Nueva York volvió a mirar la misma escena: una remontada imposible en el cierre. En la última Final de Conferencia del Este, los Knicks habían caído ante los Pacers en seis partidos, y la duda quedó instalada: ¿habría sido distinto si Indiana no hubiera realizado una recuperación milagrosa en el cuarto juego 1, cuando Nueva York llegó a sacar 17 con más de seis minutos por jugar? En ese tramo final, Aaron Nesmith clavó un 6 de 6 desde el perímetro y Tyrese Haliburton terminó con un tiro para empatar que primero pareció quedarse “en el aire” durante unos segundos, hasta que cayó dentro del aro.
Este año, los Knicks replicaron el guion en el juego 1 de la Final de Conferencia: desde una desventaja de 22 puntos, con menos de ocho minutos por disputarse, lograron igualar y terminar venciendo a Cleveland en suplementario. Por eso, en Nueva York ya aparece una idea que incomoda a cualquiera: esos ocho minutos finales podrían terminar marcando qué equipo llega a las Finales.
Los Cavaliers, obviamente, no quieren que la historia se repita. Igual, vienen con crédito: ganaron su serie más reciente luego de perder los dos primeros partidos como visitantes. Aun así, el desafío es mayúsculo: ganar cuatro de los próximos seis encuentros ante los Knicks, que ahora llevan ocho triunfos seguidos, es la tarea más dura que tendrán en la temporada.
De cara al Juego 2 del jueves (20:00 ET, por ESPN), hay tres puntos clave a observar.
1. Brunson contra Harden: el duelo que empieza en los bloqueos
El cambio de guion del Juego 1 arrancó cuando Jalen Brunson empezó a atacar a James Harden prácticamente en cada posesión de los Knicks. El patrón era repetido: el jugador que marcaba a Harden recibía un bloqueo para que Cleveland diera el cambio que buscaba, y a partir de ahí Brunson se encargaba del resto.
Con datos de seguimiento, se vio que Harden fue el defensor del bloqueador en 24 jugadas con pantalla para Brunson el martes, y que 20 de esas situaciones llegaron en los últimos ocho minutos del cuarto y también durante la prórroga. Cuando aparecían esos bloqueos, Nueva York logró 1,39 puntos por oportunidad (32/23). Hubo además un tramo muy particular: 29 puntos en 18 oportunidades (1,61 por), cuando la acción de balón-bloqueo terminaba directo en un tiro, una pérdida o una visita a la línea de libres.
Si Cleveland “cambia” esas pantallas, el efecto puede ser doble: por un lado, le baja el volumen ofensivo a los Knicks y, por el otro, corta el movimiento de pelota y hasta le roba tiempo al reloj. Además, es un detalle que suma: ese estilo suele favorecer a Harden, que no es de los que se “acomodan” con rapidez para corregir después del cambio defensivo, algo que Brunson suele aprovechar cuando es el objetivo del otro lado de la cancha.
Pero Brunson es de los mejores de la liga para convertir en el mano a mano, y el matchup le queda cómodo incluso si no siempre termina en “pase de carril”. Hubo tiros difíciles en la remontada… y Cleveland intentó responder.
El ajuste de los Cavaliers, tras una racha de ocho seguidas anotaciones de Nueva York, fue que el defensor de Brunson —Sam Merrill— “congele” la pantalla para impedir que Brunson use el bloqueo. Harden se retrasó para frenar la penetración y para darle margen a Merrill a volver a colocarse en su hombre. El problema es que Brunson leyó bien la jugada, Harden tuvo que recuperar desde distancia y OG Anunoby consiguió meterse, avanzar y forzar falta.
Defender el uno contra uno no alcanzó, y cuando Cleveland metió dos defensores sobre el balón, terminó regalando tiros abiertos y carriles de penetración para el resto de los cinco Knicks.
La lectura: no hay una respuesta simple
No parece haber un plan perfecto para los Cavaliers. La mejor salida sería que Harden se mantenga con mejor “posición” delante de Brunson o que reaccione con más velocidad para volver cuando cae doble equipo. El interrogante es si esas alternativas serán viables, justamente por cómo se construye el ataque de Nueva York.
2. Shamet por Hart: el giro táctico del Juego 1
La remontada completa de los Knicks tuvo un conductor silencioso: Landry Shamet estuvo en cancha en lugar de Josh Hart.
