Giros en playoffs: Atlanta y Minnesota dan el golpe; Toronto se prende 2-1

ByMartín Gutiérrez

Apr 24, 2026

La jornada de playoffs del jueves dejó varios giros: Atlanta volvió a ganar por un margen mínimo y tomó ventaja 2-1 sobre los Knicks; Minnesota le dio un golpe a Denver y también quedó 2-1 arriba; y Toronto se acercó a Cleveland tras un triunfo en casa para quedar 2-1 en desventaja. En el “juego de ajedrez” de las decisiones de mercado y de la táctica defensiva, Jonathan Kuminga fue la figura clave para los Hawks, Nikola Jokic sufrió minutos y porcentajes en baja frente a los Timberwolves, y Ayo Dosunmu aportó todo para que Minnesota mantenga el control. En Toronto, la dupla Scottie Barnes–RJ Barrett sostuvo el golpe a domicilio que los Cavs no pudieron evitar.

Atlanta-Knicks: ventaja 2-1, Kuminga como problema táctico y el “match” que cambia el cierre

Los Hawks y los Knicks regalaron otro partido de esos que se juegan con cuchillo y tenedor. Atlanta logró escapar con su segundo triunfo consecutivo por diferencia mínima y tomó ventaja 2-1 en la serie de primera ronda. El panorama para Nueva York es complicado: puede derivar en un 3-6, pero, al menos de momento, los Hawks le están mostrando que están a la altura.

En este contexto, vuelve a instalarse el debate por los intercambios. En Atlanta, el movimiento por Luke Kennard y su destino en Los Angeles (con Kennard “en modo protagonista”) se utiliza como argumento contra la decisión original, pero la lectura desde el lado de los Hawks es simple: no era una pieza indispensable allí y, en cambio, sí encaja mejor en el esquema de los Lakers.

La conversación, sin embargo, toma un giro más favorable para Atlanta por el otro gran intercambio: el club apostó por el talento de Kuminga y lo trajo a cambio de Kristaps Porzingis, que prácticamente no estaba teniendo participación en el equipo. En los últimos dos juegos de la serie, Kuminga viene encendido: sumó 40 puntos en total con un 61,5% de efectividad en lanzamientos.

Y no es algo totalmente nuevo en playoffs. Kuminga ya había firmado actuaciones grandes en el pasado con Golden State. El año pasado, en los últimos cuatro partidos de la serie Warriors–Timberwolves, promedió más de 24 puntos, especialmente después de la lesión de Steph Curry, cuando asumió el rol de anotador recurrente. Da la sensación de que, por fin, encontró una continuidad que lo pone en el centro: como si a nivel de confianza sintiera que abrió una nueva etapa.

Para colmo, el impacto no se limita a la eficiencia. Kuminga está aportando energía en ambos costados: se lo nota cómodo con su papel y su defensa viene siendo muy sólida. Quin Snyder lo cerró con él en los últimos dos encuentros, con la idea de mantener cuatro tiradores alrededor de CJ McCollum para maximizar el espacio y, a la vez, complicarle el trabajo a Jalen Brunson.

Además, Snyder metió un ajuste defensivo que le cambia el final de partido a los Knicks: emparejó a Kuminga contra Karl-Anthony Towns para que Nueva York no pueda ejecutar pick and roll con sus dos principales figuras sin que aparezca un defensor largo y atlético capaz de cambiar y salir a cubrir a Brunson. Ese detalle alteró el ataque del tramo final. De hecho, Towns apenas sumó 2 puntos en los últimos dos cuartos.

En la jugada defensiva decisiva de lo que terminó siendo el Game 3, el guion fue claro: Kuminga arrancó sobre Towns, hizo la cobertura y el doblaje sobre Brunson, y luego ganó el balón suelto tras su reacción cuando el tiempo expiraba. Ese tipo de secuencia suele definir series.

Con todo esto, Kuminga aparece en el centro del partido tanto en la ofensiva como en la defensa. Lo que se termina de ver en la serie es que está aprovechando el momento para reafirmar que, cuando la presión sube, también juega de verdad en playoffs.

