Timberwolves y Spurs: el plan para seguir arriba en la serie y cerrar la 6

ByMartín Gutiérrez

May 15, 2026

Para Minnesota, el vaso “medio lleno” en la serie semifinal de Conferencia del Oeste contra San Antonio suena razonable: los Timberwolves tienen a los Spurs justo donde los querían. La comparación no es menor si se mira el camino más reciente.

Solo 24 meses atrás, Minnesota atravesó una situación parecida: en ese momento estaba abajo 3-2 en la serie ante Denver, con la particularidad de que además de ser el rival de mayor preclasificación, los Nuggets eran los campeones defensores de la NBA. También entonces, los Wolves se reordenaron en casa y usaron el Juego 6 como impulso. No ganaron solo una vez: desde ahí encadenaron dos triunfos para meterse en las Finales del Oeste por primera vez en dos décadas.

En esa serie, Minnesota vapuleó a Denver en el Target Center por 115-70 y luego, con una reacción feroz en el segundo tiempo del Juego 7, cerró el pase rumbo a la siguiente instancia. La idea de “repetir la película” no debería ser tan difícil, sobre todo porque el año pasado Minnesota volvió a jugar la Conferencia final.

Ahora, el rival que visita el viernes (9:30 ET, por Prime Video) es San Antonio, un equipo profundo y agresivo, con un líder indiscutible en la figura de Victor Wembanyama, un jugador de 2,13 metros (7 pies y 4 pulgadas) que somete cada plan de juego al máximo nivel de exigencia, del mismo modo singular que Nikola Jokić lo hace con Denver. Y, además, Minnesota ya dejó fuera de combate a Jokić y compañía hace un par de semanas.

Las similitudes, sin embargo, empiezan a achicarse. En términos de armado, Minnesota es de esos equipos pensados para neutralizar a Denver: el mismo ejecutivo de la oficina de operaciones, Tim Connelly, estuvo vinculado a la construcción del plantel campeón de los Nuggets. Pero no parece haber un equipo, de los otros 29, diseñado específicamente para responder al tipo de ventaja que los Spurs pueden imponer con Wembanyama, ese francés que cada noche ajusta el juego desde la altura y que convierte cualquier intento de plan en un examen constante.

San Antonio también tiene argumentos para querer cerrar la serie en el Juego 6. Evitar un Juego 7 reduce el margen de error, limita la exposición a lesiones de los jugadores y conserva un par de días, además de esos 48 minutos adicionales de desgaste general que implica un partido más.

Claro que ese descanso extra no sería para siempre: si San Antonio gana el viernes, las Finales del Oeste se moverán para arrancar el lunes. Pero si la serie llegara a un Juego 7, el próximo rival del ganador —Oklahoma City, que barrió a Lakers— dispondrá de una semana completa de recuperación antes del salto inicial del miércoles.

Con ese contexto, estas son tres cosas clave a seguir de cara al Juego 6:

  1. Minnesota arranca mejor

    Ya no hay tiempo para “calibrar” en una serie que lleva cinco partidos. En los primeros cuartos, Minnesota quedó abajo por siete, siete, 15, seis y 15 puntos, respectivamente. Y no es casualidad: en las tres ocasiones en las que el equipo perdió los primeros 12 minutos, terminó perdiendo el partido.

    En el vestuario de Minnesota se escucharon admisiones sobre el problema: que se desviaron del plan, que cayeron en hábitos o en instintos que, contra un rival tan particular como San Antonio, no son los más adecuados. La forma de corregirlo es simple en el papel: cumplir con más disciplina lo que el entrenador Chris Finch y su staff trazaron.

    Otra alternativa sería modificar la alineación inicial, aunque sea para cambiar los minutos de arranque. Naz Reid, por su versatilidad y capacidad para jugar en distintos roles dentro de la zona de delanteros, aparece como un ajuste lógico. También podrían moverse piezas: tanto Rudy Gobert, que contra Wembanyama queda parcialmente “neutralizado” como defensor por la movilidad del francés, como Julius Randle, que viene con dificultades ofensivas, podrían ser reemplazados con algún propósito específico.

