Atlanta remontó 12 y cambió la noche: playoffs 2026 sin margen de error

ByMartín Gutiérrez

Apr 21, 2026

El primer fin de semana de los playoffs de la NBA 2026 arrancó sin grandes sobresaltos en el sentido dramático: los ocho partidos de la noche inaugural (Game 1) se definieron por al menos nueve puntos, algo que la liga no había registrado antes en su historia. En el programa del lunes llegó el primer partido “de película”: Atlanta remontó una desventaja de 12 en el cuarto final para vencer 107-106 y empatar la serie 1-1 ante New York. En paralelo, Cleveland estiró a 2-0 su ventaja sobre Toronto, mientras que Minnesota le dio un golpe en la cancha a Denver para igualar la serie 1-1. Más adelante habrá más detalles de ese cruce, pero por ahora, el repaso de los ganadores y perdedores de Knicks-Hawks y Cavs-Raptors.

Con cinco años de distancia desde que Trae Young tomó el control de la narrativa de Nueva York en los playoffs de 2021, Atlanta volvió a encontrar un villano de MSG: CJ McCollum. Tras un arranque excelente en los dos primeros juegos, el escolta se hizo dueño de los minutos decisivos del cierre del lunes, cuando las Hawks empataron la serie 1-1.

Después del Game 1, McCollum había dejado una frase que generó ruido: Jalen Brunson, según su punto de vista, “parecía pensar que estaban en un show de Broadway”. El comentario se refería a una acción de Brunson con un tiro de McCollum que terminó con falta técnica y multa económica para el jugador de Atlanta.

La combinación entre la jugada —un movimiento de pie hacia la zona sensible del rival— y lo que siguió en la conferencia de prensa encendió a la gente de MSG, que empezó a corear “f— you, CJ” antes del salto inicial y durante el transcurso del Game 2.

Cómo se jugó

  1. El punto de quiebre: New York entró al tramo final con ventaja de 12, pero Atlanta no bajó el ritmo y encontró la forma de lastimar una y otra vez hasta dar vuelta un marcador que parecía controlado.

  2. McCollum se adueña del final: CJ respondió con 32 puntos, incluyendo nueve en el cuarto cuando los Knicks todavía dominaban por 12. Desde ese momento, el cierre le perteneció: primero, con poco más de dos minutos por jugar, desacomodó a Brunson hacia adentro y levantó un tiro “con beso” desde el vidrio para darle a Atlanta la primera ventaja desde el tramo de los ocho minutos del tercer cuarto.

  3. Otra vez Brunson, otra vez el golpe: Treinta segundos después volvió a acelerar el juego, lo superó otra vez y estiró la diferencia de Atlanta a tres.

  4. Respuesta inmediata de Brunson: Brunson contestó con un triple para empatar, pero McCollum retomó el control con un fadeaway complicado desde la esquina izquierda, recuperando la ventaja para las Hawks.

  5. El último minuto, con final de novela: Para sumar dramatismo, McCollum llegó a la línea de libres con 5.6 segundos restantes, con la chance de poner a Atlanta arriba por tres. Falló ambos lanzamientos. Sin tiempo muerto, New York corrió y tuvo un tiro razonable, pero el lanzamiento de Mikal Bridges no entró y el conjunto de Atlanta se llevó una victoria sorpresiva.

En el cierre también aparecieron distintos héroes para Atlanta. Nickeil Alexander-Walker clavó un triple clave y, después de que McCollum pusiera a las Hawks arriba por dos con un fadeaway desde la línea de fondo, NAW le robó la pelota a Brunson y salió con ventaja para un “pase y finalización” con Jalen Johnson. Ese empuje final se apoyó además en el aporte de Johnson en los últimos tramos, tras un partido exigente.

De todos modos, esta fue la noche de McCollum y, por cómo vienen las cosas, también la serie le está quedando a Atlanta. En los primeros dos juegos, el escolta metió 58 puntos a partir de 23 tiros convertidos. Además, sostuvo el ritmo ofensivo y, cuando llegó el momento de “dinero”, fue el jugador al que recurrió el equipo una y otra vez. No es algo nuevo: durante años se lo reconoce como uno de los mejores generadores en duelos uno contra uno de la liga, y en su mejor versión pocos serían más confiables para fabricar una canasta en el tramo final. Hasta ahora, en esta serie, está demostrando que todavía tiene esa capacidad en la gran escena.

La remontada también expone un contraste: durante la temporada regular, New York había dominado el diferencial en el cuarto final por un margen enorme. En el Game 2, ese patrón se rompió por completo. El 12 puntos que se fueron de las manos iguala la mayor caída de un cierre en playoffs de la franquicia, un registro que comparte con el recordado “choke” de Reggie Miller en 1994.

En lo numérico y en lo táctico, hubo un detalle llamativo en el rendimiento de Karl-Anthony Towns: tras anotar 14 en el tercer cuarto, en el cuarto final se quedó sin puntos, con apenas dos intentos. No pareció estar dentro de las jugadas centrales del tramo decisivo. Y eso resulta extraño, porque en esta serie Towns tiene ventajas por tamaño y venía de un tercer cuarto caliente.

