunque el “pick” conservador sería para los Knicks por cómo cerraron la serie ante Atlanta y por la imagen de Embiid, que en el cierre de la serie contra Boston se lo veía con molestias cerca del final del Juego 7. Aun así, decide no quedarse en lo seguro y prefiere imaginar una versión de Embiid que siga con la racha que viene sosteniendo.
En ese marco, dice que si Embiid está entre “más o menos” saludable, entonces el emparejamiento es el más fascinante de toda la cartelera.
Maloney va por Knicks en seis. Su punto es simple: si Embiid y Paul George replican el rendimiento que tuvieron en la serie de Celtics, la lectura entera de la serie cambia para Filadelfia. Pero señala que es difícil confiar en que eso se repita. Para sostener su pronóstico, recalca que los Knicks lucieron “impresionantes” para cerrar la serie ante los Hawks y que esa inercia puede trasladarse a la segunda ronda.
Quinn también se inclina por Nueva York, en siete, pero con un análisis táctico centrado en los problemas defensivos que plantea Karl-Anthony Towns. Sostiene que el tipo de inconvenientes que Towns genera para Filadelfia no es el mismo que creaban los centros anteriores de Nueva York, y se pregunta si Towns podrá “sacar” a Embiid del área pintada o si los 76ers responderán como Atlanta: poniendo un ala sobre él.
Quinn cree que los Knicks encontraron una forma de contrarrestar ese plan en la parte final de la serie anterior, usando a Towns como eje para mover la defensa. También advierte que la velocidad de Tyrese Maxey será un dolor de cabeza para Nueva York, como ya lo había sido hace un par de años, aunque ahora el contexto es distinto: con VJ Edgecombe y Paul George, hay menos lugares para esconder a Brunson. Por eso espera que Filadelfia lo arrastre a la mayor cantidad de pantallas posible. Cierra con una idea de supervivencia: la ventaja final, para Quinn, es la durabilidad. Le resulta más plausible que Nueva York aguante siete juegos con el plantel mayormente sano que que Embiid lo haga.
Salerno pone el foco en el atractivo del duelo y en el componente de rivalidad: para él, Knicks en seis. Dice que es la serie que más le entusiasma por la “vieja escuela” de odio entre ambas hinchadas. Y marca un seguimiento especial: Embiid contra Towns, con antecedente desde 2019, cuando ambos protagonizaron roces en redes sociales.
Wimbish se inclina por 76ers en siete, destacando que, en su visión, puede ser la mejor serie de la segunda ronda —“ojalá”—. Su lectura arranca con el dominio de Embiid. Reconoce que los Knicks tienen más tamaño que el que enfrentó Filadelfia con Celtics, pero insiste en que Towns no tiene el repertorio defensivo para frenar a Embiid. Además, remarca que los Sixers tienen banca para estirar la serie y una ofensiva versátil que “por fin” llega en el momento indicado.
Aunque los considera underdogs, Wimbish confía en que el ataque de Filadelfia puede decidir partidos en cualquier tramo, con Tyrese Maxey, Paul George y VJ Edgecombe con posibilidades reales de tomar el control.
Oeste (1): Spurs vs. Timberwolves — De un vistazo
- Botkin: Spurs en 6.
- Gonzalez: Spurs en 5.
- Herbert: Spurs en 5.
- Maloney: Spurs en 5.
- Quinn: Spurs en 5.
- Salerno: Wolves en 7.
- Wimbish: Spurs en 5.
Botkin elige Spurs en seis. Su escenario base asume que Anthony Edwards vuelve para el Juego 2. En ese caso, afirma que Minnesota es el equipo “más tramposo” que queda en estos playoffs: no lo ubican en la élite, pero recuerda que llegaron a dos finales de conferencia seguidas y que, además, “cocinaron” a los Nuggets. Aun así, sostiene que San Antonio está en otro nivel y que, como los eligió para ganar todo, también se inclina por ellos para llevarse el cruce.
