Los Philadelphia 76ers remontaron un 3-1 en la primera ronda ante el mejor sembrado, y eso deja una sensación relativamente manejable de cara a un 2-0 abajo frente al tercer favorito en las semifinales de la Conferencia Este. Sin embargo, el contexto actual es distinto: en las últimas tres semanas, los New York Knicks fueron el equipo más sólido de la postemporada fuera de Oklahoma City.
Tras el Juego 2, la diferencia es clara en números de producción: los Knicks superaron a sus rivales por 19,4 puntos cada 100 posesiones en lo que va de playoffs. Philadelphia mejoró respecto del Juego 1, pero aun así no alcanzó, sobre todo en el cuarto período: anotó apenas 12 puntos en 21 posesiones.
Si los Sixers quieren iniciar una remontada en esta serie, tiene que empezar ahora. Estas son tres cosas para mirar de cerca en el Juego 3 del viernes, desde las 19 (hora del Este), con transmisión por Prime Video.
1. Dudas físicas
Joel Embiid
En el Juego 2, los 76ers no contaron con Joel Embiid. Y cuando no está disponible, su saldo en playoffs es de 1-3. En cambio, con Embiid en cancha, el récord del equipo es 3-2. Aun así, la lectura no es tan positiva: las dos derrotas con él en el piso se dieron por una diferencia total de 71 puntos, mientras que el rendimiento global con Embiid sumado al equipo (con un -5,2 por cada 100 posesiones) no mejora demasiado respecto del período sin él (-8,7 por cada 100).
En el Juego 1, Embiid sí tuvo algunos momentos de eficacia atacando desde el poste. Pero los Knicks encontraron mejores respuestas cuando obligaron a que Jalen Brunson defendiera en el pick and roll: New York convirtió 77 puntos en 48 posesiones (160 cada 100) en los 25 minutos que Embiid estuvo en el campo. En el parte inicial de lesión para el Juego 2 figuraba como “questionable”, y la vuelta de Embiid sería bienvenida para ambos equipos.
Mitchell Robinson
Mitchell Robinson, el ala-pívot/centro de recambio de los Knicks, figura como probable luego de haberse perdido el Juego 2 por una enfermedad. Ariel Hukporti aportó minutos sólidos desde la banca el miércoles, pero el regreso de Robinson sería clave, en particular por la dinámica de faltas con Karl-Anthony Towns, que viene mostrando problemas de carga.
Además, si Robinson vuelve, no sería extraño que Philadelphia intente incluirlo a propósito en situaciones de contacto para frenarlo, o directamente para sacarlo de la cancha por faltas, con el objetivo de alterar el ritmo ofensivo de New York.
OG Anunoby
Para los Knicks, el punto más importante es la condición de OG Anunoby, que sufrió un desgarro en la parte posterior del muslo derecho en el Juego 2 y aparece como “questionable”. Anunoby viene teniendo una postemporada excelente: promedia 21,4 puntos con un 62% de efectividad en tiros, incluyendo 21 de 39 desde el perímetro (54%) en triples. Su porcentaje de efectividad real (true shooting) es de 75,5%, y es, por lejos, la mejor marca entre los 21 jugadores que promedian al menos 20 puntos en playoffs.
La ausencia de Anunoby se sentiría más del otro lado de la cancha también, porque sin él los Knicks se achican en el perímetro. Sus minutos tendrían que ser cubiertos por una mezcla de Miles McBride (que cerró el Juego 2 cuando Anunoby salió), Jordan Clarkson, Jose Alvarado y Landry Shamet.
Tyrese Maxey mide solo 1,68 metros, pero el miércoles tuvo algunos aciertos en situaciones de aislamiento contra esos guardias más chicos. Y ahí aparece otro punto de interés para el Juego 3.
2. Maxey y el ataque al “blitz”
En el Juego 1, los Knicks hicieron “blitz” en solo 3 (16%) de las 19 pantallas de los Sixers que usaron para proteger a Maxey. En el Juego 2, la presión subió: fueron 17 “blitz” sobre 41 intentos (41%).
En esta serie, cuando New York presionó con “blitz” a Maxey, Philadelphia anotó con eficacia: 1,16 puntos por oportunidad. Y esos “blitz” del Juego 1 también explican, en parte, por qué los 76ers conectaron nueve triples desde la esquina, una cifra máxima de temporada.
Los Sixers además encadenaron una secuencia muy buena de 4 contra 3 que terminó en una clavada de Dominick Barlow cerca del final del tercer cuarto.
De todos modos, en los últimos dos momentos en que Maxey fue presionado con “blitz” el miércoles, él no se quedó quieto: siguió avanzando hacia el lado fuerte y pasó la pelota a la esquina, justo donde ya había un defensor. Así, los Knicks pudieron recuperar la ventaja y Philadelphia perdió parte del beneficio inicial.
Podría verse menos “blitz” de New York si Embiid regresa al equipo el viernes. Pero si y cuando los Knicks decidan presionar a Maxey, lo más probable es que él tenga que soltar la pelota con un poco más de rapidez para que los Sixers no pierdan esas ventajas, que deberían traducirse en tiros de calidad.
3. Diferencias dentro de la zona pintada
Antes del miércoles, los Sixers tenían un registro de 13-1 cuando lograban meter, como mínimo, seis triples más que su rival. La única derrota en ese patrón había sido ante Oklahoma City. Ahora, el saldo se movió a 13-2, porque los Knicks siguen imponiéndose por dentro.
En los dos partidos de la serie, New York superó a Philadelphia por 52 puntos en la pintura (114-62). Allí, los Knicks están haciendo un trabajo dominante: dispararon 57 de 82 (69,5%) en la zona pintada, un porcentaje que sería el mejor de cualquier equipo en cualquier serie de playoffs en los últimos 30 años, al menos desde que hay datos de ubicación de tiros.
En ese mismo tramo, Anunoby, Mikal Bridges y Karl-Anthony Towns suman combinados 31 de 40 (77,5%) dentro de la pintura en los dos juegos.
Del otro lado, los 76ers apenas generaron 39,9% de sus lanzamientos en la pintura. Ese número baja respecto del 49,6% (el duodécimo mejor de la liga durante la temporada regular) y también cae frente al 43,3% que mostraron en la primera ronda. Paul George tomó 29 tiros en los dos partidos, y solo 2 de esos 29 (7%) llegaron desde la pintura.
Aunque George también tuvo únicamente dos intentos desde la línea en la serie, Philadelphia sí pudo compensar con tiros libres: le sacó 15 puntos a New York desde la línea (48-33). Aun así, para ganar el Juego 3, los Sixers necesitarán mejorar su rendimiento interno en ambos lados del campo: atacar mejor la pintura y también defenderla con más solidez.
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John Schuhmann cubre la NBA desde hace más de 20 años.