El Oklahoma City Thunder está marcando una diferencia que se nota partido a partido. En la primera ronda, es el único equipo que mantiene una ventaja promedio de dobles dígitos tanto en puntos a favor como en el marcador, y además ganó sus tres compromisos con un margen medio de 20 unidades. Hasta el sábado, se ubicó como el número uno en ataque y también como el número uno en defensa dentro de los playoffs. Aunque Phoenix Suns llega como el octavo sembrado, no aparece como un rival débil en el lote.
Ahora bien, la serie de primera ronda frente a los campeones abre una puerta peligrosa para los de Arizona: el escenario es el de una eliminación temprana, porque el equipo viene mostrando dificultades en los dos costados de la cancha.
De cara al intento de barrida en el Juego 4 del lunes (9:30 ET, Peacock/NBC Sports), estos son tres puntos a seguir.
1. ¿Doblar o no doblar?
Shai Gilgeous-Alexander castigó de lleno a los Suns en el Juego 3: firmó 42 puntos, su mejor marca personal en playoffs, con un 15 de 18 en tiros de campo y un 11 de 12 desde la línea de libres. En varias jugadas, fue capaz de poner “en aprietos” a los defensores que lo marcaban: ya sea el que estaba asignado de arranque o el que terminaba cambiando después de una pantalla.
En el lunes no parece realista esperar una eficiencia tan alta, pero el plan defensivo de Phoenix sí o sí tiene que comenzar por frenar al MVP vigente. El problema es que a los Suns les cuesta defender el uno contra uno de Gilgeous-Alexander, y tampoco les está saliendo bien cuando intentan mandarle un doble.
En los tres partidos iniciales, Gilgeous-Alexander recibió doble equipo en el 28% de sus posesiones con balón, la tasa más alta entre 123 jugadores que acumularon al menos 50 toques para el sábado. Phoenix viene incrementando la cantidad de dobles en esta serie, y en el Juego 3 el Thunder respondió de la mejor manera posible: cuando Shai atrajo a más defensores, el equipo anotó 30 puntos en 21 intentos.
En algunos tramos, Gilgeous-Alexander resolvió los dobles con sus propios recursos: se metió entre los defensores cuando estos no lograron cerrar con suficiente anticipación el camino hacia el aro. Pero cuando la jugada lo obligó a soltar la pelota, sus compañeros aparecieron con decisiones y cortes.
Para mejorar, los Suns tendrían que ser todavía más agresivos con los dobles. El objetivo principal del doble equipo es sacar el balón de las manos de Gilgeous-Alexander.
Como objetivo secundario, aparece lo que hace la diferencia: volver más difícil el pase que sale del doble. Si el defensor que llega al doble ejerce más presión, aumenta la chance de que el pase salga “tocada” hacia un lado, se desvíe o, por lo menos, vaya hacia atrás, dando tiempo a la defensa para reorganizarse y volver a una situación sin ventaja.
Un ejemplo llegó el sábado, a mitad del segundo cuarto: Oso Ighodaro entró con un doble fuerte desde el poste para incomodar a Gilgeous-Alexander. El hecho de que la línea de fondo actuara casi como un tercer defensor ayudó, pero la presión fue clave para que el MVP no pudiera soltar un pase cómodo. Incluso estuvo cerca del error: casi pierde la pelota, y ahí el Thunder se quedó con la ventaja.
No existe una solución perfecta para Phoenix en este punto, por lo que es lógico que mezclen recursos defensivos para el Juego 4.
2. ¿Quién será el segundo anotador?
El rendimiento de los Suns cuando deciden doblar a Gilgeous-Alexander depende, en parte, de la capacidad del resto del equipo para fabricar jugadas y convertir. Y allí aparece una preocupación adicional: Jalen Williams está fuera por una lesión de isquiotibiales (hamstring) que sufrió en el Juego 2.
Con Williams en la enfermería, el Thunder puso a Ajay Mitchell como titular en el Juego 3. Pero fue el partido de menor efectividad ofensiva de la temporada para Mitchell en los 56 juegos en los que intentó al menos cinco tiros. Sus 15 puntos llegaron con un 5 de 20 en tiros de campo y un 4 de 4 desde la línea de libres. En adelante, su rol como generador secundario de juego va a quedar bajo la lupa.
También se abre espacio para que Chet Holmgren tenga una participación mayor en ataque. Aunque en el Juego 3 se quedó en 10 puntos, su producción fue eficiente y, además, consiguió tres de sus cinco conversiones en situaciones sin ventaja clara, es decir, resolviendo cuando la defensa no le daba una vía directa.
Lo más llamativo fue su avance contra Royce O’Neale y el cierre por arriba de Ighodaro al inicio del cuarto periodo, cuando Gilgeous-Alexander estaba sentado.
Tanto Mitchell como Holmgren estuvieron en cancha durante los 10 minutos completos en los que Shai descansó el sábado. De repetirse ese esquema mientras Williams siga afuera, el Thunder anotó solo 20 puntos en 19 posesiones ofensivas en esos tramos (105 por cada 100). Y si el plan avanza hacia rivales de mayor nivel en rondas posteriores, ese nivel de producción puede no alcanzar.
3. ¿Los Suns podrán generar más triples?
No es un dato menor para Phoenix que, en esta serie, haya intentado nueve tiros más de media distancia que el Thunder. Es cierto que la puntería desde allí fue razonable (21 de 43, 48.8%), pero el escenario cambia cuando no se está disparando desde la media distancia con una tasa similar a la de referencia de Gilgeous-Alexander. En la temporada, él promedia 55% en ese tipo de zona, y fuera de ese nivel, “las cuentas” rara vez cierran.
Además, como gran candidato a perder (underdog) en el emparejamiento, los Suns probablemente necesiten lanzar la mayor cantidad de triples posible para ganar varianza y permitir que el partido se vuelva más impredecible.
Royce O’Neale viene con un historial fuerte: en la fase regular registró 54% en triples desde la esquina, y en la serie lleva un 3 de 3 desde esos espacios. Sin embargo, tres intentos en tres juegos no alcanzan para que ese aporte sea realmente una amenaza sostenida.
En una serie donde Phoenix debería producir y tirar triples todo lo que pueda, está tomando un porcentaje menor de sus lanzamientos desde más allá del arco: 43.5% en el contexto de la serie, contra 45.3% en la fase regular.
—
John Schuhmann siguió la NBA durante más de dos décadas.