Thunder se queda sin banca: caída 103-82 y alerta tras el Game 4

ByMartín Gutiérrez

May 25, 2026

San Antonio — La profundidad del Oklahoma City Thunder, que fue una de sus armas más valiosas durante toda la temporada y también en esta serie de finales de Conferencia Oeste, no alcanzó para encontrar una “chispa” extra el domingo por la noche. Lo que en otros partidos fue una ventaja útil, en el juego 4 se convirtió en una necesidad demasiado grande: el Thunder cayó 103-82 y dejó la serie 2-2 ante los Spurs.

El partido: el Game 4 más plano del OKC en playoffs

Con Jalen Williams y Ajay Mitchell fuera (o al menos sin disponibilidad en el encuentro), dos de los creadores más importantes del equipo, Oklahoma City entregó su actuación más desafilada de la postemporada. No fue un partido con olor a desesperación, pero sí se sintió pesado: el roster no tuvo el mismo margen de maniobra y la ofensiva quedó condicionada por la ausencia de iniciadores y de compañeros capaces de atacar con ritmo las ventajas que suelen aparecer contra defensas ajustadas.

El entrenador Mark Daigneault lo resumió con claridad post partido: “Podemos”, dijo, aunque remarcó que en ataque el equipo dejó “mucho que desear”. Según su lectura, el Thunder no tuvo la precisión, la fuerza ni la nitidez necesarias para quebrar a un rival que defendió con intensidad.

Holmgren apagado y Wembanyama como sentencia

Antes de esta serie, OKC había llegado al Oeste con la idea de contar con “aproximadamente 3 1/2 talentos estrella” dentro del plantel. Sin embargo, las lesiones y la “desaparición” de Chet Holmgren complicaron el trabajo del dos veces MVP consecutivo Shai Gilgeous-Alexander, haciéndole más difícil construir la ofensiva como se esperaba.

Holmgren tuvo un crecimiento notable durante la campaña: se consolidó como finalizador, mejoró en el rebote, recuperó movilidad tras la operación de cadera del año anterior, redondeó su salto hacia el estrellato y llegó al Juego de Estrellas. Pero en la serie, el panorama cambió.

Los números de Holmgren

  • Jugó 26 minutos.
  • Anotó 10 puntos con 8 tiros.

El impacto de Victor Wembanyama

En paralelo, Victor Wembanyama se encargó de los golpes decisivos. El texto lo describe como una presencia que rompe partidos: limpió la parte superior del tablero para conectar varios clavados en transición y, antes del descanso, desactivó cualquier impulso de OKC con un lanzamiento largo desde media cancha que cayó como cierre del primer tiempo.

  • Tomó 22 tiros.
  • De esos intentos, 7 fueron triples.
  • Terminó con 33 puntos.
  • Su incidencia en cancha fue dominante: +29 en el partido.

La banca no sostuvo el ritmo y la ofensiva se trabó

El Thunder venía de mostrar poder desde el banco en el Game 3, con un total de 76 puntos en esa noche. Pero el domingo la historia cambió: antes del cuarto final había anotado apenas 18. Alex Caruso, que fue determinante en buena parte de la serie, jugó solo 14 minutos. Dos noches atrás, Jared McCain y Jaylin Williams habían sido “gamebreakers”, una especie de antídoto de dos jugadores para equilibrar las deficiencias de los titulares, algo necesario en una serie que se fue modificando con el correr de los juegos.

En el Game 4, ese dúo no pudo sostener el mismo impacto: entre ambos sumaron un rendimiento de apenas 2 de 17 en tiros combinados.

Defensa de San Antonio y limitaciones ofensivas

La dinámica fue distinta cuando la ofensiva de OKC dependió más de su ritmo y cuando la defensa rival se fijó en esos puntos de ataque. San Antonio, en general, se mantuvo más cerca de los tiradores después de haber sido castigado desde el perímetro en el Game 3. Además, sus colapsos sobre Shai Gilgeous-Alexander llegaron con timing más oportuno y con mayor efectividad.

Ese tipo de comportamiento defensivo suele volverse más difícil de castigar cuando los dos mejores manejadores complementarios no están disponibles para aprovechar los espacios raros que se generan cuando SGA sale de la pelota.

Volumen ofensivo: tiros, pérdidas y juego en la pintura

  • El ataque del Thunder se apoyó más en la cohesión de quintetos que en cualquier otro tramo de la serie.
  • OKC cometió 17 pérdidas.
  • Desde el triple: 6 de 33 (su peor registro en estos playoffs).
  • En la pintura: 43.9% en esos tiros.

Daigneault también habló de los “dos frentes” que suele definir un partido de playoffs: “Muchos juegos de playoffs se deciden por la físico y la fuerza. Tu fuerza tiene que ser mejor que la físico del rival en defensa, y tu físico tiene que ser mejor que la fuerza del rival en ataque. Esa es la zona de trincheras de un partido de playoffs… Tenés que darles más chances a la pelota”.

Qué dejó el juego y el desafío para el Game 5

El arranque tuvo un tramo relativamente más rítmico para OKC: cuando Isaiah Hartenstein entró en calor con una serie de flotadores, el equipo pudo generar. Pero el resto del primer tiempo mostró dificultades para encontrar a Gilgeous-Alexander en buenas condiciones, algo que —según el relato— debería haber adelantado el resultado del Game 4.

Ahora, Daigneault deberá ordenar el proceso: separar cuánto de lo feo fue sostenible y cuánto puede corregirse de cara al martes, cuando se juegue el Game 5.

En cuanto a San Antonio, el texto remarca que no fue un partido perfecto de parte de los Spurs: acertaron solo 9 de 33 intentos de triple y aun así llegaron a 103 puntos. El factor diferencial, más que la estética, fue la actitud: jugaron con urgencia.

Holmgren lo marcó así: “Ellos jugaron como si su temporada estuviera en juego, y nosotros no”.

Urgencia, orden y el problema defensivo

El trabajo para Oklahoma City, más allá de la disponibilidad, es recuperar urgencia y competencia: eficiencia con orden. La defensa de San Antonio lo vuelve cuesta arriba. En las dos victorias del Thunder, la valentía de la banca puso en aprietos la protección del aro de Wembanyama. En las derrotas, su impacto fue más ruidoso. Además, el texto sostiene que la marca asfixiante de Stephon Castle sobre Gilgeous-Alexander se mantiene.

La serie, el contexto y la lectura de SGA

La serie, como suele ocurrir, se transformó de un juego a otro: cambiaron las probabilidades, las circunstancias y el personal. Días atrás, OKC había llegado a tener ventaja tras su triunfo más convincente e importante de la postemporada.

Pero el domingo el equipo prácticamente “levantó la bandera blanca” bastante temprano en el cuarto final: la ofensiva se deshilachó antes incluso de que terminara esa etapa.

Shai Gilgeous-Alexander, con experiencia para navegar el vaivén de las series, no se mostró alterado por el momento: “La serie está 2-2, básicamente 0-0, y ahora es al que llegue a dos. No está en mi mente, pero es una realidad y es donde estamos”.

Aunque se mantiene firme, el texto advierte que sus recursos disponibles podrían volverse insuficientes si el contexto no cambia, y que la escasez de piezas complementarias puede terminar pesando más de lo esperado.

By Martín Gutiérrez

Martín es periodista deportivo especializado en baloncesto argentino y ligas internacionales. Lleva más de 8 años cubriendo la Liga Nacional, Euroliga y NBA, analizando estadísticas, tácticas y rendimiento de jugadores.