Lakers y Knicks: las dudas clave para frenarse y sobrevivir en la 2ª ronda

ByMartín Gutiérrez

May 4, 2026

La segunda ronda de playoffs ya tiene emparejamientos y calendarios definidos, con llaves que dejaron sorpresas en la primera etapa: Orlando y Toronto forzaron al límite a Detroit y Cleveland, respectivamente, mientras que los Lakers avanzaron con comodidad pese a no contar con Luka Dončić y Austin Reaves durante gran parte de la serie. En el Oeste, Oklahoma City y San Antonio no tuvieron mayores inconvenientes. Ahora, el foco pasa a preguntas bien concretas: si los Lakers pueden sostener el ritmo ante la defensa del Thunder; cómo sostendrá el ataque Minnesota cuando Anthony Edwards sea baja al menos al inicio; si los pívots de New York podrán frenar a Joel Embiid; y si Jalen Duren tendrá un impacto real para que Detroit no se quede sin respuestas frente a Cleveland.

Oeste: Thunder vs. Lakers y el “problema” de encarar una defensa de élite

Los Lakers resolvieron la primera ronda ante Houston con relativa facilidad, en una serie donde el contexto jugó a favor de Los Ángeles: los Rockets no encontraron una identidad ofensiva clara y además tuvieron a Kevin Durant lesionado. Incluso sin Dončić durante todo el cruce y con Reaves ausente durante gran parte del mismo, el equipo de Los Ángeles superó a una franquicia que llegaba con expectativas altas para la temporada.

En lo inmediato, el mérito fue la preparación táctica: JJ Redick logró que el plantel llegara “ordenado” desde el arranque de la serie, y la diferencia se notó en la energía y el esfuerzo que rodearon a LeBron James, que terminó siendo el eje alrededor del cual giró la producción del equipo.

El problema para los Lakers es que Oklahoma City no es Houston. Dončić, además, se perdería al menos el comienzo de esta segunda ronda, dejando a Los Ángeles arrancando con una desventaja adicional en creación y lectura de juego. La pregunta central pasa por si jugadores como Luke Kennard, Marcus Smart y Rui Hachimura pueden realmente incomodar a un Thunder que se caracteriza por su defensa.

La clave táctica, según el razonamiento del cruce, es cómo Redick puede lograr que esa defensa “ceda” o, al menos, que no todo sea un muro permanente. Con Dončić fuera, el espaciado pierde un componente gravitacional: el rival no tiene que custodiar distancias y ángulos con la misma presión, y eso cambia el tipo de tiros que pueden generarse. En ese escenario, el plan de los Lakers tendría dos caminos: frenar a James lo suficiente como para que no se desate, y obligar al resto a resolver; o, en caso de que LeBron encuentre su ritmo, intentar que la ofensiva acompañante no se apague y que el apoyo no se convierta en un flanco fácil.

Para que la llave sea competitiva, hay un punto que aparece como determinante: una serie grande de Austin Reaves. El propio desarrollo del primer cruce dejó claro que en sus dos presentaciones iniciales mostró falta de ritmo, algo esperable en playoffs. Pero esta vez no alcanza con “estar”: los Lakers necesitan puntos y juego para sostenerse frente a una ofensiva que, en general, carece de debilidades.

En resumen, enfrentar al Thunder es como rendir un examen para el que no se estudió: hay que transitarlo con la mejor suposición posible y esperar que lo “suficiente” alcance para sostenerse el tiempo necesario. El objetivo, para Los Ángeles, sería volver a tener a Dončić en el momento correcto y que eso reordene el rompecabezas.

Oeste: Timberwolves vs. Spurs y el desafío de sostener el ataque sin Ant

Si en algún momento Jaden McDaniels intentó instalar la idea de “malos defensores” al hablar de Denver, ahora el contexto con San Antonio es distinto: no hay “mala defensa” como para cargar la presión en un solo punto. Cuando Victor Wembanyama está en cancha, el impacto es inmediato y ocupa gran parte del tablero, tanto cerca del aro como en zonas donde su altura y alcance alteran decisiones ofensivas.