Gonzalez también se inclina por Spurs, pero en cinco. Señala que Edwards está en duda para el Juego 1, con chance de regresar antes por una lesión de rodilla. Pero igual ve demasiado pedirle a un equipo que llega tocado. Menciona ausencias y estado físico: sin Donte DiVincenzo, Ayo Dosunmu como “día a día”. Y aun si Edwards vuelve, se pregunta qué versión aparecerá: si estará limitado físicamente o con restricción de minutos.
Mientras tanto, sostiene que los Spurs descansaron durante casi una semana para llegar listos a castigar al rival de segunda ronda. En esa línea, imagina a Wemby y compañía encaminados hacia una final de conferencia que la mayoría —excepto Minnesota y L.A.— quiere ver.
Herbert va por Spurs en cinco. Tras la serie contra Denver, dice que medirle el nivel a la defensa de San Antonio va a ser un golpe de realidad para los Timberwolves. Si Minnesota estuviera más sano, cree que el cruce se estiraría, pero no sabe qué versión de Edwards va a recibir.
Maloney coincide: Spurs en cinco. Aun si todos estuvieran sanos, él igualmente habría elegido a San Antonio para este cruce, pero suma una variable: Edwards podría no estar listo hasta el Juego 3. Recuerda que los Wolves superaron a los Nuggets pese a la ausencia de Edwards, pero remarca que los Spurs son, en defensa, un equipo muy superior.
Quinn vuelve a elegir Spurs en cinco. Afirma que el cruce sería más interesante si Minnesota estuviera completo, pero sin la versión plena de Edwards no alcanza el techo ofensivo. Edwards está en duda para el Juego 1, aunque considera que eso es una señal alentadora de que volverá más adelante. Para Quinn, eso alcanzaría para robar un partido en casa, pero el resto suena a desequilibrio.
Explica el porqué: el golpe de Minnesota sobre Denver dependió de una defensa muy porosa de los Nuggets, y le cuesta imaginar a Jaden McDaniels “toreando” a los Spurs con ese nivel. Además, trae la estrategia que se repitió contra Victor Wembanyama: poner un ala sobre él y un centro sobre Stephon Castle. Sostiene que McDaniels y Rudy Gobert pueden ejecutar ese plan tan bien como cualquiera. Pero concluye con una condición que lo define todo: si los Spurs anotan en los 80 cada noche, el plan defensivo de Minnesota quizás no alcance.
Salerno apuesta a Wolves en siete. Su condición es Edwards: si llega sano a tiempo, Minnesota tiene su lugar en siete. Dice que le gustó lo que vio en la serie anterior ante Denver. Tras irse “de punta” en la primera ronda, se inclina por esa sorpresa como segunda etapa del camino.
Wimbish insiste con Spurs en cinco, con un duelo atractivo como atracción: Wembanyama contra su compatriota Rudy Gobert. Pero vuelve a la misma idea que atraviesa la serie: las lesiones. Señala que Edwards podría perderse varios partidos por una rodilla hiperextendida y que Donte DiVincenzo está fuera por una rotura del tendón de Aquiles. También menciona que Ayo Dosunmu se golpeó en la primera ronda. Y con ese panorama, considera que sin Edwards al cien, a Minnesota le costará empujar la serie.
Este (2): Pistons vs. Cavaliers — De un vistazo
- Botkin: Pistons en 7.
- Gonzalez: Pistons en 7.
- Herbert: Cavs en 6.
- Maloney: Pistons en 7.
- Quinn: Cavs en 7.
- Salerno: Pistons en 7.
- Wimbish: Pistons en 7.
Botkin arranca con una lectura que mezcla incertidumbre y apuesta por el jugador diferencial: Pistons en siete. Plantea que Detroit pudo haber visto al rival más difícil del Este en la primera ronda, aunque también deja abierta otra posibilidad: que Orlando haya sido tan malo en ataque que fuera el único equipo al que Detroit podía ganarle en el cuadro. En su falta de confianza con ambos, se apoya en Cade Cunningham.
