Tyrese Haliburton fue una de las grandes figuras de los playoffs de la NBA el año pasado: guió a los Indiana Pacers a una inesperada carrera hasta las Finales, pero el sueño se cortó drásticamente cuando, en los primeros minutos del Juego 7 ante Oklahoma City Thunder, sufrió una lesión de Aquiles que lo dejó fuera. Con ese panorama, la expectativa para el ciclo 2026-27 era enorme por el regreso del base. Sin embargo, el proceso de recuperación tuvo un nuevo obstáculo cuando, a fines de febrero, le diagnosticaron culebrilla (herpes zóster).
Tras unas semanas alejadas del plantel luego del diagnóstico inicial, Haliburton volvió para acompañar desde el costado y apoyar a sus compañeros mientras el equipo cerraba la temporada regular. Durante el lunes, en las entrevistas de salida de los Pacers, el propio jugador se abrió sobre lo que viene atravesando con la infección viral.
“Me dijeron que iba a tener mucha picazón, pero las primeras dos semanas no me picaba: lo que tenía era un sarpullido fuerte. Después de que se fue el brote, apareció la picazón y la verdad es miserable… perdí parte de la ceja y el ojo se me queda siempre hinchado porque no paro de tocarlo por la picazón. Hay días buenos y días malos, pero en general son días malos”, explicó Haliburton.
Más adelante, el base agregó que está tomando una cantidad enorme de medicación para intentar eliminar el cuadro, pero que no le dio resultado. También remarcó que el tratamiento terminó impactando en su físico. “He estado tomando cantidades increíbles de medicación para intentar que se me pase y no funcionó. Obviamente me hizo subir de peso… y eso también fue tema de conversación en redes sociales”, sostuvo.
Haliburton contó además que su padre atravesó culebrilla durante las Finales de la temporada pasada, aunque en su caso se concentró en el abdomen. En lo personal, el área afectada fue la cara, lo que lo llevó a usar principalmente anteojos para evitar rascarse el ojo y la zona facial.
“Sigo lidiando con esto. Estoy tomando cantidades increíbles de medicación para intentar sacármelo de encima y no me está funcionando. Evidentemente me hizo subir de peso, verme un poco más grande… y eso fue tema de conversación en redes sociales”, volvió a insistir.
La culebrilla es provocada por el mismo virus que causa la varicela. De acuerdo con información de la Mayo Clinic, no suele ser mortal, aunque puede resultar muy dolorosa. Se observa con mayor frecuencia en personas de 50 años o más, aunque también puede aparecer en gente más joven. En ese sentido, Haliburton dijo que le gustaría recomendarle a todos los mayores de 50 que se apliquen la vacuna contra la culebrilla.
Finalmente, el base describió el impacto del dolor nervioso y la incertidumbre sobre la evolución: “No está siendo para nada divertido y ojalá se me vaya pronto. Es difícil distinguir el dolor de nervios: llevo dos meses con dolor nervioso y, para quienes ya pasaron por esto, dos meses no es mucho. Ojalá se vaya cuanto antes, pero no hay una forma real de saberlo”.