Con Nuggets-Wolves al borde del 3-1: qué mirar en el Juego 4

ByMartín Gutiérrez

Apr 25, 2026

La frase clásica de playoffs —“una serie no arranca de verdad hasta que cada equipo ganó en la cancha del rival”— tiene un complemento casi igual de sabio. ¿Qué observación se puede aplicar a una llave al mejor de siete en la que un conjunto viene de perder dos seguidos y está a un paso de caer en el pozo de la derrota 3-1?

“Una serie está prácticamente sentenciada cuando…”, suena menos natural, pero la realidad se impone. En la historia de la NBA, 298 equipos cayeron alguna vez en un 3-1. De esos, 285 (95,6%) no lograron remontar.

En los casos en que sí se salió del agujero, a veces el costo fue alto. Los Denver Nuggets de 2020 debieron enfrentar dos veces un 3-1: lo hicieron primero ante Utah Jazz y después ante LA Clippers, y aun así terminaron cayendo en cinco partidos en las Finales de Conferencia Oeste frente a Los Angeles Lakers, todo dentro de la postal del “bubble” de Orlando.

Los Nuggets de 2026 preferirían no poner a prueba su temple en el Juego 4 de la primera ronda contra Minnesota esta noche (8:30 ET, por ABC). Sin embargo, puede que no dependa de ellos, considerando cómo los Timberwolves los castigaron en los dos encuentros previos.

De cara al regreso de los rivales al Target Center, hay tres puntos clave a vigilar.

1. Jokić afinando en un extremo

Cuando el mejor jugador de un equipo no logra imponerse en una serie de playoffs, con el tiempo suele aparecer cierta calma: un “bueno, ¿qué se le va a hacer?” que explica y, de algún modo, aligera la mochila. Lo difícil es llegar a esa etapa.

Por ahora, Nikola Jokić —tres veces MVP de Kia y líder indiscutido de Denver— todavía no está en ese punto para los Nuggets ni para su gente. La esperanza es que no sea necesario llegar a esa resignación y que el serbio gire la llave en el Juego 4.

Lo que se vio hasta aquí, en los primeros tres partidos, es una de las mayores dificultades de Jokić en su historial personal de playoffs, tanto en defensa como en ataque. La defensa no ha sido precisamente la faceta más destacada dentro de su repertorio de virtudes. Y Minnesota, con sus atacantes de pintura y aro, se encargó de recordarlo: el objetivo fue obligar a Denver a pagar. El desafío para el pívot de los Nuggets es doble: primero evitar problemas de faltas y, en segundo lugar, frenar al que intenta anotar. Los Wolves lo pusieron a prueba y, en la práctica, Jokić —y quienes lo acompañaron— no alcanzaron para sostener el plan.

Un dato que ordena la escena: hasta ahora, Denver está superado en la serie por 11 puntos. Pero el golpe más grande viene por la pintura: Minnesota ganó en puntos cercanos 174-116, con un 61,3% en tiros muy cerca del aro (87 de 142).

Claro: a Denver ya le alcanza con el trabajo que implica administrar los minutos “de respiro” de su estrella. No necesita agregar a la lista otra tarea del tipo “mientras lo sacan por faltas”. Además, los Nuggets han ganado varias veces con el big man rindiendo como un defensor promedio.

Ahora bien, asumir la carga en ataque también es algo que, para Denver, no es tan familiar. El reinado de Jokić como uno de los grandes talentos de toda la liga viene desde el inicio de esta década. Por eso, su dificultad relativa en este momento probablemente se corrija mejor desde él mismo.

Prioridad máxima: meter los tiros que Minnesota le esté dejando. Jokić es un tirador de alrededor del 40% desde el perímetro de tres puntos en las últimas dos temporadas, pero en esta serie lleva 5 de 24 en triples (incluye un 2 de 10 en el Juego 3). También estuvo en 5 de 16 en tiros de dos. Y hasta su faceta de pase se resintió: registró menos asistencias (tres) que pérdidas (cuatro). La explicación pasa por que no estuvo generando suficiente presión sobre la defensa de Minnesota como para abrir espacios para compañeros.

“Si yo meto todos los tiros, entonces la defensa va a reaccionar. Así que creo que por eso no pude involucrar a nadie. … Pienso que necesitaba hacerlo un poco mejor anotando”, dijo Jokić.

Suena injusto pedirle más a un jugador que ya hace tantas cosas bien. Pero el básquet de postemporada va de “más”.

2. Los suplentes de Denver, bajo la lupa

Denver tiene otra figura, Jamal Murray, que llega tras su mejor temporada. También se le va a exigir un salto: sobre todo, mejorar la eficiencia. Hasta los primeros tres juegos, su registro es de 35,9% de campo y 25,3% desde el triple, para sostener un promedio de 25,3 puntos por partido.

Pero están los demás. Un ejemplo: en el Juego 3, ningún titular de Denver —salvo Jokić y Murray— logró convertir un tiro de campo en la primera mitad. Al cierre de ese tramo, el equipo estaba abajo 61-39. Fue un desequilibrio ofensivo terminal.

Christian Braun terminó la noche con dos puntos, ambos desde la línea de libres. Cam Johnson, mencionado como alternativa a Michael Porter Jr. en temporadas recientes y que fue duda, se fue con 2 de 6 para seis unidades. Spencer Jones, entrando en el rol de Aaron Gordon, lesionado, también aportó seis.

Y además, esos aportes magros se conectaron con el análisis del entrenador David Adelman: no alcanzaron a cubrir suficientes acciones complementarias en ataque, como cortar y poner pantallas, para fabricar ventajas.

3. Minnesota sigue comprando tiempo para Edwards

A veces las cámaras captan a Anthony Edwards rengueando. En otras, el normalmente explosivo anotador de Minnesota no parece del todo fino. En realidad, no importa demasiado cuánto le moleste la rodilla derecha, porque una constelación de compañeros tomó el relevo en su favor.

El último en hacerse cargo fue Ayo Dosunmu: el refuerzo llegado desde Chicago en febrero. Le imprimió ritmo a Minnesota y salió desde el banco en el Juego 3 para liderar con 25 puntos (los 10 tiros que convirtieron en la pintura) y nueve asistencias. En otros momentos, el especialista defensivo Jaden McDaniels cubrió en ambos extremos: el jueves, frente a Murray, fue modo ataque y sumó 20 puntos y 10 rebotes.

Donte DiVincenzo es otro de los motores de Minnesota, un jugador que gira y se lanza a robar espacios para generar acciones de lucha constante. En el Juego 3, aportó 15 puntos además de su intensidad. Y el centro Rudy Gobert también se ganó titulares en el rubro defensivo: algunos votantes que suelen mirar candidatos al Kia Defensive Player of the Year se quedaron cortos, porque lo dejaron afuera de su “tercer lugar” en la boleta. El motivo, en parte, es su trabajo en esta serie contra Jokić.

La buena noticia para Minnesota es que Edwards no figuraba en el parte médico cuando se acercaba el Juego 4. Si la rodilla mejora, probablemente también mejorará su tiro (en la serie lleva 39% general y 25% en triples). Y cuanto más peligroso se vuelve Edwards, más amenaza aparece para Denver, que luce recientemente vulnerable.

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Steve Aschburner escribe sobre la NBA desde 1980. El texto original incluye sus vías de contacto y archivo, pero aquí quedó rearmado en formato de cobertura.

By Martín Gutiérrez

Martín es periodista deportivo especializado en baloncesto argentino y ligas internacionales. Lleva más de 8 años cubriendo la Liga Nacional, Euroliga y NBA, analizando estadísticas, tácticas y rendimiento de jugadores.