DETROIT—Dan Gilbert, dueño de los Cleveland Cavaliers, se movió con una logística digna de playoffs: alquiló 25 micros, los cargó con cerca de 1.400 personas y los puso rumbo a Detroit para presenciar el Juego 7.
Antes de entrar en esa parte, hay un detalle que explica el clima de la previa. El sábado por la noche, en el hotel del equipo, los Cavaliers cenaban con la sensación de que podría ser la última comida antes del día decisivo.
La cena en el hotel y el mensaje de Gilbert
- Gilbert alquiló 25 buses y los cargó con cerca de 1.400 personas para ir a ver el Juego 7.
- En la cena del sábado coincidieron Kenny Atkinson, Koby Altman, Jon Nichols y el propio Gilbert, junto a su hijo Grant.
- Atkinson contó que el encuentro fue “especial” y que Gilbert les dejó consejos “sabios”.
- Atkinson señaló que, dentro de esas indicaciones, Gilbert marcó a Jarrett Allen como pieza clave.
La cena se dio en un contexto particular: fuera del resto de jugadores, cuerpo técnico, familias y personal del equipo, pero en el mismo lugar, se reunieron Atkinson—DT—con Altman y Nichols (este último, directivo en el front office), además de Gilbert y su hijo Grant.
Gilbert vive en un suburbio acomodado de Detroit y no fue un traslado largo para él. La serie llegaba a un punto crítico: en el Juego 6, los Cavaliers fueron aplastados en condición de local, luego de una cadena de tropiezos que les impidió salir de la segunda ronda. Además, su nómina—antes de penalizaciones impositivas—llega a 229 millones de dólares, la más cara de la historia de la NBA.
Con esos antecedentes, cualquiera imaginaría tensión de cara al día siguiente en Little Caesars Arena. Sin embargo, Atkinson describió la charla con el jefe de otra manera, como un gesto inesperado y hasta “enfriador” por lo particular del momento.
“Fue lo más lindo”, dijo el entrenador. “Fue como una sorpresa: nos agarró de manera inesperada. Y no es que yo cene con Dan todas las noches. Fue especial que se tomara el esfuerzo de venir a vernos y después dejó consejos muy claros. Probablemente él conozca al equipo mejor que yo; conoce a estos chicos mejor que yo”.
El foco: Jarrett Allen como “chispa”
- Atkinson dijo que Gilbert le remarcó que la clave del asunto era Jarrett Allen.
- El entrenador comentó que primero pensaba en James Harden y Donovan Mitchell, pero que el mensaje lo llevó a cambiar el plan.
- Atkinson afirmó que sintió la necesidad de correr el primer juego para Allen tras esa conversación.
Entre las indicaciones que Gilbert compartió, Atkinson contó que hubo una mención directa: Allen iba a ser determinante en el Juego 7. “Él dijo: ‘¿Sabés quién es la llave de todo esto?’. Yo pensé en (James) Harden y (Donovan) Mitchell”, narró Atkinson. “Pero él remarcó: ‘La chispa de este asunto es Jarrett Allen’. Y yo pensé: ‘¿De verdad?’ Ahí me encendí para correrle el primer juego”.
Atkinson agregó que, en cierta forma, esa charla funcionó como recordatorio. “A veces necesitás que te lo vuelvan a señalar, y eso fue genial de Dan. Le pegó justo donde tenía que pegar. Fue profético”.
La película terminó confirmando la intuición: Allen dominó el partido en el contundente 125-94 de los Cavaliers sobre Detroit Pistons, con 23 puntos y siete rebotes, y con protagonismo especial sobre la zona interna rival. También habría más historias para contar sobre Gilbert y Allen, pero la secuencia del relato debía respetarse.
Los 4.000 tickets en el mercado y los buses a Detroit
- Se detectaron alrededor de 4.000 entradas disponibles para el Juego 7 en el mercado abierto.
- Se entendía que los fanáticos de Cleveland estaban comprándolas rápidamente.
- Los Pistons habrían cedido “algunas” entradas extra a los Cavaliers (según una fuente ligada a la liga).
- El trayecto de Cleveland a Detroit es de aproximadamente 2 horas y media.
Mientras Gilbert estaba en el hotel el sábado, en una charla de la que surgieron consejos “sabios” para el cuerpo técnico, sus colaboradores en el lado ejecutivo miraban el panorama de las entradas. Había unas 4.000 localidades para el Juego 7 circulando en el mercado abierto, y sabían que los hinchas de los Cavaliers las iban comiendo.
Los Pistons ofrecieron algunos tickets extra a los de Cleveland, pero lo más claro era que el noreste de Ohio—Cleveland y alrededores—se estaba moviendo de lleno para estar en Detroit. La distancia no era un impedimento: el viaje es de cerca de dos horas y media.
