Hawks en modo visitante: el partido se define por el entorno en NY

ByMartín Gutiérrez

Apr 28, 2026

Jugar en Nueva York puede volverse especialmente duro para el equipo local cuando no se cumplen las expectativas y los resultados no llegan. En ese mismo escenario, el visitante también puede encontrar una versión mucho más cómoda del juego, por razones obvias.

Los Atlanta Hawks ya vivieron esa doble cara del Madison Square Garden en los últimos playoffs: primero con Trae Young castigando a los Knicks con tiros decisivos, y luego con el gesto de “victoria” que lo terminó convirtiendo en villano. Ahora, en el Juego 2 de esta serie de primera ronda, CJ McCollum volvió a perseguir a los Knicks hasta el tramo final.

Este martes, tras el Juego 5, el ambiente en el estadio puede irse para un lado u otro según si Nueva York resuelve su tarea. Con un 2-2 contra un rival de menor siembra, los Knicks no anticipaban estar igualados: Atlanta viene jugando bien en tres de los cuatro partidos y, por momentos, pareció “causar que el cielo caiga” en Manhattan.

De un vistazo: lo que se define en el Juego 5

  • Partido bisagra de la serie: en juego está el impulso y la ventaja para el ganador.
  • Los Knicks llegan con una ventaja aparente, reforzada por el rol creciente de Karl-Anthony Towns.
  • Los Hawks ya demostraron que pueden competir fuerte: ganaron en tres de los juegos y empataron la serie 2-2.
  • Horario: martes 8 p.m. ET; transmisión por NBC y Peacock.

Aun con la sensación de que Nueva York tiene el margen, hay que recordar que esto es playoffs: cualquier cosa puede pasar. Jalen Brunson lo resumió con claridad: “Esto es lo que trabajamos todo el año. No queda mucha motivación por sumar; es una oportunidad para que los equipos se ganen su nombre en la historia si quieren. Esa es la motivación número uno”.

1. El “tanque” de McCollum

Decir que esta serie le salió bien a CJ McCollum sería quedarse corto. Llegó desde Washington a mitad de temporada y se lo proyectaba como jugador de banco, en parte porque Atlanta buscaba seguir dándole oportunidades a jóvenes como Zaccharie Risacher, el ex número 1 del draft.

Pero el plan cambió: McCollum se ganó un lugar en la rotación, apareció con el balón en las manos cuando los Hawks necesitaron un tiro grande y, además, está en el último año de su contrato. Desde febrero, su impacto dentro y fuera de la cancha se disparó.

Miles McBride lo describió así: “Es habilidoso y juega con un ritmo de élite”.

Ahora bien, tiene 34 años y la defensa de los Knicks va “entendiéndolo”. Nueva York está probando distintos defensores y ajustes para ponerlo en problemas, lo que abre la chance de que, por fin, lo descifren. En promedio de la serie, McCollum figura con 24.5 puntos por partido, y puede seguir lastimando con bote y salida para tirar en media distancia. Aun así, la lógica marca que podría cansarse y necesitar ayuda.

Para aliviarle la carga, el camino más claro es que Jalen Johnson y Nickeil Alexander-Walker alcancen el nivel que mostraron durante la temporada regular. Johnson es All-Star y Alexander-Walker fue nombrado el Kia Most Improved Player, así que se espera un salto. Johnson a veces se ve contenido y le falta agresividad; en tanto, Alexander-Walker viene con un 34.6% de eficiencia en lo que va de la serie, un dato que lo deja expuesto.

2. El lugar de Bridges en la rotación

La paciencia del entrenador de los Knicks, Mike Brown, parece tener un límite cuando se trata de Bridges. El alero ha tenido dificultades fuertes para encontrar un ritmo ofensivo consistente.

En el Juego 4, Bridges arrancó el segundo tiempo, pero después de algunos minutos se quedó mirando el resto del partido desde la cancha, situación que marcó un quiebre en su rol.

Brown probablemente quiso evitar lastimar la confianza del jugador sacándolo directo de la titularidad. En estos casos, una táctica habitual es respetar el arranque en el quinteto inicial, pero recortar minutos y mantener al jugador “en reserva” en la recta final cuando el juego se pone cerrado; eso fue exactamente lo que hizo en el Juego 4.

McBride, mientras tanto, se está mostrando más útil en la serie: su punto fuerte está en el tiro de tres, algo que contrasta con Bridges, que está con 25% desde el perímetro. Además, McBride es rápido para generar jugadas y, por si fuera poco, los Hawks no lo han defendido con solvencia.

Todo sugiere que Bridges, en esta serie, simplemente no encaja bien contra Atlanta. Si Nueva York avanza, podría volverse más provechoso frente a Boston, siempre que los Celtics superen a Filadelfia.

Pero si los problemas de Bridges continúan ya en los playoffs, y si la afición de los Knicks sigue levantando el “peso” por los picks de primera ronda que se le atribuyen al costo del intercambio con Brooklyn, Brown podría no tener muchas alternativas.

3. La ventaja “vertical” de Nueva York en el tablero

Los Knicks han ganado la pelea de rebotes frente a los Hawks en cada uno de los partidos de la serie, algo que no sorprende. El valor de Nueva York se agranda con Karl-Anthony Towns y Mitchell Robinson contra Mo Gueye y Onyeka Okongwu.

Quin Snyder, técnico de Atlanta, dejó una frase que se repite en el análisis: “El inicio del Juego 4, su físico nos incomodó. No hicimos las cosas necesarias para tener éxito contra ellos”.

La sorpresa es que, aun con esa ventaja física y de intensidad, el diferencial no fue suficiente como para que la serie le resulte más sencilla a Nueva York. Towns es una estrella consolidada: promedió un doble-doble durante la temporada regular y ocupa espacio en la pintura. Robinson, por su parte, podría ser el mejor capturador ofensivo del momento y, además, ofrece una defensa razonable.

En el caso de los Hawks, cualquier mejora en el juego interno —para los puestos de poder— tendrá que esperar al verano: draft, agencia libre o intercambio. Dyson Daniels, con 6 pies y 7 pulgadas, es el máximo reboteador de Atlanta en esta serie, y no hay mucha profundidad en el plantel para proteger el aro de forma consistente.

Towns finalmente mostró su músculo en el Juego 4 con un triple-doble. Y los Knicks insistieron en que recibiera temprano y cerca del aro. Sin embargo, la sensación es que no alcanzó para generar el daño que podía: tomó solo 10 tiros. Si Nueva York exige más de Towns, Atlanta podría verse obligada a sostener más dobles equipos, despejando el camino para que Jalen Brunson y OG Anunoby ataquen con cobertura individual o encuentren tiros abiertos.

By Martín Gutiérrez

Martín es periodista deportivo especializado en baloncesto argentino y ligas internacionales. Lleva más de 8 años cubriendo la Liga Nacional, Euroliga y NBA, analizando estadísticas, tácticas y rendimiento de jugadores.