    En el perímetro, Ayo Dosunmu o Terrence Shannon Jr. podrían sumar puntos extra como ya se vio en otros tramos de la serie. Y si la noche se presta, también existe la posibilidad de que Bones Hyland “encienda” durante cuatro minutos, justo como bisagra del partido.

  2. Como va Wemby, van los Spurs

    San Antonio llega con un récord de 7-3 en estos playoffs. Las únicas derrotas fueron en tres escenarios puntuales: el Juego 2 de la primera ronda contra Portland, cuando Wembanyama se ausentó por un protocolo de conmoción; el inicio de esta serie, cuando el gigante terminó con un 0 de 8 desde el perímetro mientras se adaptaba a las exigencias físicas de un nuevo equipo; y el Juego 4, cuando su codo derecho, enojado y castigado, lo dejó fuera en menos de 13 minutos.

    Antes del rebote del Juego 5, Wembanyama terminó de ajustar la cabeza. Ese resurgimiento tuvo un posible empujón adicional con la intervención del ex entrenador de los Spurs, Gregg Popovich, quien se reunió con el plantel en el aeropuerto, luego de que el equipo aterrizara desde Minnesota, para hablar con el joven de 22 años durante el trayecto previo al juego.

    Para Minnesota, puede que no aparezcan más oportunidades del mismo tipo que las que se vieron para abrirse paso en torno a Wembanyama. Incluso en algunos comentarios posteriores al Juego 5 se percibió una resignación: cuando Wembanyama anotó 18 de sus 27 tantos en el primer cuarto, el mensaje fue claro sobre su foco renovado (y también sobre la sanción fuera de la NBA que no se esperaba como tema recurrente).

    Anthony Edwards lo dijo sin vueltas: “Algunas de las cosas que hace Wemby no tienen una respuesta tan sencilla. Básicamente, uno espera que falle”.

    Por su parte, Finch remarcó el desafío: “Wembanyama es muy difícil de cubrir. Cada vez que cometimos un error cerca de él respecto de ejecutar las ayudas y las coberturas para asistirlo, lo pagamos”.

    En su primera etapa de playoffs como profesional, Wembanyama promedia 20,4 puntos, 11,2 rebotes y 4,2 bloqueos, con 53,8% de efectividad desde el campo.

  3. Encontrar la forma de liberar a Edwards

    Hay noches en las que Edwards decide rápido, encuentra pases con precisión y se mueve con picardía para responder a las dobles marcas que impone San Antonio. Pero en otras, se lo ve un paso lento, un escalón atrás o con sensaciones de apuro, como si le costara imponer su ritmo.

    La mejor manera de soltarlo para el tramo final de lo que hace —meter goles en tandas, atacar por dentro y por fuera, encender a su equipo con una racha o cortar una corrida de los Spurs— es quitarle defensores extra o directamente evitar que esos rivales se le acerquen desde el primer momento. En esa lógica, Minnesota quiere que no se concentre el balón en el medio con trampas: así como Detroit intentó manejar a su estrella del backcourt, Cade Cunningham, los Wolves buscan que otros lleven el balón y descarguen el peso de la conducción para que Edwards permanezca incómodo para el rival y difícil de “encerrar”.

    Ahí estuvo la diferencia del Juego 5 entre los primeros minutos del primer tiempo y el arranque del segundo: Minnesota pasó rápido de un 59-47 en contra a un empate 61-61.

    Julius Randle lo explicó ante los periodistas el jueves: “La clave es sacar a Ant del balón y ponerle pantallas para que no puedan atraparlo cuando dribla por encima de la mitad de la cancha. Cada vez que dribla por encima de la mitad, lo atrapan”.

    La producción de playoffs de Edwards viene por debajo de su nivel. Con parte del impacto ligado a problemas de rodilla, promedia 21,3 puntos y 2,8 asistencias con 44,2% de efectividad en tiros de campo y 32,1% en triples. En todos los casos se trata de mínimos de su carrera si se compara con sus primeros cuatro playoffs.

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Steve Aschburner escribe sobre la NBA desde 1980. Su trabajo se puede seguir a través de su archivo y perfiles en redes.

By Martín Gutiérrez

Martín es periodista deportivo especializado en baloncesto argentino y ligas internacionales. Lleva más de 8 años cubriendo la Liga Nacional, Euroliga y NBA, analizando estadísticas, tácticas y rendimiento de jugadores.