DENVER—Rudy Gobert sabe que muchos no creen en él. Percibe el desprecio, lo lee en los posteos y lo escucha en los comentarios, incluso cuando el debate viene maquillado de “anécdotas” sobre una jugada puntual. Pero el francés, que suele cargar con el peso de la conversación pública, no se corre del eje: entiende que su rol en la NBA se mide, sobre todo, cuando el partido se pone áspero.
También sabe que, para buena parte del público, su aporte nunca alcanza. En especial cuando se repasan sus errores—canastas falladas cerca del aro, pérdidas de balón, pases apresurados—y se deja de lado lo que hace cuando el rival ataca con la lógica de un sistema. Aun así, Gobert insiste en que lo que importa es otra cosa: su impacto defensivo, de los más determinantes que haya dado la liga.
El voto de DPOY y el golpe anímico de los Timberwolves
El lunes se publicaron los votos para el premio al Defensor del Año. Nikola Jokić se quedó con la distinción de manera unánime—algo que, según el propio contexto del vestuario, no sorprendió a nadie dentro de Minnesota. En cambio, sí marcó a los Wolves el lugar que ocupó Gobert: terminó cuarto, con 19 puntos de diferencia respecto del tercero, Ausar Thompson, de Detroit.
Ese desenlace se sintió en Minneapolis antes, durante y después del partido del lunes: victoria de los Timberwolves por 119-114 sobre Denver Nuggets en el Juego 2 de la primera ronda. Fue, además, una de las mejores tandas defensivas que Gobert haya mostrado en su carrera, justo cuando la serie estaba en 1-0 y Minnesota necesitaba sostener el impulso.
- Gobert terminó cuarto en la votación a Defensor del Año, 19 puntos por detrás del tercer puesto (Ausar Thompson).
- El premio fue para Victor Wembanyama, por votación unánime.
- Los Timberwolves ganaron 119-114 el Juego 2 ante Denver en primera ronda.
- La serie quedó 1-1 tras el triunfo de Minnesota.
Edwards le pide a Gobert que sostenga el partido
En su año 13, con cuatro premios de Defensor del Año en el currículum y más de 250 millones de dólares de salario ganados, Gobert parece empezar a entender que el ruido externo no pesa tanto como el trabajo interno. En Minnesota, además, su presencia ayudó a transformar la identidad defensiva de la franquicia, históricamente más débil en ese rubro, en una de las más duras de la liga.
En ese contexto aparece Anthony Edwards, quien antes del inicio del cuarto período del Juego 2 se acercó a Gobert con un mensaje directo: el tramo siguiente iba a definir la temporada. En ese momento, los Wolves estaban abajo 93-90 y la serie estaba 1-0. Si Minnesota caía para quedar 0-2 ante Denver en una serie al mejor de siete, el golpe sería casi definitivo.
Edwards miró a Gobert—de 2,13 metros—y le lanzó un desafío que rozaba lo imposible: defender a Jokić sin “ponerle” una ayuda constante. Nikola Jokić, tres veces MVP y protagonista de una campaña en la que lideró la liga en rebotes y asistencias en la misma temporada—primero desde Wilt Chamberlain en 1968—estaba del otro lado, y su ofensiva es de otro planeta.
Pero Edwards entendió el plan: si Jokić era el problema, Gobert sería la respuesta. “No vamos a traer dobles”, le dijo al francés. “Vos lo vas a cuidar uno contra uno toda la noche”.
Contra Jokić, la apuesta era defender sin escaparse
La consigna sonaba a herejía táctica. Jokić viene de noches donde lastima de todas las formas: en Navidad, en un triunfo de Minnesota, había firmado 56 puntos, 16 rebotes y 15 asistencias ante los Wolves. Y la temporada pasada, en otra derrota, había sumado 61 tantos, 10 rebotes y 10 asistencias contra el mismo rival.
Aun con ese antecedente, en Minnesota no se achicaron. La explicación del vestuario es simple: conocen el alcance defensivo de Gobert y también la lectura que hace el equipo cuando el balón entra al poste o cuando Jokić busca su juego de espaldas. Desde la llegada de Gobert a la franquicia en 2022, el impacto se volvió visible: equipos rivales no piensan dos veces antes de atacar la pintura cuando él está en cancha.
Desde ahí, el plan se ejecutó. Gobert firmó una de las mejores actuaciones de su carrera: tras pasar gran parte de los primeros tres cuartos condicionado por faltas, en el cuarto período logró un cambio de ritmo defensivo clave. En ese tramo, limitó a Jokić a 1 de 7 en tiros. Además, Jokić falló sus dos triples—incluido un intento que salió mal, tipo airball—no llegó a la línea de libres y apenas registró una asistencia.
