Cleveland y su remontada: cómo reacciona tras el 22-pts de ventaja

ByMartín Gutiérrez

May 21, 2026

NUEVA YORK— La gran pregunta de cara al Juego 2 de las Finales de Conferencia Este: ¿cómo se vuelve después de eso? En la primera partida, los Cleveland Cavaliers llegaron a mandar por 22 puntos con menos de ocho minutos por jugar en el cuarto final, pero después se desarmaron.

En lo ofensivo, Cleveland empezó a “jugar al reloj”, como lo definió el pivote Evan Mobley, bajando el ritmo en lugar de sostener el pace y el propósito que les había permitido construir la ventaja. En lo defensivo, los Cavs fueron regalando cambios suaves de marca posesión tras posesión, ofreciendo el emparejamiento que más quería Nueva York: James Harden contra Jalen Brunson. Y a partir de ahí, el partido se volvió un baño de sangre.

Los Knicks cerraron el juego con una racha de 44-11 y terminaron ganando 115-104 en suplementario, con un comeback en el cuarto final que fue el segundo más grande en playoffs en la era del play-by-play. Donovan Mitchell resumió la charla interna con una frase directa: “Nosotros— nos— lo arruinamos. Bueno, respondamos en el Juego 2”.

Silencio en el vestuario, pero mensaje claro

  • En el arribo de los medios al vestuario visitante en el Madison Square Garden, el clima fue de una calma extrema.
  • Dean Wade sostuvo que los Cavs “no están tan golpeados”.
  • Mitchell remarcó que la derrota no puede “matarles el impulso”, comparándola con lo ocurrido en el Juego 6 ante Toronto.

Mitchell también trajo a la memoria aquella noche en la primera ronda: un triple final de RJ Barrett que rebotó alto sobre el tablero y terminó entrando para obligar a un decisivo. Ahora, la idea es que el golpe no se convierta en estancamiento.

Es posible que Cleveland reaccione el jueves, como ya lo hizo en el Juego 7 de ambas series anteriores de primera y segunda ronda. Pero también puede que no: el miedo es que el equipo se deshilache como les pasó a los últimos rivales de los Knicks en playoffs. Dicho eso, más allá del factor emocional, queda poco para especular. Mejor ir a la cancha y hablar de lo que pasó con la pelota.

Cinco claves para el resto de las Finales del Este

  • Atkinson anticipó que el ataque de Nueva York sería distinto al regular y que habría que presionar a Karl-Anthony Towns, con defensa sin balón muy precisa.
  • El comeback de los Knicks no dependió de “cosas lindas”, sino de cazar emparejamientos y de que Brunson creciera en el uno contra uno.
  • Los Cavs necesitarán mejorar el manejo de “Harden-hunting” cuando Nueva York rodee a Brunson con tiradores.
  • La defensa con cambios de Cleveland fue una razón clave del control durante gran parte del juego, hasta que Brunson tomó el control.
  • Landry Shamet alteró la rotación, afectando tanto la defensa sobre Jarrett Allen como el trabajo defensivo contra Mitchell.

1) Lo que Atkinson avisó… y lo que Cleveland no pudo sostener

Justo antes del Juego 1, el entrenador de Cleveland, Kenny Atkinson, dijo que Nueva York era “un equipo distinto” al que había mostrado en la temporada regular. La diferencia principal, según su lectura, estaba en que gran parte del ataque pasaba por Karl-Anthony Towns. Atkinson explicó que necesitaban presionarlo y que, además, la defensa sin balón tenía que estar fina. Para él, esos puntos iban a ser claves en la serie.

Cleveland apagó esas ideas… y aun así perdió. Lo llamativo del regreso de los Knicks es que no hizo falta encontrar “magia” de por medio: ganaron con selección de emparejamientos y con heroísmo. Brunson se fue sintiendo cómodo para atacarle a Harden en el mano a mano, y convirtió una mezcla de tiros con buen ángulo y dobles a media distancia bien disputados. Con el correr de los minutos, Cleveland intentó poner doble sobre el balón, pero la ejecución en esas situaciones fue mala.

