La racha de victorias siguió creciendo el sábado, aunque no fue la de Detroit en esta semifinal de conferencia. Fue la de Cleveland en condición de local durante los playoffs: ahora estiró su serie de triunfos a cinco.
El cambio de sede y de ciudad trajo consigo un giro en el rumbo para los Cavaliers. En Detroit, el equipo había quedado dos veces sin respuestas; en cambio, al volver a jugar en Cleveland recuperó sensaciones, ritmo y “comodidades” que le permiten competir con más claridad.
Ya sea por un ambiente más familiar o por una urgencia bien marcada —quizás por ambas cosas—, el conjunto de Cleveland encontró las respuestas en el tramo final del Juego 3. Llegó a perder momentáneamente una ventaja de 17 puntos, pero no perdió la compostura: cuando hizo falta una defensa dura o una canasta clave, apareció. Así, el equipo terminó sobreviviendo a un triple-doble de Cade Cunningham y, además, dio la bienvenida a James Harden en la conversación grande: conferencia final en el horizonte.
“Ese es el James Harden que conocemos. Lo necesitábamos esta noche”, dijo el DT de Cleveland, Kenny Atkinson.
Lo que dejó el Juego 3: claves del primer triunfo en la semifinal
1) Harden acelera en los momentos decisivos
La actuación del Barba fue determinante para que Cleveland quedara a una sola victoria de igualar la serie. También sirvió para tranquilizar al plantel y a la gente en las tribunas, frenando cualquier charla sobre su historial en playoffs y, sin dudas, sumando confianza de cara al Juego 4 del lunes si llega a hacerlo falta.
Harden necesitaba una entrega como la del sábado, justo cuando más lo requería el partido: en el cuarto período. No solo anotó con soltura en situaciones de uno contra uno, incluyendo una jugada de aislamiento que terminó con bandeja y después un triple en los últimos 90 segundos; lo más llamativo, además, fue que Donovan Mitchell —que hasta ese punto venía con un juego excelente— se corrió y dejó espacio para que Harden tomara el control en un escenario que normalmente pertenece a Mitchell.
“Siento que hace 17 años que vemos esto. No había dudas de que se iba a tomar la decisión correcta. Siempre es bueno darle espacio y dejarlo atacar”, afirmó Mitchell.
Ese comentario habla tanto de la confianza de Mitchell en Harden como de la forma en la que Harden confirmó esa fe con una respuesta con carácter: probablemente su mejor partido dentro de esta serie, y también uno de los mejores en estos playoffs en general.
- Harden convirtió 19 puntos en total y 9 de esos tantos llegaron en el cuarto.
- Por primera vez en esta serie, su impacto se sintió como un aporte real y no como un problema: antes había quedado enterrado por una seguidilla de pérdidas de balón y por dificultades para conectar tiros profundos en los primeros dos juegos.
- En este encuentro, se mostró mucho menos desordenado: solo tuvo 3 pérdidas.
Además, tuvo una intervención clave en el final: defendió una tentativa de triple de Duncan Robinson en los últimos segundos tras un pase desde el lateral, obligándolo a fallar con un lanzamiento que terminó en aire. Cuidó el balón, sumó puntos y sostuvo el juego defensivo: una vuelta de página.
2) Mitchell avanza “sin frenos”: juego cuesta abajo
Se percibió que Mitchell no estaba dispuesto a dejar que Cleveland se escapara de la victoria. Se notó en su lenguaje corporal, en el nivel de confianza que transmitía, en el ímpetu con el que encaró cada acción y, quizá, también en una cuota de desesperación bien entendida: como si el equipo necesitara sí o sí llevarse el partido.
Mitchell asumió el rol como si fuera un Juego 7. Atacó de manera permanente y, en ese proceso, fue desgastando la defensa de Detroit hasta encontrar espacios.
Pero lo más importante: se mantuvo con control. Mitchell tiró bien desde el campo (13 de 24), fue a la línea de libres (ocho veces) y convirtió siete, para sumar 35 puntos. A eso le sumó una mejora clara en el rebote: entendiendo que Cleveland necesitaba más dureza que la mostrada en los dos primeros juegos, capturó 10 rebotes.
- Mitchell finalizó con 35 puntos.
- Tiró 13 de 24 en cancha.
- Hizo 7 de 8 en libres.
- Sumó 10 rebotes.
- Fue su cuarto partido de 30 o más puntos en estos playoffs.
“Esta noche había que ir a buscarlo”, dijo Atkinson. Su idea la adoptó el jugador principal y, por momentos, pareció contagiar al resto.
3) El triple-doble de Cade Cunningham no alcanza
Hubo instantes en los que Cunningham pareció que iba a terminar salvando a Detroit. También hubo momentos en los que parecía que él mismo necesitaba que lo rescataran. Fue una tarde rara para la estrella de los Pistons.
Lo positivo: Cunningham consiguió un triple-doble de 27 puntos, 10 rebotes y 10 asistencias, y como suele pasar con él, dio chances de victoria a su equipo al generar alternativas diversas tanto en ataque como en defensa.
Lo negativo: también tuvo fallas. Acumuló 8 pérdidas de balón, incluyendo tres en un lapso de 30 segundos del cuarto período. Además, hubo errores llamativos: dos pases cuestionables y, en el tramo final de un partido cerrado, cometió una falta ofensiva en los últimos 2 minutos y medio.
Uno de esos pases —un saque de fondo— fue interceptado por Max Strus, que inmediatamente convirtió para abrir una transición rápida de Cleveland. A Cunningham no se lo vio alterado, como es habitual en él: respondió con una volcadas y con un triple en las posesiones siguientes, generando escalofríos en el estadio.
4) Los “factores X” del Juego 3
En el Juego 3 del sábado aparecieron algunos nombres que no pasaron desapercibidos:
- Paul Reed (Pistons): No hay garantía de cómo van a rendir los jugadores de rol cuando el playoff aprieta, pero Reed no solo resistió el golpe: demostró que no se intimidó con la asignación. Fue sólido: 11 puntos en 10 minutos, sumó 3 rebotes y aportó defensa. No se limitó a pasar desapercibido; en ciertos tramos se hizo notar. De manera curiosa, Detroit mantuvo a Jalen Duren en la cancha, pese a que en el cierre se vio superado por Reed. En cualquier caso, este rendimiento debería darle a Reed más minutos hacia adelante.
- Jarrett Allen (Cavaliers): En los primeros dos juegos había sido más bien fantasma, y además muchas veces Duren lo superaba en el juego de tableros. Esta vez, Allen respondió con fuerza. Estuvo activo en ambos costados. Su tarea en el pick and roll con Harden fue muy limpia. Allen anotó 18 puntos, su marca más alta de la serie; Duren, en cambio, se quedó con 11 y, más importante todavía, capturó apenas 4 rebotes.
- Dennis Schröder (Cavaliers): Molestó a Detroit con su juego y, especialmente, con su estilo y sus movimientos (algo habitual en él), hasta que finalmente dejó huella en la serie. El base suplente también se hizo cargo de parte del manejo del balón que antes recaía con más fuerza en Harden, que había mostrado tendencia a equivocarse. Con Schröder, Cleveland sumó otra fuente de creación: en algunos momentos Atkinson los hizo coincidir en cancha. Y lo mejor: Schröder no se excedió. Terminó con 11 puntos en 22 minutos.
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Shaun Powell viene cubriendo la NBA desde 1985.