El dato que resume la escena: en los ocho minutos de Jokić en el cuarto, Minnesota le ganó el parcial por 10 puntos. Y lo hizo, además, por encima de la mejor ofensiva de la liga: 29-21 en el período para cerrar una remontada grande. Los Wolves habían llegado a estar 19 abajo temprano en el segundo cuarto y terminaron igualando la serie 1-1.
Conley valora el “trabajo invisible” de Gobert
Mike Conley, base de Minnesota y compañero de Gobert desde su etapa en Utah y los 7 años y medio en el presente, aportó otra mirada. Afirmó que Gobert es probablemente el jugador más incomprendido de la historia: cuando su influencia no se refleja en una jugada vistosa, la gente termina saltándose lo que realmente sostiene al equipo. Para Conley, el impacto ganador de Gobert no siempre “se ve lindo” en cámara, pero está.
Gobert, por su parte, descartó que el cuarto puesto en DPOY le diera combustible extra. Sin embargo, su respuesta dejó claro que no se rinde ante el ninguneo. “Yo sé quién soy. No es la primera vez que me faltan el respeto y probablemente no sea la última. Voy a seguir siendo yo”, dijo, y remató con la idea de que el efecto—la consecuencia en la cancha—termina imponiéndose.
Jokić también lo sintió en el Juego 2
En esta serie, Denver ya tuvo que comprobarlo. En el Juego 1, Jokić había acumulado 25 puntos, 13 rebotes y 11 asistencias, pero también tuvo cinco pérdidas y un 2 de 7 en triples. En el Juego 2 terminó con 24 puntos, 15 rebotes y ocho asistencias, aunque cometió tres pérdidas y anotó apenas cuatro tantos con un 1 de 8 en tiros.
Además, pese a su producción de dos dígitos en rebotes, no capturó rebotes ofensivos: cero en 21 minutos con Gobert en cancha.
- Juego 1 vs Minnesota: 25 puntos, 13 rebotes, 11 asistencias; 5 pérdidas; 2 de 7 en triples.
- Juego 2 vs Minnesota: 24 puntos, 15 rebotes, 8 asistencias; 3 pérdidas; 1 de 8 en tiros; 0 rebotes ofensivos.
La remontada de Minnesota y el cierre con una jugada clave
Tras caer en el primer cuarto, Minnesota logró una remontada de visitante para quedarse con el Juego 2. El guion comenzó con un golpe temprano: al final del primer período, el equipo estaba 14 abajo y, a partir de ahí, el partido cambió de dueño.
En el cierre, con Denver abajo 115-113 y apenas segundos por jugar, Jokić por fin consiguió un poco de espacio. Al bajar por el carril tenía la opción de un tiro corto—de esos que suele meter con naturalidad—que podría haber empatado. Pero dudó y terminó descargando el balón hacia Christian Braun, quien fue a la línea por falta. Braun convirtió 1 de 2 libres.
Jokić explicó lo que sintió: que Gobert le obliga a buscar tiros difíciles, que es grande, largo y capaz de llegar desde distintos ángulos para contestar, y que por eso se trata de un defensor de élite.
Un inicio desordenado y el castigo de Denver
Este fue el trigésimo enfrentamiento entre Timberwolves y Nuggets en los últimos cuatro años, y se notó en el ida y vuelta, con chispas que calentaron el partido. Minnesota empezó con una falla de 12 minutos en el primer cuarto: tiró 33% desde el campo, evitó atacar el aro pese a que Denver no ofrecía una defensa fuerte en la pintura y permitió un 67% de efectividad de Denver en tiros.
Además, Denver clavó 67% desde el perímetro y terminó con 90% en libres. En un momento, Minnesota cometió faltas consecutivas sobre lanzamientos de tres puntos, y los Nuggets convirtieron esos intentos en “jugadas de cuatro puntos”.
Ya en el segundo cuarto, la desventaja creció: menos de un minuto alcanzó para que Minnesota quedara 19 abajo. Bones Hyland acumuló tres faltas en apenas cuatro minutos y, en un episodio llamativo, decidió no soltar la pelota en una jugada de tres contra uno para Randle o Reid y terminó chocando con Tim Hardaway Jr., sellando una falta ofensiva.
La llave: volver a atacar y romper el plan de Denver
Aun así, Minnesota tiene experiencia en noches así. Ya estuvieron en situaciones parecidas en este mismo escenario contra el juego de dos hombres: Jokić y Jamal Murray, cuando el rival aparece como una amenaza constante para la remontada. En este Juego 2, al igual que había pasado con el mismo espíritu en el Juego 7 de las semifinales del Oeste de 2024, los Wolves no se desinflaron.
