La “Kia Race to the MVP Ladder” 2025-26 cerró con un podio que, en el fondo, ya se venía insinuando desde el arranque: Shai Gilgeous-Alexander, Nikola Jokić y Victor Wembanyama ocuparon los tres primeros lugares y, en conjunto, explicaron por qué esta edición no tuvo un dueño único ni una brecha abismal. El listado final ordena a los 10 candidatos sin contemplar sanciones por elegibilidad de premios, y deja un mensaje claro: la temporada fue una carrera de centésimas, con cambios de posiciones y performances que, en varias semanas, llegaron incluso a darse en duelos directos.
El contexto de la Ladder: una pulseada sin margen y con “conciencia” del momento
Los tres primeros clasificados pasaron tiempo en el número 1 durante la temporada, algo que se consideró tanto lógico como necesario para reflejar la calidad del lote en la cima. La lógica central de la Ladder fue evitar que una figura monopolizara el ranking durante todo el año, y también que lo hiciera por una diferencia grande. En esa línea, la Liga salió ganando: las actuaciones épicas de los tres a lo largo de buena parte del calendario —y especialmente en las últimas semanas, a veces enfrentándose entre sí— mostraron que el nivel de “ruido MVP” no fue casualidad.
La comparación que se instala es clara: la Ladder se pareció a los 100 metros de atletismo olímpico, con oro y bronce separados por una fracción mínima. En ese escenario, cada semana el orden podía provocar sorpresa entre quienes siguen el tema con lupa: “¿cómo puede estar X en Y después del año que viene teniendo?”. Y el contraste con ciclos donde una figura arrasó sin oposición —como el 2016 de Stephen Curry— marca otra diferencia: acá no hubo un camino despejado.
Con eso sobre la mesa, este es el “sobre” final: el orden de clasificación de la MVP Ladder 2025-26, correspondiente a su entrega definitiva, sin castigos vinculados a elegibilidad.
Top 10 de la MVP Ladder 2025-26: números, lesiones y el porqué de cada puesto
1) Shai Gilgeous-Alexander — Oklahoma City Thunder
Última semana: N.º 1 (sube) Promedios: 31.1 puntos, 4.3 rebotes, 6.6 asistencias
Su argumento: desde el arranque hasta el final, no hubo una versión “más alta” de básquet sin que haya un bajón: Gilgeous-Alexander sostuvo un nivel uniforme. Hubo jugadores con juegos históricos, rachas más vistosas o meses todavía mejores, pero la regularidad a lo largo de toda la temporada fue la firma del canadiense. La idea se resume en que, desde el inicio, estuvo él y después, recién, el resto.
Lo que hizo: construyó una racha récord de partidos con al menos 20 puntos; sumó producción con eficiencia de nivel histórico; terminó con un promedio de 30 unidades, suficiente para el segundo lugar de la liga; defendió con consistencia; apareció en los momentos decisivos (aunque no “cerró” siempre los partidos después de tres cuartos); y fue una presencia permanente en la rotación.
Además, cargó con el Thunder durante ausencias importantes por lesión y los llevó a la mejor marca de la liga y al seed N.º 1 en una Conferencia Oeste extremadamente competitiva, con cruces difíciles prácticamente noche por medio.
En lo individual, el dato de eficiencia fue central: disparó 55.3% desde el campo como base/creador y promedió tantos puntos como para sostener el argumento de “dominancia sin caos”. Concluye la idea: mantuvo sus “malos” partidos al mínimo en un equipo que ganó 64 juegos y mandó en la Conferencia. Eso es, literalmente, MVP.
2) Nikola Jokić — Denver Nuggets
Última semana: N.º 1 (sube) Promedios: 27.8 puntos, 12.8 rebotes, 10.8 asistencias
Su argumento: Jokić otra vez hizo cosas que o no se habían visto antes o se habían observado muy pocas veces. Esa rareza lo coloca en una clase especial. Parte del problema para explicarlo es que su nivel se volvió tan alto que el público lo terminó dando por hecho, y eso nunca debería suceder: por cómo juega, una temporada así no debería repetirse pronto, ni siquiera para él.
El eje fue el triple-doble: lo promedió y lo hizo con más espectacularidad que en la campaña anterior, cuando también había alcanzado esa marca. La progresión se entendió con un dato histórico: fue el primer jugador en liderar la liga en rebotes y asistencias dentro del mismo año. No solo eso: se perdió 17 partidos por lesión y, aun así, encabezó la liga en asistencias totales.
