En sus 23 años de carrera, LeBron James fue escalando, paso a paso, posiciones en la lista de los más grandes de la historia y hoy puede mirarle la cara a cualquier leyenda del básquet por la enorme acumulación de logros y reconocimientos.
En este punto, la discusión sobre quién es el G.O.A.T. —el “mejor de todos los tiempos”— queda, en gran medida, entre James y Michael Jordan. Los hinchas más firmes de cada lado se mantienen clavados en su postura, sin ceder ni un centímetro.
Jordan tiene seis anillos, cinco premios de Jugador Más Valioso, 10 títulos de anotación, nueve selecciones para el All-Defense y, además, una influencia cultural que casi no se puede poner en números pero que, sin dudas, pesa en la conversación. James, que buscará llevar a los Lakers a la segunda ronda de los playoffs de la NBA de 2026 el miércoles por la noche, sostiene una ventaja clara en longevidad: acumula 21 apariciones en el All-NBA y, en prácticamente todas las grandes categorías estadísticas, superó a Jordan. Aun así, se mantiene relativamente cerca en el “corazón” del debate: también suma cuatro anillos y cuatro MVP.
Se trata de un tema que atrapa a los fanáticos desde hace al menos una década —o incluso más—, y en parte se enlaza con la idea de la durabilidad de James. Sin embargo, el “Rey” casi nunca se metió a fondo en el asunto. Eso cambió recientemente: en una charla, profundizó por primera vez en las comparaciones con Jordan, aunque volvió a apartar la discusión del G.O.A.T. como si fuera charla de barbero, un tema que dice no tener interés en encarar de lleno.
“No comparo mi juego con el de MJ”
LeBron dejó en claro que, al hablar de comparaciones, no lo ve como una cuestión directa de “quién fue mejor”, sino de estilos y roles. “Yo nunca me comparé con MJ porque nuestros juegos son totalmente distintos”, dijo. Y explicó la diferencia de base: “Yo toda la vida fui point-forward/forward-point. Siempre busco el pase. Jordan más bien miraba para el tiro… no ‘más o menos’: lo hacía. Tenés un montón de cosas donde yo diría que mi juego es bastante diferente y, además, un poco mejor que el de él”.
Igual, en el mismo tramo de la declaración, LeBron también marcó respeto por el legado del rival generacional: “Pero, bueno… él era increíble. Los dos somos grandes. Los dos fuimos grandes jugadores de básquet”.
“Soy uno de uno… y él también”
En lugar de regalarle el título de G.O.A.T. a Jordan y tampoco de adjudicárselo por completo, James eligió otro camino: remarcó que comparar a ambos es como poner dos cosas que no son iguales en el mismo molde. En esa línea, se metió en lo que considera su identidad como jugador y la de Jordan.
“Yo creo que soy uno de uno. Creo que la manera en la que juego me hace un jugador único, ‘one-of-one’”, sostuvo. Y lo extendió al cinco veces campeón con Chicago: “Y MJ también. Un tipo… un jugador de básquet absolutamente increíble. Yo pienso que su salto de media distancia era increíble”.
Luego enumeró los aspectos que, según su análisis de la infancia y la adolescencia, lo marcaron a nivel juego: “Hizo un montón de cosas muy bien. Yo crecí analizando todo lo que hacía: cómo podía llegar a su lugar y elevarse por encima de cualquiera. Obvio, su juego de poste era de élite. Su deseo de ganar”.
En ese punto, LeBron conectó la motivación personal con una característica que dice que todos querían imitar: “Yo creo que es una virtud que todos conocemos y que todos queríamos tener. Su determinación para ganar”.
La bronca de la discusión: “no es celebrar, es tirar”
La molestia de James con el debate del G.O.A.T. no nace solo de la comparación en sí, sino del formato que suele tomar: enfrentar dos figuras para que el resultado sea “uno contra el otro”, en vez de poner el foco en lo que lograron.
“Podés mirar a cualquiera de los dos y decir que te gustan los dos, sin intentar tirarle mierda al otro. Y normalmente, lo que hacen es tirar contra mí”, explicó. Y, a la vez que reconoció el ruido alrededor del tema, cerró con una idea de responsabilidad personal: “Pero sé seguro que yo hice mi parte en este camino”.
Además, sostuvo que su motivación para llegar a esas alturas nació de un sueño concreto: estar en el lugar de Jordan, seguir sus pasos tanto en lo que pasa dentro de la cancha como en el impacto fuera de ella. En ese sentido, expresó el deseo de que el propio Jordan apruebe cómo James continuó el legado compartido con el número.
“Espero que al menos yo lo haya hecho sentir orgulloso, usando ese 23”, concluyó LeBron.
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