Big Board NBA: cómo podrían caer Dybantsa, Boozer y Wilson en la lotería

ByMartín Gutiérrez

May 7, 2026

Las planillas de selección del Draft de la NBA, con el “Big Board” de prospectos y las jerarquías de jugadores universitarios, se mantuvieron bastante estables a lo largo de la temporada de básquet de NCAA, de cara a la lotería de este fin de semana. El motivo principal es que, desde antes del inicio del curso, se esperaba que la camada de novatos fuera igual de buena o incluso mejor que la que muchos imaginaban.

AJ Dybantsa podría haberle pasado a Darryn Peterson en la pelea por el primer puesto, pero el “grupo de tres” que aparece como el núcleo de la discusión sigue siendo el mismo: Cameron Boozer completa el tridente y además se quedó con el premio a jugador universitario del año. Caleb Wilson, Darius Acuff, Mikel Brown, Nate Ament, Brayden Burries y Koa Peat fueron todos prospectos de cinco estrellas al salir del secundario y, por eso, arrancaron el año con esas valoraciones. Kingston Flemings y, especialmente, Keaton Wagler entraron como gratas sorpresas ya una vez comenzada la temporada.

Es muy probable que, en la parte alta del draft, los nombres que aparezcan sean estos. Sin embargo, también es razonable pensar que las 30 oficinas de la liga podrían estar ordenándolos de maneras muy distintas, incluso dentro de sus propios criterios internos de selección.

Con todo el material filtrado y la especulación que suele rodear un draft, hay algo más confiable: la historia. Las franquicias —y, en particular, ciertos ejecutivos— suelen mostrar patrones a la hora de priorizar aspectos concretos en el proceso de selección. Por eso, se pueden hacer conjeturas razonables sobre cómo los resultados de la lotería del domingo podrían alterar el orden proyectado de nuestro último mock draft.

Se viene comentando que, en este punto, los 30 equipos podrían elegir a Dybantsa con el número 1. De forma franca, no es sencillo afirmar esa certeza de manera definitiva: aunque Dybantsa parezca el candidato más fuerte para irse primero, quien termine con ese pick tiene la obligación de hacer su tarea con múltiples prospectos, incluyendo revisiones médicas, entrevistas, sesiones de trabajo y todo lo que corresponda. En mi visión, ese “paquete” debería contemplar también a Peterson, a Boozer e incluso a Wilson.

Peterson fue el jugador mejor rankeado al salir del básquet de secundaria el año anterior y, además, el que más se proyectaba como el primer elegido del Draft de la NBA de 2026 hasta que su temporada de novato en Kansas estuvo condicionada, en gran parte, por temas de disponibilidad. Si Peterson hubiera estado al 100% durante toda la campaña en Kansas, ¿seguiría viéndose a Dybantsa como un cierre casi seguro para el primer lugar? Para nada, sobre todo para quienes vieron cara a cara a los dos “superstars”. En el duelo BYU-Kansas, Peterson convirtió 18 puntos en la primera mitad. Y tampoco era la primera vez: un año antes, en la secundaria, Peterson también había superado a Dybantsa. La mejor versión de Peterson combina tamaño para su posición, longitud, fortaleza física, verdadera capacidad de conducción y pase, y además un muy buen abanico de lanzamientos. Es el tipo de base/armador al que no se le ha visto con frecuencia en varios ciclos de draft.

¿Qué equipos podrían estar más dispuestos a apostar por Peterson en este momento? Los Nets de Brooklyn y los Kings de Sacramento aparecen como los dos más claros. Ambos estuvieron entre los cinco peores equipos de la NBA el año pasado y todavía les falta una figura joven con la que construir y que también puedan venderle al hincha. Cuando uno arranca desde cero, el método habitual es buscar el mayor techo disponible; y todavía hay argumentos para sostener que Peterson encaja en esa categoría.

Sin vueltas: Cameron Boozer es el jugador con más “récords” en la historia del básquet de secundaria moderno. Fue el jugador universitario del año y, además, tiene el piso más alto dentro de este draft. Dicho de otra manera: salvo que ocurra algo totalmente impredecible, su peor versión proyectada es mejor que la de cualquier otro. Puede no exhibir el mismo margen atlético que Dybantsa, Peterson o incluso Wilson, pero ninguno se acerca al historial y la jerarquía de Boozer a la hora de influir en la capacidad de ganar.