Hart es una pieza relevante para Nueva York. Es un defensor duro, un reboteador confiable y un jugador que acelera el juego de transición. Además, mejoró su tiro a lo largo de la temporada. Sin embargo, Shamet vuelve a hacer más difícil la tarea para Cleveland, sobre todo porque los Cavaliers quieren emparejarse de cierta manera.
Cuando los diez titulares estuvieron en cancha, Dean Wade defendió a Brunson y Evan Mobley quedó sobre Karl-Anthony Towns. Esa combinación permitió a Cleveland cambiar el pick and roll entre Brunson y Towns, con Mobley con movilidad suficiente para seguir la jugada contra Brunson, mientras Wade era lo bastante grande para custodiar a Towns.
En ese escenario, Hart fue defendido por Jarrett Allen, que en la práctica dejó bastante solo al escolta desde la línea de triples. En temporada regular, Hart terminó con un 41% desde el triple. Pero en playoffs lleva 12 de 45 (27%), y viene de un 1 de 5 en el partido del martes. Con ese historial reciente, Cleveland seguramente lo deje “tranquilo” al menos hasta que encadene algunos aciertos.
La lógica cambia con Shamet: no pueden dejarlo sin ayuda. En el perímetro, su porcentaje desde la temporada regular era apenas un poco peor que el de Hart, pero en playoffs está 13 de 26 (50%). Y lo más importante: en el Juego 1 metió los tres triples que intentó.
Con Shamet en cancha por Hart, los pívots de Cleveland no pueden pararse cómodos cerca de la pintura para proteger el aro, porque los Knicks pasan a tener cinco hombres a los que el rival debe respetar desde el perímetro.
En el Juego 1, con todos los titulares en cancha, Nueva York convirtió 28 puntos en 35 posesiones de ataque (0,80 por). En cambio, con Shamet en cancha y los otros cuatro titulares, hizo 44 puntos en 25 posesiones (1,76 por). Son muestras chicas y parte de ese salto estuvo muy ligado al cruce Brunson-Harden, pero el patrón deja una puerta abierta: es posible que Shamet tenga más minutos en el Juego 2.
3. La defensa de los Knicks: el detalle del “calidad de tiro”
En los últimos 13 minutos, el cierre del Juego 1 fue de un solo lado. Pero mirado en el total, Cleveland consiguió tiros de mejor calidad que Nueva York.
Los Cavaliers tuvieron un porcentaje efectivo esperado de 54,9%, mientras que su efectividad real fue de 48,9%. Por su parte, Nueva York registró un porcentaje efectivo esperado de 50,8% (el peor valor de estos playoffs para los Knicks), pero terminó con un efectivo real de 53,4%.
Los Knicks tuvieron más tiros desde la zona restringida. Aun así, después de los clavados y las bandejas, los mejores tiros del juego suelen ser los triples desde la esquina. En ese sentido, Cleveland tiró 16 veces desde las esquinas, que fue lo más alto de toda la postemporada hasta aquí.
Mientras Harden fue el objetivo preferido para los bloqueos contra Brunson, Towns y Brunson fueron las dianas preferidas para los bloqueos de Cleveland contra Harden y Donovan Mitchell. A diferencia de los Cavaliers, Nueva York no suele regalar esos cambios: muchas veces decide poner dos defensores temporariamente sobre el balón.
Ese recurso le abrió el camino a Cleveland para encontrar triples libres desde el lado débil.
Las palabras de Kenny Atkinson
Luego del partido, el entrenador de los Cavaliers, Kenny Atkinson, lamentó que el ataque de su equipo “se quedó un poco estancado” cuando los Knicks empezaron la remontada. Uno de los motivos podría ser la falta de espacio. Cleveland está dispuesto a ignorar a Hart en el perímetro, pero los Knicks —en buena parte— hacen lo mismo con Mobley.
En el Juego 1, solo seis de los 16 tiros de campo de Mobley llegaron desde la pintura, y apenas tuvo dos tiros libres. Cleveland necesita que Mobley se agrande en ataque para que el rival no lo pueda tratar como “no amenaza” en el área. Aun así, si Nueva York insiste en enviar dos defensores sobre el balón, los Cavaliers deberían seguir obteniendo tiros de buena calidad.
Con ese panorama, el Juego 2 aparece como una prueba de ajuste: si Cleveland puede sostener la defensa sobre Brunson sin perder el equilibrio, y si los Knicks logran repetir el rompecabezas de Shamet y la defensa elástica sin ceder el mismo tipo de tiros desde esquina, la serie puede definir pronto su verdadero ritmo.