2) ¿Cómo ajustar el “Harden-hunting” y el plan del doble?

Los Cavs, entonces, deben afinar el “caza-Harden”. Cuando los Knicks ponen escoltas y tiradores alrededor de Brunson, como hicieron sobre el final del Juego 1, los cambios no pueden ser automáticos. Si y cuando deciden salir con un blitz, tienen que hacerlo de manera coordinada, “en fila”, sin perder la cadena defensiva.

A la vez, Nueva York también tiene que hacerse una pregunta difícil: ¿puede volver a ganar con esa misma fórmula? Porque el plan funcionó de manera notable… pero no fue gratis, y Cleveland ya tiene el mapa de dónde se rompió.

3) La defensa que parecía dominar… hasta que se cortó

Durante más de tres cuartos, pareció que el cambio defensivo de Cleveland iba a ser una de las razones centrales para que ganaran. Dean Wade lo explicó así: el equipo está en su mejor versión cuando mantiene a los rivales “de frente”, y que el switching es la forma más simple de evitar quedar atrás en las pantallas. Al no caer en rotaciones tardías, los Cavs podían frenar triples desde la esquina, cuidar el rebote defensivo y frenar un ataque que venía encendido durante semanas.

El problema es que, cuando Brunson empezó a tomar el mando, ese plan se empezó a apagar. Y ahí se abrió la puerta para que Nueva York encuentre su mejor versión.

Con el plan de “dejar a Brunson cocinar” Nueva York se salvó. Pero de cara al futuro, quizá necesite otras fuentes de anotación, porque jugar solamente a que Brunson resuelva puede volverse frágil si los emparejamientos cambian o si Cleveland encuentra la forma de ajustar la ayuda.

4) Del buen movimiento de pelota al juego de cero o un pase

Antes del colapso, la ofensiva de Cleveland se veía un escalón arriba. En particular, Mitchell castigó a los Knicks cada vez que salían con blitz en sus pick and roll, y los grandes del equipo tomaron decisiones rápidas desde el bolsillo. Hubo pases algo desprolijos, sí, pero en general el plan era claro: cuando los Cavs entraban al área, sabían que iban a encontrar tiros limpios para los tiradores, que además se encargaron de moverse bien para reubicarse por la línea de tres.

Mitchell y el sistema apuntaron mucho a Brunson, y casi siempre eso terminaba en un tiro de alta calidad. “Estábamos pasando la pelota por todos lados”, expresó Atkinson.

Después de ese tramo, el movimiento cambió por completo: la pelota empezó a circular con cero o un pase. ¿Fue cansancio? ¿Complacencia? ¿Reacción emocional de los Knicks? Seguramente hubo de todo un poco, pero la pregunta grande es otra: si la ofensiva hubiera pasado de “buena” a “mala”, Cleveland probablemente ganaba. Pero el salto fue de buena a “atroz”.

Harden lo resumió desde el ritmo: “Cuando nuestro ritmo es rápido, estamos moviéndonos, entendemos qué hacer, la calidad de los lanzamientos mejora muchísimo y además podemos volver a acomodar la defensa”.

En lo defensivo, Mike Brown, técnico de Nueva York, pidió energía, esfuerzo y foco “sin importar qué cobertura estemos usando”. Remarcó que en el arranque no se vieron como ellos mismos y que, cuando Cleveland puso doble sobre el balón, estuvieron “muy lentos” para rotar. Brown también señaló que Nueva York viene ejecutando a un nivel altísimo en la mayor parte de estos playoffs, por lo que resultó inquietante lo fácil que Cleveland pudo meter al equipo en el “licuador” durante buena parte del Juego 1.

5) Towns, los errores “tontos” y el uso ofensivo

Si Nueva York no hubiera hecho el milagro, Towns sería hoy quien cargara con críticas. Los Knicks pueden tolerar alguna noche floja de tiro: en el Juego 1, Towns se fue 1 de 5 desde el perímetro. Lo que no entra en la misma categoría son las faltas sin sentido y los siete errores de posesión. En el poste, no pudo aprovechar de forma constante a defensores más pequeños; además tuvo dificultades para controlar la pelota cuando atacó al aro, falló algunas bandejas y, por si fuera poco, necesita cortar el hábito de agarrar los brazos de los rivales justo delante de los árbitros.

