Cómo frenan a Wembanyama: en la gerencia ya buscan su “kryptonite

ByMartín Gutiérrez

May 22, 2026

Imaginá estar sentado en una oficina de gerencia general, mirando las Finales de Conferencia del Oeste. En la pantalla aparece Victor Wembanyama: 2,03 metros de estatura (7-4), 22 años, un talento que llegó a San Antonio hace apenas unos años con una presencia que ya parece de otro planeta, dominando de una manera que cuesta encontrar equivalencias frente a un Oklahoma City Thunder que, además, venía como campeón vigente. Y entonces aparece la pregunta inevitable: ¿cómo demonios se arma un equipo para enfrentar un nivel de amenaza que puede durar una década (o más)?

Ese debate se está dando en distintos despachos de la liga. Lo que viene mostrando Wembanyama en el arranque de esta serie —con el cruce 1-1 y el Juego 3 en San Antonio el viernes— no hace más que confirmar algo que la mayoría ya sabía: es el tipo de jugador generacional, de dos vías, tan excepcional y tan particular que está empujando a la liga a cambiar la forma de construir planteles.

La esperanza para sus rivales es casi una plegaria: que consigan sumar suficientes piezas (grandes y chicos) con perfiles de habilidades capaces de darles una chance real de frenar “sus superpoderes”. Como lo resumió un gerente del Oeste con una frase que sonó a broma pero con tono serio: “Hay kryptonite por algún lado”.

Más allá de lo que pase después, hay un problema de fondo que se vuelve tan inevitable como su envergadura de casi dos metros y pico: ¿qué camino toma la liga para competir contra ese impacto? ¿Se vuelve a cargar la cancha con hombres grandes atléticos y fuertes, como se intentaba en otras épocas para neutralizar a monstruos del poste como Wilt, Russell, Kareem, Hakeem o Shaq? ¿O, considerando que Wembanyama puede jugar como si fuese un escolta o un “ala” en ciertos roles, se termina buscando ese tipo de wing raro: con tamaño, velocidad y potencia combinadas para mitigar lo que hace en toda la cancha?

Y con el mercado de verano ya cargado por la puja por Giannis Antetokounmpo, aparece otra posibilidad: ¿hay equipos que, directamente, se vuelquen a intentar conseguir al crack de Milwaukee como respuesta para contrarrestar el efecto Wemby?

Con esas preguntas sobre la mesa, en la semana se conversó sobre el impacto con varios ejecutivos veteranos: dos del Oeste y uno del Este. Se les pidió anonimato para que hablaran con la mayor franqueza posible. No es que hubieran encontrado respuestas perfectas, pero sí coincidieron en algo: en sus posiciones, buscarán soluciones durante bastante tiempo.

“Los equipos van a tener que empezar a pensar: ‘¿Cómo se pasa por encima de este tipo?’. Entonces mirás el panorama y te preguntás: ‘¿Qué necesitamos? ¿Cómo armamos y mejoramos el plantel para competir contra (Wembanyama y los Spurs)?’”, explicó el ejecutivo del Este.

“Confiá en mí, está en la cabeza de todos. Van a intentar encontrar maneras de construir una plantilla para ganarle a los Spurs, igual que intentan ganarles a OKC.”

Antes de decidir hacia dónde orientar el plantel, el primer paso es definir qué estilo de juego funciona mejor para frenar a Wemby. Y, como ya se vio hasta acá en la serie, ese punto sigue siendo un debate abierto.

Cómo se jugó (la serie y los cambios de plan)

  1. En el Juego 1, el Thunder apostó por un enfoque “pequeño pero peligroso”. Durante buena parte de la noche, el plan fue poner a Alex Caruso (1,96 m, 186 lb) y Jalen Williams (1,96 m, 211 lb) sobre el paraguas defensivo de Wembanyama, que terminó siendo protagonista en el 236 puntos total del juego. Chet Holmgren (2,16 m, 208 lb) pasó tiempos cuidando a su rival, pero Wembanyama impuso condiciones: el Thunder ganó 122-115 en doble prórroga.

  2. En el Juego 2, el cuerpo técnico de Mark Daigneault ajustó el plan en Oklahoma City y el cambio se notó. Con Isaiah Hartenstein (2,13 m, 249 lb) ocupando buena parte de la responsabilidad defensiva sobre Wembanyama, el Thunder repartió el trabajo con apariciones de Jaylin Williams (2,06 m, 240 lb) y Lu Dort (1,93 m, 220 lb). Wembanyama respondió con una producción enorme: 21 puntos, 17 rebotes, 6 asistencias y 4 bloqueos, aunque el impacto fue menor respecto del debut. De todos modos, el problema seguía siendo serio.

En el repaso de estadísticas, Wembanyama aparece también en un registro histórico. De acuerdo con Stathead.com, fue el quinto jugador en la historia de la liga (contando temporada regular o playoffs) en llegar al menos a 41 tantos, 24 rebotes y 3 bloqueos en un mismo juego. Quienes lo lograron antes: Chamberlain (12 veces), Olajuwon (dos), Patrick Ewing (una) y Joe Barry Carroll (una).

