Bienvenidos a una edición de playoffs de “Hater Report”: un repaso de jugadores, equipos y tendencias del postemporada que, sin vueltas, me están sacando de quicio. Si no venís predispuesto a bancar el pesimismo, mejor extremá la precaución.
Los números
- James Harden (serie ante Toronto): 24 pérdidas en la serie.
- Harden en los últimos dos partidos: 15 pérdidas vs 11 canastas convertidas (más pérdidas que tiros de campo hechos).
- Harden en playoffs (marcos de eficiencia de tiros): con 5 o menos intentos de gol de campo: 77 partidos; con 4 o menos: 55; con 3 o menos: 35; con 2 o menos: 22.
- Harden (volumen y pérdidas): en 44 partidos tuvo igual cantidad o más pérdidas que goles de campo convertidos.
- Derrick White (serie ante Boston vs Filadelfia): 7 de 33 en triples (21,2%).
- White (goles de campo totales y promedio): 29,8% en cancha con 8,2 puntos por partido.
La realidad de los playoffs: lesiones, suerte y el calendario
Los playoffs están en marcha y, sí, hubo juegos vibrantes; pero también aparecieron situaciones que dan para señalar y poner bajo la lupa. En teoría es esperable: no todos los equipos o jugadores pueden garantizar actuaciones “de vitrina” cada noche. Pero en la primera ronda se vieron varios partidos que directamente decepcionan.
En el básquet de la NBA actual, la fórmula para pelear el título se terminó pareciendo demasiado a dos cosas: tener un buen equipo y, en buena medida, contar con fortuna en lo que a lesiones se refiere. Esa suerte puede venir por tu lado (tu plantel llega entero) o por el lado del rival (que le falten piezas). Es feo, pero es la realidad: la temporada es larga para el estilo de juego de hoy. El ritmo es alto y el juego está muy abierto; además, hay demasiados atletas top, aplicando tanta potencia al cuerpo como para cubrir toda esa distancia sin pagar un costo físico.
Eso sí: achicar la temporada parece difícil, porque el dinero manda. Menos partidos implican menos ingresos, y cuando la negociación se pone dura, los jugadores no van a querer resignar salario. Por eso se juegan 82 encuentros de temporada regular y, aun así, los futbolistas del calendario siguen dejando jugadores al margen durante el tramo final… y después, en playoffs, series enteras pueden terminar influenciadas tanto por quién está disponible como por quién no sale a la cancha.
Y el listado de ausencias habla solo. Kevin Durant se perdió tres de los cuatro partidos ante Los Angeles Lakers y además quedó descartado para el Juego 5 del miércoles. En el caso de los Lakers, Austin Reaves podría estar disponible, pero por ahora ni él ni Luka Dončić jugaron un minuto en estos playoffs. Si Los Angeles termina cerrando la serie frente a Houston, lo más probable es que Dončić tampoco esté para el cruce con Oklahoma City Thunder. En ese escenario, la serie estaría prácticamente definida antes de empezar, aunque siempre existe el “pero” del deporte: que Shai Gilgeous-Alexander se lesione del otro lado. Y, lamentablemente, tampoco sería tan raro que ocurra.
En Minnesota, los Timberwolves llegaron a estar arriba 3-1 frente a Denver, aunque ahora el estado de la serie es 3-2. Pero en el medio se metió el golpe: Donte DiVincenzo tiene el tendón de Aquiles desgarrado y Anthony Edwards está muy probablemente fuera para el resto de la serie, y tal vez más allá, luego de una hiperextensión de rodilla. Del lado de Denver, Aaron Gordon también está afuera por un problema en la pantorrilla. Gordon se perdió el Juego 3, intentó volver en el Juego 4 pero no tuvo impacto real y luego se perdió el Juego 5. Peyton Watson ni siquiera sumó minutos. Dos piezas importantes para la maquinaria de los Nuggets.
Philadelphia también tuvo su parte. Joel Embiid estuvo ausente en los tres primeros juegos de su serie ante Boston. Victor Wembanyama, por su parte, se perdió un juego por una conmoción, aunque ya regresó y los San Antonio Spurs avanzaron a la segunda ronda.
