Los Orlando Magic despidieron al entrenador en jefe Jamahl Mosley, en una decisión que se venía asomando como una de las variantes más esperadas en el mercado de banquillos de la temporada 2025-26. El contexto era particular: el equipo venía de un movimiento de alto impacto en la previa, con la llegada vía intercambio de Desmond Bane, y aun así terminó quedando muy lejos de lo que se esperaba en la pelea seria por el primer puesto en la Conferencia Este. Sin embargo, el desenlace en playoffs pudo haber cambiado el relato completo.
Todo empezó en el Play-In: tras perder su primer partido en esa instancia ante Filadelfia 76ers, Orlando se recuperó con claridad y vapuleó a Charlotte Hornets para asegurar el 8° lugar del Este. Ya en primera ronda, el equipo ganó tres de sus primeros cuatro encuentros contra los Pistons de Detroit (que habían terminado con 60 victorias), tomó ventaja 3-1 en la serie y llegó a estar a un paso de dar el golpe. Pero la historia se torció desde ahí: sin Franz Wagner en los últimos tres juegos, los Magic se desordenaron y se les escapó el control. Orlando llegó a comandar por hasta 24 puntos en el Juego 6 como local, pero el segundo tiempo, con un parcial de 19 tantos en contra, terminó siendo un golpe mortal. Detroit remontó para empatar la serie y luego se llevó el Juego 7 con comodidad, cerrando una caída que, en la práctica, fue el último clavo en el ataúd para Mosley.
Mosley había acumulado más de una década como asistente en la NBA, con un paso especialmente destacado por Dallas Mavericks, antes de tener su oportunidad como coach principal en Orlando de cara a la temporada 2021-22. Sus dos primeros años en el cargo no incluyeron playoffs, pero con el correr del tiempo el equipo fue construyendo identidad: una cultura asentada en la defensa y en la capacidad atlética. Ese trabajo tuvo su recompensa en 2023-24, cuando los Magic volvieron a meterse en la postemporada y empujaron a Cleveland Cavaliers hasta siete partidos en la primera ronda.
Lo que no pudieron repetir fue el mismo nivel en 2024-25. Sí mantuvieron una base sólida defensiva, pero las lesiones fueron drenando el talento y la profundidad durante toda la campaña. En paralelo, Mosley nunca logró encontrar una versión convincente del tándem Paolo Banchero-Franz Wagner: con ambos jóvenes, la sensación fue que se potenciaban menos cuando el otro estaba disponible, y que su rendimiento parecía mejorar cuando el compañero quedaba afuera. Además, la racha de Orlando de ubicarse en el top 10 negativo de ofensivas —algo que venía desde el final de la era de Dwight Howard— continuó sin interrupciones.
Por eso, el equipo tomó un riesgo grande el último receso: mandó cuatro selecciones de primera ronda y un intercambio de ese tipo a Memphis Grizzlies a cambio de Desmond Bane. Con Boston e Indiana debilitados por lesiones, Orlando creyó que había una ventana para empujar fuerte hacia un viaje a Finales en un Este golpeado. El problema es que, en lugar de acelerar hacia ese objetivo, el equipo atravesó una temporada de una decepción marcada.
Si bien los Magic lograron cortar la seguidilla de ofensivas entre las peores del torneo, la incorporación de Bane no alcanzó para resolver varios de los problemas centrales en ataque. Hay aspectos que no dependían estrictamente del trabajo del DT, como la convivencia poco fluida entre Banchero y Wagner o la falta de tiros consistentes de jugadores de rol. Pero el diagnóstico que quedó en evidencia es que, más allá de esas limitaciones, los sistemas ofensivos que Orlando aplicó durante la campaña se sintieron relativamente planos, y ahí el entrenador también quedaba expuesto. Mientras tanto, el costado defensivo que había sido destacado en el pasado, después de dos campañas consecutivas terminando entre las tres mejores del rubro, cayó hasta rondar el promedio de la liga.
En teoría, el puesto de Orlando debería resultar atractivo para candidatos externos, especialmente por el buen nivel que mostraron en playoffs. La plantilla sigue teniendo juventud y talento. No obstante, el club enfrenta un apuro financiero importante de cara al futuro. Tras haber firmado extensiones máximas para Banchero y Wagner, Orlando ya está muy cerca de quedar en el segundo apron proyectado para la próxima temporada. Y, si después de 2025-26 el equipo decide renovar con un guardia clave como Anthony Black con una extensión de rookie sustanciosa acorde a lo que merece, el costo total del plantel se volvería todavía más exigente. En ese escenario, es probable que el equipo se vea muy distinto en unos años. Los Magic parecían ser conscientes de eso, y por eso la decepción de este año pesa aún más: fue una apuesta “a todo o nada” y el entrenador paga el precio de un plan que no terminó de funcionar.