Hardaway Jr. encontró su rol en Denver y ahora la banca pesa más que nunca

ByMartín Gutiérrez

Apr 21, 2026

Tim Hardaway Jr. terminó convirtiéndose en una de las piezas más determinantes de los Nuggets, no solo por su tiro de tres desde la banca, sino por el impacto humano que describen el entrenador David Adelman y la dirigencia: una “luz verde” para tirar cuando esté abierto, en un tramo de temporada que Denver tuvo que sostener incluso con lesiones. A nueve meses de aquella charla de verano, Hardaway llegó a la instancia de finalista del premio al Sexto Hombre, con números que lo ponen en la conversación más firme.

La “luz verde” que cambió el rol: Hardaway como oxígeno para Denver

La historia arranca en el verano, con una llamada telefónica entre Adelman y el agente libre Tim Hardaway Jr., en busca de un recurso claro: un tirador de catch-and-shoot, producción desde la banca y, además, la madurez de un veterano para ser objetivo de jugadas tras tiempos muertos. Adelman le transmitió lo que todo anotador sueña escuchar cuando está en un equipo con aspiraciones: que se sienta autorizado a tirar.

El mensaje fue concreto: si Hardaway percibe “un centímetro” de espacio, tiene vía libre. Adelman explicó la idea con una frase que funcionó como marco de trabajo: “la luz verde es la luz verde”. En la temporada, esa confianza se transformó en influencia directa en resultados.

Hardaway, que el año anterior jugó en Detroit, hoy aparece como finalista del premio Sexto Hombre del Año, que se anunciará el miércoles. La nota subraya que su irrupción se dio en un contexto complejo para Denver, donde las lesiones pudieron desestabilizar el camino. El lunes, por ejemplo, fue un “chispazo” clave en la primera mitad del primer round ante Minnesota.

Adelman remarcó el valor por encima de lo estadístico: dijo que Hardaway fue una de las razones centrales para que el equipo “sobreviviera” la temporada y, sin vueltas, que “ganó partidos”. Desde la dirigencia, Jon Wallace —ejecutivo vice presidente de player personnel— también sostuvo que Hardaway tuvo un valor enorme para Denver.

El encaje, según el entrenador y Wallace, es “perfecto”. Y Hardaway lo toma con especial sentido porque lo conecta con un camino que no fue lineal. A los 34 años, el tirador no solo está sosteniendo a Denver, sino floreciendo dentro de una plantilla con ambición de campeonato. Él interpreta su recorrido como una lección de humildad, perseverancia y vulnerabilidad.

“Es aprender de mis errores”, dijo Hardaway. “Aceptar esos errores”.

De Atlanta al banco: cómo se “rompió” el plan y nació la disciplina

Para entender por qué esta etapa en Denver pega distinto, la fuente retrocede a los primeros años de Hardaway y repasa cómo el rol y el trato moldearon su mentalidad. En su carrera, aparecen tres episodios que él recuerda con dureza: la decisión de Mike Budenholzer en Atlanta, los silbidos en el Madison Square Garden en Nueva York y, en Dallas, el silencio de Jason Kidd durante un castigo que terminó en su deslucimiento desde la banca y, según Hardaway, lo llevó a llorar.

Pero el capítulo que más marcó su forma de entender la liga es Atlanta. La nota ubica el momento en su tercera temporada, en el verano de 2015, cuando fue traspasado a los Hawks desde Nueva York (la franquicia de la Gran Manzana lo había seleccionado con la 24° elección en 2013).

Hardaway creyó que en Atlanta iba a tener un rol más grande. En cambio, recordó una charla en la oficina de Budenholzer: le dijeron que no jugaría los primeros 25 partidos, con o sin lesiones. El propio Hardaway confesó que sintió que era el comienzo del final, incluso llegó a pensar en una salida hacia ligas europeas y llamaba a su representante a diario, además de consultar constantemente a su padre, Tim Hardaway Sr., que también fue base y figura de la NBA.

“Fue mi punto más bajo”, dijo. “No sabía si iba a quedarme”.

El mensaje de Budenholzer, más allá del castigo inicial, apuntaba a una receta: ponerse en mejor forma para poder no solo tirar, sino defender; llegar a horario; trabajar su juego fuera de los entrenamientos colectivos; y mejorar hábitos con el cuerpo. Hardaway aseguró que ese plan fue el “mapa” de cómo mantenerse en la liga.

El “ultimátum” de los 25 partidos no se cumplió exactamente: Hardaway jugó en el 16° encuentro de la temporada. Aun así, la primera parte fue dura: en los primeros 35 juegos apenas apareció en 4, mientras transitaba por el entorno de desarrollo con Canton Charge y Austin Spurs.