Denver-Minnesota: derrota 113-96, el “castigo” a Jokic y la incertidumbre para Game 4

En el otro frente, los Nuggets también quedaron en aprietos. Minnesota les ganó 113-96 y tomó ventaja 2-1 en la misma primera ronda. La nota fuerte del partido es el rendimiento de Jokic: en sus 35 minutos del jueves, Denver lo sintió de manera brutal, con un -21 como peor marca del equipo.

La tendencia en la serie también es preocupante: el conjunto es -11 cuando Jokic está en cancha. Verlo jugar así, con ese impacto negativo, es una sorpresa incluso para un jugador de la magnitud de Jokic.

El dato duro es que no solo “está jugando peor” por sensaciones: también están los números. Jokic promedia 25 puntos, 14 rebotes y 7 asistencias en la serie, pero el tiro, en esta instancia, está castigándolo. En el partido del jueves, su efectividad fue del 40% y su brazo desde el perímetro casi desapareció: lleva 5 de 24 en triples en la serie y, en los últimos dos meses y medio de la temporada regular antes de su regreso (tras una lesión por rodilla hiperextendida), solo convirtió 32% de sus intentos de triple.

Eso le cambia el plan a Minnesota: ahora puede “ceder” presión sobre Jokic, cerrar la pintura con mayor tranquilidad y proteger el aro para no quedar expuesto por su tiro exterior.

En la zona, el protagonista defensivo es Rudy Gobert. El partido y la serie muestran un dominio en el poste sobre Jokic con una intensidad que no se veía con ese nivel en los últimos años. El resultado es que Jokic piensa dos veces en jugadas que suele ejecutar con naturalidad. Además, los números de pérdidas lo dicen todo: acumula 12 turnovers en los tres juegos disputados.

En la noche del jueves, Jokic convirtió solo 7 de sus 26 lanzamientos. Las 19 oportunidades falladas son la segunda mayor cantidad de su carrera en playoffs, y la cifra récord personal corresponde a 21 fallos, que también ocurrió contra Minnesota en 2023.

También cambia el contexto defensivo: en la serie de 2023, Gobert no siempre defendía de forma directa a Jokic. Karl-Anthony Towns tuvo un rol importante para “marcarle” el camino, mientras que Gobert se movía más como protector del aro en lugar de un defensor fijo. En este duelo, el rol se ajustó con Aaron Gordon como tirador más constante, lo que hace que sea más difícil dejarlo libre.

Aun así, lo que se ve ahora es que Gobert está ganando el mano a mano de manera clara y está replicando minutos para sostener el match. Si Jokic termina siendo negativo en la ecuación, a Denver se le complica todo. Y a eso se suma otro factor: Aaron Gordon no jugó el Game 3 y su disponibilidad para el Game 4 es incierta, lo que vuelve más delicado el escenario.

Nueva York y el mercado: el “problema” con Bridges; Minnesota con Dosunmu; Toronto se prende con Barnes-Barrett

En el caso de los Knicks, el foco se pone también en el intercambio de Mikal Bridges. Aficionados de Nueva York lo señalan con insistencia: cuestionan cómo su equipo terminó entregando cinco selecciones de primera ronda por ese jugador. La defensa de la decisión, en la lógica del momento, es que Bridges no se entiende aislado: formaba parte del plan de los Knicks para construir un “modelo Boston”, con un pívot grande tirador que estira la defensa y con alas capaces de sostener el costado ofensivo y también el defensivo.

Durante dos años, Bridges estuvo “bien”, sin fuegos artificiales constantes, pero con algunos momentos grandes en playoffs el año anterior. Sin embargo, en estos playoffs el rendimiento está siendo un problema. Después de fallar el tiro que pudo ganar el Game 2, su línea en el Game 3 fue contundente: 0 puntos, 2 asistencias, 1 rebote y 4 pérdidas. Además, Mike Brown apenas pudo ubicarlo 21 minutos: en ese tramo, los Knicks perdieron el marcador por 26 puntos.

El contraste llega con el quinteto que se usó en el cierre, ya con Deuce McBride como reemplazo. La alineación formada por Brunson, McBride, Hart, Anunoby y Towns estuvo +24 en 14 minutos.

De cara al Game 4, no sorprende que McBride aparezca en el cinco inicial en lugar de Bridges o que, como mínimo, reciba una porción importante de minutos si Bridges no logra enderezar rápido su producción. En este punto, Nueva York prácticamente no tiene margen para el error.