Ese es el punto: impactar en ganar. Muchos de los equipos que terminan arriba en la lotería miran procesos de reconstrucción más largos, pero algunos prefieren acelerar la competencia. Hay franquicias que sueñan con pelear ya el próximo año y una que directamente lo está intentando en este mismo momento.

El interés de los Thunder de Oklahoma City por Boozer se viene mencionando desde hace muchos meses. El escenario de combinarlo con Chet Holmgren y Jalen Williams reforzaría su línea de frente como una de las mejores de la liga durante gran parte de la próxima década, mientras su backcourt cuenta con un jugador de nivel MVP.

Ahora bien, las chances de OKC de trepar posiciones el día del draft son bajas. Poseen el pick de los Clippers, que no parece tan valioso como al inicio de la temporada, cuando habían perdido 21 de sus primeros 27 partidos. En números, los Thunder tienen un 1.5% de probabilidad de quedarse con el número 1 y un 7.1% de caer dentro de los primeros cuatro. Si por alguna razón terminan en el 2, sería casi una sorpresa que Boozer no sea la elección.

Otra franquicia en modo “ganar ya” son los Pacers de Indiana, aunque allí las posibilidades de conseguir un pick alto son mucho mayores. Indiana tiene un 52% de chance de quedar dentro del top cuatro. Ganaron solo 19 partidos esta temporada en ausencia de Tyrese Haliburton. Pero con uno de los mejores bases de la liga listo para volver el año próximo, Pascal Siakam ya asegurado, e Ivica Zubac sumado en el cierre de temporada, los campeones de la Conferencia Este del año pasado podrían reaccionar rápido. En ese contexto, Boozer también tendría sentido, sobre todo si Indiana termina en el 2.

Caleb Wilson superó con claridad las expectativas en sus 24 partidos en North Carolina, antes de que su campaña se cortara por una lesión en la mano. Al salir del secundario se lo veía con limitaciones ofensivas, aunque igual mantenía la etiqueta de cinco estrellas; aun así, promedió 19.8 puntos, 9.4 rebotes, 2.7 asistencias y 2.9 “stocks” totales por juego, con un 58% de efectividad desde el piso. Es un atleta extremo: se mueve por la cancha con naturalidad, salta con violencia, tiene una elasticidad y una flexibilidad poco comunes para su tamaño, y además cuenta con un motor elite para potenciar esos atributos físicos.

Lo interesante, además, es que Wilson todavía tiene mucho margen para mejorar. El “pero” más grande hoy pasa por el tiro. Terminó con 25.9% desde la línea de tres y dependía mucho de saltos de media distancia, un recurso que en la NBA suele desalentarse. ¿Qué pasaría si su porcentaje de triples mejora a lo largo de las próximas temporadas? Si llegara a convertirse en alguien capaz de castigar desde el perímetro cuando el tiro queda liberado, su techo se dispara. También tiene una reserva importante en defensa: es el sector donde, al menos este año, no estuvo al nivel esperado. Wilson sí cuenta con las herramientas corporales para ser un defensor versátil como pocos del Draft de 2026, aunque esa versatilidad no terminó de plasmarse plenamente durante la campaña.

Elegir a Wilson entre los tres primeros requeriría una organización con historia de pensar por su cuenta y de animarse a ir contra la corriente. Un ejemplo de franquicia que encaja con ese perfil son los Memphis Grizzlies. No solo cumplen con esa idea, sino que además tienen un historial de draft muy sólido en los últimos tiempos. Tomar a Zach Edey con el número 9 en 2024 fue una decisión que se apartaba del “manual” común. Y subir el año pasado para elegir a Cedric Coward con el 11 también fue una apuesta agresiva. Hoy, ambos lucen como elecciones muy buenas. En cuanto a la segunda ronda, su trayectoria es de las mejores.

Memphis tiene un 37% de probabilidad de meterse en el top cuatro y cerca de un 27% de caer dentro del top tres. Si se concreta lo segundo, la chance de Caleb Wilson de terminar siendo un pick top tres crecería de forma considerable.

Is AJ Dybantsa definitivamente el número 1? ¿O Darryn Peterson podría salir primero?

Quién podría quedarse con Boozer en el top dos?

Caleb Wilson, ¿puede meterse en el “grupo de tres”?

Quién podría llevarse a Wilson antes de lo esperado?

By Martín Gutiérrez

Martín es periodista deportivo especializado en baloncesto argentino y ligas internacionales. Lleva más de 8 años cubriendo la Liga Nacional, Euroliga y NBA, analizando estadísticas, tácticas y rendimiento de jugadores.