Gonzalez, fiel a su postura, vuelve a elegir Pistons en siete. Dice que esto tiene que ver con que lo viene defendiendo durante toda la temporada, y lo resume como obstinación. Recuerda que los problemas que los críticos señalaban se vieron de lleno en la serie inicial contra un Magic que, en su opinión, no merecía hacerlos sufrir tanto. Aun así, remarcan que Detroit encontró la forma de ganar.
Para superar a los Cavaliers, entiende que Pistons debe frenar el tridente ofensivo: Donovan Mitchell, James Harden y Evan Mobley. En esa ecuación, remarca el rol de Cunningham como jugador más determinante. También exige consistencia: Tobias Harris no puede desaparecer, Jalen Duren tiene que ser mucho mejor que en la primera ronda, y Duncan Robinson debería convertir la cantidad “normal” de triples abiertos que normalmente se le exige. Por último, sostiene que Detroit tiene que convertir el cruce en una pelea física y de bajo tanteo —y pide que el televisor no deje a nadie con la mirada fija.
Herbert elige Cavaliers en seis. Señala que ambos equipos llegaron más cerca de lo esperado de perder en primera ronda, y que no le dejó una buena sensación sobre sus chances, comparado con la confianza previa al inicio de los playoffs. Aun así, se inclina por Cleveland por una razón simple: tiene más confianza en el ataque que en el de Detroit.
Maloney va por Pistons en siete. Destaca que Detroit se metió a la segunda fase tras una remontada de 3-1 para evitar una eliminación muy frustrante. Cree que sobrevivir a ese desafío puede liberar presión en el equipo. Afirma que Cleveland tiene más potencia ofensiva que Orlando, pero entiende que no llega a igualar el nivel de dureza y físico defensivo de los Magic. Por ese contraste, concluye que para Detroit podría ser una serie incluso más llevadera.
Quinn, en cambio, elige Cavs en siete. Compara el contexto: Cleveland enfrentó y batalló contra un rival parecido en Toronto. Y Detroit pasó por lo justo contra un conjunto que no anotaba fácil. Quinn afirma que el ataque de Cleveland es muchísimo mejor que el de Orlando, pero los Cavaliers no tienen la misma identidad defensiva, áspera y de “aguante”, que sí mostraba el rival anterior.
En lo táctico, dice que Cleveland no tiene el mismo “arma” defensiva itinerante que Orlando usó con Jalen Suggs para castigar la falta de puntería de Ausar Thompson. Pero considera que el duelo en la pintura se puede resolver con Evan Mobley y Jarrett Allen, que vivirán cerca del aro y obligarán a Detroit a tirar tiros de media distancia. Aun con el crecimiento que necesita Jalen Duren, Quinn cree que Allen podría aguantar mejor ese tipo de roce del playoff, apoyándose en que Detroit tendrá que ganarle con lanzamiento. Cierra su balance con una preferencia: para él, el ataque pesa más que la defensa; y cree que Cleveland conseguirá paradas clave cuando importen, mientras a Detroit se le hará más difícil convertir.
Salerno vuelve a Pistons en siete. Recuerda que Cade Cunningham fue “increíble” en el Juego 7 ante Orlando. Afirma que le sorprendería que la serie no llegue, como mínimo, a seis partidos. En consecuencia, elige Detroit para avanzar a la final de conferencia. Y sostiene que Cleveland necesitará la mejor versión de Donovan Mitchell, especialmente tras su rendimiento que no fue el mejor en la serie contra Toronto.
Wimbish también elige Pistons en siete. Reconoce que para ganar Detroit necesita que varias cosas salgan bien. Tendrán que estudiar cómo Toronto le frenó a Mitchell y a Harden. También exige que Tobias Harris sea consistente, y que Jalen Duren no sea un “fantasma” como a veces ocurre cuando el partido se pone físico. Cade Cunningham tiene que ser el mejor jugador de la cancha.