En Minnesota, en cambio, el intercambio por Ayo Dosunmu aparece como una de las historias más positivas de la jornada. Los Bulls, por su parte, están en el ojo de la crítica: su incapacidad para obtener aunque sea una selección de primera ronda a cambio de varios jugadores de nivel real es una cuestión que, con el correr de los días, necesitará análisis. Dosunmu fue el último movimiento en un acuerdo de fecha límite que lo llevó a los Timberwolves, que hasta la llegada de él tenían un hueco en la rotación del tamaño aproximado al que Nickeil Alexander-Walker ocupaba.

Desde que arribó, Dosunmu fue muy productivo. En 24 partidos con Minnesota promedió 14,4 puntos con porcentajes de 52% en tiros de campo, 41% en triples y 92% en libres. En el total del año, convirtió 44% desde el perímetro. En playoffs, la mejora se sostiene: promedia 16 puntos y 5 asistencias con 58% de efectividad.

En el triunfo del Game 3 de Minnesota, su actuación fue de alto impacto: 25 puntos y 9 asistencias. Además, todos sus 10 encestes llegaron desde el aro (10-15 en tiros de campo) y el guion fue “abajo” todo el partido: cortó, atacó el aro, corrió la transición y finalizó de forma consistente. En paralelo, el equipo dominó un aspecto clave: dobló a Denver en puntos en la pintura, 68-34.

Para medir el contexto del costo: Dosunmu llegó con un precio relativamente bajo, ya que el intercambio le reportó a Chicago únicamente selecciones de segunda ronda y Rob Dillingham.

En Toronto, la serie ante Cleveland también se movió. Los Raptors habían complicado el panorama al ganar el Game 3 en condición de local, y aunque siguen 2-1 abajo, ese triunfo evitó que la serie se cerrara el jueves.

RJ Barrett y Scottie Barnes fueron los responsables de sostener el golpe con números de gran escala: ambos anotaron 33 puntos. Además, conectaron 9 de sus 13 triples entre los dos y se convirtieron en los primeros compañeros en la historia de la NBA en registrar, cada uno, al menos 33 puntos, 5 rebotes y 5 asistencias con un 63% o más de efectividad en tiros.

  • Barnes: 33 puntos, 11/17 en lanzamientos, 5 rebotes y 11 asistencias.
  • Barrett: 33 puntos, 12/19 en lanzamientos, 5 rebotes y 5 asistencias.

Del otro lado, Donovan Mitchell y James Harden se quedaron en 33 puntos combinados. Junto con Evan Mobley, el trío erró 17 de sus 21 intentos de triple.

Es difícil pensar que ese tipo de control vuelva a repetirse. Mitchell, al menos, no suele estar tan limitado tan seguido. Y si el tiro de Toronto (57% general y 61% en triples) y el dato de pintura (ganando 60-40) no terminan siendo una excepción, entonces la historia de la serie puede tomar un nuevo rumbo.

Por ahora, si Toronto logra ganar el Game 4, ahí sí habrá algo serio para discutir. Hasta entonces, se instala la lectura típica: un equipo que viene de 0-2 y está desesperado suele poder encontrar una noche como la del Game 3 en casa, pero el desafío real es sostenerlo.

Ganadores y perdedores de la noche: Kuminga, Jokic (minutos), Bridges, Dosunmu y la dupla Barnes-Barrett

  • Ganador: el intercambio y el impacto de Jonathan Kuminga en Atlanta.

  • Perdedor: los minutos de Nikola Jokic en Denver, con un -21 y un partido en baja.

  • Perdedor: el intercambio de Mikal Bridges en los Knicks, con una serie donde su aporte se está diluyendo.

  • Ganador: Ayo Dosunmu en Minnesota, con producción ofensiva y una noche clave en el 113-96.

  • Ganador: la dupla Barnes-Barrett en Toronto, con 33 puntos cada uno y un Game 3 que prendió la serie.

By Martín Gutiérrez

Martín es periodista deportivo especializado en baloncesto argentino y ligas internacionales. Lleva más de 8 años cubriendo la Liga Nacional, Euroliga y NBA, analizando estadísticas, tácticas y rendimiento de jugadores.