Cuando volvió a Atlanta, el cambio era visible: llegaba al estadio con cuatro horas de anticipación y sumaba trabajo extra. Si no estaba en la cancha, entrenaba en cinta o subía escaleras. La fuente agrega un componente emocional: en esos espacios vacíos y con el ruido constante de las máquinas, Hardaway empezó a valorar más el esfuerzo de su infancia, cuando su padre lo acompañaba en las rutinas.

Ese aprendizaje, según él, lo llevó a comprender que la NBA no es solo habilidad: también es dedicación y ética de trabajo. Y ahí aparece la transformación estadística que la nota resume con claridad: su anotación escaló de 6.4 a 14.5 puntos; y sus partidos pasaron de 51 a 79, con 30 como titular. “Se convirtió en profesional”, cierra el relato.

Hoy, Hardaway dice que cada vez que se cruza con Budenholzer lo saluda y le agradece. Reconoce que el discurso fue “duro”, pero asegura que fue lo que lo formó como jugador y lo obligó a entender lo difícil que es sostenerse en la liga.

El “pagar hacia adelante” en Denver, su rol desde la banca y el camino hacia el premio

Diez años después, la fuente ubica el pago hacia adelante en el campamento de Denver en San Diego. Ahí, en septiembre, el primer día de prácticas, Wallace y Ben Tenzer —ejecutivo vice presidente de basketball operations— tomaron un Uber hasta el gimnasio. Cuando abrieron, se encontraron con una escena inesperada: la práctica todavía no arrancaba y ni siquiera habían llegado los entrenadores, pero Hardaway ya estaba liderando ejercicios de tiro con Peyton Watson y Bruce Brown.

Wallace lo describió como un punto de inflexión: “dijimos, ok, este tipo es una pieza ancla”. Tenzer también lo definió como inspirador y emocionante.

El tono de la jornada, según la nota, tiene raíces múltiples: las etapas de Atlanta, su admiración por Ray Allen (con el mensaje de llegar temprano al estadio), y su juventud con rutinas de offseason junto a su padre. Cada verano, Hardaway se levantaba a las 6 a.m. para sumarse al entrenamiento con Tim Grover en Chicago, incluyendo figuras como Michael Jordan, Michael Finley y Juwan Howard.

En esa misma línea, Hardaway resumió la filosofía: “mi papá siempre decía que tenés que trabajar tu juego incluso cuando nadie te está mirando”.

Adelman, por su parte, destacó detalles que van más allá del tiro: la puntualidad en el primer día de trabajo, su manera de expresarse en los huddles y su perspectiva general, elementos que, según él, fortalecen la química del equipo.

El entrenador también hizo una comparación particular sobre el perfil: es positivo contar con jugadores con éxito, pero todavía más con quienes también atravesaron fracasos. Adelman lo presentó como un caso de supervivencia dentro de la liga: Hardaway fue titular, sexto hombre y el “noveno hombre” en distintos momentos, y aun así mantuvo impacto. Esa trayectoria, para Adelman, explica el encaje en Denver.

En el vestuario, con personalidades más sobrias y de perfil serio como Nikola Jokic, Jamal Murray y Aaron Gordon, Hardaway aparece como un elemento de color: es ruidoso, suele sonreír y no evita decir lo que piensa. Adelman lo describió como alguien emocionalmente abierto, en un momento donde muchos tienden a esconder sus sensaciones. También remarcó que Hardaway “vive la vida” y juega de forma expresiva, algo que le gusta del jugador.

Christian Braun, que es titular, agregó que Hardaway es una “buena voz” y un buen perfil para el día a día. Lo consideró, además, una de las incorporaciones más importantes del equipo en el año.

La fuente también liga su mirada de compañero con su etapa final en Dallas: en 2024, cuando los Mavericks encararon su marcha hacia las Finales, Hardaway salió de la rotación de Kidd tras un registro en abril de 11 de 44 desde el perímetro. Ese recorte lo golpeó, aunque dijo que intentó “hacerse el hombre” guardando lo que sentía. Pero cuando se acercaron los playoffs, su padre lo visitó en su casa y, en medio de esa charla, Hardaway no pudo contenerse.

“Empecé a preguntar: ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué?”, contó. Luego rompió en llanto y, por primera vez, sintió la presencia de su padre no como figura de Hall of Fame, sino como “papá”.

