La serie de playoffs de Detroit Pistons y Cleveland Cavaliers viene siendo larga, dura y sin margen de error, con un objetivo todavía pendiente: avanzar desde las semifinales de conferencia. Y el desafío más grande está por llegar, porque si hay un “otro” nivel que ambos todavía tienen que atravesar, será en la noche más exigente: un Game 7.
Es decir, un partido decisivo nuevamente. Después de haber llegado al límite de los siete juegos en la primera ronda, los dos conjuntos volverán a jugar con todo a una sola carta. De hecho, será apenas la cuarta vez en la historia de la NBA en la que ambos equipos disputan Game 7 consecutivos.
La estadística emocional también pesa. Detroit acumula cuatro juegos de eliminación y todavía no perdió: primero remontando ante Orlando Magic en una serie que erizó la piel, y luego ganando el viernes en Cleveland. Dicho de otro modo: esta primavera, Cavs y Pistons “pasaron el fuego” —y parece que todavía no termina.
“Entendemos el momento. Ya hemos estado en esto antes”, remarcó el DT de Detroit, J.B. Bickerstaff.
El premio y el costo del ganador
El ganador del domingo tendrá un calendario casi imposible: dos noches más tarde, vuelve a jugar contra New York Knicks, y luego en la Final de Conferencia Este el ritmo será noche por medio. No hay descanso para los desgastados.
Pero para quien se clasifique, el fastidio es menor comparado con la alternativa: quedarse afuera. Para Cade Cunningham, Donovan Mitchell y James Harden, además, este partido tiene un peso que va más allá del resultado, porque cada uno está en una etapa distinta de su carrera.
Cunningham está iniciando su carrera como figura de primer nivel. Mitchell busca llegar por primera vez a la instancia de la Final de Conferencia. Y Harden, ex MVP, necesita ganar este Game 7 para tener chances reales de volver a unas Finales de la NBA por primera vez desde 2012.
“Todo lo que querés está del otro lado de lo difícil. Nada bueno sale fácil”, dijo Mitchell.
De un vistazo (Game 7)
- El ganador el domingo tendrá que jugar dos noches después ante Knicks y luego cada otra noche en la Final de Conferencia Este.
- Será la cuarta vez en la historia que ambos equipos jueguen Game 7 consecutivos.
- Detroit viene invicto en cuatro partidos de eliminación: tres contra Orlando y el del viernes en Cleveland.
1. Qué esperar de las estrellas
Evaluar jugadores en partidos de eliminación siempre es complejo: el contexto pesa y no siempre se refleja en números “de carrera”. Por ejemplo, Harden promedia más de 22 puntos en su historial en estas situaciones, pero la pregunta es cuántas de esas mejores actuaciones ocurrieron en los años pico como para inflar el promedio.
Una lectura más útil puede ser mirar lo inmediato: lo que cada uno hizo en las últimas semanas durante la primera ronda. Con ese parámetro, la expectativa para el Game 7 del domingo se vuelve más realista.
Cunningham vs. Magic: fue dominante en tres juegos de eliminación seguidos, con una actuación de 45 puntos y luego dos partidos de 32. Ese tramo fue su escena más característica como profesional. Además, en esos juegos metió 11 de 18 triples.
Jalen Duren vs. Magic: su Game 7 fue la mejor actuación de playoffs que había tenido hasta el Game 6 contra Cleveland. Allí registró 15 puntos, 15 rebotes y sumó un robo. En los tres partidos de eliminación de la primera ronda, tiró 13 de 21.
Mitchell vs. Raptors: no fue un nivel “superior” durante la serie y el séptimo juego no fue la excepción. Sus 22 puntos alcanzaron, aunque ese partido se jugó en Cleveland.
Harden vs. Raptors: consiguió ir 13 veces a la línea de libres y limitó las pérdidas a apenas dos en el juego final. Desde entonces, en esta semifinal se lo vio más castigado por las pérdidas: promedia cinco por partido. Aun así, en los últimos dos juegos tomó 24 lanzamientos desde la línea.
Bickerstaff también explicó el fenómeno de los silbidos frecuentes: “Tiene una capacidad increíble para manipular cuáles son las reglas”.
2. La resistencia de Cade Cunningham
¿Habrá otra serie de siete juegos? Cunningham llega con un antecedente delicado: se recuperó de un pulmón colapsado antes de que empezaran los playoffs. Ahora, además, necesita sostenerse en un partido número 14 dentro de esta postemporada.
El punto clave puede aparecer en el cuarto período, sobre todo si el juego se aprieta. El propio recorrido reciente de Cunningham muestra cuánto le costó el ritmo: viene de partidos de 48 y 42 minutos, con apenas un par de días de descanso entre medio. En el tramo final del Game 6, no estuvo en su mejor versión y el banco terminó siendo el salvavidas.
La cuestión es que no alcanza con la emoción y la competitividad: hace falta energía. Por eso, su stamina será un foco, y también si Cleveland ajusta con inteligencia su defensa en el cuarto final. La idea sería hacerlo trabajar, sacarle el balón de las manos y darle la responsabilidad “heroica” a otro jugador.
3. Candidatos a héroes no tan mencionados
Con el partido tan cerrado en el horizonte, hay piezas que pueden inclinar la balanza sin aparecer como “protagonistas” en la previa. Acá están los nombres que se miran de cerca.
Jarrett Allen (Cavs): en ciertos tramos su impacto se notó, pero globalmente su producción se sintió más baja. Una parte del motivo es que anota mucho saliendo de asistencias de Harden, que además tuvo un historial de pérdidas. De todas formas, Allen puede ser determinante con bloqueos y rebotes. Su trabajo será impedir otra respuesta fuerte de Duren.
Max Strus (Cavs): su serie tuvo altibajos. Pistons, sobre todo Cunningham y Tobias Harris, lo fueron buscando defensivamente cuando hubo cambios de marca. Aunque Strus, en algunas ocasiones, castigó a Detroit con triples. Ese “fuego” apareció y fue un elemento constante para los Cavs.
Duncan Robinson (Pistons): se perdió un partido por molestias en la zona lumbar y, cuando volvió, no arrancó de titular en el Game 6. Aun así, es el último jugador que Cleveland puede permitirse dejar abierto en el perímetro de los 3 puntos. Robinson puede encender rachas si encuentra tiros oportunos desde esa distancia.
Daniss Jenkins (Pistons): en los últimos dos juegos fue un problema para Cleveland como base de ritmo alternativo. No se achica ante el momento, algo poco común en un segundo año que además no fue elegido en el draft. Y la confianza es real: Bickerstaff lo subió a la titularidad en el Game 6 disputado en Cleveland.