Otro aspecto fue la manera de conectar a Brunson con el resto: el base parecía estar siendo atrapado por defensas rivales en diferentes zonas, y Towns hubiese sido un destino natural para abrir el campo o salir como opción. Sin embargo, de repente no fue usado en los movimientos con balón en pantallas. También llamó la atención la decisión de Mike Brown de dejar a Brunson y a Towns en banco durante los primeros cuatro minutos del cuarto. En ese tramo, Atlanta redujo la desventaja de 12 a nueve, algo que no es devastador, pero que bien podría haber cambiado si el equipo hubiera elegido otra rotación para estirar la ventaja antes de que el partido se cerrara.

Brown fue consultado por esos minutos sin Brunson y sin Towns: en el razonamiento, los entrenadores suelen buscar mantener al menos una de sus estrellas en cancha siempre que sea posible en playoffs, más aún en el último cuarto. El DT respondió que esa alineación “ya funcionó” para New York al final de la temporada regular. Sin embargo, lo cierto es que la temporada regular no es playoffs, y con el paso del tiempo los números no acompañan del todo esa lectura.

De todas formas, no fue el único problema. La defensa de New York se apagó en el cierre, y parte de eso se explica, de manera directa, por el hecho de que Brunson estuvo en cancha cuando el rival empezó a encontrar ventajas. OG Anunoby también cometió una pérdida de balón costosa. La energía del equipo cambió: pasó de intensidad a cierta desconexión, y las Hawks aprovecharon la oportunidad que nadie veía venir después de los primeros 30 minutos en los que el partido parecía bajo control.

La figura

Ganador: CJ McCollum. Además de 32 puntos, empujó la remontada desde el momento en que New York dominaba por 12 en el cuarto final. Con acciones encadenadas —incluyendo un tiro con toque desde el vidrio, una penetración que estiró la ventaja y un fadeaway para recuperar el control— fue el motor del cierre de Atlanta. En los dos primeros juegos acumuló 58 puntos con 23 tiros convertidos y, cuando el partido se volvió áspero, siguió siendo el referente ofensivo.

Lo que dijeron

Perdedores: el dominio de cuarto final de los Knicks. El equipo que había construido en la temporada regular el mejor cuarto final en el diferencial positivo por amplio margen, en el Game 2 dejó escapar una ventaja de 12. Ese desenlace iguala la mayor caída de un cierre en playoffs dentro de la historia de la franquicia (empatado con el episodio de 1994 ligado a Reggie Miller).

Ganador y perdedor en el otro cruce

En el partido de Cleveland contra Toronto, los Cavaliers tomaron ventaja de 2-0 en la serie el lunes apoyados en un esfuerzo colectivo que se apoyó fuerte en tres figuras. Donovan Mitchell, James Harden y Evan Mobley sumaron 83 puntos con 66% de efectividad en tiros. Fue la cuarta vez en la historia de la franquicia que tres jugadores de Cleveland anotan al menos 25 en el mismo juego de playoffs. Jarrett Allen fue el único otro que llegó a cifras dobles con 10. En síntesis: fue “la Gran Tríada” de Cleveland.

Mitchell, uno de los anotadores más explosivos en la postemporada, viene intratable: acumula 64 puntos en los dos primeros partidos. Harden, por su parte, promedia 25 unidades, siete asistencias y 3.5 robos para la serie. Mobley no tuvo el mismo impacto defensivo que en el Game 1, aunque desde el arranque siguió siendo una fuerza en ataque.

La lectura con Mobley es que no va a capturar grandes números de forma constante por la jerarquía ofensiva que tiene detrás de Mitchell y Harden. Pero lo importante está en la energía y en la decisión de ir cada vez que aparece la ventaja. En lo que va de la serie, esa agresividad se refleja en 20.5 puntos por partido con 17-21 en tiros, un porcentaje que habla de eficiencia real.

Cuando se enteró de que Mobley había anotado 25 puntos, Mitchell reaccionó con entusiasmo, destacando que el momento de la serie le está quedando perfecto: agresivo, conectando tiros y aportando también del otro lado de la cancha. Además, señaló que Scottie Barnes no es un matchup fácil y que Mobley está tomando ese desafío de frente.

Del lado de Toronto, Brandon Ingram tuvo una noche dura en la derrota del Game 2: terminó con siete puntos con un 3 de 15 en lanzamientos. Su porcentaje real de tiro (true shooting) de 23.5% es el peor registro de la franquicia en un partido de playoffs en el que al menos se intentaron 15 tiros, igualando la referencia negativa de DeMar DeRozan cuando en 2016, en el Game 4 de las semifinales de conferencia ante Miami, se fue con 4-17.

Ingram arrancó caliente en el Game 1, pero en el segundo tiempo logró apenas un intento. Cleveland lo fue “pegando” con un defensor encima y, con el correr de las posesiones, el plan fue sacarlo de foco.

Si Toronto tiene alguna chance de ganar el Game 3 en su cancha y volver a meterse en la serie, Ingram deberá ser determinante y jugar grande. Los Raptors ya están con el partido cuesta arriba desde el inicio por el nivel ofensivo que está mostrando Cleveland. Sin aportes relevantes de Ingram, la vía para competir se reduce demasiado.

Ganador: Cleveland’s Big Three

Perdedor: Brandon Ingram

Ganador: CJ McCollum

Perdedor: Knicks’ cuarto final

By Martín Gutiérrez

Martín es periodista deportivo especializado en baloncesto argentino y ligas internacionales. Lleva más de 8 años cubriendo la Liga Nacional, Euroliga y NBA, analizando estadísticas, tácticas y rendimiento de jugadores.