La idea ideal para los Knicks es que Towns sea un centro ofensivo más frecuente según avance la serie. Si eso no resulta viable ante Cleveland, al menos tienen que encontrar la forma de habilitarlo como anotador. Y si los Cavs van a cambiar defensores más chicos para emparejarse con él —e incluso arrancar posesiones con esa idea— Towns deberá usar su tamaño en el poste o también sobre el vidrio.

Shamet movió la rotación: el detalle que cambió el juego

En el Juego 2, el nombre que aparece en el medio de todo es Landry Shamet. El martes, Brown lo metió en la cancha en lugar de Hart cuando los Knicks estaban con sus otros titulares al inicio del cuarto final y en el suplementario. Ese cambio le quitó a Cleveland un “lugar” donde esconderse en defensa: afectó el rol defensivo que normalmente le permitía a Jarrett Allen recibir menos presión. En ataque, además, Shamet molestó a Mitchell tanto con balón como sin él, y ese trabajo tuvo mucho que ver con los problemas de Cleveland para entrar en su ofensiva.

Hay un argumento: a la luz de cómo terminó el Juego 1, Shamet debería tomar el lugar de Hart en el quinteto inicial. Hart, sin embargo, arranca desde fines de noviembre, y los Knicks están acostumbrados a que los rivales pongan sus centrales sobre él. En estos playoffs, Hart lleva 12 de 45 desde el triple (26,7%), mientras que en la temporada regular había firmado 41,3%.

Brown lo defendió con una idea simple: “Si Josh está abierto y con los pies acomodados, tiene que animarse. Ha convertido. Nosotros sentimos que va a convertir. Y si no quiere tirar, puede irse a su lanzamiento de media distancia o atacar con un dribble handoff con alguien”.

Si Hart vuelve a explotar— con varios triples, varios rebotes ofensivos y castigo en transición— no sorprendería a nadie. Pero en el Juego 1 fue un -23 en 31 minutos. Y si otra vez aparece un problema de espacio para los Knicks, es posible que Hart vea menos minutos en el Juego 2.

Mobley: el plan inverso del pick and roll y la duda para el jueves

Durante la serie ante Detroit, la utilización de Mobley cambió por necesidad. Atkinson contó luego del Juego 7 que Cleveland le dio la pelota “más que nunca”, buscando evitar a Ausar Thompson, que en defensa fue una amenaza absoluta.

En los últimos partidos de la segunda ronda, los Cavs sacaron muy buen rédito de los pick and roll invertidos de Mobley. Se trata de un pasador inteligente y un conductor peligroso, y además los rivales no están acostumbrados a leer pantallas en el perímetro con ese tipo de ángulo. En el Madison Square Garden, en cambio, no se vio demasiado ese recurso. Y queda la duda: ¿volverán a introducirlo, aunque sea para descargar parte del trabajo de Mitchell? Aunque Mitchell estuvo más silencioso cerca del cierre, el Juego 1 fue solo la tercera vez en este postemporada —y la primera desde el Juego 7 ante Toronto— que tuvo más tiempo con la pelota que Harden.

La quietud ofensiva en el tramo final sugiere que Cleveland podría necesitar diversificar su ataque, en vez de apostar todo a un mismo carril.

¿Qué sigue? Las cinco preguntas que definen el Juego 2

1. ¿El ataque de los Knicks en el cuarto final es sostenible?

2. ¿Los Cavs pueden volver a meter a Nueva York en el “licuador”?

3. ¿Puede encenderse KAT (Karl-Anthony Towns)?

4. ¿Qué hará Nueva York con Hart (y con Shamet)?

5. ¿Regresarán los pick and roll invertidos de Mobley?

By Martín Gutiérrez

Martín es periodista deportivo especializado en baloncesto argentino y ligas internacionales. Lleva más de 8 años cubriendo la Liga Nacional, Euroliga y NBA, analizando estadísticas, tácticas y rendimiento de jugadores.