Es llamativo lo fácil que puede la historia de postemporada desplazar la idea de “lo más reciente”, un sesgo psicológico que suele terminar ordenando nuestras opiniones. Algo así pasa justo en estas fechas, cuando la urgencia de los playoffs de la NBA lo domina todo.
En ese marco, los Detroit Pistons podrían haber esperado que su trabajo y sus resultados quedaran grabados más allá del golpe de un solo partido en el Little Caesars Arena: ganaron 60 partidos y se quedaron con el 1er puesto de la Conferencia Este. Sin embargo, a esta altura del año no funciona así.
No bien los Pistons tropezaron 112-101 ante Orlando Magic en el primer partido de la serie de primera ronda, comenzó la ansiedad, con nervios a flor de piel y el miedo creciente a la eliminación. También apareció la preocupación de que Detroit no lograba ganar un juego de playoffs en casa desde mayo de 2008.
En general, arrancar 0-1 en una serie al mejor de siete y perder ventaja de localía es algo que conviene evitar. Pero en los días posteriores al domingo, incluso parecía que a Detroit le faltaran las ganas de volver a intentar: como si fueran a “salir a pescar” sin demasiadas expectativas.
La diferencia es que esa tensión existía más en el afuera que en el adentro, por suerte. Para J.B. Bickerstaff y sus jugadores, la caída en el Juego 1 fue apenas un partido de tanteo.
“Nos ganaron en lo físico”, dijo el alero de Detroit, Ausar Thompson. “Estamos acostumbrados al silbato de playoffs. Vamos a volver y a hacer lo que tenemos que hacer”.
Orlando, en cambio, siente que lo del domingo puede tener continuidad. Los Magic buscaron instalar el nerviosismo del equipo local y creen que pueden replicarlo el miércoles (7 p.m. ET, ESPN). Iniciar el contacto, meter presión en la zona pintada y jugar desde sus fortalezas —algo que durante la temporada regular muchas veces no hicieron— parece estar dentro de sus posibilidades.
Tres cosas a observar en el Juego 2
1. El debut de serie de Duren, que venía atrasado
Cuando una combinación de 1-2 se transforma en un 1 solitario, suelen pasar cosas malas. El base Cade Cunningham (39 puntos) tuvo que cargar la ofensiva de Detroit más de lo habitual, mientras que el peligro interno de Jalen Duren estuvo, en gran parte, mayormente ausente.
Este año, Duren fue finalista del premio Kia al Jugador Más Mejorado. El ala-pívot/“big” de Detroit fue el segundo máximo anotador del equipo: en cuatro partidos ante Orlando promedió 17.8 puntos, 11 rebotes y 1.5 bloqueos por juego. Pero en el Juego 1 quedó en -21, aportando apenas 8 puntos y 7 rebotes.
Con Duren cerca del aro, la gente alrededor terminó generando una especie de “cuarto cerrado” táctico: sus intentos de ejecución se volvieron limitados por la presión constante.
“Cada vez que tuve recepciones profundas, se me cerraron”, contó Duren el martes. “Venían de todos lados. No tuve tantos intentos de tiro [cuatro] como debería”.
“No alcanza”.
“Para mí, lo que tengo que hacer es ser más agresivo, encontrar mis espacios y atacar más. Creo que podría haberlo hecho mejor”, añadió. “Me pasé tiempo mirando el video una y otra vez, viendo en qué momentos no fui tan efectivo”.
Duren quiere que en el Juego 2 aparezcan otras “películas”.
2. Carter, buscando sostener la regularidad
Wendell Carter Jr., pívot de Orlando, fue de esos nombres que pasan desapercibidos cuando se habla de estrellas, pero en el Juego 1 apareció con números fuertes: 17 puntos con solo nueve tiros, además de 7 rebotes y 5 asistencias. Fue el mejor del partido en +/- con +20 y, sobre todo, movió la pelota hacia las personas correctas en los momentos correctos.
El problema es que pocas veces Carter logra repetir ese tipo de rendimiento como “doble” de lo anterior. En sus 13 apariciones de playoffs en la carrera, promedia 8.8 puntos y 9.5 rebotes, con apenas un doble-doble.
Con Detroit preparada para darle a Duren un rol más protagónico, el dato clave será cuánto de ese protagonismo termina yendo en detrimento —o no— del pívot de Orlando.
3. Necesidad de aporte extra para Cunningham
No fue solo Duren el que no cumplió con lo que Detroit necesitaba en el arranque. Ningún jugador de la banca aportó más de un lanzamiento de campo convertido. La producción desde el banco se redujo a un aporte mínimo, pese a que ese grupo tiene margen de mejora. Ahí estuvieron Caris LeVert (tres puntos), Kevin Huerter (tres), Isaiah Stewart (tres), Javonte Green (tres), Ron Holland II (dos) y Daniss Jenkins, el base que terminó 1 de 7: falló sus seis triples y registró -11 mientras sumó seis puntos.
En total, los jugadores de banca de Detroit anotaron 20 tantos en conjunto en 80 minutos. Orlando, por su parte, también recibió 20 puntos desde sus reservas, pero en un tiempo aproximado de 64 minutos.
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Steve Aschburner escribe sobre la NBA desde 1980.