BOSTON—Brad Stevens, presidente de operaciones de básquet de los Celtics, no se guardó nada. A esta altura de la temporada, él todavía esperaba estar mirando a Boston jugando playoffs, pero la realidad fue otra: Boston quedó eliminado en la primera ronda tras perder con Filadelfia y, además, lo hizo como el tercer año consecutivo (y con frecuencia reciente) en el que cae en la postemporada siendo el mejor clasificado en su cruce.
“Estoy enojado. Preferiría estar jugando contra Nueva York esta noche”, disparó Stevens durante la conferencia de prensa que brindó tras el cierre de la temporada regular.
La bronca de Stevens no es solo por el resultado. También pesa el contexto: los Celtics, que terminaron como cabeza de serie número dos, cayeron ante Filadelfia y se convirtió en la tercera vez en los últimos cuatro años que Boston pierde en playoffs siendo el sembrado más alto.
El “deberíamos haber…” de Stevens y la sensación de haber quedado a mitad de camino
El dirigente puso el foco en el contraste entre lo que el equipo había logrado y lo que terminó ocurriendo. Boston había arrancado el año con Jayson Tatum fuera por una lesión, y con expectativas externas bajas. Aun así, el equipo se fue elevando hasta el punto de que, con la llegada del posteason, Stevens y la dirigencia empezaron a pensar que “podía pasar algo”.
En su evaluación, Stevens recordó el nivel de consenso interno que habría existido si alguien le hubiese adelantado el desenlace: “Si el verano pasado me hubieran dicho que íbamos a ganar 56 partidos en la temporada regular; que los pibes iban a convertirse en aportes reales; que la gente iba a tener impacto de verdad en todo el plantel; y que íbamos a tener a Tatum de vuelta por 22 partidos… yo estaría encantado con esos resultados. Pero la realidad es que quedamos cortos y ahora toca hacer una evaluación honesta”.
Para Stevens, ese análisis arranca con una pausa. Dijo que la reflexión se iniciará tomando aire, luego de la salida más temprana de los Celtics en playoffs desde su última temporada como entrenador en 2020-2021.
Y para explicar el tono con el que encarará la autocrítica, remarcó un detalle personal: en su oficina cuelga un cartel que resume su marco mental: “Qué querés, qué es verdad y cómo llegás”.
Luego amplió su diagnóstico con números, dejando claro hacia dónde apuntan las mejoras: “No hay dudas sobre lo que queremos. Y cuando mirás lo que es verdad, hicimos muchas cosas bien, pero perdimos en primera ronda. Además, estamos 3-11 contra los tres mejores sembrados del Oeste (Oklahoma City, San Antonio, Denver) y contra los otros dos primeros del Este (Detroit, Nueva York). Entonces, tenemos que ser mejores”.
Tatum, Brown y la paradoja del “alto rendimiento” que no alcanzó
Aun antes de que Tatum volviera a jugar por primera vez en la temporada el 6 de marzo—casi 10 meses después de romperse el tendón de Aquiles derecho en la segunda ronda del año anterior ante Nueva York—Boston ya estaba en marcha, sostenido por un grupo aguerrido y por Jaylen Brown, figura All-Star.
Brown firmó marcas personales en puntos (promedio de 28,7), rebotes (6,9) y asistencias (5,1), y además se metió por primera vez en la conversación de MVP.
Ese impulso siguió al regresar Tatum: el alero volvió y disputó 16 de los últimos 22 juegos de temporada regular. En ese tramo, promedió 21,8 puntos y 10 rebotes. En la cancha se lo vio “muy parecido” a su mejor versión, algo que Tatum mismo describió como entre un 80% y 85%, mientras continuaba la rehabilitación y se preparaba para aumentar minutos en playoffs.
Sin embargo, Stevens reconoció que ese proceso también pudo tener alguna relación con lo que ocurrió en la serie. Boston perdió el Juego 6 de la primera ronda ante Filadelfia cuando Tatum se fue temprano por una molestia en la pierna izquierda que no fue especificada en detalle. Dos días después, ya camino al Juego 7, apareció rigidez en la rodilla izquierda y se decidió que no jugara.
Los Celtics cayeron 109-100 sin él.
Stevens dejó en claro que el departamento de performance deportiva revisará todo lo vinculado al regreso de Tatum: “Van a mirar cada cosa de su vuelta a la cancha, incluyendo cómo el aumento de minutos pudo haber influido en la nueva molestia de la rodilla”, dijo.
En la postemporada, Tatum promedió 36,3 minutos en sus seis partidos, y en dos ocasiones jugó más de 40 minutos.
Con esa base, Stevens sostuvo: “Sí, jugó muchos minutos. ¿Pensamos que eso tuvo impacto en la rigidez de la rodilla y en la lesión del Juego 6? Es difícil de decir, pero no podemos descartarlo. Tenemos que mirarlo. Y sé que ellos también lo van a hacer”.
Mercado, excepciones y prioridades: más impacto al aro
Por ahora no está claro cuánto se moverá el plantel. En el verano, el único agente libre sin restricciones que tendrá Boston será Nikola Vucevic, incorporado desde Chicago a cambio de Anfernee Simons en el trade deadline.
Además, Boston recibió una excepción comercial de alrededor de 27,5 millones de dólares en ese intercambio—un recurso que Stevens afirmó que puede usar durante el receso. En ese punto, el dirigente fue amplio: “Todo está sobre la mesa”.
Stevens se mostró prudente al hablar de nombres o mercados concretos, pero sí marcó una prioridad táctica: mejorar el impacto en la zona pintada, con más llegadas al aro.
“Una de las cosas que tenemos que resolver es cómo tener más influencia en la pintura, en el aro. Y creo que necesitamos sumar piezas al equipo para lograrlo”, afirmó.
La continuidad del cuerpo técnico
Consultado sobre quién conducirá la reconstrucción del plantel una vez que esté definido, Stevens sostuvo que mantiene confianza en Joe Mazzulla y en su cuerpo técnico.
“Creo que nuestro staff de entrenadores, como todos nosotros, puede seguir mejorando y creciendo. Dicho eso, también pienso que son muy buenos, y necesitamos seguir dándoles recursos para que se desarrollen, para seguir mejorando y para continuar siendo lo mejor que podemos ser”, cerró.