Payton Pritchard ajusta su rutina para llegar más fino a cada temporada

ByMartín Gutiérrez

Apr 27, 2026

PHILADELPHIA— Los objetivos que Payton Pritchard se anota para sí mismo no suelen sonar “medibles” para quien está obsesionado con resultados. No escribe la clase de premios que espera sumar ni las marcas estadísticas que quiere alcanzar, porque en su manera de ver las cosas gran parte de eso queda fuera de su control directo.

Lo que sí puede ajustar, día a día, es su participación en la cancha: detalles sobre los que trabaja para mejorar, hábitos que incorpora a su rutina y que, con el tiempo, terminan marcando diferencias. De cara a esta temporada, su foco principal fue maximizar el sueño.

“Cuando escuchás de jugadores como Tom Brady, hablan de ciertos estilos de vida”, comentó Pritchard en el arranque de la campaña. “Y es cierto que hay gente que quiere quedarse despierta a veces porque puede ser divertido, pero si ganás un par de horas más de sueño, si no tomás alcohol y comés mejor, eso implica sacrificios que tenés que hacer todos los días. Suena casi ‘lindo’ o simple, pero en realidad sí hace la diferencia”.

De un vistazo

  • Boston se impuso 128-96 en el Juego 4 en Filadelfia.
  • Pritchard firmó un playoff career-high de 32 puntos.
  • Sumó 18 tantos en la primera mitad y otros 14 en los últimos cuatro minutos del tercer cuarto.
  • Encestó cinco tiros seguidos en el tramo clave del tercer período, con un par de triples.
  • En la serie, los Celtics pasaron a quedar a un paso de la segunda ronda con ventaja 3-1.

En el mismo sentido mental encaró su noche cuando, en los primeros pasajes de la serie de primera ronda de Boston ante Filadelfia, tuvo un juego discreto. No se trató de pensar cuántos puntos necesitaba para “arreglar” el resto de la serie, sino de decidir qué actitud debía sostener en el próximo partido: se dijo que no iba a salir plano, prometió arrancar con más chispa y agresividad y confió en que, si se plantaba bien, los resultados llegarían.

Durante la victoria 128-96 del domingo por la noche, Pritchard atacó con una energía que se notó en cada lectura. En su camino a esos 32 puntos máximos de su carrera en playoffs, se dio el lujo de girar y encararse para “cantarle” al comentarista de NBC, Reggie Miller, después de algunas de sus grandes ejecuciones. Incluso se movió por la cancha con gesto de mordida, y en un cuarto cerró con un triple con una pierna de apoyo y en otro aprovechó una maniobra que derivó en falta, pese a que Filadelfia intentó impedirle una y otra vez que lastimara sobre el final, justo en el tipo de cierre que tan seguido le sale a él.

“La clave es jugar con más agresividad, con esa chispa”, resumió.

El arranque de Boston: defensa y explosión cuando Pritchard entra

Jaylen Brown tardó en anotar y no lo hizo hasta el segundo cuarto. Jayson Tatum, por su parte, falló siete de sus primeros ocho intentos antes del descanso. Aun así, los Celtics se sostenían casi solo con el trabajo defensivo cuando Pritchard salió a la cancha por primera vez, a mitad del primer período.

Ahí empezó a encenderse: primero metió un layup de segunda chance, y apenas un minuto después clavó un triple desde el retroceso, con espacio creado para superar a Andre Drummond. Tras una recuperación defensiva de Boston, Tatum encontró a Pritchard libre en transición, y el base/point guard respondió con un jumper desde aproximadamente siete metros por detrás del arco.

Para ese momento, Pritchard hablaba de estar en un “estado de flujo”. Desde ese lugar, incluso se dio tiempo para gritarle a Miller, que oficiaba desde la cancha con la transmisión en vivo. Aunque él aseguró que entre ambos hay cariño—“ese es mi tipo”—, en la cancha no siempre se ve así: disfruta dejarse llevar con los comentarios después de canastas importantes, pero aclaró que no se trata de bronca. “Es solo una charla amistosa”, explicó. “Me engancho con eso y, capaz, lo uso para salir todavía más encendido. No sé… en esos momentos como que me desconecto; no sé bien qué digo. Pero ayuda”.

Después de ese tramo, siguió buscando su ofensiva. Con Dominic Barlow marcándolo, Pritchard entró al área, frenó de golpe, usó una finta hacia arriba para generar distancia y cerró con un tiro corto. Y cuando Boston ya empezaba a despegar, sumó otro golpe de momentum para cerrar el primer cuarto con uno de sus “buzzer beaters” característicos.

El de ese cierre fue especialmente difícil incluso para sus estándares: escapó de Joel Embiid cerca de la mitad de la cancha, saltó apoyándose en una sola pierna para liberar el balón apenas antes de que Barlow llegara con el intento de contestación. El triple largo terminó dándole a Boston una ventaja de 34-18 al término del primer cuarto.