Según su relato, cuando su padre lo vio emocionalmente desbordado, lo ayudó a entender que la decepción no debía arrastrar al equipo. Lo abrazaron y hablaron durante horas. Hardaway dijo que su padre le enseñó cómo canalizar energía hacia otros y que pedir ayuda no hace daño.

En esa misma línea, en los playoffs Hardaway mencionó que Kidd no lo utilizó en los últimos cuatro partidos de la serie del primer round ante LA Clippers. En la final de conferencia, jugó un total de 15 minutos sumados en los primeros dos juegos y luego lo dejaron afuera en los últimos tres. En las Finales contra Boston, prácticamente quedó como figura secundaria.

Aunque el padre luego criticó la falta de comunicación de Kidd sobre el castigo en el banco, el jugador lo tomó como aprendizaje: entendió que el equipo es más grande que una persona. “La decisión estaba tomada”, dijo. A partir de ahí, aseguró que eligió trabajar y estar disponible para ayudar, y cerró con un dato que resignifica la experiencia: igual llegaron a las Finales.

Números del premio, hitos puntuales y qué viene para Denver

La nota detalla que, antes del partido del 4 de abril de Denver contra San Antonio en Ball Arena, el área de prensa del club circuló un volante promocional con los logros de Hardaway para empujar su candidatura al Sexto Hombre. Al día siguiente, el propio Hardaway vio la hoja y se rió mientras recorría los puntos.

La misma hoja enumeraba, de forma textual en la fuente, los siguientes argumentos estadísticos y de impacto:

  • Más triples convertidos desde la banca en la NBA durante la temporada.
  • Mejor porcentaje de triples en carrera para un jugador de banca.
  • Empate por la mayor cantidad de partidos en la historia de la liga con al menos siete triples desde el banco.
  • Total de 17 partidos con 20 o más puntos.
  • Mejor índice de pérdidas en carrera (turnover rate) dentro de la NBA.

Hardaway reaccionó con asombro al repasar el listado, y cuando le preguntaron por lo que más le enorgullece, remarcó que el punto central no es solo el número: es que todo lo mencionado tiene que ver con salir desde la banca. Para él, el premio confirma que abrazó su rol, lo aceptó y logró ser efectivo. Lo sintetizó como una aceptación: primero asumir que el rol es ese, y luego ejecutarlo.

En la misma línea, la fuente agrega que ninguno de sus trece años de carrera había recibido un “empuje” así de un club. Hardaway aparece como finalista junto a Jaime Jaquez Jr. (Miami) y Keldon Johnson (San Antonio). También se remarca un detalle contractual: trabaja con un acuerdo por mínimo para veteranos de 3.6 millones de dólares, lo que para él aporta un matiz especial a la noche del premio.

Sobre el Sexto Hombre, Hardaway sostuvo que el ganador va a ser muy merecedor: el nivel del grupo es alto y todos miran el objetivo grande, que es ganar un campeonato. Aun así, dijo que estar en la conversación ya es “increíble”.

El día siguiente a ese repaso, la nota cuenta que Hardaway respondió en cancha: convirtió tres triples ante Memphis Grizzlies y con esa producción superó a Michael Porter Jr. para ubicarse segundo en la tabla histórica de Denver por triples en una temporada, con 224. El récord de la franquicia lo mantiene Jamal Murray con 245, cifra que, según el texto, se alcanzó en esa misma temporada de referencia.

Además, se menciona que Murray, tras el juego, celebró a Hardaway como el ganador del Sexto Hombre.

En cuanto a la lectura táctica, Adelman insiste en que la confianza de Hardaway se sostiene en un patrón: “su luz verde” está al máximo. Lo definió como el rol que cumple dentro del sistema y como algo que ocurre “como reloj”.

Calendario y contexto inmediato

La fuente ubica dos momentos recientes y directos: el partido del lunes donde Hardaway fue un factor en la primera mitad ante Minnesota en el primer round; y el repaso previo al 4 de abril contra San Antonio, cuando el club ya empujaba su candidatura. A partir de ahí, la conversación del premio queda ligada a su rendimiento de banca y a un tramo de playoffs que Denver sostuvo pese a las dificultades de temporada.

El cierre deja el dato decisivo: el premio al Sexto Hombre se anunciará el miércoles, con Hardaway como finalista junto a Jaquez Jr. y Keldon Johnson.

By Martín Gutiérrez

Martín es periodista deportivo especializado en baloncesto argentino y ligas internacionales. Lleva más de 8 años cubriendo la Liga Nacional, Euroliga y NBA, analizando estadísticas, tácticas y rendimiento de jugadores.