Luego, relativiza la probabilidad al escribirlo: si se ponen todas las condiciones en una lista, suena poco realista. Pero remata con dos observaciones recientes: vio a Cleveland fallar en el tramo final ante Toronto, mientras que Detroit fue encontrando respuestas a medida que avanzaba la serie ante Orlando. Por eso se queda con Detroit, incluso porque ya los había elegido para llegar a las Finales de la NBA.
Oeste (2): Thunder vs. Lakers — De un vistazo
- Botkin: Thunder en 4.
- Gonzalez: Thunder en 4.
- Herbert: Thunder en 4.
- Maloney: Thunder en 5.
- Quinn: Thunder en 4.
- Salerno: Thunder en 5.
- Wimbish: Thunder en 5.
Botkin se inclina por Thunder en cuatro. Pone la lupa en lesiones: Luka Dončić y Jalen Williams están con problemas en los isquiotibiales, pero considera que Williams tiene más chances de volver en esta serie. Lo describe como una “comodidad” para Oklahoma City. En el caso de Dončić, lo ve como el corazón de la ofensiva del cruce, el jugador que más se siente para los Lakers en una serie exigente. Por eso, suma la idea de barridos consecutivos para OKC.
Gonzalez también va por Thunder en cuatro, apoyándose en una narrativa de final de temporada regular. Dice que en la última semana los Lakers venían “en modo crucero”: ganaron 15 de 17. Luka, LeBron y Austin Reaves estaban sanos. Pero cuando viajaron a OKC, sufrieron su peor derrota en años y, a partir de ahí, Dončić y Reaves quedaron tocados. Su esperanza máxima para L.A. sería que, al menos, todos lleguen sanos para competir.
Herbert elige Thunder en cuatro. Incluso si Jalen Williams no está, considera que la defensa de Oklahoma City y su profundidad van a ser demasiado para manejar para Los Angeles. Confiesa que le gustaría que Luka vuelva y le dé emoción a la serie, pero no lo da por hecho.
Maloney prefiere Thunder en cinco. Su premisa: Oklahoma City es simplemente mejor y, además, tolera mejor una ausencia como la de Williams que los Lakers la ausencia de Dončić. Incluso con Austin Reaves de regreso, se pregunta cómo harían los Lakers para anotar lo suficiente para sostener el duelo.
Quinn elige Thunder en cuatro. Afirma que no hay vergüenza en el panorama de L.A., porque ya sobrecumplieron al llegar hasta esta instancia. Pero sostiene que sin Luka Dončić —que sigue “semana a semana”— no podrán anotar en Oklahoma City. En su reconstrucción, los Lakers necesitaron una combinación de variantes de tiros en el arranque de la serie, una lesión de Kevin Durant y además un caos interno de Houston para salir vivos de la primera ronda. Lo contrario, dice: OKC está mejor, es más profundo y más disciplinado. Por eso concluye que, con el mejor jugador todavía afectado, la esperanza ofensiva de L.A. es poca.
Salerno va por Thunder en cinco, incluso si Luka estuviera sano: igualmente da ventaja a OKC. Explica un matiz que considera decisivo: Houston ganó la batalla estadística, pero la diferencia real estuvo en el acierto. Cree que el Thunder va a castigar a los Lakers en esa variable. Y entiende que siempre es difícil descartar a LeBron, incluso después de un gran golpe ante Houston, pero sostiene que OKC es “otra bestia”.
Wimbish cierra con Thunder en cinco. Recalca que Thunder no es Rockets y que los Lakers no van a ganar simplemente porque el rival no tenga identidad ofensiva o porque falten estrellas. Austin Reaves de vuelta ayuda, pero en su mirada, sin Dončić durante toda la serie, esto puede terminar antes de que Dončić alcance a regresar.