Ahí apareció el plan de los 25 buses. El costo del alquiler se desconocía, pero el objetivo fue directo: que empleados del equipo que quisieran ir al partido y también parte de los fanáticos que se subían a esas entradas pudieran estar en las gradas. Gilbert ya había financiado antes flotas más pequeñas para llevar gente a partidos de la serie, pero no a ese nivel.
El día del partido: mensaje de Gilbert a Allen
- En el día del juego, Gilbert le envió un mensaje de texto a Jarrett Allen.
- Allen describió que el respaldo, con esa figura y confianza, le dio un impulso adicional.
Volviendo a Gilbert y Allen: el día del partido, el dueño le mandó un mensaje de texto al jugador, para transmitirle la importancia que creía que tendría en el Juego 7 y en la serie. Allen respondió que ese tipo de motivación se siente especialmente cuando viene de alguien con una presencia así y con confianza puesta en uno, porque empuja “un poco más”.
El plan salió perfecto. Como se había anticipado, Allen controló el partido. (Y, para ser justos, Evan Mobley también ayudó a marcar el tono desde la pintura.) Mientras tanto, Donovan Mitchell fue una máquina en el costado ofensivo: 26 puntos, ocho asistencias y siete rebotes. Desde el banco, Sam Merrill aportó cinco triples.
Los Cavaliers abrieron el partido y lo cerraron con autoridad. Y sus hinchas también: cuando el tercer cuarto ya estaba encaminado hacia la sentencia y el público de Detroit todavía no se había retirado del todo, en Little Caesars Arena se escuchó el canto “Let’s go, Cavs” lo suficientemente alto como para dominar la escena en el estadio.
“Nunca había visto algo así en la NBA”, comentó Atkinson. “Que el equipo visitante lleve tanta gente, que estén presentes… los escuchamos”.
Gilbert, su historia y la conexión con Cleveland
- Gilbert, de 64 años, fue valuado en 22.4 mil millones de dólares por Forbes.
- Atkinson recordó que Gilbert a veces se mete en problemas por su manera de expresarse, con un ejemplo anterior en 2010 vinculado a LeBron James.
- Gilbert ayudó a traer a LeBron de vuelta a Cleveland en 2014.
- Con LeBron, Cleveland ganó el único gran título de deportes profesionales de la ciudad desde 1964.
- Altman dijo que Gilbert no le habría ordenado recortar costos salariales desde que el equipo volvió a levantar.
Dan Gilbert tiene 64 años y, de acuerdo con Forbes, un patrimonio estimado de 22.4 mil millones de dólares. Su vínculo con los Cavaliers siempre fue intenso, a veces incluso con consecuencias: se mencionó el episodio de 2010 relacionado con la carta en Comic Sans cuando LeBron se fue por primera vez.
Pero también está el lado ganador del relato. En 2014, Gilbert ayudó a reclutar a LeBron para que volviera a Cleveland. Juntos lograron el único gran campeonato de deportes profesionales de la ciudad desde 1964.
Según Koby Altman, desde que el equipo comenzó a retomar nivel, Gilbert no les habría pedido recortar costos de salario. La vida, sin embargo, no fue fácil después: sufrió un ACV importante que le quitó años de recuperación y todavía hoy necesita una silla de ruedas. Además, su hijo Nick falleció en 2023 por complicaciones ligadas a la neurofibromatosis tipo 1. Y el año pasado, Gilbert y su ex esposa Jennifer emitieron un comunicado conjunto anunciando su divorcio.
La celebración y el “estar al lado” que sienten los jugadores
- Tras el Juego 7, los jugadores y Atkinson se acercaron a saludar a Gilbert.
- Hubo abrazos, apretones de manos y palmaditas.
- En las últimas cinco semanas, Mitchell y el plantel destacaron el modo en que la organización cuida a jugadores y familias: comida, viajes y otros gestos.
En la cancha y en el vestuario, tanto los jugadores como Atkinson sienten que Gilbert está “con ellos”. Cada uno, de a poco, se fue acercando al dueño apenas terminó el Juego 7, con esos fanáticos que habían viajado en buses desatados en la esquina detrás del banco de Cleveland. Algunos lo abrazaron, otros le dieron la mano o le contestaron con un golpe suave.
En las últimas cinco semanas, Mitchell y varios compañeros remarcaron la forma en que los Cavaliers atienden a jugadores y familias: desde alternativas de comida hasta arreglos de viaje y otras maneras de demostrar cuidado. Merrill también hizo eco de ese mensaje la noche del domingo.
Atkinson lo resumió así: “En los detalles de los márgenes, él cree. Si pensaba que (llevar hinchas en buses) nos podía dar aunque sea un poquito de impulso, lo hizo. Obviamente que lo hizo”.