En el banco, Brown festejó con gritos hacia la tribuna.

“Es increíble”, dijo el escolta/alero. “Se nota el trabajo. Cuando ves a alguien poner ese esfuerzo detrás de escena, los momentos como este se disfrutan mucho más”.

El resto ve un crecimiento sostenido de Pritchard, pero sus compañeros aseguran que todo empieza por disciplina y consistencia, algo que pocos jugadores sostienen durante tanto tiempo. Él dijo que estudió cómo se maximizaron a sí mismos las figuras históricas y que está dispuesto a comprometerse con un estilo de vida de dedicación similar.

El “negocio” diario: sueño, comida y detalles físicos

“Siento que hay algunos ‘monstruos’ genéticos, sí”, explicó. “Yo no soy uno. Pero mirá a LeBron (James) como ejemplo perfecto también: se cuida todos los días, hace sacrificios chiquitos. Habla sobre sus hábitos de sueño, su alimentación y todo eso. Incluso tipos como Al Horford y Jrue Holiday sostienen tanta carrera porque construyeron hábitos”.

En esa línea, Pritchard contrató a un chef personal al finalizar la temporada anterior. Hace lo que puede para tratar bien a su cuerpo y sumó ejercicios a una rutina de estiramientos que le tiene orgullo, ocurra lo que ocurra en su vida. Recortó el alcohol y limitó la cantidad de pan que consume. Aunque reconoce que tiene gusto por lo dulce, dejó de lado galletitas y milkshakes. A veces elige fresas con un toque de crema batida en vez de otra cosa.

“Es una alternativa mejor”, sostuvo. “Las diferencias, con el tiempo, se van acumulando”.

También afirmó que ajustar su sueño le funcionó. Cambió su rutina después de los partidos: guarda los aparatos electrónicos antes de dormir, presta más atención a la hidratación y en algunas ocasiones usa bebidas con magnesio. Cree que ese trabajo le permitió disputar 79 encuentros en la temporada regular y que le dio más energía durante todo el tramo.

“Es de esas cosas de las que todo el mundo habla”, remarcó. “Pero la pregunta es: ¿podés hacerlo vos?”.

No todos pueden. En la cancha, esos hábitos le dan una ventaja frente a jugadores que no están dispuestos a ir tan lejos en la preparación. Con el trabajo acumulado en los años, Pritchard construyó una creencia firme en sí mismo. Y hasta después de uno o dos partidos complicados, confía en su juego.

“P es un ratón de gimnasio”, dijo Tatum. “Es algo que se mantiene siempre en él: constante y permanente. Va a seguir estando en el gimnasio, trabajando en su juego, puliendo su oficio, intentando mejorar. Se nota en momentos como los de hoy porque es implacable con el esfuerzo que mete”.

Confianza tras el golpe: Juego 2, Juego 3 y el Juego 4

Tras un Juego 2 flojo, la confianza de Pritchard importó. Estuvo muy frustrado por su actuación y sintió que había perjudicado al equipo. Se prometió que no iba a repetir ese tipo de partido. Aunque tampoco consideró que en el Juego 3 haya jugado “bien”, les dijo a los entrenadores después del encuentro que sentía que era un paso en la dirección correcta. Para él, atravesar una dificultad no era algo nuevo.

El entrenador de Boston, Joe Mazzulla, también describió esa etapa: “Está en un recorrido desde que llegó a la NBA. Arranca, no arranca. Le toca entrar desde el banco, le toca que lo pasen por delante… pero en todo ese proceso mantuvo un nivel de profesionalismo, consistencia y, además, una dureza mental”.

En el Juego 4, Pritchard empujó a Boston al borde de la segunda ronda. Después de anotar 18 puntos en la primera mitad, encadenó otros 14 en los últimos cuatro minutos del tercer cuarto, con cinco intentos consecutivos que entraron, incluyendo dos triples. Mientras los Celtics tomaban ventaja de 3-1 en la serie, sus hinchas coparon la Xfinity Mobile Arena, cantando “We want Boston” para burlarse del ímpetu con el que Filadelfia había llegado al duelo.

La dominancia de Pritchard en playoffs fue tan grande como en cualquier noche que haya tenido. Pero, para él, los resultados no son lo central.

“¿Qué agregás cada año a tu rutina para maximizarte?”, se preguntó Pritchard. “Y eso es lo que me enorgullece. Cada temporada sumo una o dos cosas nuevas que puedan ayudar”.

By Martín Gutiérrez

Martín es periodista deportivo especializado en baloncesto argentino y ligas internacionales. Lleva más de 8 años cubriendo la Liga Nacional, Euroliga y NBA, analizando estadísticas, tácticas y rendimiento de jugadores.