El entrenador Rick Adelman falleció el lunes a los 79 años, informó la Asociación de Entrenadores de la NBA. Adelman fue padre de David Adelman, coach de los Denver Nuggets, y dejó una carrera ligada a la liga tanto desde el juego como desde el banco: como jugador disputó siete temporadas repartidas en cinco equipos, antes de dedicarse de lleno al coaching. En ese segundo tramo acumuló dos presencias en Finales de la NBA y 1.042 victorias en temporada regular, el décimo total más alto de la historia.
“Rick Adelman fue uno de los entrenadores más respetados y exitosos en la historia de la NBA”, sostuvo el comisionado Adam Silver en un comunicado. “Luego de su etapa como jugador en la NBA, Rick se volcó a entrenar, y su liderazgo, su capacidad de innovación y su amor genuino por el básquet dejaron una marca duradera en generaciones de jugadores y colegas durante sus casi 30 años de trayectoria. Fue un estratega brillante y un gran docente del juego, y además una gran persona. Enviamos nuestras condolencias más profundas a la familia de Rick y a muchos de sus amigos en toda la liga”.
Adelman había sido elegido en la séptima ronda, procedente de Loyola Marymount, en 1968. En la cancha se desempeñó como base, con perfil de armador constante y, en la mayor parte de su tiempo como suplente, promedió 7,7 puntos y 3,5 asistencias. Sus dos mejores temporadas como profesional llegaron en 1971 y 1972, ambas vinculadas a los Portland Trail Blazers: un equipo al que luego volvería como técnico principal. Sin embargo, tras ver reducido su tiempo de juego en los últimos años de su carrera, se retiró con 28 años para dedicarse a su próximo capítulo.
Su primera experiencia como entrenador tuvo un arranque modesto. Entre 1977 y 1983 condujo a Chemeketa Community College, en Salem, Oregón. Con la cercanía geográfica de los Blazers —por entonces dirigidos por otro futuro miembro del Salón de la Fama, Jack Ramsay—, en 1983 le dieron lugar como asistente. El salto al rol de entrenador principal llegó en 1989, y fue en Portland donde Adelman encontró su mayor nivel competitivo.
Con los Blazers, en seis temporadas, ganó más del 65% de los partidos como head coach. Allí llevó a Portland a disputar las Finales de la NBA en 1990 y 1992, aunque no pudo conquistar el título. En 1990 cayó en cinco juegos ante Isiah Thomas y los Detroit Pistons; dos años después, la derrota fue en seis compromisos contra Michael Jordan y los Chicago Bulls. Luego, el rendimiento del equipo fue bajando durante los dos años siguientes y en 1994 Adelman fue despedido. Después de eso, pasó dos temporadas en Golden State sin lograr clasificar a playoffs, hasta que reapareció en Sacramento, donde firmó su etapa más recordada.
Hasta el día de hoy, Adelman es el único entrenador de los Kings que alcanzó playoffs más de una vez desde la mudanza del equipo a Sacramento. En la capital californiana construyó un ataque innovador que ayudó a anticipar hacia dónde se movería el juego en las décadas siguientes. El esquema se apoyó en la creatividad de la dupla de pases de Chris Webber y Vlade Divac, y en la puntería de Peja Stojakovic, Doug Christie y Mike Bibby. Con esa base, los Kings pusieron en práctica una ofensiva de movimiento que se volvió casi imparable durante buena parte del arranque de los 2000.
El punto máximo de ese ciclo llegó en 2002: ganaron 61 partidos, empujaron a los Los Angeles Lakers, campeones defensores por segunda vez consecutiva, hasta siete juegos en las Finales de Conferencia del Oeste y, pese a estar cerca, se quedaron sin el título en el cierre de la serie, con un desenlace en tiempo extra. A partir de allí, el equipo no volvió a tocar ese techo. En los playoffs de 2003, Webber sufrió una lesión seria en la rodilla, un golpe que marcó el rumbo del tramo final de esa etapa. Adelman dejó Sacramento en 2006.
Su siguiente aventura estuvo en Houston, con unos Rockets de perfil ofensivo similar, aunque con suerte parecida en cuanto a los resultados: en 2009, llevaron al campeón que finalmente sería el que se coronó a jugar siete partidos en la segunda ronda, aun sin Tracy McGrady durante toda la serie y sin Yao Ming en cuatro de los siete juegos. Más tarde, su carrera cerró con tres temporadas en Minnesota, donde no logró una clasificación a playoffs.
Adelman se retiró como uno de los entrenadores más logrados de la historia de la NBA, aunque sin haber conseguido anillo de campeón. Fue incorporado al Salón de la Fama en 2021 y, desde lo táctico, sus principios de ofensiva siguieron vigentes: su legado, forjado durante décadas en el banco, terminó filtrándose hasta el básquet moderno de la liga.