Fuera de rebotes y pases, terminó octavo en anotación. El “pero” aparece en dos frentes: una lesión que lo dejó fuera casi un mes y la imposibilidad de pelear el primer seed, en gran medida por su ausencia y la de compañeros.
3) Victor Wembanyama — San Antonio Spurs
Última semana: N.º 1 (baja) Promedios: 24.2 puntos, 11.2 rebotes, 3.1 bloqueos
Su argumento: Wembanyama hizo ruido como candidato serio a MVP por una mejora notable en ambos extremos. Ese salto defensivo—y el impacto en el otro lado— fue la razón principal por la que los Spurs, con 62 victorias, se transformaron de inmediato en una amenaza real de campeonato.
Su plantel se mantiene mayormente parecido al del año pasado. Aun así, hay un antecedente importante: Wembanyama se perdió parte de la campaña anterior por un tema de coagulación sanguínea.
La defensa: su presencia en el aro obligó a que los rivales modifiquen planes. En el liderazgo de bloqueos, estuvo por encima del resto: registró 3.1 tapones, mientras que nadie promedió más de 1.7. Hubo partidos en los que bloqueó más tiros que todo el equipo rival en conjunto.
El crecimiento ofensivo: su “valor MVP” subió del lado del ataque. Se vio desde el día 1, cuando anotó 40 puntos contra Anthony Davis, un defensor enorme. La confirmación llegó con un tramo reciente: la semana anterior cerró con juegos consecutivos de 41 unidades. También se asentó como opción líder, y lo hizo con menos de 30 minutos por noche.
Lo único que le faltó para alcanzar un sabor “histórico” como el de Gilgeous-Alexander y Jokić fue esa sensación de un año con la misma marca de “pico” total.
4) Luka Dončić — Los Angeles Lakers
Última semana: N.º 1 (intercambio) Promedios: 33.6 puntos, 7.8 rebotes, 8.3 asistencias
Su argumento: como anotador, Dončić no tuvo par. Lideró la liga con una diferencia de más de dos puntos por partido respecto del segundo, Gilgeous-Alexander. Además, tuvo momentos “al rojo vivo”: en varias ocasiones se fue a la cifra de 60, a un 50 y además acumuló cinco partidos de 40 puntos dentro de un March desquiciado. Fue una seguidilla a la que nadie se acercó en el mismo nivel: una clase de racha que solo un puñado de jugadores en la historia de la NBA consigue armar.
Pero hay más: volvió a ser un base con visión de cancha y capacidad para meterse al tablero. El texto lo expresa como un “casi triple-doble” en promedio. Y, en términos de equipo, los Lakers rindieron mucho mejor con él teniendo la pelota, de una forma u otra.
El rubro que también mejoró fue la defensa, históricamente discutida en su carrera. En esta temporada puso más intensidad y, como consecuencia, dejó de ser un blanco fácil y cedió menos puntos de los que anotaba.
5) Jaylen Brown — Boston Celtics
Última semana: N.º 1 (intercambio) Promedios: 28.6 puntos, 7 rebotes, 5.2 asistencias
Su argumento: las campañas de MVP suelen construirse con la carga que un jugador tiene que llevar. Si esa premisa aplica, ningún candidato de la Ladder tomó más peso que Brown. Cambió el techo de los Celtics y, por extensión, también fortaleció su reputación pública.
Su temporada mejorada se explica en parte por el trabajo de la gerencia de Brad Stevens y por la lesión de Jayson Tatum. Stevens, el verano anterior, había movido piezas: dejó salir a Jrue Holiday, pieza clave del plantel campeón de 2024, y también se despidió de Al Horford y Kristaps Porziņģis. Tatum pasó la temporada recuperándose de una cirugía de Aquiles y recién volvió el mes pasado. Con ese escenario, la carga sobre Brown aumentó, y las expectativas para Boston bajaron. Ese “año puente” que muchos imaginaron no llegó, en gran medida porque Brown no lo permitió.
Brown dejó números de carrera en todas las áreas: terminó cuarto en anotación, mejoró el manejo del balón y tomó el rol de figura principal que dejó vacante Tatum. La idea final: jugó un año entero al mismo nivel que su tramo de dos semanas en la campaña 2024 de la que salió NBA Finals MVP.
