Por cuarto año consecutivo, los Cleveland Cavaliers llegan al receso con interrogantes sobre si será momento de “romper” el proyecto tras otro tropiezo en playoffs. Aun así, cada vez suena con más fuerza que el gran fichaje de la temporada —James Harden, incorporado en el mercado de mitad de año— terminará quedándose en Cleveland a largo plazo.
Datos del escenario en Cleveland
- Harden cuenta con una opción de jugador de 42,3 millones de dólares para la temporada 2026-27.
- La idea central sería que Harden active su salida y firme un nuevo contrato con menor valor anual promedio.
- Ese movimiento buscaría que los Cavs, con el objetivo de evitar exceder el tope, se ubiquen por debajo del segundo apron (apron salarial) en 2025-26.
- En la última temporada, Cleveland venía de mantener la base y luego intentó reacomodar piezas: en el deadline envió a Darius Garland a los Clippers a cambio de Harden.
- El debate se intensificó tras la serie de playoffs, especialmente por el golpe en la final de Conferencia frente a New York Knicks, con un quiebre clave en el Juego 1.
El camino hasta la desilusión y el giro del Juego 1
Durante los últimos tres años, Cleveland intentó “volver a intentarlo” (run it back) en cada temporada, con una excepción importante: tras la campaña 2023-24, despidieron a J.B. Bickerstaff para contratar a Kenny Atkinson. Pero este año, al ver que el techo no terminaba de llegar, sí hubo movimiento en el deadline: los Cavs decidieron sacudir el tablero cuando traspasaron a Darius Garland hacia los Clippers para hacerse con James Harden.
La apuesta no dejó indiferente a nadie. En el momento del intercambio, la idea de poner la esperanza del renacer de Cleveland en las manos de Harden —figura central, y a la vez sinónimo de frustración en playoffs durante la última década— generó bromas y comentarios en tono de burla. Ese ruido creció todavía más después del contundente golpe que recibieron en la final de Conferencia ante los Knicks de New York.
El punto de inflexión se dio en el Juego 1, cuando los Knicks y Jalen Brunson encontraron una vía clara para castigar a Harden en la recta final: lo presionaron de manera insistente en el cuarto período y también en prórroga durante la histórica remontada de New York.
La intención de Harden y el plan para acomodar salarios
A pesar del ruido externo, Harden dejó una señal pública tras la derrota en el Juego 4. En la conferencia posterior, sostuvo que su intención era volver a Cleveland con total convicción, afirmando un “100%” de ganas de continuar en la franquicia. Desde el lado de los Cavs, esa expectativa también aparece como la línea más probable.
En términos contractuales, Harden tiene una opción de jugador por 42,3 millones de dólares para la temporada 2026-27. Sin embargo, la lectura del mercado es que podría rechazar esa opción y, en cambio, firmar un nuevo acuerdo por más años, con un promedio anual más bajo. La consecuencia directa sería ayudar a Cleveland a quedar por debajo del segundo apron, algo especialmente relevante porque los Cavs aparecen como el equipo más caro de la NBA en 2025-26 en el escenario planteado.
En esa misma línea, se remarcó que la proyección más probable apunta a que Harden termine siendo “Cav” el año próximo mediante una salida y firma de un nuevo contrato con una estructura que permita al club acomodar su situación salarial y, de esa manera, sostener margen para movimientos posteriores.
Mitchell quiere quedarse, pero no alcanza para “repetir” sin cambios
Donovan Mitchell también se mostró en la misma frecuencia. El escolta manifestó su deseo de continuar en Cleveland con un mensaje directo: “Me encanta estar acá”, y agregó que todavía hay “asuntos pendientes” que siente que debe resolver con los Cavs. En definitiva, tanto Mitchell como Harden parecen inclinados a intentar otra vuelta el año que viene.
Ahora bien, aunque esa voluntad exista, resulta difícil imaginar que Cleveland vaya a simplemente “correr el mismo guion” sin ajustes. El hecho de haber alcanzado la Final de Conferencia del Este fue un paso en la dirección correcta, pero quedarse del lado equivocado de un barriе histórico ante los Knicks no dejó señales positivas que permitan pensar que el problema se solucionará solo.
Ahí aparece el incentivo de un acuerdo para Harden que permita a los Cavs bajar del segundo apron: con ese margen, la organización podría volver al mercado para sumar un elemento de impacto adicional. Si la idea fuera repetir en 2026-27 la pareja de backcourt Harden–Mitchell, entonces alguien del “núcleo” de interiores —principalmente Jarrett Allen y/o Evan Mobley— sería el tipo de pieza que entraría en la conversación para un intercambio.
Mobley, el mercado y el gran fantasma: Giannis
En el pasado, Cleveland insistió en que no tenía interés en mover a Mobley. Pero otro playoffs con impacto inconsistente por parte del ex DPOY podría cambiar el tono del club este verano, sobre todo si surge una oportunidad real para sumar a Giannis Antetokounmpo.
El futuro de Antetokounmpo, en efecto, planea sobre prácticamente cualquier gran operación que Cleveland quiera intentar en el receso. Si los Cavs no logran concretar el fichaje del que sería un ex dos veces MVP, entonces tendrían que moverse en un plan alternativo, un “Plan B o C”, para armar el mejor rompecabezas posible alrededor de Harden y Mitchell.
También se menciona la posibilidad de un regreso con color local: LeBron James. Aunque la idea de una especie de “vuelta a casa” aparece como tema atractivo, no está claro qué tipo de contrato reclamaría el jugador de 41 años para cerrar su carrera donde todo comenzó en Cleveland.
La apuesta real: competir en el Este con margen salarial
La realidad es que, en Cleveland, no aparece una opción de “romper todo” que garantice convertir el equipo en contendiente inmediato para la próxima temporada. Por eso, la mejor apuesta del club sería buscar quedar por debajo del segundo apron mediante un nuevo contrato de Harden y después encontrar la combinación adecuada alrededor del binomio Harden–Mitchell para volver a pelear fuerte en el Este hacia 2027.
Muchos, claro, podrían decir que esa reconstrucción no es viable. Pero Cleveland tiene una referencia para defender su postura: discusiones similares ocurrieron alrededor de los Knicks al inicio de esta temporada, cuando se debatía si era realmente posible construir un equipo contendiente de verdad con Jalen Brunson como figura principal.