Más allá del resultado puntual, el gerente del Oeste se metió en la dificultad real del matchup. “¿Cuál es el perfil del jugador o de la defensa que más le cuesta? Siempre hay un lugar para atacar, y lo de él es la fortaleza como característica. Mejoró respecto de cuando entró a la liga hace tres años, pero todavía hay una debilidad. Y con OKC poniéndole Caruso y Dort, entiendo la lógica… pero son demasiado chicos. Y claro, con tipos de 7-1 o 7-2 no hay correspondencia directa. Yo creo que necesitás alguien en el rango de 6-8 a 6-10, fuerte y atlético. Tienen que ser lo bastante potentes como para meterse en su cuerpo, sacarlo del poste, pero también lo suficientemente rápidos como para mantenerlo delante. Las respuestas, igual, no están a mano.”

La paradoja, sin embargo, es que si los Spurs logran superar al Thunder, podría venir una revancha en las Finales de la NBA contra un rival que ya pasó por un examen de alto voltaje con Wembanyama hace apenas cinco meses: los New York Knicks. Luego de que San Antonio eliminara a Oklahoma City en semifinales de la NBA Cup a mediados de diciembre, el equipo cayó 124-113 ante los Knicks en el partido por el título de la competencia. En esa final, Wembanyama registró 18 puntos, 6 rebotes, 1 asistencia y 1 bloqueo, además de un -18 que fue el peor del partido.

El plan de Nueva York incluyó reparto de roles. Con Mike Brown en su primer año como entrenador, Mitchell Robinson (2,13 m, 240 lb) y Karl-Anthony Towns (2,13 m, 248 lb) compartieron la tarea. En las alas, OG Anunoby (2,01 m, 240 lb) fue el encargado de incomodar y alterar, mientras Wembanyama tuvo un desempeño más irregular. Aun así, contra los Knicks en los otros dos partidos de la temporada se repartieron los resultados, pero esa final de la NBA Cup es lo más parecido a un “molde” que se puede encontrar en la muestra reciente.

El ejecutivo del Este lo puso en palabras: ya hay otros equipos corriendo para conseguir un conjunto de habilidades como ese, con la idea —implícita— de frenar a Wembanyama.

Un ejemplo claro lo dio otro dirigente: “Miraron lo que hizo Utah en el cierre de febrero: sumaron a Jaren Jackson, un centro que protege el aro (2,08 m, 242 lb) en un intercambio con Memphis. Después, tenés a Markkanen (2,06 m, 240 lb) y, con Walker Kessler (2,18 m, 245 lb) potencialmente de vuelta, porque es agente restringido este verano, la cosa se ordena como para esa realidad que van a enfrentar a estos Spurs a futuro. Necesitás grandes atléticos, defensivos, con mentalidad de competir para pelearle a Wemby.”

Y el enfoque también se anticipa en el Draft. “Lo vas a ver también en el draft: el chico de Michigan, Aday Mara (2,21 m, 260 lb), va a entrar muy arriba porque tiene tamaño, agilidad y es bastante buen defensor.”

En cuanto a la idea de que Milwaukee podría tener un mercado más fuerte para Giannis Antetokounmpo por lo que Wembanyama está haciendo, los tres ejecutivos coincidieron en que es una conclusión lógica. El “Greek Freak” mantiene una de las mejores combinaciones físicas de la liga: 1,96 m (6-11) y 243 lb, con una estructura atlética que le permite potenciar un estilo agresivo y, además, con la capacidad de jugar tanto dentro como fuera del perímetro. Para enfrentar a un jugador que exige soluciones en varios frentes, esa versatilidad no es un detalle: es requisito.

“Sí, Giannis es una solución de matchup para Wemby. Yo puedo ver perfectamente que los equipos lo tengan en cuenta cuando están hablando de cómo hacer para traducir una operación por él”, señaló uno de los ejecutivos del Oeste.

Cuando Wembanyama tuvo el partido más memorable hasta acá en el arranque de la serie, en el Juego 1 ante el Thunder, se intentó describir la experiencia de verlo como la mezcla imaginaria de “Wilt y Russell al mismo tiempo”. Y, de paso, esa comparación se volvía todavía menos coherente por un detalle: el propio Wembanyama había metido un triple desde más de 32 pies que terminó forzando la segunda prórroga. Entonces, en el intento de analogía, la imagen se transformaba: ¿Steph Curry mezclado con Wilt y Russell?

Pero todos coincidieron en que las comparaciones son, por definición, inútiles.

“Es un problema desde media cancha hacia adentro, y no hay nadie como él. Al menos Shaq era humano en el sentido de que necesitabas a tres internos para pelearle. Podías tener 18 faltas para trabajarlo: quizás uno era el más preparado y los otros dos lo aguantaban mientras los demás descansaban. Pero no existe ese arquetipo como (Wembanyama). No hay un jugador así. Es un problema, y lo va a ser por 15 años”, cerró, con una risa, el ejecutivo del Oeste.

By Martín Gutiérrez

Martín es periodista deportivo especializado en baloncesto argentino y ligas internacionales. Lleva más de 8 años cubriendo la Liga Nacional, Euroliga y NBA, analizando estadísticas, tácticas y rendimiento de jugadores.