Cleveland respiró en la Semifinal de Conferencia Este ante Detroit: James Harden apareció en el tramo final con acierto clave y los Cavaliers vencieron 116-109 en el Game 3 para evitar caer 0-3 en una serie que, de momento, no perdona. El 17º año de Harden en la liga volvió a mostrar su versión de “resuelve” cuando quedaban minutos de partido, con 19 puntos y 7 asistencias en 40 minutos.
Harden sostiene el “clutch” y Cleveland evita el abismo
En los primeros dos juegos de la serie, Harden recibió críticas por su rendimiento, en un escenario complicado: Detroit había puesto a Cleveland al borde de un 3-0 en una serie que ningún equipo de la NBA logró remontar en la historia. El punto de quiebre llegó el sábado, con Harden tomando protagonismo en los últimos minutos.
El base/creador anotó tres tiros en los últimos dos minutos para encaminar la victoria de Cleveland 116-109 sobre los Pistons en el Game 3. Su plan fue claro: encontrar espacios (“sus spots”) cuando el partido se cerró y aprovechar lo que le presentaron los bloqueos y los emparejamientos buscados.
- Harden cerró con 19 puntos y 7 asistencias en 40 minutos.
- En el juego del sábado, su producción llegó con 8 de 14 en tiros de campo.
- En triples, mejoró la puntería: 3 de 7.
El contraste con el Game 2 fue grande. En la derrota del jueves 107-97 en Detroit, Harden había terminado con 3 de 13 en cancha. De hecho, el sábado completó una secuencia de recuperación: antes de ese partido, en los últimos cuatro encuentros venía con 3 de 20 en triples (más allá de que el patrón del tirador, como siempre, puede variar de noche a noche).
El “cambio de guion”: de la sequía en el cuarto al impacto decisivo
Lo más llamativo del sábado fue el peso de sus acciones en el final. Aunque fue determinante cuando faltaba poco, Harden no aportó puntos en el cuarto período y, aun así, el partido no se escapó: en la segunda mitad del jueves había tenido apenas tres intentos, incluido un error de balón en el último minuto que terminó de cortar cualquier chance de remontada de Cleveland.
El sábado, la historia fue diferente: Harden anotó 9 puntos en el cuarto. De esos nueve, 7 llegaron en los últimos 89 segundos, justo donde la serie empezaba a definirse.
- Con reloj bajando, penetró y clavó un jumper de 16 pies con 1:29 por jugar para estirar la ventaja a 108-104.
- Tras una volcada de Cade Cunningham, respondió con un lanzamiento flotante de 7 pies en la pintura para volver a poner la diferencia en 4.
- Con 25 segundos restantes, castigó con un step-back triple para pasar a ganar 113-109, con Tobias Harris defendiéndolo.
El ida y vuelta tuvo a Cunningham como amenaza constante: el base de Detroit respondió con un triple antes del golpe final de Harden. Para el contexto, ese último tramo definió la curva emocional de la serie: Cleveland dejó de mirar el “0-3” como destino y pasó a administrar con más calma el cierre.
El entrenador de los Cavaliers, Kenny Atkinson, lo resumió en una idea: apareció “el Harden” que se vio durante muchos años en la liga, el que Cleveland necesitaba en ese momento. Atkinson también mencionó que buscaron pantallas para generar los emparejamientos que querían y que Harden “se puso a trabajar” cuando le tocó.
Menos pérdidas, más balance: Mitchell y el impacto colectivo
Además del tiro, hubo un capítulo clave en el control del partido: las pérdidas. Harden había acumulado 11 pérdidas en los dos primeros juegos de la serie contra Detroit y, en promedio, llevaba 5,2 en los primeros nueve partidos de playoffs para Cleveland. El sábado, en cambio, registró solo 3 pérdidas. Fue apenas la segunda vez en esta postemporada en la que comete menos de cuatro.
En su lectura, Harden volvió a remarcar la lógica de su rol: buscar espacios, entender qué requiere el partido y contribuir de la mejor manera posible, más allá del ruido externo. En su mensaje, la prioridad fue ganar y adaptarse con el paso del tiempo.
- Hasta el Game 3, el cambio estuvo en dos frentes: efectividad (8/14 en cancha, 3/7 en triples) y control (3 pérdidas).
- En cuarto y cierre, el equipo encontró el timing: 9 puntos de Harden en el período final.
Donovan Mitchell, con 35 puntos y 10 rebotes, agregó el matiz táctico: la defensa rival tiene que decidir cómo cubrirlo a él y cómo cubrir a Harden, porque ambos pueden anotar. Según Mitchell, los momentos decisivos se explican por la confianza mutua y por la capacidad del equipo de ajustar el plan (“cada juego pide algo distinto”) y mantener la autosuficiencia colectiva para que el ataque fluya sin depender de una sola acción.
Qué sigue para Cleveland y Detroit en la serie
Con este 116-109, Cleveland dejó atrás el riesgo inmediato de quedar 0-3 y recuperó terreno anímico y clasificatorio dentro de la Semifinal del Este. El patrón de la serie ahora se vuelve más importante: cuando Harden sostiene el final con decisiones y conversión, el equipo no solo suma puntos, sino que reduce el margen de error (y eso en playoffs pesa tanto como el porcentaje de tiro).
Lo que viene, entonces, es un duelo donde Detroit deberá ajustar mejor la defensa sobre el pick-and-roll/espacios creados por pantallas y Cleveland tendrá que sostener el equilibrio: Mitchell como motor de anotación y rebote, Harden como detonador en los minutos finales, y una rotación que, a la hora de cuidar el balón, pueda seguir bajando pérdidas para que el “cierre” no dependa de milagros.