Mirando más atrás, el contexto de lesiones viene de antes. En temporada regular, Golden State figuraba en la lista de posibles aspirantes, aunque fuera de las primeras filas. Después, Jimmy Butler se lesionó con una rotura de ligamento cruzado anterior (ACL) y Stephen Curry estuvo más de dos meses fuera por un problema de rodilla. Indiana, que el año pasado estuvo a una victoria del título, sufrió otro golpe: Tyrese Haliburton se desgarró el tendón de Aquiles en el Juego 7 de las Finales, lo cual movió el panorama de playoffs del Este. Algo similar ocurrió con Jayson Tatum: volvió antes de lo que se esperaba tras un ACL roto.
En cualquier caso, el mensaje es claro: las lesiones están en el centro del debate del postemporada. Otra vez. Para los equipos que siguen vivos, lo único que queda es rezar para que el próximo golpe no sea el de su figura principal.
Harden y el guion de los playoffs: pérdidas, bajones y dudas
Otra vez aparece el relato de James Harden en playoffs, y lo que deja es poca paz. En la serie ante Toronto acumula 24 pérdidas. En los dos partidos más recientes, además, el patrón se volvió más evidente: Harden registró más pérdidas que canastas convertidas (15 contra 11). No es un hecho aislado; es una tendencia.
También aparece el “dato duro” en relación con su producción cuando los tiros bajan de volumen. En sus partidos de playoffs con 5 o menos intentos de gol de campo: 77. Con 4 o menos: 55. Con 3 o menos: 35. Con 2 o menos: 22. Y, además, en 44 juegos tuvo igual o más pérdidas que goles de campo convertidos. El número, más allá de cómo se mire, no deja demasiado margen para el optimismo.
Donovan Mitchell tampoco la pasó bien en los dos partidos recientes, aunque hay que reconocer que la defensa de Toronto presionó y limitó el juego. Pero al final, Cleveland hizo un movimiento que habla de urgencia: intercambió a Darius Garland (de 26 años) por Harden (de 36), porque el reloj de “ganar ya” está encima. Para los Cavs, el problema es que Harden necesita mejorar. Si vuelve a repetirse el “apagón” sobre el final de las series, como lo hizo con Philadelphia y también en temporadas fuertes con Houston en sus mejores años, entonces el camino del equipo se complica muchísimo.
Derrick White: mala puntería, menos minutos y el problema de confianza
En la serie de primera ronda ante Filadelfia, Derrick White está con una efectividad de 7 de 33 en triples. Eso equivale a 21,2%. En el total de sus tiros de cancha, el dato también pega: 29,8%, para un promedio de 8,2 puntos por partido. Y, además, no parece que fueran tantos “casi” que entraron por poco; varias decisiones se sienten lejos del aro.
Si se pone el foco en el rendimiento, hay otra capa: quitando el aplastamiento del Juego 1, Boston viene perdiendo los minutos de White por 17 puntos en los últimos cuatro partidos. La temporada regular ya había dejado señales de que el tiro no venía fino: cerró con porcentajes 39/32, y además tuvo el peor porcentaje de tiro verdadero de toda su carrera. Aun así, no todo fue negativo: White metió jugadas importantes, incluyendo un rebote ofensivo enorme que terminó en el triple letal de Tatum en el Juego 3. Y, aunque su tiro fue un desastre, el equipo fue claramente mejor cuando White estuvo en cancha esta temporada que cuando no.
Ahora bien, el tema es más grande que esta serie específica. Boston llega al Juego 6 con ventaja 3-2, pero aunque avance, necesitarán que White produzca más para sostener el nivel. No es solo “tirador”. Suele ser un creador secundario muy valioso y Boston lo necesita para recuperar confianza y atacar las oportunidades que aparecen cuando las defensas rotan y se desacomodan. El desafío, entonces, es recuperar la seguridad para volver a ser útil en la construcción.
Jalen Duren y el “desaparecer” ofensivo: el contexto pesa
La ofensiva de Detroit está demasiado atada a que Cade Cunningham genere prácticamente todo. Pero Jalen Duren llegó como una pieza que debía aportar: es All-Star y candidato a All-NBA, y en la temporada promedió apenas por debajo de los 20 puntos por partido, con la idea de convertirse en una segunda fuente constante de ofensiva.
