Los Celtics y los Philadelphia 76ers cargan con una historia de playoffs llena de capítulos memorables y, durante décadas, fueron una de esas rivalidades “fundacionales” de la liga. Hubo series épicas, finales cerrados y, sobre todo, una particularidad en los años 80: muchas veces el campeón que terminaba levantando el trofeo salía de una ruta que pasaba —o se definía— por los cruces entre ambos.
Los números
- La serie de primera ronda está igualada 1-1: cada equipo se quedó con un juego.
- Tyrese Maxey es señalado como el problema principal para las defensas rivales por su capacidad de cambiar de ritmo y dirección y generar anotación ante cualquier asignación.
- Jalen Brown promedia 31 puntos por partido en playoffs y, además, es el único jugador de Boston que está acertando triples con un 50%.
- Joel Embiid, para el contexto de la nota, jugó 38 partidos en la temporada regular.
- El caso Embiid: se lo considera “dudoso” para el Juego 3 y está inactivo por una lesión, tras una apendicectomía de urgencia sufrida el 9 de abril.
- En caso de que regrese, se menciona su promedio en esa etapa: 26,9 puntos y 7,7 rebotes por partido.
Juego 3 en Filadelfia: el duelo que puede inclinar la balanza
Ahora, con el cruce nuevamente encendido, el escenario inmediato cambia: la serie está empatada 1-1 y el Juego 3 se juega esta noche en Filadelfia, donde los 76ers tienen los próximos dos partidos como local. Eso suele aportar un empuje emocional, y la nota sugiere que en la cancha podrían aparecer figuras históricas para dar energía extra desde la primera fila, como Allen Iverson y Julius Erving.
La realidad, sin embargo, es otra: Iverson y Erving no pueden vestir la camiseta de los Sixers. Entonces, el trabajo recae en los jugadores actuales que todavía no cargan con la experiencia de haber atravesado “el peso” de un campeonato. Del otro lado, Boston llega con un equipo más saludable, con expectativas altas y con el carácter de playoffs que se construye cuando Jayson Tatum y Jaylen Brown elevan el techo ofensivo y defensivo de los Celtics.
Por eso, la pregunta central para este Juego 3 y, sobre todo, para el tramo que viene, está en Filadelfia: ¿los Sixers logran sostener la localía o, como mínimo, consiguen repartir los próximos dos juegos para no dejar que Boston tome la ventaja en la serie?
Qué mirar en el Juego 3
1) ¿Cuál es la mentalidad de Maxey?
La nota plantea que cualquier lectura sobre Maxey debe entenderse en contexto, sin que eso implique comparaciones directas. Dicho esto, la última vez que los playoffs contaron con un base rapidísimo que generaba ese efecto de “cambio de dirección constante”, con capacidad para desordenar defensas y castigar con el balón, fue Allen Iverson.
El problema más reciente para los rivales es Tyrese Maxey: puede acelerar desde el bote, cambiar el ángulo de ataque en un instante y encontrar formas de anotar contra cualquier defensa que los Celtics presenten. A veces, incluso, la tarea se vuelve doblemente complicada porque el propio Boston puede terminar con dos jugadores encima en la misma acción.
En los momentos grandes, la nota remarca que Maxey “necesita” la pelota. Se lo describe como alguien que, aunque funciona como escolta por formación, actúa con la mentalidad de un base: y en su caso, lejos de ser un problema, eso parece sumarle. La idea es simple: si Maxey tiene voluntad en los tramos decisivos, los Sixers pueden aspirar a ganar más de un juego ante Boston. Y el mensaje es que Maxey, justamente, tiene esa voluntad.
Los playoffs, además, suelen revelar quién sos de verdad. Cada partido aumenta la intensidad, cada posesión pesa más y la liga te obliga a responder. Algunos jugadores crecen, otros retroceden. En esta serie, el tiro de Maxey no siempre fue fino, pero la nota subraya un punto clave: aun cuando fallan sus lanzamientos, no se deja frenar por el error. Y con Joel Embiid fuera del equipo en este momento, Maxey no puede permitirse perder confianza.
2) El estado de Embiid para el Juego 3
El gran tema —metafóricamente hablando— es Joel Embiid, el ex MVP de Kia y centro titular de los 76ers. Se advierte que él puede alterar el desarrollo de un partido y, en un escenario más largo, hasta una serie al mejor de siete. Pero está inactivo por una lesión, y la identidad de esa ausencia no deja lugar a dudas por el propio contexto.
Se repasa que, a lo largo de su carrera, su patrón de partidos jugados y partidos que se pierde suele moverse entre ambos extremos, con una especie de balance: ni completamente ausente ni constante. En la temporada que se menciona en la nota, Embiid jugó 38 partidos.
Ahora bien, a medida que los Sixers extienden la serie, crece la posibilidad —no garantizada, pero existente— de que Embiid, que fue actualizado como “dudoso” para el Juego 3, llegue a tiempo para volver a la acción.
En cualquier caso, el texto es claro con el enfoque: los Sixers no van a apurar el regreso del jugador grande desde una cirugía de urgencia. Embiid sufrió la apendicectomía el 9 de abril y, en la etapa siguiente de la recuperación, todavía no realizó tareas con contacto. Por ese motivo, se considera más probable que no juegue que que lo haga, lo que deja más minutos e impacto para Adem Bona y Andre Drummond en el poste.
Igual, la nota deja espacio para el sueño del hincha: si esta serie se pone más dura de lo que nadie esperaba y Embiid, que promedia 26,9 puntos y 7,7 rebotes por partido, encuentra una forma de presentarse, el escenario se vuelve enorme. En el texto, esa eventualidad se “anota” como algo para pensar de cara a todo el tramo de playoffs.
3) ¿Brown listo para tomar el control?
En los Celtics, la constante que se mantiene tanto en esta serie como a lo largo de la temporada es Jaylen Brown. La nota lo describe como el motor de rendimiento: en playoffs promedia 31 puntos por partido y, además, es el único jugador de Boston que está convirtiendo sus triples con un 50%.
Se agrega que ese rendimiento llega con antecedentes fuertes: en la temporada regular, Brown tuvo tramos de “carga” ofensiva, sostuvo al equipo en momentos complicados y terminó ubicándose entre los mejores anotadores y también entre los guardias que más rebotes aportan.
El siguiente paso, en caso de que sea necesario, sería que Brown vuelva a cargar con el peso de la serie. Especialmente si sus compañeros no encuentran la misma efectividad desde el perímetro y si, por alguna razón, los Sixers se “encienden” por el factor cancha al jugar dos partidos seguidos en casa.
Hablando de localía, la nota también recuerda que los Celtics no se apagan cuando juegan afuera: solamente Detroit, San Antonio y Oklahoma City tuvieron mejores registros en canchas adversas. Y se remarca que, en esos cruces, Boston estuvo —en gran parte— sin Tatum.
Además, se instala una lectura futbolera del momento: Brown disfruta ser de los mejores jugadores de la liga. Ese ascenso arrancó con lo que hizo en las Finales de la NBA 2024 y la idea es sostenerse en la misma línea. La forma de hacerlo, según el texto, es ser el mejor de la cancha, comenzando por esta serie.
Así, el enfrentamiento que se mira con lupa es Brown contra Maxey: quién termina como el último jugador “en pie” al cierre de la serie.
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La nota también contextualiza el seguimiento del tema por parte del autor, vinculado con la cobertura de la NBA desde 1985.