Cuando sos candidato al título, necesitás hacer los deberes en la primera ronda. Con la serie 2-1 a favor, los Boston Celtics van a buscar cerrar el primer round ante los Philadelphia 76ers con un triunfo más, e incluso con barrida de dos partidos en condición de visitante.
En ese contexto, los Sixers deberían cargar con el rol más urgente: perdieron la ventaja de local el viernes por la noche y, además, no consiguieron frenar a Boston en el tramo final de lo que terminó siendo el Juego 3.
De cara al Juego 4 del domingo (7 ET), con transmisión por NBC/Peacock, hay tres cuestiones clave para seguir de cerca.
De un vistazo: lo más importante del Juego 4
- ¿Vuelve Joel Embiid? Se perdió los tres primeros juegos de la serie por una apendicectomía reciente; llegó con duda en el reporte inicial de lesiones del Juego 4.
- Serie de “hacer o fallar” desde el perímetro: Celtics 39,6% en triples en sus dos victorias; 26% en el Juego 2. Sixers: 49% en el Juego 2 y 28% en las dos derrotas.
- Si los Sixers no consiguen canastas fáciles en transición, su plan se vuelve más dependiente del tiro de media/larga distancia: 25 puntos en transición por partido en la fase regular vs Celtics, pero solo 44 en la serie (14,7 por juego).
1) ¿Regresa Embiid?
Joel Embiid se ausentó en los tres primeros juegos de la serie. La razón fue la recuperación de una apendicectomía durante la última semana de la temporada regular. Aun así, hubo señales de incertidumbre: no fue descartado para el Juego 3 hasta unas dos horas antes del salto inicial, y en el reporte inicial de lesiones del Juego 4 figuró como “dudoso”.
Con Embiid, Tyrese Maxey y Paul George dentro de la cancha, Philadelphia tuvo un registro de 11-10 en esos partidos. En ese mismo escenario, además, el tridente se ubicó con números de 5-7 contra rivales de playoffs. Sin embargo, donde se vio la diferencia fue en la etapa regular: con Embiid en pista, Philadelphia mostró un impacto de +5,8 puntos por cada 100 posesiones, con un efecto que creció más en ataque que en defensa.
Incluso con limitaciones, Embiid mejora al equipo. En playoffs, ese “on-off” se agranda: en sus siete campañas de postemporada, Philadelphia fue 17,1 puntos por cada 100 posesiones mejor cuando Embiid estuvo en cancha que cuando no lo estuvo.
On-off de Philadelphia con Embiid (2018-2024)
Con Embiid en cancha: 2.083 minutos, ofensiva de 114,0, defensiva de 106,1, diferencial neto +7,9 y margen +322.
Sin Embiid en cancha: 1.153 minutos, ofensiva de 103,3, defensiva de 112,5, diferencial neto -9,2 y margen -218.
Diferencia: 10,7 en ofensiva, -6,3 en defensiva y 17,1 en neto.
En la nota técnica, OffRtg refiere a los puntos del equipo por cada 100 posesiones, DefRtg a los puntos permitidos por cada 100 posesiones, y NetRtg al diferencial de puntos por cada 100 posesiones.
El patrón aparece casi siempre: esos siete playoffs atravesaron a tres entrenadores en cabeza distintos, con planteles de apoyo variados y ante una diversidad grande de rivales.
Este año, Embiid jugó dos partidos ante Boston, aunque ambos fueron en octubre. En el encuentro del Halloween, en Filadelfia, hizo 20 puntos con 6-13 en tiros; en cambio, en su debut en Boston no pudo repetir: convirtió cuatro unidades con 1-9.
2) ¿Es una serie de “hacer o fallar” en triples?
Los tres juegos de la serie hasta ahora siguieron el guion del equipo con mejores porcentajes de triple. Boston, en sus dos triunfos, metió 39,6% desde la línea de tres, pero en el Juego 2 se quedó en 13 de 50 (26%).
Philadelphia, por su parte, tuvo su mejor versión desde el perímetro en el Juego 2: 19-39 (49%) en triples. Pero en los dos partidos que perdió, el promedio bajó a 16-58 (28%).
Para los Celtics, el tiro del perímetro pesa más. Tomaron apenas el 33% de sus lanzamientos desde la pintura, un dato que sería el segundo porcentaje más bajo para cualquier equipo en una serie de playoffs en los últimos 15 años. En la temporada regular habían sido más “de poste a poste” en términos de ubicación: 41% de sus tiros llegaban desde la pintura, y en playoffs esa tendencia se acentuó.
En el Juego 2, los Sixers tomaron solo 32 de 90 tiros (36%) en la pintura. Además, Tyrese Maxey y VJ Edgecombe sumaron en ese rubro un combinado de 11-22 desde el triple. En los Juegos 1 y 3, Philadelphia dominó la zona, pero ese éxito no alcanzó cuando Boston encontró efectividad desde el “deep”.
Con tamaños de muestra cortos siempre aparece un componente de suerte. En los tres partidos, el equipo ganador tiró mejor desde el triple de lo esperable según la calidad de sus lanzamientos. El mayor diferencial fue el de Philadelphia en el Juego 2. En el lado contrario, el que pierde tiró peor de lo esperado en los tres juegos; el diferencial más grande fue el de los Sixers en el Juego 1.
En términos generales, la calidad de los intentos de triple de Celtics y Sixers estuvo bastante pareja: ambos quedaron a mitad de tabla en playoffs, con ubicaciones 8° y 9° respectivamente.
Ese trabajo de buscar buenos tiros volverá a estar presente en el Juego 4, pero a veces el básquet de playoffs es exactamente eso: hacer o fallar.
3) ¿Puede Philadelphia conseguir canastas “fáciles”?
Una forma de depender menos del tiro exterior es generar puntos en transición. En los cuatro cruces de temporada regular entre Philadelphia y Boston, los Sixers promediaron 25 puntos de transición por partido.
Pero en la serie, el volumen es otro: acumularon solo 44 puntos en transición en total, para un promedio de 14,7 por juego. Maxey y Edgecombe son dos de los guardias más explosivos de los playoffs, y entre ambos aportan 30 de esos 44 puntos de transición. El problema es que, en estos tres partidos, Philadelphia no logró sacarlos lo suficiente hacia la cancha abierta.
Una parte del ajuste pasa por el cuidado del balón de Boston. Los Celtics cometen apenas 12,3 pérdidas por cada 100 posesiones, el cuarto mejor registro de la primera ronda. Además, solo 15 de sus 40 pérdidas totales (38%) fueron “balones en juego” (es decir, no se cortan por faltas o situaciones que no generan transición real). En el otro lado, los Sixers registran 5,5 robos por cada 100 posesiones, el segundo ritmo más bajo de la primera ronda, y además por debajo de los 9,0 por cada 100 (séptimo mejor) que tenían en la temporada regular.
Si Boston mantiene ese nivel de control y evita regalar el balón, se vuelve muy difícil que Philadelphia logre que sus guardias lleguen en velocidad a la cancha abierta.
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John Schuhmann cubre la NBA desde hace más de 20 años.