6) Cade Cunningham — Detroit Pistons
Última semana: N.º 1 (sube) Promedios: 23.9 puntos, 5.5 rebotes, 9.9 asistencias
Su argumento: Cunningham “puso gasolina sin plomo” en Detroit durante toda la temporada. Fue el factor más importante para que los Pistons se quedaran con el seed de localía en el Este. Su liderazgo, combinado con rendimiento y mano firme, fue exactamente lo que Detroit necesitaba para imponerse al resto de la Conferencia y llegar a 60 victorias.
En lo estadístico, terminó segundo en asistencias de toda la liga. Su forma de pasar elevó a sus compañeros y, a la vez, hizo que el ataque de Detroit fuera más difícil de leer. Cunningham controló el ritmo y el flujo del partido, mientras que su toque anotador le dio una base sólida y equilibrada.
7) Jalen Johnson — Atlanta Hawks
Última semana: N.º 1 (intercambio) Promedios: 22.5 puntos, 10.3 rebotes, 7.9 asistencias
Su argumento: con 24 años, Johnson pasó de ser un buen jugador la temporada anterior a convertirse en una pieza de franquicia en esta. Ese salto de nivel lo transformó en un jugador capaz de cambiar el partido y lo metió de lleno en la conversación de la Ladder, sobre todo en los últimos meses, cuando los Hawks crecieron en rendimiento.
Se ganó el lugar en la pelea por MVP gracias a un abanico casi inigualable de recursos: fue segundo en triple-dobles detrás de Jokić y tercero en dobles-dobles detrás de Jokić y Karl-Anthony Towns. Rápidamente se estableció como el mejor jugador de Atlanta y, además, facilitó que la organización pudiera desprenderse de Trae Young en el cierre del mercado de traspasos.
8) Kawhi Leonard — LA Clippers
Última semana: N.º 1 (baja) Promedios: 27.9 puntos, 5.4 rebotes, 3.6 asistencias
Su argumento: esta fue, de acuerdo con el texto, la mejor temporada regular de Kawhi en la carrera de un futuro miembro del Salón de la Fama y doble ganador de MVP de Finales. Punto. Kawhi puso esos números y, además, cerró con 50.5% de efectividad global.
También terminó cuarto en robos, con 1.9 por partido. Todo eso lo colocó dentro del grupo más selecto de jugadores de dos vías. El gran facilitador fue la salud: por primera vez en mucho tiempo, pudo mantenerse y evitar los grandes vacíos por lesiones que en el pasado lo marginaron con frecuencia.
9) Kevin Durant — Houston Rockets
Última semana: N.º 1 (sube) Promedios: 26 puntos, 5.5 rebotes, 4.8 asistencias
Su argumento: con 37 años, Durant aparece como el único superestrella de su generación en la Ladder. La lectura no es que otros como Stephen Curry, LeBron James o James Harden no sigan produciendo, sino que Durant lo hizo a un nivel superior en esta temporada.
Además, su mérito incluye el contexto: siendo un anotador top-15 en la campaña, se sumó a un equipo nuevo y al instante se volvió el jugador más determinante de ese plantel, incluso en la etapa tardía de su carrera.
10) Anthony Edwards — Minnesota Timberwolves
Última semana: N.º 1 (sube) Promedios: 28.8 puntos, 5 rebotes, 3.7 asistencias
Su argumento: Edwards volvió a ser extraordinario de forma integral y, sobre todo, fue lejos el mejor jugador de los Timberwolves. La combinación entre eficiencia y volumen de producción de su anotación llegó a un máximo histórico. Disparó 48.9% desde el campo y 39.9% en triples.
Se remarca que es difícil encontrar tiradores de alto volumen con números tan sólidos. También, más allá de la estadística, Edwards fue el jugador más influyente y presente en la cancha la mayor parte de las noches, sin importar el rival. Su única mancha fue la cantidad de partidos: jugó 61 encuentros, menos que cualquiera de los jugadores ubicados en el top 10. La Ladder no lo castiga con exclusión, pero sí deja una “advertencia” por la cantidad de juegos.
Y cierran otros cinco nombres que aparecen listados en orden alfabético: Jalen Brunson (New York Knicks), Jalen Duren (Detroit Pistons), Tyrese Maxey (Philadelphia 76ers), Donovan Mitchell (Cleveland Cavaliers) y Jamal Murray (Denver Nuggets).
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El cierre de la nota deja una referencia biográfica del autor, que cubre la NBA desde 1985.