Shai Gilgeous-Alexander volvió a escribir su nombre en la historia de la NBA. El 21 de mayo de 2025 se convirtió en apenas el jugador 36 en la historia en ser elegido MVP de la liga (Kia Most Valuable Player). Y apenas cuatro días antes de completar un año —cuando el calendario ya marcaba casi exactamente doce meses desde aquel hito— dio un paso más: integró el “club dentro del club” al transformarse en el jugador 16 en la historia en ganar múltiples MVP, desde que el premio se instauró en la temporada 1955-56.
Los números
- 140: estableció récord de la NBA con la mayor cantidad de partidos consecutivos de 20 o más puntos el 12 de marzo, llegando a su juego 127° seguido en una victoria ante Boston; extendió la racha a 140 hasta el cierre de la temporada regular.
- 68: disputó 68 partidos esta temporada; fue el primer jugador desde Wilt Chamberlain en 1963-64 en anotar 20+ en cada encuentro de una temporada regular (con mínimo de 50 juegos jugados).
- 31.1: terminó segundo en anotación de la liga con 31.1 puntos por partido.
- 55.3: promedió más de 30 puntos y además tiró por encima del 55% de campo, siendo el único base/guardia en la historia en lograrlo.
- 2,117: superó los 2.000 puntos totales por cuarta temporada consecutiva, la mejor racha activa y la más larga desde que James Harden encadenó seis campañas seguidas entre 2014-15 y 2019-20.
- 92: en sus dos temporadas de MVP acumuló 92 juegos de 30+ puntos, 21 de 40+ y 5 de 50+.
Racha histórica: de los 20 puntos al récord absoluto
La marca de Gilgeous-Alexander no fue solo un número de estadística: fue un tramo sostenido que lo llevó a superar un registro de décadas. El 12 de marzo, en un triunfo ante los Celtics, alcanzó su juego 127° consecutivo con al menos 20 unidades. Allí, además, se encargó de dejar atrás el récord previo, que pertenecía a Wilt Chamberlain desde 1963. Con esa progresión, la seguidilla llegó a 140 partidos seguidos con 20 o más puntos, ya extendida hasta el final de la temporada regular, y con la perspectiva de continuar sumando en 2026-27.
Ese rendimiento constante también se reflejó en su consistencia total dentro del calendario: con 68 partidos jugados en la temporada, Gilgeous-Alexander se transformó en el primer jugador desde la era de Chamberlain (1963-64) en convertir 20 o más puntos en cada juego de una temporada regular, siempre considerando el requisito de haber participado al menos en 50 encuentros.
Producción de élite: 30+, 40+ y 50+
Más allá del récord de 20 puntos, su volumen ofensivo también mostró escalones claros. Además de anotar como mínimo 20 cada vez que saltó a la cancha, registró 43 partidos de 30 o más puntos, tuvo 8 juegos con 40 o más, y cerró una noche con 50 o más en esta temporada. Ese nivel de producción lo dejó segundo en el ranking de anotación con 31.1 puntos por partido.
En eficiencia, el dato también lo pone en un terreno exclusivo: con 55.3 como referencia de su promedio de efectividad (porcentaje de campo por encima del 55%) se convirtió en el único guardia de la historia de la NBA que promedia más de 30 puntos mientras encesta con mejor de 55% desde el campo. Además, se sumó a Michael Jordan como los únicos guardias capaces de sostener al menos cuatro temporadas consecutivas con 30+ puntos y un tiro de campo de 50% o más: Jordan lo hizo con cinco temporadas seguidas entre 1987-88 y 1991-92, un registro que Gilgeous-Alexander tiene chances de igualar el próximo curso.
Impacto acumulado: puntos, clutch y plus/minus
En el plano de acumulación, también mantuvo una constancia poco común. Superó la barrera de 2,000 puntos totales por cuarta temporada consecutiva, la racha activa más larga de la liga. En el historial reciente, esa longitud se compara con la etapa de James Harden, que encadenó seis temporadas seguidas superando esa cifra entre 2014-15 y 2019-20.
En momentos de presión, también fue determinante: lideró la liga en puntos en el clutch camino a quedarse con el premio Kia Clutch Player of the Year. Lo llamativo es que lo hizo pese a aparecer en el cuarto período apenas 42 veces dentro de sus 68 partidos, porque Oklahoma City suele ingresar a los minutos finales con ventajas amplias.
En impacto general, cerró la temporada con el mejor plus/minus total de la competencia, acumulando 788 y terminando con una ventaja de más de 100 unidades sobre el jugador ubicado en el segundo lugar.
Atención defensiva y puntos desde el ataque
Además de anotar, su presencia altera el plan rival. Gilgeous-Alexander encabezó la liga en gravedad de perímetro sin balón con un 14.0 en su liderazgo de puntos asociados a esa influencia: esta métrica mide cuánto “atrae” defensores hacia él por encima de lo esperado, comparando la atención que recibe con lo que la separación en la cancha sugeriría por espacio. En criollo, cuantifica la cantidad de atención que genera frente a lo que el dibujo de la cancha predice.
También dominó el capítulo de puntos en jugadas de ataque: encabezó la liga en conversiones en entradas (drives) con un 59.2% de efectividad en esas acciones. Ese rendimiento lo empujó a ubicarse 10° en la NBA en puntos en la pintura, con 12.4 por partido, un ranking que además lo dejó tercero entre los guardias.
Dos temporadas de MVP: una comparación histórica
En el tramo más reciente, su nivel no se explica por una sola campaña, sino por un patrón sostenido. En sus dos temporadas como MVP, acumuló 92 partidos con al menos 30 puntos, 21 juegos con 40 o más y 5 noches con 50 o más. Con esos números, se ubica como el único jugador en la historia de la NBA que alcanza, en temporadas consecutivas con MVP, al menos 90 juegos de 30 puntos, 20 de 40 puntos y cinco de 50 puntos.
El dato histórico que lo acompaña es la comparación con Kareem Abdul-Jabbar, quien realizó algo similar en el tramo de 1970-71 y 1971-72 como los únicos antecedentes de ese orden en la historia. Ahora, Gilgeous-Alexander se prepara para seguir escribiendo en el mismo libro cuando Oklahoma City encare las Finales de Conferencia Oeste ante San Antonio el lunes, con la serie programada para las 8:30 ET y transmisión por NBC/Peacock.