Anthony Edwards, además, se espera que esté fuera al menos al inicio de la serie. Con eso, Minnesota tiene que resolver cómo produce cuando el equipo no puede apoyarse en su conductor principal para generar ventaja individual y ritmo colectivo.

En la primera ronda, Ayo Dosunmu llenó un vacío de manera creíble y hasta mejoró a medida que avanzó el cruce. La duda ahora es cómo responderá contra un backcourt que despliega defensores con mejor capacidad para marcar y negar espacios. Dosunmu suele buscar llegar al aro, pero San Antonio ya mostró que puede limitar el ingreso en pintura: en la temporada regular permitió el séptimo menor puntaje desde la pintura, con 46,3 puntos. Incluso contra Portland, en el primer cruce, esa mejora se mantuvo: redujeron esa cifra a 40,8.

Con Wembanyama en cancha, San Antonio va a “quitar” la pintura. Por eso, Minnesota necesitaría que el tiro de tres desde el puesto de seis mejor porcentaje de la liga sea un aliado. En el primer round no se vio: Minnesota se quedó con 33,7% desde el perímetro. Y el problema crece porque Donte DiVincenzo estará fuera por una lesión de Aquiles.

El argumento entonces es claro: si Minnesota logra calentarse desde más allá del arco en esta serie, puede transformarse en un ajustador de la ecuación. Eso obligaría a San Antonio a modificar su defensa y abriría caminos para que el ataque de los Timberwolves vuelva a tener producción más variada, no tan condicionada por el acceso a la pintura.

Este: Knicks vs. Sixers y la batalla de pívots como eje de la llave

En el Este, la segunda ronda vuelve a poner a Sixers y Knicks frente a frente. Las preguntas no faltan: si Philadelphia llega entera en salud; cómo se defiende un equipo que tiene menos lugares para “esconder” a un jugador cuando enfrenta una unidad ofensiva dinámica; y si el repunte tardío de Mikal Bridges en la serie anterior se sostiene para el resto del playoffs. Sin embargo, el interrogante principal que domina la llave pasa por un duelo específico: cómo se comportarán los pívots de New York frente a Joel Embiid.

En la primera ronda, Karl-Anthony Towns mostró un rendimiento alto. Con Atlanta sin tamaño real para disputarle, KAT pudo lucir sus recursos ofensivos con un rol más central: se convirtió en un generador y distribuidor, aportó asistencias, capturó rebotes y sumó puntos, sin que lo defensivo se convirtiera en un problema constante.

Ahora, tanto Towns como Mitchell Robinson tendrán la tarea de custodiar a Embiid, que en esta instancia luce más saludable y dominante tras una cirugía de apéndice ocurrida menos de un mes atrás. El punto es que, más allá de cualquier matiz sobre su condición, el cruce se construye como si Embiid pudiera ser una amenaza plena durante la serie.

La expectativa es que Embiid y los Sixers busquen explotar las limitaciones defensivas de Towns. Si el pívot de Philadelphia se calienta, eso abre aún más el abanico para el sistema defensivo de los Sixers. En ofensiva, si los Knicks se ven obligados a enviar un defensor extra a Embiid, entonces se corre riesgo de dejar libre a algún tirador o creador del perímetro de Philadelphia, estirando la defensa de New York y obligándola a tomar decisiones más complicadas en rotaciones.

Además, si Towns entra en problemas de faltas, el impacto puede ser doble: por un lado pierde presencia y por otro condiciona la forma en que New York puede sostener su ofensiva y su defensa en conjunto.

Un detalle con antecedentes: Towns y Embiid no se midieron en playoffs, pero la última vez que se enfrentaron fue en enero, cuando KAT terminó con cinco faltas y se fue expulsado por acumulación. Embiid combinó fuerza con un toque subestimado para encontrar posiciones incómodas, provocando faltas. Y cuando el pívot de Philadelphia tuvo a Robinson como custodio, lo obligó a defender en espacios abiertos, algo que tanto él como Towns tienen más dificultad para sostener.

