Para los Detroit Pistons, la consigna es clara: o ganan o se despiden. Para los Cleveland Cavaliers, el mensaje es el mismo pero con otro destino: o repiten triunfo o el camino se vuelve de regreso a Detroit. De cualquier modo, en esta semifinal de conferencia la serie está tan pareja que, más allá del lugar de juego, el boleto a la siguiente instancia parece definirse por detalles.
Sin margen para el error, Detroit llega con un nivel máximo de urgencia al partido del viernes en Cleveland (7 ET, por Prime Video). Aunque los Cavaliers tampoco tienen excusas: fuera de casa apenas ganaron una vez, y fue el miércoles. Pedir que sumen una segunda victoria de visitante, y encima en un Juego 7, puede ser demasiado incluso para un equipo acostumbrado a exigir.
En ese sentido, la sensación es compartida por ambos: Cleveland había terminado primero el año pasado y aun así se quedó corto en las semifinales, donde cayó 4-1 ante los Indiana Pacers.
Se espera lo mejor de Donovan Mitchell y Cade Cunningham, además de los nombres habituales. Pero en series tan cerradas, también suelen aparecer uno o dos factores sorpresa. En Detroit confían en que esos empujes pueden llegar desde el banco, el rol o la agresividad defensiva.
“Si no podemos ganar de visitante, ¿hasta dónde vamos a llegar en los playoffs? Tenemos que salir a ganar un partido fuera. Eso es lo que vamos a hacer”, remarcó Cunningham.
Estas son las claves de lo que habrá que mirar en el Juego 6:
1. El apoyo que necesita Cunningham
En el Juego 5, Cunningham pareció venir cargando con el peso del cierre: tras la derrota 117-114 frente a Detroit, se lo notó cansado por el volumen de responsabilidades y por la presión de tener que resolver cuando el reloj aceleraba. No tuvo el impacto habitual, no alcanzó para rescatar a los Pistons y se le escapó la chance de estirar la serie. Aun así, no fue un tropiezo que se le pueda atribuir por completo: el contexto era duro.
Hay que recordar el recorrido reciente: Cunningham se perdió varias semanas de la temporada por un colapso pulmonar, luego afrontó una primera ronda de siete partidos (incluyendo una remontada desde un 3-1 abajo) y ahora está a punto de disputar su sexto juego dentro de estas semifinales. Además, lo hizo gran parte del tiempo sin el acompañamiento de Jalen Duren, su coestrella en el tramo regular, que en el Juego 5 quedó fuera en el cuarto final y también durante la prórroga.
Por eso, Detroit y Cunningham necesitan identificar quién va a dar un paso adelante con la serie en juego.
La opción más lógica es Tobias Harris: un sostén constante para sumar puntos en estos playoffs. Su tarea concreta es volver a encender la racha de 20 unidades por partido que se cortó en el Juego 5.
Ausar Thompson es una referencia defensiva importante, pero en ataque no se puede contar con el mismo nivel de producción. Duncan Robinson, por su parte, arrastra una lesión y no jugó el Juego 5: su ausencia fue especialmente costosa por la amenaza del tiro de tres.
También hay dos jugadores que, desde la banca, merecen minutos más largos: Daniss Jenkins y Paul Reed. Caris LeVert podría ser el tercer nombre, aunque el rendimiento de esta serie ha sido irregular, con momentos que aparecen y otros que no terminan de sostenerse.
En términos de plantel, puede argumentarse que, de los equipos que aún siguen en carrera, los Pistons son los que tienen la menor “densidad” de talento alrededor de su figura principal. Cunningham necesita ayuda, sí o sí, desde varios frentes y en ambos costados. Una señal que deja números: sus pérdidas de balón. En los últimos tres partidos, acumula 19, todos en derrotas de Detroit.
La lectura es simple: Detroit está jugando un partido de eliminación de visitante. No alcanza con la actuación de una sola persona; hace falta que varios sostengan el plan.
2. Mitchell y un hito que está a una victoria
Mitchell está a un triunfo de un gran logro de carrera. Y, en esta instancia, ese objetivo pesa incluso más para él que para Cunningham, y también más que para James Harden, su compañero. La razón es clara: cuesta que el mundo te trate como un verdadero superestrella si ni siquiera lográs llegar a una final de conferencia.
Mitchell quiere marcar ese casillero, y con motivos: en el plano individual, su historial de playoffs es convincente. En la “burbuja” tuvo un mano a mano clásico con Jamal Murray, base de los Denver Nuggets, y además registró partidos con 40 y con 50 puntos en múltiples ocasiones. Lo que todavía no vivió con la frecuencia que buscan los grandes de verdad es la sensación de jugar profundo, ya metido en mayo.
Y ese anhelo no es una cuestión de percepción: es una exigencia real del torneo. O te das la oportunidad de llegar a las Finales de la NBA o no.
La buena noticia para Cleveland es que Mitchell no solo tiene dos chances para sellar el boleto a la final de conferencia, sino que además parece con hambre. No todo le salió perfecto en estos playoffs, pero cuando Cleveland necesitó una chispa, él respondió.
Igual, no es un trabajo individual. No es contra un rival cualquiera: se enfrenta al mejor sembrado del Este. Si el nivel de ayuda que Mitchell tiene es el que parece faltar en el caso de Cunningham, entonces Cleveland puede volver a empujar la serie hacia adelante. De lo contrario, el camino se vuelve cuesta arriba. En cualquier caso, si Mitchell termina el trabajo, la preparación inmediata será para el duelo con los New York Knicks, con quienes arrancaría el proceso desde ya, como suele pasar cuando la temporada se acerca al tramo final.
3. El cuarto final como escenario de definición
Salvo el Juego 4, esta serie viene mostrando cuartos finales intensos: cerrados, con oportunidades para ambos lados y con momentos en los que cualquier ventaja se desarma rápido. El ejemplo más reciente fue el Juego 5, cuando Cleveland se recuperó de estar nueve puntos abajo en los últimos 2 minutos y medio, forzó la prórroga y, finalmente, ganó.
No hay motivo para pensar que el viernes el cuarto final no tendrá un peso determinante. En este tipo de partidos, los equipos necesitan roles muy específicos: al menos un jugador “líder” que pueda manejar la pelota y sostener la ofensiva si duplican la marca; alguien capaz de meter un triple si queda liberado o si el reloj está por expirar; y un jugador que llegue como freno defensivo para cortar la última ofensiva rival. La pregunta es quiénes están mejor posicionados para cumplir cada tarea.
El “líder” por momentos se reparte entre Mitchell y Cunningham: ahí está el salto de pelota. El “segundo” en esa lectura, como respaldo, sería Harden por encima de Harris. Para el rol de tirador profundo, Max Strus viene encendido y es el tipo de perfil que suele resolver cuando el partido entra en modo final: en Detroit, la necesidad es que Robinson aparezca y lo haga rápido. En defensa, el freno natural es Evan Mobley, apenas por delante de Thompson: en esta serie, Thompson se ha ganado el crédito como el mejor defensor uno contra uno de la pelota viva en su rol.
Si pudieran estar todos juntos en un solo equipo, podrían estar más cerca de las Finales de la NBA. Por ahora, ese paso previo decisivo queda colgando de un hilo.
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Shaun Powell cubre la NBA desde 1985.