En la serie de primera ronda ante Orlando, el descenso de producción se nota. El dato es el siguiente: en la temporada, Duren promedia 19,5 puntos y 10,5 rebotes, con 65,0% en tiros de cancha. En estos playoffs, cae a 9,8 puntos y 8,3 rebotes, con 46,9% en efectividad de cancha.
Duren tiene opción de extender contrato por cinco años y 240 millones de dólares como máximo este verano. Hasta antes de esta serie, parecía un hecho. Pero ahora, con lo que está pasando, ya no es tan simple. En la era del “aprón” y el control salarial, no podés poner más de dos jugadores con contrato máximo y después armar un plantel realmente competitivo alrededor. Y si incluso con la dupla Cunningham-Duren Detroit no puede ganarle a Orlando en la primera ronda, cuesta imaginar que termine siendo un equipo de campeonato.
Y esto no es responsabilidad completa de Duren. No es el tipo de opción secundaria que crea por sí misma con la capacidad de un jugador número 1, pero con menor volumen. Su producción depende del trabajo de Cunningham. El problema es el contexto: con poca separación real en Detroit (nadie fuera de Duncan Robinson es un tirador confiable), Duren queda operando dentro de un “puño” defensivo, con poco aire para jugar.
Por eso, sus rodadas abiertas hacia la canasta no aparecen con la misma frecuencia. La pintura está llena. Además, no es un jugador que vaya a generar muchísimo en 1 contra 1. Defensivamente viene bien, especialmente en el aro, pero en ataque la decepción es grande para un Pistons que necesita un acompañante confiable en las alas del sistema.
Jokić “humano”: Gobert lo limita, y los Nuggets sufren
Si no fuera por una actuación impecable del Juego 5, donde Nikola Jokić hizo 27 puntos, 16 asistencias y 12 rebotes con 60% en tiros de campo, esta sección sería mucho más dura. En un partido de “ganar o irse”, Jokić lideró a Denver con el tono de un MVP clásico. Aunque hay que admitir que el contexto ayudó: los Timberwolves prácticamente regalaron la pelota en cada posesión, y eso terminó en un dato contundente: 25 pérdidas de Denver, o mejor dicho, una cantidad de errores que acompañaron el caos del rival.
Pero si volvemos un paso antes del Juego 5 que mantuvo con vida a Denver, el panorama cambia. En las tres derrotas que Denver acumuló en la serie, esas actuaciones extraordinarias que se esperan de Jokić se vieron raras: en los Juegos 2 a 4, Jokić tiró apenas 33,8% desde el campo. Y en el Juego 3 tuvo más pérdidas (4) que asistencias (3). Además, el tiro de tres está muy flojo: 19% desde el perímetro con más de seis intentos por partido, lo cual agrava sus problemas ofensivos.
Acá merece un crédito grande Rudy Gobert. En varios tramos, literalmente neutralizó a Jokić. No es solo “estar cerca”: Gobert está cumpliendo con el apodo “Stifle Tower” en esta serie. Marcando a Jokić, lo limitó a 22 de 60 en tiros de campo (36,7%), muy por debajo del 56,9% que promedió en la temporada regular. Gobert obligó a ese “gigante con pocas pérdidas” a soltar la pelota 10 veces y además registró algunos bloqueos sobre Jokić. También recortó la cantidad de toques de Denver en la pintura: de 23,9 en temporada regular a 18,4 en playoffs.
Probablemente Gobert no recibe el crédito suficiente por lo que hace, quizás porque su reputación arrastra críticas históricas cuando se lo espera defender a un base en espacio. Pero contra Jokić no existe esa misma exigencia: ahí, su tamaño y su fuerza le permiten mantenerse pegado. Y el resultado son bloqueos que complican el tiro de Jokić desde adentro.
Ahora bien: todo podría cambiar si Jokić empieza a conectar más triples de manera consistente. En ese caso, Gobert tendría que elegir entre quitarle el tiro de media distancia o ajustar para evitar la entrada al aro. Mientras eso no pase, a Jokić le va a seguir costando construir tiros sobre Gobert en la pintura.