Con ese panorama, Embiid intentará sacar provecho de cada rincón de ese duelo. Y el otro factor determinante será observar cómo responden Mike Brown y los Knicks: la forma de cambiar coberturas, rotaciones y asignaciones puede definir el tono de la serie.

Este: Pistons vs. Cavaliers y el “test” para Jalen Duren

Detroit consiguió avanzar en primera ronda tras sufrir ante Orlando. Pero si los Pistons aspiran a ir más lejos, el rendimiento de Jalen Duren frente a los Magic no puede repetirse como norma: tiene que ser una excepción y no el estándar. En la temporada regular, Duren promedió cerca de 20 puntos por partido, pero ante Orlando en playoffs se quedó la mayoría de los juegos por debajo de los dobles dígitos.

En el cruce, Wendell Carter Jr. lo superó durante toda la serie. Además, Duren mostró caras de sorpresa en varios tramos frente al nivel de físico que presentó Orlando, un aspecto que se vuelve clave cuando el rival ajusta y te obliga a tomar decisiones bajo contacto.

La combinación de tamaño de Orlando y la falta de amenazas reales desde la línea de tres de Detroit generó un problema directo para Duren y, por extensión, para el ataque del equipo. En playoffs, el pívot no pudo vivir de pick and roll y lobs como en temporada regular, porque Orlando protegió la pintura con más densidad. Como resultado, Duren perdió eficiencia ofensiva: su porcentaje de campo bajó de 65% en temporada regular a 52,3% en playoffs.

En producción también se vio desequilibrio: acumuló más pérdidas que asistencias. El registro que dejó la serie fue de 19 asistencias? No: el dato duro es que tuvo 19 turnovers, contra 15 asistencias. En defensa, además, su impacto fue negativo. Detroit permitió 21,5 puntos menos en los minutos cuando Duren estaba sentado contra Orlando, un indicador que encaja con su fragilidad de faltas: en cuatro de los siete juegos permaneció en problemas de faltas, sumó cinco faltas en tres partidos y llegó a cometer su quinta falta en el Juego 3, saliendo por acumulación.

Recién en el Juego 7 Duren se pareció al de siempre: terminó con 15 puntos y 15 rebotes. Fue la primera vez en toda la serie que capturó dobles dígitos en rebotes. Esa es la versión que Detroit necesita para esta segunda ronda, especialmente porque Cleveland tiene un frente con tamaño: aunque el rival no necesariamente cuenta con el mismo perfil de Carter, sí tiene presencia en la zona con Evan Mobley y Jarrett Allen.

Duren no tiene que dominar el tablero por completo, pero sí necesita mejorar respecto de lo que mostró ante Orlando. Y hay otra capa: Tobias Harris no puede ser la única vía constante como segundo recurso ofensivo cada noche. Harris es un anotador irregular, y aunque en el cruce anterior no se manifestó con fuerza ese “bache” en el rendimiento, Detroit necesita planes alternativos. En esa ecuación, Duren debe ser el contingente.

Panorama de las llaves: lo que se juega en cada emparejamiento

  • Thunder vs. Lakers: si Los Ángeles puede sostener competitividad pese a la ausencia inicial de Dončić y el requisito de que Reaves vuelva a ser una amenaza real.
  • Timberwolves vs. Spurs: cómo producirá Minnesota sin Anthony Edwards al menos al inicio, con Wembanyama cerrando la pintura y la necesidad de que el tiro de tres funcione.
  • Knicks vs. Sixers: si los pívots de New York logran frenar (o al menos contener) a Joel Embiid y cómo responden los ajustes de Mike Brown.
  • Pistons vs. Cavaliers: si Jalen Duren puede ser un factor positivo y no repetir el patrón de su serie contra Orlando, con Cleveland como examen de tamaño y rebote.

By Martín Gutiérrez

Martín es periodista deportivo especializado en baloncesto argentino y ligas internacionales. Lleva más de 8 años cubriendo la Liga Nacional, Euroliga y NBA, analizando estadísticas, tácticas y rendimiento de jugadores.