Knicks ganaron la Final pese al bajón ofensivo y castigan en defensa

ByMartín Gutiérrez

Jun 4, 2026

En la apertura de las Finales, los New York Knicks tuvieron su peor noche ofensiva de la postemporada. El equipo marcó 105 puntos en 100 posesiones, un contraste enorme con el promedio que venían sosteniendo en las primeras tres rondas: 123,3 tantos por cada cien ataques.

Aun así, Nueva York ganó por 10. La explicación del margen estuvo en el otro lado de la cancha: los San Antonio Spurs también atravesaron su peor producción ofensiva del playoffs. Hicieron 95 puntos en 99 posesiones y, especialmente en el cierre del tercer cuarto y la recta final, se apagaron por completo: en los últimos 15 ataques del cuarto período con el partido ya definido, anotaron apenas nueve unidades. En ese tramo, cometieron cinco pérdidas y convirtieron cuatro veces, un dato que resume el quiebre ofensivo.

En la primera mitad, San Antonio no fue tan eficiente (55 puntos en 51 posesiones), pero encontró un recurso clave: los triples desde la esquina. Metieron 6 de 10 desde esa zona, con varios lanzamientos abiertos del lado débil, que explotaron la dinámica defensiva de los Knicks. Esos seis aciertos se quedaron apenas a un triple de la marca más alta de estos playoffs para los Spurs desde la esquina. A nivel de porcentajes, al descanso el equipo mostraba un 90% efectivo desde las esquinas y un 39% desde el resto de las posiciones.

El problema para los Spurs llegó en el segundo tiempo. Allí, esa ventaja de las esquinas se secó: en total tiraron 2 de 19 desde el perímetro, incluyendo un 0 de 4 desde las esquinas. Con ese cambio, los Knicks lograron sostener el partido y llevarse el primer golpe.

A continuación, repasamos notas, números y escenas de video sobre cómo Nueva York defendió mejor las esquinas después del entretiempo para limitar los ataques de San Antonio y estirar a 12 la racha de triunfos consecutivos.

1. Primer tiempo: el “low man” con dos pies en la pintura

No es algo nuevo que los rivales busquen abrirse para tirar desde la esquina del lado débil contra los Knicks. En las dos rondadas anteriores, Philadelphia y Cleveland consiguieron buenas miradas desde ese sector, pero aun así no fueron capaces de convertir con la misma frecuencia: entre ambos se fueron 38 de 129 (29,5%) en triples con ventaja “abierta” contra Nueva York.

La prioridad defensiva de los Knicks es proteger el aro. Eso hace que, muchas veces, el defensor del lado débil quede con dos pies dentro de la pintura, listo para cerrar. En el caso del primer triple de esquina de San Antonio en el juego, el plan se cumplió.

En esa acción, Luke Kornet salió de un bloqueo y continuación para De’Aaron Fox y Landry Shamet se hundió con profundidad desde el lado derecho, conectando sobre Dylan Harper. El movimiento del escolta/ala le permitió “etiquetar” a Kornet cuando el pívot rodó hacia el aro. Mientras Mitchell Robinson cubría en caída (drop), Fox tomó velocidad hacia el canasto y terminó asistiendo a Harper, que quedó con un tiro abierto.

Ese triple fue parte del arranque de San Antonio: un parcial de 20-3 en el primer cuarto que incluyó dos más desde la esquina. En la posesión siguiente, Fox rompió por la línea de fondo y encontró a Julian Champagnie en la esquina derecha, en un lanzamiento con más presión. Dos ataques después, un juego de penetración y pase (drive-and-kick) dejó otra opción abierta para Champagnie en la esquina izquierda.

Los otros tres triples desde la esquina de los Spurs llegaron en los últimos ocho ataques del segundo cuarto, cuando pasaron de perder por uno a sacar ventaja de siete de cara al descanso. Se pusieron arriba por cuatro cuando Jose Alvarado recibió con dos pies en la pintura para “marcar” el rodado de Victor Wembanyama y, al mismo tiempo, dejó a Champagnie otra vez libre en la esquina izquierda.

En la última jugada de la primera mitad, San Antonio volvió a atacar a Jalen Brunson. Fox lo superó con un cambio de ritmo, vio a Shamet con dos pies en la pintura (otra vez) y terminó encontrando a Champagnie en la esquina derecha.

2. Segundo tiempo: un pie solamente (y ajuste de recuperación)

En la segunda mitad, los Knicks corrigieron esa lectura. La idea fue no soltarse demasiado de los tiradores ubicados en las esquinas del lado débil, de forma que el rival no pudiera repetir el mismo patrón con la misma comodidad.

A mitad del tercer cuarto, Kornet rodaba por delante de Josh Hart, pero Brunson no se metió completamente en la zona restringida: puso un pie en la pintura y luego pudo recuperarse a tiempo para volver a cerrar sobre Champagnie en la esquina izquierda. Más adelante en el mismo parcial, Shamet también se encontró con un segundo pie apenas dentro de la pintura, aunque lo hizo con la punta lista para frenar y salir a cerrarle a Devin Vassell.

Limpiar el aro al mismo tiempo que se limita el triple abierto “en ritmo” del lado débil no es sencillo, pero en el partido del miércoles los Knicks lo hicieron mejor en la segunda mitad.

3. Un trabajo colectivo de cinco

El avance de Nueva York para frenar los triples de esquina en el segundo tiempo no dependió únicamente del defensor del lado débil, aunque su postura fue clave.

Cuando restaban minutos en el cuarto período, Harper tuvo dos alternativas de bloqueos: podía usar la pantalla de Champagnie para atacar a Brunson, o valerse del bloqueo de Wembanyama para ir hacia su lado fuerte. El alero eligió la segunda opción, lo que en teoría debería haber permitido que Wembanyama rodara hacia el aro y atrajera al “low man” (Shamet) hacia la pintura para dejar a Vassell en la esquina derecha.

Sin embargo, Brunson leyó la jugada y se metió en el camino del movimiento de Wembanyama, impidiendo que el rodado entrara limpio al área. Harper igual tomó ventaja con su penetración, pero su primer pase (hacia Wembanyama) quedó atrapado arriba, por encima de la línea de tiros libres. Como Brunson evitó ese rodado sin contacto, Shamet pudo mantenerse relativamente cerca de Vassell.

El pase de Harper llegó apenas a Vassell, que tuvo que tirar la pelota hacia el centro de la cancha mientras caía fuera de la banda. Hart llegó primero a ese balón suelto y Brunson empujó la transición hasta llegar con una bandeja, beneficiándose de ese sacrificio defensivo que le abrió el contragolpe.

Los Spurs tuvieron problemas ofensivos que no se explican solo por la caída de los triples de esquina en el segundo tiempo. Aun así, los Knicks cortaron el factor que los estaba golpeando para quedar a tres victorias de un campeonato.

San Antonio no quiere entrar a la serie con desventaja de 2-0 cuando el camino continúe en Nueva York. Por eso, necesitará mejorar de manera clara en el Juego 2 del viernes (20:30, hora del Este, por ABC).

By Martín Gutiérrez

Martín es periodista deportivo especializado en baloncesto argentino y ligas internacionales. Lleva más de 8 años cubriendo la Liga Nacional, Euroliga y NBA, analizando estadísticas, tácticas y rendimiento de jugadores.