Se acerca el cierre de esta serie de primera ronda y los New York Knicks están llevando la inercia a su favor, con un cambio de ritmo que se notó de golpe. La gran pregunta es si, además del impulso, podrán mostrar la frialdad de un equipo que busca cerrar: esa “mordida” final que define las noches de playoffs.
Porque este tipo de partido exige carácter. Es difícil mandarte a otro equipo de vacaciones, y más todavía jugando como local en su cancha. Los Atlanta Hawks arrancaron la serie con la sensación de que no tenían demasiado que perder y, aun así, lograron ponerse 2-1 arriba, provocando que el clima se volviera pesado en “Gotham”. Ahora, si quieren volver a repetir ese escenario, necesitarán una versión mucho más sólida que la de los dos últimos juegos.
¿Qué está en juego?
Si gana, New York intenta calmar la ansiedad de una hinchada que no puede esperar y, de paso, mantiene vivo el sueño de su primer título de la NBA desde 1973. Con una Conferencia Este que parece abierta, esta temporada bien podría ser la mejor chance de los Knicks para, por lo menos, llegar a las Finales. En cambio, una derrota obligaría a que la serie regrese a Nueva York; y cuanto más se estire la llave, más probabilidades hay de que ocurra ese tipo de “algo raro” que suele aparecer en un Juego 7.
“Es un grupo implacable. Tenés que atravesar momentos difíciles durante la temporada para saber de qué está hecho el equipo… y no hay nada que lo pueda desviar”, remarcó el entrenador de los Knicks, Mike Brown.
Del lado de Atlanta, una victoria también tendría un sabor distinto. Con una oportunidad real de avanzar, el equipo estaría jugando con la libertad que te da estar en transición. Bajo el mando del gerente general en su primer año, Onsi Selah, la franquicia encara decisiones grandes de cara al verano para rearmar el plantel con el objetivo de pelear por algo más que la mera participación. Si los Hawks logran meterse en las semifinales de la Conferencia Este, sería un salto por encima de lo previsto.
“Yo confío en este grupo de jugadores. También confío en la mentalidad que tienen. Estoy entusiasmado por la chance de volver a jugar a Nueva York”, dijo el alero de Atlanta, Jalen Johnson.
Las claves para el Juego 6 en Atlanta
El partido se jugará en la capital de Georgia a las 19 (hora del Este) y la transmisión estará a cargo de ESPN.
1. La ofensiva de los Hawks
En los últimos dos juegos, ambos con derrota de Atlanta, la ofensiva no encontró fluidez. El equipo no llegó a los 100 puntos en ninguno de esos partidos y, más allá de algunos pasajes puntuales, no logró construir una racha que le diera ritmo. Ese contexto le permitió a New York moverse con comodidad y terminar de manera más sencilla.
Desde la perspectiva de los Hawks, el margen para experimentar ya es mínimo: o aparece una versión distinta, o la serie se termina. Y, en ese marco, el tiro de tres puntos será clave. En el Juego 3, cuando Atlanta ganó, prácticamente metió cerca de la mitad de sus triples. En el Juego 5, en cambio, cayó a un 31% desde esa zona, un detalle que se alineó con la paliza de los Knicks.
Atlanta todavía busca el partido “definitivo” de Jalen Johnson. Sus actuaciones han sido correctas por momentos, pero todavía no logró firmar esta serie con un impacto sostenido, y el tiempo se está agotando. El equipo funciona especialmente cuando el alero de nivel All-Star obliga a las dobles marcaciones y, desde ahí, encuentra a compañeros para tiros liberados.
La misma lógica aplica para Nickeil Alexander-Walker. El jugador que fue elegido como el Kia Most Improved Player de la liga está atravesando esta serie con dificultades: no alcanzó el nivel que mostró durante la temporada, donde promedió 20 puntos.
Además, Atlanta no pudo apoyarse solo en una gran fuente de producción sin consecuencias. CJ McCollum tuvo su primer partido flojo de la serie en el Juego 5: anotó seis puntos. Los Hawks necesitan que vuelva a encenderse, pero también que aparezcan respuestas desde el resto del plantel para darle el “segundo golpe” al rival.
2. La gran ventaja de New York
Hay un patrón que se repite en la serie: los Knicks están presentando demasiada masa y demasiada altura como para que Atlanta lo pueda manejar con comodidad. En el centro de ese duelo aparecen Karl-Anthony Towns y Mitchell Robinson. Entre ambos aportan trabajo constante en el tablero: sumaron 20 rebotes en el Juego 5. Y, sobre todo, sostienen una defensa de protección del aro que obliga a los Hawks a enfocarse más en el juego perimetral.
Towns, en particular, elevó su rol de creador en los últimos dos partidos, y eso resultó decisivo. Es una estrategia particular de Brown: hacer que una parte del ataque pase por Towns, donde su faceta de pases —a veces subestimada— tiene un valor enorme. Hasta ahora, el pívot acumuló 16 asistencias en los dos últimos juegos, más que Jalen Brunson en ese tramo.
“Siento que el pase siempre fue lo mío desde que llegué a la liga. A veces el scoring recibe más atención”, explicó Towns.
El problema para Atlanta es que le faltan jugadores consolidados en posiciones interiores como para competir de manera pareja. Por eso Tony Bradley está recibiendo minutos, pese a que durante la temporada no tuvo tanto protagonismo. Onyeka Okongwu es la alternativa más clara, aunque mide 1,98 metros, y esa diferencia —en una serie como esta— termina inclinando la balanza hacia New York. Y ese momento llegó.
3. Los héroes que no siempre salen en cámara
¿Quién puede aparecer como factor en el Juego 6? Estos son los candidatos:
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Mikal Bridges: la forma más directa de cambiar la conversación es con un cierre fuerte y con impacto. Está para tener un partido de esos que lo ponen en el centro. Y, si lo hace, sería una manera ideal de arrancar la siguiente ronda —donde las cosas serán todavía más exigentes— con un mensaje claro. Como mínimo, necesita jugar lo suficientemente bien como para convencer a Brown de mantenerlo en cancha.
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Jordan Clarkson: desde el banco, con los minutos limitados que le toca, ha sido útil. Su presencia en la cancha tiene un motivo: tirar todo lo que pueda. Y su juego encaja con esa responsabilidad.
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Jose Alvarado: estudió en Georgia Tech, a pocos kilómetros de State Farm Arena, y suele rendir cuando el partido se juega en Atlanta. En el Juego 4 fue un problema constante para el rival y fabricó jugadas a partir de pérdidas forzadas.
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Jonathan Kuminga: ha sido irregular, no solo en esta serie sino también desde que llegó a Atlanta a mitad de temporada. Aun así, aporta la cuota atlética que el equipo no tiene en esa misma medida y juega con agresividad, a veces incluso con ventaja para él.
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Dyson Daniels: siempre que no sea demasiado presionado para tirar, es valioso: su pase es “sorpresivo” en lo bien que habilita, y además sostiene un nivel alto en defensa y rebote.
El clima mental de New York cuando toca jugar de visitante
Cuando los Knicks enfrentan a Atlanta, el ruido muchas veces termina empujando a favor de New York. En la ciudad hay una cantidad importante de hinchas que se mudaron desde Nueva York y hacen saber su presencia con claridad. Aunque Atlanta sea el local, hay instantes —sobre todo durante las rachas ofensivas de los Knicks— en que la cancha parece más “del sur de Nueva York” que de Georgia.
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Shaun Powell cubre la NBA desde 1985.