Houston: ofensiva sin identidad y el peso de la dependencia
Los Rockets vienen siendo una pesadilla ofensivamente en estos playoffs. La serie, en el papel, iba a ser fácil: Houston contra un Lakers al que le faltaban dos de sus mejores jugadores, con Dončić y Reaves fuera. Sin embargo, el presente es todo lo contrario: Houston está abajo 3-1 frente a un LeBron James de 41 años y un grupo de jugadores de rol que están rindiendo bastante por encima de lo esperado.
La producción lo muestra. En temporada regular, el ataque de Houston fue octavo en la liga con 117,5 puntos por partido. En estos primeros tres juegos, se apagó: hizo 104,9. Dos veces el equipo quedó por debajo de los 100 puntos, contra una defensa de los Lakers que terminó la temporada regular en el puesto 20 en ese rubro. En efectividad de cancha, solo Portland y Orlando están peor: Houston marca 41,6% desde el piso. Y el triple, directamente, está casi inexistente: 31,3%. Incluso Orlando, que no está precisamente sobrado de aciertos, dispara mejor desde el perímetro.
Sí, Durant se perdió tres de los cuatro partidos. Pero incluso cuando apareció en su único juego, Houston igual perdió. Si los Rockets terminan cayendo en la serie, no sería solo por la ausencia de Durant, al menos no del todo. El motivo es más profundo: esta versión de Houston no tiene una identidad ofensiva fuera del motor de Durant, que ya tiene 37 años. Muchas veces, se vio al núcleo joven desacomodarse en una sola posesión y después tirar la “granada” hacia Durant para que resuelva y salve el partido. Si sacás a Durant del plantel, queda un equipo sin una opción secundaria creíble que pueda hacerse cargo en los momentos de presión.
Se puede hablar de oportunidades de aprendizaje para un plantel joven, todavía en desarrollo. Pero el entrenador Ime Udoka lo dijo a su manera después de un colapso en el Juego 3: Houston tenía una ventaja de seis puntos con 46 segundos por jugar y, de manera inexplicable, terminó perdiendo en tiempo extra. Udoka pidió que “maduren”, y no aceptó como excusa el argumento de la juventud, teniendo en cuenta que la mayoría tiene por lo menos cuatro años de experiencia.
¿Qué se puede esperar de un equipo sin base natural y con una ofensiva demasiado dependiente del genio anotador de Durant? El experimento de Amen Thompson como base mejoró su faceta como pasador, pero no alcanza con ser “pasador” si lo que se necesita en esa posición es el nivel de creador que el equipo imaginó para un plantel con aspiraciones de campeonato. En el roster, además, no hay un jugador sano que actúe como válvula de presión o que organice el ataque cuando el plan A no alcanza.
El problema se veía venir: Fred VanVleet se desgarró el ACL antes del inicio de la temporada y Houston nunca terminó de cubrir esa necesidad, ni siquiera en el mercado de traspasos cuando había alternativas reales. Mirá lo que Ayo Dosunmu está haciendo en Minnesota: es difícil pensar que no ayudara a que el ataque de Houston tuviera más estructura justo ahora.
El tema del base se resolvería recién cuando VanVleet vuelva la próxima temporada. Pero si esta serie se usó como evaluación del recambio, el rendimiento no deja demasiadas señales positivas para el futuro inmediato.
Secciones del informe (orden de aparición)
- Injuries, injuries and more injuries
- James Harden’s turnovers
- Derrick White’s shooting
- Jalen Duren’s disappearing act
- Nikola Jokić has looked human
- Houston’s abysmal offense
Rockets’ offensive woes
En la práctica, los Rockets están pagando el costo de una ofensiva sin identidad y demasiado pegada a la figura de Durant. Aunque Durant haya faltado en varios partidos, el problema de fondo se sostuvo: cuando el plan se rompe, el equipo no encuentra una alternativa secundaria confiable para sostener el ataque en los tramos decisivos, y eso hace que la serie se sienta más como una prueba de supervivencia que como un sistema capaz de competir.