Cuando empezaron a atacar de verdad la canasta—convirtiendo a Jokić en un problema constante en el uno contra uno—y además superaron a los defensores perimetrales que Denver puso, el partido se volcó. Jaden McDaniels, que terminó con 14 puntos, pidió ir directo: “Atacá a Jokić, atacá a Jamal, a todos los defensores malos. Tim Hardaway, Cam Johnson, Aaron Gordon, todo el equipo: vayan”.
El juego también tuvo fricción: en el cuarto período Edwards y Jokić se metieron en un forcejeo breve. Más adelante, Braun le gritó al banco de Minnesota después de convertir un triple.
Producción ofensiva equilibrada: Randle, Edwards y el resto
Julius Randle se recuperó del mal Juego 1 y en el Juego 2 castigó con juego de fuerza: anotó 24 puntos, capturó nueve rebotes y repartió seis asistencias. Edwards, jugando con una limitación física—“en una pierna”—igual firmó 30 tantos, 10 rebotes y dos tapones.
Donte DiVincenzo aportó 16 puntos, siete rebotes y seis asistencias. Hyland salió de la situación de faltas con 13 puntos en 10 minutos, y Naz Reid cerró con 11 unidades y nueve rebotes. En conjunto, el cambio grande llegó desde el minuto 44-25 del segundo cuarto: Minnesota ganó 94-70 los últimos 35 minutos.
Edwards resumió el momento con su lectura: “Estábamos en una sola cuerda, me parece, en el lado defensivo hoy. Sobre todo cuando ellos arrancaron esas corridas”.
El “hermano mayor” del vestuario
Después del partido, en Minnesota no dejaron de hablar de la actuación de Gobert contra Jokić. Conocen las críticas que recibe el francés por parte de jugadores y observadores de la liga. Aunque puertas adentro algunos puedan soltar comentarios parecidos de vez en cuando cuando el balón no entra o falla una acción, la postura del equipo es clara: Gobert es de los suyos.
Edwards lo dijo sin vueltas: “Todos van a decir esto de Rudy, que es así o que es asá. No entienden lo que significa para nosotros cuando está en cancha. A la gente no le gusta tirar la bandeja cerca de él. No quieren ir contra Rudy. Independientemente de lo que se diga en ataque, él es cuatro veces Defensor del Año por una razón. Lo viene haciendo a un alto nivel hace tiempo y lo necesitamos dentro”.
También aparece el contexto del armado. Cuando el resto de la liga se burlaba del presidente de operaciones de básquet Tim Connelly por haber movido tantos picks y jugadores para traer a Gobert en 2022, Minnesota no se distrajo. En la dirigencia vieron lo que necesitaban: un cambio cultural defensivo y el trabajo incansable para que el grupo joven—Edwards, McDaniels y Reid, y en ese momento también Karl-Anthony Towns—ganara experiencia real de playoffs.
Con el paso de los años, el aporte se consolidó. Hubo momentos donde el experimento pareció tambalear, cuando Gobert no estuvo del todo fino y el plan no se veía tan claro. Pero en el acumulado de cuatro temporadas, con los partidos de postemporada que ayudó a sostener, el saldo fue positivo: cada elección, cada jugador y cada burla externa terminó justificándose.
El entrenador Chris Finch respaldó la idea: “Es un defensor sobresaliente, un profesional de primera y una gran persona. Lo que la gente decide tirarle a Rudy es risible: es mezquino y muy chico”.
El rumbo marca el Juego 3 en Minnesota
La serie vuelve a poner a Gobert en el centro: ya abrió el “partido bisagra” con dos presentaciones fuertes. En el Juego 1 sumó 17 puntos y 10 rebotes, una producción que los Wolves no pudieron coronar en los últimos cinco minutos del duelo.
Conley insistió en la mentalidad: Gobert se ve a sí mismo como el mejor defensor del mundo, y encara cada partido con esa premisa. Quiere emparejarse con el mejor, aunque eso signifique que algunas noches el rival haga más puntos sobre él. “Muchos se esconden de ese desafío. Él no”, resumió.
El Juego 3 se juega el jueves en Minnesota. Gobert sabe que, tarde o temprano, Jokić probablemente le saque ventaja en alguna secuencia: es demasiado talentoso como para que no llegue una explosión ofensiva. Pero la respuesta del francés será la misma: ponerlo todo contra el mejor jugador del mundo.
Y por encima de todo, Gobert ya entendió lo esencial: aunque haya gente que lo haya abandonado hace rato, él cuenta con sus compañeros y con su cuerpo técnico, que están hombro con hombro a su lado. Eso, hoy, es lo que más le importa.